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Bachelet: No Clasificaba

No podemos sostener literalmente que tuviera “cero apoyo real” con base en los hechos públicos, pues Michelle Bachelet mantiene apoyo formal de México y Brasil. Sí podemos estimar, con base técnica, las probabilidades que tendría hoy su candidatura.


Este papel de trabajo muestra los micro-fundamentos del voto de apoyo efectivo a Bachelet y concluye que era insuficiente para lograr una ruta de victoria.


Al nacer muy debilitada, se vuelve patriótica la decisión de Chile de retirarle respaldo, por considerarla inviable.


Kast tuvo toda la razón. Aquí lo explicamos con peras y manzanas...
Kast tuvo toda la razón. Aquí lo explicamos con peras y manzanas...

Capas de decisión y viabilidad efectiva en la elección del Secretario General de la ONU: un modelo PACES + 4L aplicado al caso latinoamericano


Roberto F. Salazar-Córdova


Modelo PACES + 4L


Resumen


Este trabajo modela la elección del Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas como una secuencia de filtros institucionales y geopolíticos.


El proceso formal exige recomendación del Consejo de Seguridad y posterior nombramiento por la Asamblea General, mientras la práctica política incorpora señales de origen, rondas informales de evaluación, coaliciones regionales, timing de lanzamiento y aceptación de las cinco potencias con veto.


Sobre esa base, se propone un índice PACES + 4L y se aplica al caso latinoamericano.


El resultado principal es este:

  • Michelle Bachelet conserva prestigio y respaldo formal acotado, pero presenta apoyo efectivo insuficiente para una trayectoria ganadora;

  • Ivonne Baki se vuelve competitiva si América Latina converge; y

  • Rebeca Grynspan crece cuando América Latina llega fragmentada al momento decisivo.


    La retirada de Chile aparece así como una decisión técnicamente consistente con una lectura de viabilidad, más que como un mero gesto político.



1. Introducción


La elección del Secretario General de la ONU suele comentarse como si fuera una competencia de prestigios personales. Esa lectura es incompleta. La estructura real del proceso premia otra cosa: la combinación entre capacidad de agregar apoyos, tolerabilidad para el Consejo de Seguridad y oportunidad política. La Carta de la ONU exige que el Secretario General sea nombrado por la Asamblea General a recomendación del Consejo de Seguridad. En términos prácticos, eso significa que una candidatura puede ser conocida, respetada e incluso popular, y aun así quedar fuera si carece de una trayectoria institucionalmente viable.


En 2026 esa tensión aparece con especial claridad en América Latina. Costa Rica nominó a Rebeca Grynspan el 3 de marzo de 2026. Chile, México y Brasil nominaron a Michelle Bachelet el 2 de febrero de 2026. La ONU registra también candidaturas como las de Rafael Grossi y Macky Sall. Al mismo tiempo, Ivonne Baki, nacida en Ecuador, circula en la conversación diplomática con un anclaje en Líbano, aunque con menor formalización pública visible en la página oficial del proceso.


El objetivo de este paper es demostrar que la pregunta relevante para América Latina no es quién tiene mejor historia, sino quién presenta una trayectoria ganadora esperada bajo las reglas efectivas del juego.


Desde ese punto de vista, la decisión chilena de retirar su apoyo a Bachelet puede leerse como una decisión técnica basada en viabilidad.


2. Regla formal y capas reales de decisión


La primera capa es formal. El Consejo de Seguridad recomienda. La Asamblea General nombra.


Para que el Consejo recomiende, se requieren nueve votos y la ausencia de veto de cualquiera de los cinco permanentes: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido. La Asamblea General, con 193 Estados miembros, agrega legitimidad y mayoría, pero el filtro decisivo llega antes.


La segunda capa es práctica. La campaña 1 for 8 Billion y medios especializados como PassBlue han documentado durante años el papel de los straw polls, la importancia de las señales tempranas del P5 y la manera en que las candidaturas se fortalecen o debilitan antes del voto final.


En este nivel importan variables como señal de origen, masa crítica regional, baja fricción, timing de lanzamiento y densidad de redes en capitales con veto. Aquí es donde Bachelet naufraga.


La tercera capa es geopolítica. El llamado “turno” regional no es una regla jurídica, pero sí una costumbre política influyente. Reuters y analistas especializados coinciden en que la expectativa de rotación sitúa a América Latina en primer lugar y también a África y Medio Oriente como regiones naturalmente relevantes para este ciclo. Eso ordena la oferta, aunque no garantiza el resultado para América Latina si va dividida.


En este sentido, la decisión de Kast no sería solo la mejor para el país, sino para los Andes, la región y el continente, en un momento global crítico.


Para analizar esta premisa modelamos con ayuda de la Micro-Economía de la Política y el ya conocido modelo P.A.C.E.S.+4L de ADN@+.


3. El modelo PACES + 4L


El modelo que ha elegido el autor para organizar la viabilidad estimada se basa en seis dimensiones: lo político, lo ambiental-geopolítico, la civilidad, lo económico, lo social y el pivote 4L: liderazgo, libertad operativa, legalidad y legitimidad.


