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EL Emprendedor Andino

Luis Noboa Naranjo, El Musical: de Nogales a los Estados Unidos Andinos Por Roberto F. Salazar-Córdova Para ADN@+ – www.adnplus.co.uk La Invitación La noche del 29 de mayo de 2026 tuve el privilegio de asistir al estreno de Luis Noboa Naranjo, El Musical en el Teatro Scala de Quito. Fue, gracias a la amable invitación personal de Isabelita Noboa Pontón, presidenta ejecutiva de Nobis Holding de Inversiones, hija del personaje central de la obra y la líder empresarial que durante más de una década ha encabezado los principales rankings de reputación corporativa del Ecuador. Las mediciones de MERCO la han ubicado reiteradamente en el primer lugar entre los líderes empresariales ecuatorianos, consolidándola como la empresaria con la trayectoria más sostenida de reconocimiento público y reputación corporativa del país. La Gestora y la Red Santa Cruz Isabelita forma además parte del grupo fundador de la Red Santa Cruz de Inversores de Impacto, iniciativa nacida en Washington D.C. el 14 de noviembre de 2019 y posteriormente consolidada desde Chile como una plataforma de articulación empresarial, comunitaria y territorial para los Estados Unidos Andinos. El Espacio La sala reunió a representantes del mundo empresarial, financiero, académico, cultural, mediático, emprendedor y profesional de Quito. Fue una noche de encuentros y reencuentros con numerosos amigos de distintas etapas de la vida pública y privada. Empresarios, ejecutivos, académicos, comunicadores, dirigentes gremiales, inversionistas, artistas y líderes sociales compartían un mismo espacio alrededor de una figura que continúa ocupando un lugar singular dentro de la historia económica ecuatoriana. Existía la sensación de estar participando en algo más que una representación teatral. Se trataba de una conversación nacional sobre el esfuerzo, la movilidad social, la empresa, la familia y la construcción de país. La Obra Musical Uno de los mayores aciertos de la obra es que comienza donde pocos esperarían. Comienza en Chile. Comienza en Nogales. Para quienes vivimos y queremos a Chile, Nogales representa una imagen cercana a Valparaíso, puerto principal, profundamente reconocible de la zona central del país. Es la tierra de los valles agrícolas, de las antiguas rutas ferroviarias, de las haciendas, de los huertos y de los caballos. Es el Chile del trabajo silencioso y constante, el Chile que durante generaciones construyó prosperidad a partir de la agricultura, el comercio y el esfuerzo familiar. La decisión del dramaturgo Luis Padilla de iniciar allí la historia constituye uno de los elementos narrativos más inteligentes de toda la obra, porque permite comprender desde el inicio que la trayectoria de Luis Noboa Naranjo fue también una historia de migración, adaptación y reconstrucción. El Entorno Basal En ese entorno basal vivía Luis Adolfo Noboa Ledesma, padre de Luis Noboa Naranjo. Costeño ecuatoriano de origen, había formado junto a Zoila Matilde Naranjo Villota, mujer ambateña, una familia asentada en tierras chilenas. Las biografías conservadas por el Museo Luis A. Noboa Naranjo registran que ejercía, como hoy lo hacen innumerables buenos amigos en Chile, con éxito, actividades vinculadas a la medicina y la odontología. En la práctica de la época, y ahora, son profesiones que le permitirían a cualquier padre sostener económicamente a su hogar. La obra retrata aquellos años en una imagen: la vestimenta blanca, impecable, digna. No presenta riqueza ni poder. Presenta una familia que trabaja, que progresa y que construye un futuro. La Tragedia Ese futuro cambia abruptamente cuando ocurre el acontecimiento que marcará para siempre la vida de Luis Noboa Naranjo. Las biografías históricas coinciden en señalar que Luis Adolfo Noboa Ledesma falleció como consecuencia de una caída de caballo cuando regresaba de sus actividades profesionales. El hecho aparece reiteradamente recogido en los relatos biográficos de la familia y constituye el punto de inflexión que reorganiza completamente su historia. La muerte del padre deja a Zoila Matilde viuda con varios hijos pequeños y obliga a la familia a replantear su futuro desde sus fundamentos más básicos. La Viudez La obra aborda este episodio con sensibilidad y profundidad. Allí emerge una figura que, a mi juicio, constituye uno de los pilares morales de toda la historia. Zoila Matilde Naranjo aparece como una mujer de extraordinaria fortaleza, profundamente creyente, trabajadora y decidida. Las biografías disponibles coinciden en destacar el esfuerzo que realizó para sostener a sus hijos después de la muerte de su esposo. Mediante costuras a mano, con lo que se podía, con pequeños emprendimientos y trabajo permanente, se observa una evolución económica en ella misma. Lo clave es el tezón: logró mantener unida a la familia y ofrecer oportunidades educativas a sus hijos. La historia económica suele concentrarse en quienes construyen empresas; la obra recuerda acertadamente que detrás de muchas de esas trayectorias existe una madre que construye personas. El ADN@+ Familiar Las fuentes históricas registran que, tras la muerte del padre, la familia regresó al Ecuador. Ese retorno constituye un elemento central para comprender la formación de Luis