
CONSULTA PREVIA REAL
CUANDO LA COMUNIDAD LLEGA ANTES QUE EL FONDO

Tres años consultando, cinco años construyendo URKU y cuarenta años dialogando
Por Roberto F. Salazar-Córdova
Economista
ANA CARMONA
Ana Carmona ha escrito estos días una reflexión que merece atención: muchos grandes fondos destinados al clima, la biodiversidad o el desarrollo territorial llegan a las comunidades cuando buena parte de las decisiones importantes ya fueron tomadas. Primero se identifica el problema, luego se diseña la solución, después se estructura el financiamiento y finalmente se consulta a quienes viven en el territorio.
Leyéndola pensé inmediatamente en SIERRA|ANDES, porque nosotros hemos hecho exactamente el recorrido contrario.
No partimos de un gran fondo para buscar después dónde colocarlo. Partimos de las personas, del territorio y de una pregunta económica bastante más difícil: ¿cómo construir una herramienta financiera que permita que quienes conservan agua, biodiversidad, carbono, cultura y comunidad participen también del valor económico que esos activos producen?
Responderla nos ha tomado años.
SIERRA|ANDES nació en 2020 dentro de una trayectoria bastante más larga de investigación, diálogo, inversión de impacto y desarrollo territorial. URKU comenzó a construirse como instrumento financiero hace cinco años. Y durante los últimos tres años, particularmente alrededor del Piloto Kayambi, hemos dedicado una parte sustantiva del trabajo precisamente a aquello que muchas veces se deja para el final: conversar, consultar, medir, volver a conversar, cambiar, acordar y construir gobernanza.
Por eso todavía estamos estructurando la inversión.
Ese orden importa.
PRIMERO EL TERRITORIO
Cuando se comienza por el dinero, la pregunta suele ser dónde invertirlo. Cuando se comienza por el territorio, la pregunta cambia: qué vale la pena conservar, qué necesita transformarse, qué quieren hacer las personas que viven allí y cómo conseguir que hacerlo tenga sentido económico.
En Kayambi hemos trabajado sobre una realidad concreta. Hay páramo, bosque, agua, agricultura y ganadería. Hay familias. Hay organizaciones comunitarias. Hay productores. Hay empresas. Hay autoridades. Hay conocimientos científicos y conocimientos territoriales. Hay problemas económicos y sociales concretos. Hay también distintas posiciones, intereses y maneras de entender el futuro.
Todo eso forma parte del proyecto.
La conservación, por ejemplo, adquiere otra dimensión cuando una familia que vive de la leche debe decidir entre ampliar un pastizal o conservar páramo. Pedir conservación desde una oficina es sencillo. Construir una estructura económica en la cual conservar resulte compatible con producir, generar ingresos y mejorar la vida familiar es bastante más complejo.
Eso es SIERRA|ANDES.
La montaña produce agua. El ecosistema conserva biodiversidad. El suelo y la vegetación almacenan carbono. Las familias producen alimentos. Las comunidades conservan conocimiento y organización. Las empresas conectan producción y mercados. La tecnología permite medir. Los verificadores aportan confianza. Los inversionistas aportan capital.
El proyecto aparece cuando conseguimos hacer que esas partes conversen.
TRES AÑOS CONSULTANDO PARA PODER INVERTIR
La participación comunitaria tiene sentido cuando todavía puede cambiar las cosas.
Por eso nuestros diálogos han ocurrido mientras construíamos el proyecto y no después de terminarlo. Durante estos años hemos realizado consultas, reuniones, talleres, juntas y Diálogos Hexagonales en los que las decisiones han ido transformando progresivamente la arquitectura de SIERRA|ANDES.
No llegamos con un instrumento financiero terminado para explicar cómo funcionaba. URKU fue evolucionando mientras evolucionaba nuestra comprensión del territorio.
Tampoco llegamos con una estructura definitiva de beneficios. Hemos trabajado sobre quién produce valor, quién conserva, quién participa, quién asume riesgos, quién verifica y cómo el valor generado puede regresar al territorio.
Eso explica por qué hemos tardado.
En finanzas suele celebrarse la velocidad con que se levanta capital. En inversión de impacto territorial existe otra variable igualmente importante: la calidad institucional con la que ese capital entra.
Tres años de consultas pueden parecer mucho tiempo hasta comprender que estamos construyendo una inversión cuyo horizonte es de cuarenta años.
Entonces la relación cambia completamente.
Tres años representan menos del ocho por ciento del horizonte del proyecto. Si ese tiempo permite construir confianza, información, acuerdos y capacidad de resolver diferencias durante las siguientes cuatro décadas, deja de parecer una demora y comienza a parecer inversión.
CINCO AÑOS CONSTRUYENDO URKU
Algo semejante ocurre con URKU.
Podríamos haber comenzado por el token. Hicimos lo contrario.
Durante cinco años hemos ido construyendo la herramienta financiera porque antes necesitábamos comprender qué debía representar. Un instrumento financiero ambiental adquiere sentido cuando existe detrás de él un activo identificable, un territorio, una metodología, medición, verificación, reglas, gobernanza y una relación económica comprensible entre conservación e inversión.
URKU viene después de todo eso.