En este trabajo, esas dimensiones se sintetizan en un índice estructural del candidato:


M_j = wP*P_j + wA*A_j + wC*C_j + wE*E_j + wS*S_j + wL*L_j


donde j representa al candidato.


La probabilidad total de viabilidad se expresa como:


Q_j = M_j V_j K_j


donde V_j es la cercanía al votante mediano global y K_j la probabilidad de atravesar el filtro del P5.


CALIBRANDO EXPECTATIVAS


Al ser una prognosis, no se trata de una regresión estimada sobre una base histórica exhaustiva, sino de una calibración estructural basada en micro-fundamentos que den soporte a expectativas de resultados de equilibrios superiores de bienestar para los países votantes (de allí la lógica del modelo: paz, libertad, liderazgo, legalidad y legitimidad).


Los pesos son los que se calibran tras simular votaciones en rondas que se fijan de modo consistente con tres hechos institucionales: el poder de veto de las potencias domina la lista corta, la Asamblea agrega luego su elección acotada, donde la capacidad de gestión importa menos que la de articulación cuando la organización enfrenta presión presupuestaria y desgaste político.


De ahí en más, las rondas de eliminación de alternativas no relevantes es mejor que se decanten más rápido que tarde, dadas las reglas del juego y el orden de importancia resultante de las simulaciones y que es el usado aquí: político, liderazgo y económico por encima de civilidad; civilidad por encima de lo ambiental y social.


Ese orden es consistente con la forma en que los propios candidatos evitan quemarse y al haberse adelantado están describiendo como la prioridad en sus campañas: Bachelet, Grynspan y Grossi enfatizan reforma, confianza, capacidad de respuesta y desempeño institucional.


Sin embargo, hay otros candidatos que están calibrando y no formalizarán sino hasta el momento en que maximicen sus posibilidades al quemarse los adelantados, como ocurre en toda competencia de élite.


Entre estos últimos está Ivonne Baki, ecuatoriano-libanesa cuyo nombre podría surgir en el momento en que Bachelet, México, Brasil y Chile lleguen a un consenso con EEUU y el Medio Oriente para apoyarla, como candidata continental.


4. Variables observables y microfundamentos


En el modelo, lo político recoge señal de origen, densidad de apoyos y capacidad de articulación con actores decisivos.


Lo ambiental se sujeta a lo geopolítico que es lo de mayor relevancia, al reflejar inserción sistémica y compatibilidad con la arquitectura internacional que quede vigente.


La civilidad mide reputación de mediación, credibilidad transversal y capital diplomático.


Lo económico aproxima gestión, reforma y capacidad de administrar una burocracia global bajo restricción.


Lo social refleja legitimidad en el Sur Global, agenda de desarrollo y peso simbólico.


El bloque 4L sintetiza la aptitud final para conducir.


EXPECTATIVAS


Estas variables se anclan en hechos públicos. La página oficial de la ONU y sitios institucionales permiten establecer candidaturas formales y documentos de visión. Reuters permite rastrear cambios de apoyo estatal. UNCTAD permite valorar la trayectoria de Grynspan en la arquitectura económica multilateral. PassBlue y 1 for 8 Billion ayudan a leer la parte menos visible del proceso.


Revisemos entonces las expectativas acorde al modelo y las trayectorias y sobre todo las capacidades, articulaciones, apoyos y bloques de respaldo.


5. Aplicación a las trayectorias latinoamericanas


5.1 Michelle Bachelet

Michelle Bachelet posee una biografía internacional fuerte. Fue dos veces presidenta de Chile, directora ejecutiva de ONU Mujeres y Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Eso la ubica con puntajes altos en civilidad, legitimidad social y visibilidad internacional.

El problema aparece en el componente político y en 4L. Chile hizo consultas (que hemos reproducido en la parte superior) y retiró oficialmente su respaldo el 24 de marzo de 2026: calificó la candidatura como inviable.


Ese hecho no la deja sin ningún apoyo. México reiteró su respaldo el 25 de marzo y Brasil lo hizo el 28 de marzo. Pero su bajada no queda alterada por el apoyo moral y de corazón de quienes pronto optarán por el realismo en la función de viabilidad que hemos analizado anteriormente: una candidatura a la Secretaría General que pierde su país de origen pierde señal de cierre, liderazgo agregado y capacidad de ordenar la región.


Por eso, en lenguaje técnico, Bachelet no tiene cero apoyo formal, pero sí presenta una trayectoria de apoyo efectivo insuficiente. El apoyo de México y Brasil existe, pero ya no basta para reconstituir una plataforma ganadora si Chile mismo concluye que la candidatura carece de salida. Eso justifica la lectura de Kast como un diagnóstico de sistema más que como una preferencia partidaria.


5.2 Rebeca Grynspan

Rebeca Grynspan, nominada formalmente por Costa Rica, posee una trayectoria que puntúa alto en economía, civilidad, legalidad y aceptabilidad transversal. Fue vicepresidenta de Costa Rica y hoy encabeza UNCTAD. Su perfil se adapta bien al votante mediano global: pragmático, reformista, interesado en que la ONU funcione, pero reacio a aventuras ideológicas o choques abiertos entre bloques.