Noboa Naranjo. A comienzos del siglo XX, un traslado entre Chile y Ecuador implicaba una compleja combinación de transporte marítimo y terrestre. Mientras observaba la obra no podía evitar una reflexión personal. Horas antes yo mismo había llegado desde Chile, cruzando el Pacífico, vía Guayaquil, regresando posteriormente a Quito para asistir a la premiere. Ese mismo trayecto final, realizado hoy por la hija del personaje, en un lapso de media hora, permite dimensionar la magnitud de la experiencia vivida hace décadas, por días de días, en cambio, por aquella familia, más de un siglo atrás. En la historia, en cambio, en medio del otro tramo largo: Chile-Ecuador, con la soledad de la orfandad durante días implícitos de viaje se encontraba un niño que acababa de perder a su padre. Guayas El niño se ancló al Río Guayas, desde el que observaba diariamente el sacrificio de su madre. Un niño que debía adaptarse a una nueva realidad. La obra nunca cae en la tentación de explicar psicológicamente cada decisión futura del personaje, aunque sí permite comprender que experiencias como la pérdida, la migración y la reconstrucción familiar dejan huellas profundas en la formación del carácter. Esa es precisamente una de las razones por las cuales la interpretación del niño Luis Noboa Naranjo provocó algunos de los aplausos más largos y emotivos de toda la noche. Antes del empresario, antes del exportador, antes del líder económico, aparece simplemente un hijo intentando ayudar a su madre. Las biografías de Luis Noboa Naranjo registran que estudió gracias a becas y que asistió al Colegio Cristóbal Colón. Desde muy joven comenzó a desarrollar actividades comerciales. Vendió revistas, estampillas y distintos productos; trabajó como lustrabotas y participó en diversas actividades económicas que le permitieron generar ingresos. La obra muestra acertadamente que su trayectoria empresarial no surge de un golpe de fortuna sino de un proceso gradual de aprendizaje, observación y trabajo constante. La capacidad para identificar oportunidades y crear valor aparece desde los primeros años de vida. Posteriormente la narrativa avanza hacia la construcción de una de las trayectorias empresariales más importantes de la historia ecuatoriana. El comercio internacional, la agroexportación, la logística, el transporte y la generación de empleo aparecen como etapas sucesivas de un proceso de crecimiento que terminaría transformando significativamente la economía nacional. Durante la premiere, Isabelita Noboa recordó un dato particularmente revelador. Las empresas vinculadas a su padre llegaron a representar aproximadamente el cinco por ciento del Producto Interno Bruto ecuatoriano. Desde una perspectiva económica, se trata de una magnitud extraordinaria. Son muy pocos los empresarios latinoamericanos cuya actividad productiva ha alcanzado semejante incidencia dentro de la economía de su país. El dramaturgo Luis Padilla comprendió perfectamente la dimensión histórica del personaje. Según ha expresado públicamente, considera esta obra una de las más importantes de su carrera. La razón resulta evidente. Luis Noboa Naranjo constituye uno de esos personajes cuya vida permite explicar procesos económicos, sociales y culturales que trascienden ampliamente a una familia o a una empresa. Padilla consigue construir una obra que emociona y que al mismo tiempo enseña. Presenta una historia de movilidad social, de fe, de trabajo, de familia y de construcción de país. Naturalmente, toda gran trayectoria empresarial genera análisis diversos. Las organizaciones que alcanzan una dimensión histórica relevante forman parte de procesos complejos y el legado de Luis Noboa Naranjo continúa siendo objeto de estudio desde distintas perspectivas. Sin embargo, al concluir la función permanecía una impresión dominante. La de un hombre guiado por tres principios fundamentales: Dios, familia y trabajo. Esas tres ideas atraviesan toda la obra y explican buena parte de la admiración que sigue despertando su figura. Al finalizar la velada tuve oportunidad de conversar con Isabelita Noboa Pontón y con su sobrino, hijo de Álvaro Noboa Pontón y nieto de Luis Noboa Naranjo. Allí expresé una convicción que mantengo plenamente. Esta obra merece una gira por los Estados Unidos Andinos. Merece presentarse en Panamá, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Merece encontrarse con la diáspora ecuatoriana distribuida a lo largo de esos ocho países. Merece regresar a Chile y volver a Nogales, porque allí comenzó esta historia. La razón es sencilla. Esta obra trasciende la biografía de un empresario. Habla de una madre que siguió adelante después de una tragedia. Habla de un hijo que decidió transformar la adversidad en trabajo. Habla de la fe como fuente de fortaleza. Habla de la familia como núcleo de desarrollo humano. Habla de movilidad social real. Habla de la capacidad de crear valor y generar oportunidades. En definitiva, habla de una historia profundamente ecuatoriana y al mismo tiempo profundamente americana, una historia que merece ser conocida y compartida en todos los Estados Unidos Andinos. Roberto F. Salazar-Córdova Economista Chairman, Red Santa Cruz CEO, Hexagon Group Lat-Am | UK-Global www.adnplus.co.uk

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