Su lógica es sencilla: aquello que la naturaleza y las comunidades producen y conservan puede generar valor; aquello que genera valor puede medirse; aquello que puede medirse puede verificarse; aquello que puede verificarse puede convertirse en un activo capaz de conversar con el capital; y ese capital puede volver a financiar conservación, producción y bienestar.
En nuestra experiencia reciente lo hemos resumido así: la naturaleza produce un servicio, el sistema lo mide, la verificación aporta integridad, el proyecto establece reglas, URKU conecta ese resultado con capital y la inversión vuelve al territorio. Esa arquitectura ya forma parte del desarrollo público de SIERRA|ANDES.
Por eso URKU no nació para encontrar comunidades que necesiten dinero. Nació para conseguir que territorios capaces de producir valor ambiental puedan relacionarse de otra manera con quienes poseen capital.
La diferencia parece pequeña.
Económicamente es enorme.
EL DIÁLOGO NO TERMINA CUANDO LLEGA EL DINERO
Aquí está probablemente el aprendizaje más importante.
Si la consulta sirve únicamente para conseguir una autorización, termina cuando comienza el proyecto. Si el diálogo constituye un mecanismo de gobernanza, ocurre exactamente lo contrario: se vuelve más importante cuando comienza la inversión.
El Diálogo Hexagonal es el mecanismo de gobernanza que hemos aplicado, aplicamos y aplicaremos durante los cuarenta años de SIERRA|ANDES.
No es un evento.
Tampoco es una ceremonia de consulta.
Es una tecnología social para gobernar diferencias.
Durante estos años hemos aprendido que territorio, empresa, comunidad, conocimiento, institucionalidad e inversión observan una misma realidad desde lugares diferentes. Ninguno posee toda la información. Ninguno concentra todas las capacidades. Ninguno puede producir por sí solo el resultado.
Por eso dialogamos.
Y volveremos a dialogar cuando cambien los precios, cuando aparezcan nuevas tecnologías, cuando una metodología deba actualizarse, cuando existan diferencias sobre una inversión, cuando cambien autoridades, cuando una nueva generación asuma responsabilidades o cuando los resultados medidos indiquen que algo debe hacerse de otra manera.
Cuarenta años significan precisamente eso: habrá cambios que hoy ni siquiera podemos anticipar.
La gobernanza consiste en disponer desde ahora del mecanismo para procesarlos.
Esa concepción está presente en el desarrollo que hemos hecho públicamente durante estos años: el Diálogo Hexagonal construye acuerdos; los instrumentos de medición los convierten en información; los PDD organizan proyectos; URKU conecta esos proyectos con capital; y la inversión puede regresar al territorio.
CUANDO EL FONDO LLEGA AL FINAL
Ana Carmona tiene razón en una frase particularmente poderosa: la plata sin gente no produce cambios.
Nuestra experiencia en SIERRA|ANDES permite avanzar un paso adicional.
La gente tampoco necesita esperar a que llegue la plata para comenzar a construir.
Puede organizarse. Puede dialogar. Puede identificar sus activos. Puede medirlos. Puede acordar prioridades. Puede construir proyectos. Puede definir reglas. Puede desarrollar instrumentos financieros. Puede generar información verificable y, entonces sí, sentarse frente al capital desde una posición completamente distinta.
Eso hemos intentado hacer.
Primero territorio.
Después diálogo.
Del diálogo salen acuerdos. Los acuerdos permiten proyectos. Los proyectos necesitan información. La información necesita medición y verificación. La inversión necesita reglas. Las reglas necesitan confianza. Y cuando todo aquello comienza a encontrarse, el capital puede entrar.
No para comprar el territorio.
Para invertir con él.
Esa es probablemente la principal diferencia entre llevar un fondo a una comunidad y construir desde una comunidad una oportunidad de inversión.
CUARENTA AÑOS
SIERRA|ANDES todavía tiene mucho por hacer. Precisamente por eso la experiencia acumulada durante estos años resulta valiosa.
Cinco años desarrollando URKU y tres años de trabajo intensivo de consulta territorial nos han permitido llegar al momento financiero con algo bastante más importante que una propuesta para levantar capital: una arquitectura para gobernarlo.
Nuestro trabajo reciente sobre escalabilidad ha seguido la misma secuencia. La planificación aportó visión; la programación económica, estructura; la participación financiera, capitalización; y los procesos permiten convertir experiencia en capacidad institucional. Cada etapa se apoya en la anterior.
Ahora vendrán inversiones.
Después vendrán nuevas decisiones.
Y después otras.
Durante cuarenta años.
Por eso el Diálogo Hexagonal no está detrás de nosotros como una consulta que ya cumplimos.
Está delante.
Es el mecanismo mediante el cual hemos gobernado SIERRA|ANDES, lo gobernamos hoy y aspiramos a seguir gobernándolo durante las próximas cuatro décadas.
Quizá allí esté la verdadera antítesis de aquellos grandes fondos que llegan demasiado temprano con el dinero y demasiado tarde con la participación.
Nosotros hemos preferido llegar temprano con el diálogo.
Y dejar que el dinero llegue cuando exista algo sólido, legítimo y medible en lo cual invertir.
Roberto F. Salazar-Córdova
Economista
ADN@+ | SIERRA|ANDES | Red Santa Cruz | Hexagon Group Lat-Am/UK-Global






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