En este modelo, Grynspan aparece como la candidata que crece cuando América Latina llega dividida al momento decisivo. Su fortaleza es la baja fricción. Es latinoamericana, sí, pero su ventaja central surge cuando la región no logra concentrar fuerza detrás de una sola trayectoria.


De todas formas, no podría competir con la ecuatoriana Baki si esta última es propuesta por Líbano y respaldada por EEUU.


5.3 Ivonne Baki

Ivonne Baki presenta una estructura distinta. Es ecuatoriana, de origen familiar libanés, y su nombre se asocia públicamente a una postulación por Líbano. Fue embajadora de Ecuador en Estados Unidos y en Francia, dos de las cinco capitales con veto. Esa trayectoria le da un activo singular en lo político y en liderazgo operativo. Además, el anclaje en Líbano convierte una candidatura latinoamericana en una candidatura interregional, algo especialmente valioso en una elección donde el Consejo de Seguridad premia perfiles que facilitan coexistencia entre regiones y potencias.


Baki ha sido capaz de trabajar con Republicanos y Demócratas en EEUU y mantiene una excelente relación personal con Donald Trump, pero igualmente ha sido capaz de manejar iniciativas de gobiernos de izquierda en la región. Su candidatura es transversal y de alto nivel.


El punto central es este: si América Latina converge en ella y deja atrás la duplicidad inicial, Baki puede transformar esa densidad geopolítica en una trayectoria ganadora. Si América Latina no converge, Grynspan capta el espacio de equilibrio pero quizá no sea suficiente para evitar que África resulte ganador. Bachelet, en esa liga global no tiene apoyos reales, sobre todo en el veto, al haber participado como actora política (perdedora, además) en las elecciones recientes de su país.


6. Calibración y estimaciones


La calibración utilizada aquí asigna mayor peso a lo político, al liderazgo y a lo económico. La razón es directa: el veto exige capacidad de ganar y hacer cierres, pues la crisis funcional de la ONU exige gestión y el contexto de 2026 exige liderazgo operativo.


Con esa calibración, Bachelet sigue obteniendo un puntaje alto en civilidad y social, pero cae en político y liderazgo por la pérdida de señal de origen. Grynspan obtiene el mejor puntaje medio en equilibrio. Baki obtiene el mejor puntaje potencial en articulación, sobre todo cuando se suma el anclaje Líbano–Washington–París.


En un escenario de dispersión latinoamericana, el modelo favorece a Grynspan, de Centro-América (con apoyo implícito de México).


En un escenario donde Brasil converse con sentido práctico con sus vecinos de Sud-América y pacte con EEUU una convergencia latinoamericana, el modelo eleva con fuerza a Baki.


En ambos escenarios, Bachelet queda por debajo del umbral competitivo.


Esa es la afirmación técnicamente sólida.


La formulación “cero apoyo real” puede usarse retóricamente para señalar la falta de camino viable, y la decisión de Kast de evitarle una pérdida dolorosa, pero, en términos empíricos, conviene decirlo así: Bachelet conserva apoyo formal residual de amigos, solamente, y eso no alcanza: carece de apoyo efectivo suficiente para ganar.


7. Justificación técnica de la decisión chilena


La decisión de Chile se vuelve perfectamente inteligible a la luz del modelo.

Si una candidatura:

  • pierde la señal de origen,

  • no consolida una coalición regional suficiente,

  • enfrenta resistencias previsibles en al menos parte del P5,

  • y abre un espacio creciente para candidaturas alternativas más aceptables,

entonces sostenerla deja de ser una apuesta racional de Estado y pasa a ser prolongación de una preferencia política sin suficiente retorno estratégico, lo que es algo que debilitaría al país.


Bajo ese criterio, la lectura de Kast es técnicamente defendible. No necesitó probar que Bachelet carecía de cualquier apoyo. Bastó con constatar que su trayectoria ya no maximizaba la probabilidad de victoria de Chile ni de la región.


Su decisión fue correcta.


8. Conclusiones


  • La elección del Secretario General de la ONU es una elección bajo capas: regla formal, veto, agregación, coaliciones, turno regional, timing y geopolítica ampliada. El modelo PACES + 4L permite ordenar esas capas y traducirlas en una evaluación de viabilidad.

  • El resultado de este ejercicio es claro. Michelle Bachelet mantiene prestigio y apoyo formal residual, pero su apoyo efectivo es insuficiente para una trayectoria ganadora.

  • Rebeca Grynspan se fortalece cuando América Latina llega dividida. Ivonne Baki se vuelve la opción latinoamericana con mayor capacidad de crecimiento si la región converge y aprovecha su cruce con Líbano y sus redes en capitales con veto.

  • En ese marco, la decisión chilena aparece como una decisión de viabilidad. El sistema no premia solo biografías. Premia trayectorias capaces de cerrar acuerdos y gobernar con buenos resultados.

 
 
 

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