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El "LIRQUEN" del Congreso de Chile. 1 de 2

El “día 1” de Jorge Quiroz en el Congreso. Reconstrucción, crecimiento y el retorno de la economía de oferta en Chile La primera jornada de discusión del proyecto de “Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social” impulsado por el gobierno de José Antonio Kast dejó algo más que una discusión presupuestaria o tributaria. Día 1 de 2 Lo que ocurrió en la Cámara hoy fue la explicitación de un cambio de paradigma económico: pasar desde un modelo centrado en expansión del gasto, aumento de carga tributaria y administración estatal del crecimiento, hacia un modelo basado en inversión, certeza regulatoria, empleo formal y aceleración de proyectos privados. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, estructuró su intervención alrededor de una idea central: Chile enfrenta simultáneamente una crisis fiscal, una crisis de crecimiento y una crisis de reconstrucción territorial, y las tres sólo pueden resolverse mediante expansión económica sostenida. El discurso fue pronunciado durante el primer día de discusión legislativa de un proyecto que contiene cerca de 40 medidas económicas, tributarias, regulatorias, laborales y ambientales, cuya votación definitiva en la Cámara quedó fijada para el día de mañana. Reconstrucción: EL paraguas político y económico Quiroz insistió en que el origen inmediato del proyecto es la necesidad de financiar la reconstrucción de Ñuble y Biobío tras los incendios forestales, junto con las necesidades pendientes de Valparaíso. El gobierno estima requerimientos adicionales por aproximadamente $400 mil millones para reconstrucción. El ministro vinculó directamente esta necesidad fiscal con el deterioro de las cuentas públicas heredadas, afirmando que el país enfrenta un escenario de bajo crecimiento, errores de proyección tributaria y déficits fiscales relevantes. Ese diagnóstico conecta con observaciones recientes del Consejo Fiscal Autónomo (CFA), que efectivamente advirtió riesgos relevantes en sostenibilidad fiscal, consistencia de proyecciones y costos permanentes asociados a algunas medidas del proyecto. Sin embargo, la tesis de Quiroz es distinta a la aproximación tradicional de ajuste puro: en vez de resolver la estrechez fiscal exclusivamente vía recorte o aumento de impuestos, propone crecimiento acelerado como mecanismo principal de estabilización. Ese argumento tiene una larga tradición teórica. El retorno explícito de la economía de oferta El núcleo conceptual del discurso pertenece claramente a la tradición de supply-side economics: menores impuestos corporativos, invariabilidad tributaria, desregulación parcial, rapidez en permisos, incentivos a la construcción y estímulos al empleo formal. La literatura económica muestra que los efectos de rebajas tributarias sobre crecimiento dependen críticamente de: elasticidad de inversión, horizonte de estabilidad regulatoria, profundidad financiera, productividad marginal del capital, nivel inicial de impuestos, confianza institucional. Robert Barro (1990), Robert Lucas (1988) y Prescott (2002) desarrollaron marcos donde distorsiones tributarias elevadas reducen acumulación de capital y productividad. A su vez, Alesina, Ardagna y Perotti estudiaron consolidaciones fiscales basadas más en crecimiento y contención del gasto que en aumentos tributarios. Quiroz utilizó precisamente esa narrativa: Chile habría perdido competitividad relativa por incremento sostenido de impuestos, incertidumbre regulatoria y excesiva duración de permisos ambientales. El dato que mencionó respecto a Chile como “único país OECD que subió impuestos corporativos desde 2000” se relaciona con el aumento gradual de la tasa de primera categoría desde niveles cercanos al 15–17% a comienzos de los 2000 hasta 27% tras las reformas tributarias posteriores a 2014. Construcción: el multiplicador inmediato Uno de los puntos más concretos del proyecto es la exención temporal de IVA para viviendas nuevas y modificaciones al régimen DFL2. La lógica económica es clara: la construcción posee altos multiplicadores de empleo, arrastra cadenas productivas extensas, moviliza consumo durable, reactiva rápidamente economías regionales. El propio Ministerio de Hacienda afirmó que existen más de 100 mil viviendas sin vender y cerca de 200 mil empleos perdidos en construcción. Aquí el gobierno adopta una lógica keynesiana parcial, en cambio, pero será canalizada vía sector privado: estimular demanda y destrabar stock inmobiliario existente mediante alivios tributarios transitorios. Formalización laboral como eje tributario Otro elemento central del discurso fue el subsidio tributario asociado al empleo formal. Quiroz lo presentó como un cambio conceptual relevante: la primera rebaja tributaria focalizada directamente en contratación formal con pago íntegro de cotizaciones y leyes