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A Medias, Quito...

A Medias


Quito: la ciudad a medias…


“A medias” se usa en Quito para dos acepciones principales: 1) algo mediocre como “dejan todo a medias”; y 2) una repartición “justa”: “vamos a medias, verás”...


Entre una acepción, y la otra, Quito se completa entera como la ciudad a medias.


No siempre fue así.



Hubo un tiempo en el que se hacían las cosas a plenitud, donde “la plena que se vivía bien”.


Eran tiempos de Alcaldes como Sixto Durán Ballén, Rodrigo Paz, Jamil Mahuad ó Paco Moncayo, que arreglaron los temas de movilidad vía túneles, conducción de aguas, el transporte público, y otros aspectos urbanos como la recuperación del Centro Histórico.


Hubo en el camino del otro tipo: el Maestro Juanito, etc…


Quito se apresta a elegir entre el ideal pleno aparentemente inexistente, y lo otro, aparentemente abundante de los medio-medio.


Como que el votante “medio, medio” quiere votar por unito, y “medio-medio” que no quiere votar por ningunito, o -de frente- no quiere “mismo, mismo” ni ir a votar.


“Fieras iras hijita”, diría el Pájaro Febres-Cordero ó el Miche, remedando a alguna “señito” de las que aún no les llaman “veci” …


El problema no es si te buscas o no más problemas, diría Silvio Rodríguez. El problema Señor, sigue siendo buscar Amor, concluiría El mismo.


Amar Quito no es algo que se puede hacer a medias.


Conozco gente que no quería a Quito, pero que fue a nuestra ciudad y terminó entendiéndola y amándola. Algo parecido les pasa a muchos con Santiago, acá en Chile; dicen lo mismo en Argentina de Buenos Aires.


Quito no es querida a medias por nadie que la haya vivido de verdad.


El problema es que nos hemos partido en dos por culpa de los partidos rotos que tenemos allá. Uso el chilenismo para que se entienda “full” lo que quiero decir.


Las comunidades y barrios siguen estando ahí, ocultos, dejándose ver “a medias”, porque los protagonismos que dejan ver los “medios” son los de los políticos.


Pero ahí están los Kitu-Karas, por Checa, para arriba, mirando a plenitud Quito. También están los de “Músculos y Rieles” en el Sur, o los de Calderón, los valles, Pomasqui, Lloa y el Panecillo. Ahí, medio ocultos y medio visibles.


Mientras se elige al que tiene 20% porque está todo partido en 5, nadie representa a nadie, y como diría Silvio mismo, aparece un Alcalde diciendo: “Debo partirme en dos” y mientras hace y deshace, sin oposición, comienza a dejar todo a medias y si nadie lo ve, o nadie lo vio, "principia" a llevarse "todito" con todo, quizá "a medias".


¿Qué hacer?


Dejar de pensar en los alcaldes y las elecciones es lo primero.


Ya se sabe que hay gente que solo busca poder, plata y popularidad. “Ahí que se estecen” dirían en los mercados del Centro. Ahí que se estecen…


El resto de la ciudad trabaja el doble. Es ya como una Guayaquil de los negocios. Vital. Potente. Fuerte.


La masa de consumidores creció hasta ser del tamaño de Uruguay.


Con esa economía, ya se es un país.


Mientras los administradores públicos medio sirven para nada, los mercados vibran a tope y medio.


Desde el todo cash del Sur, hasta el sistema bancario más potente del Ecuador, pasando por el único Metro del país, que se resiste a matar la ciudad porque la ciudad ya mataría a quien mate el metro, Quito ya vive dolarizado y modernizado.


La cultura vibra porque hay jóvenes creadores que viven en comunidades ocultas también pero que están ahí, en las redes y los espacios de los barrios.


Entre el narco y las bandas, la gente sigue y sale. La religión permanece arraigada, justo porque no puede hacerse a medias: o se cree en Dios, o no se cree en Dios... Y... ¡Por Dios! que Quito tiene Iglesias de verdad... ¡De no creer!... Son testigos de integridad...


Cuando dejemos de comer cuentos afrancesados de laicismo napoleónico y masónico, y nos encontremos fuera de los zurderíos atrasados de los siglos 20 y 21, nos encontraremos con el libertario Quito que dejará de escapar hacia los valles y volverá al Centro.


Es cuestión de tiempo. El dólar seguirá causando efectos hasta dejar atrás el socialismo para retomar el comunitarismo y los cabildos, las comunidades de base y lo derecho por derecho, por derecha y por la mano del capitalismo y la fe, el conservadurismo y la buena fe.


Ahí seremos grandes como seguimos siendo: orgullosos habitantes de la Carita de Dios, con quien no hay medias tintas.


Roberto F. Salazar-Córdova

Quiteño Libre

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