sociales. La medida se inserta en un problema estructural: informalidad laboral cercana al 27–30%, desempleo persistente sobre 8%, debilidad de inserción juvenil. Según Hacienda, el crédito al empleo podría alcanzar hasta 15% de la remuneración en ciertos tramos salariales. La literatura internacional muestra evidencia mixta sobre subsidios al empleo. Programas similares han tenido efectos positivos cuando: son simples, temporales, focalizados, compatibles con productividad. Pero también presentan riesgos fiscales altos y posibles efectos de sustitución. El CFA (Consejo Fiscal Autónomo) justamente advirtió sobre el costo fiscal potencial del crédito al empleo. Permisología y riesgo regulatorio Uno de los componentes ideológicos más visibles del discurso fue la crítica al sistema ambiental y regulatorio. Quiroz afirmó explícitamente que el problema no serían las normas ambientales mismas, sino la duración extrema de los procesos y la incertidumbre posterior incluso después de obtenidos permisos. El proyecto propone: límites temporales de reclamación, máximo de iteraciones en SEIA, compensaciones si RCA favorable es posteriormente anulada. Este punto conecta con literatura reciente sobre “state capacity” y costos regulatorios. Autores como Mancur Olson, Hernando de Soto y más recientemente estudios del Banco Mundial y OECD han mostrado cómo el exceso de tiempos administrativos reduce inversión efectiva, especialmente en economías medianas. Pero también existe literatura contraria: regulaciones ambientales lentas suelen reflejar conflictos territoriales reales, aceleración excesiva puede aumentar judicialización posterior, reducción de revisiones puede elevar riesgo ambiental y social. Ahí probablemente estará uno de los principales focos de conflicto político del segundo día de discusión. Educación superior: el punto más disruptivo Quizás el momento más políticamente delicado del discurso fue la referencia a educación superior. Quiroz citó un estudio de la Superintendencia Económica indicando que cerca de 40% de quienes estudian ciertas carreras “no tienen retorno”. La afirmación conecta con literatura sobre mismatch laboral, sobreeducación y retornos heterogéneos de capital humano. Autores como Bryan Caplan han cuestionado fuertemente la expansión indiscriminada de educación superior bajo la tesis de “signaling”, mientras que otros trabajos de Hanushek y Woessmann enfatizan que calidad y pertinencia importan más que cobertura bruta. El proyecto incorpora congelamiento temporal para nuevas instituciones adscritas a gratuidad y revisión del sistema de financiamiento. Sence y eficiencia del gasto La eliminación o profunda reformulación de la franquicia Sence también fue defendida por Quiroz bajo argumento de baja efectividad y abuso. El propio ministro señaló que el mecanismo habría derivado en fugas y uso ineficiente de recursos. Este punto tiene respaldo parcial en estudios previos sobre capacitación laboral en Chile, donde frecuentemente aparecen: baja trazabilidad, baja empleabilidad posterior, incentivos débiles, captura por intermediarios. El debate legislativo probablemente girará hacia si reformar el instrumento o eliminarlo. El verdadero debate: crecimiento versus sostenibilidad fiscal La discusión de fondo no es simplemente tributaria. La oposición y organismos técnicos plantean una duda esencial: si el crecimiento proyectado efectivamente compensará la menor recaudación. El CFA fue explícito al advertir que parte importante de los costos fiscales no estaría plenamente cubierta. Ese es el corazón técnico del conflicto: el gobierno apuesta por elasticidades altas de inversión y crecimiento, los críticos estiman multiplicadores menores y riesgos fiscales mayores. En términos históricos, Chile ya vivió algo parecido durante: reformas promercado de los 80, modernización tributaria de los 90, discusiones posteriores a 2014. Pero esta vez el contexto es distinto: crecimiento mundial más lento, fragmentación política, mayor judicialización, menor legitimidad institucional, presión social persistente, alto endeudamiento estatal relativo. Un discurso de transición de régimen económico Más allá de los artículos específicos, el discurso de Quiroz tuvo un componente claramente simbólico: declarar agotado el modelo económico-político previo y proponer un “amanecer” asociado a crecimiento, inversión y reconstrucción. Incluso utilizó referencias identitarias y territoriales —como el significado de “Lirquén”— para construir un relato de renacimiento económico nacional. La votación del segundo día mostrará si existe mayoría política suficiente para iniciar efectivamente ese cambio de dirección. Por ahora, el “día 1” dejó claro que el gobierno de Kast decidió jugar gran parte de su capital político en una apuesta clásica pero ambiciosa: crecer primero para estabilizar después.

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