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ASAMBLEAS Y CONSTITUCIONES

Leonidas Montes, Director del Centro de Estudios Públicos y Profesor Titular de la Cátedra Adam Smith, en la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibañez (UAI) escribe, en su Introducción a "La Riqueza de Las Naciones" (Adam Smith, Marzo 9, 1776), lo siguiente:


"Algo decepcionado después de sus estudios en la Universidad de Oxford, Adam Smith regresa a Edimburgo y se dedica a enseñar retórica".


Recordemos que la "RETÓRICA" (Aristóteles, Siglo IV aC) ha sido tratada y estudiada por clásicos de clásicos en todas las ciencias sociales, y es, además, una herramienta muy utilizada hoy en día en el mundo de la inteligencia artificial, al permitir categorizar los tratados básicos que conforman el arte de la persuasión que lleva a la toma de decisiones en la vida real.

Es por ello, que la Retórica de Aristóteles, junto a la Riqueza de Las Naciones de Smith, son dos de las más importantes contribuciones de la mente de estos prolíficos pensadores al mundo de la filosofía y la filosofía política clásicas y modernas.

La Retórica liberal actual está basada en los desarrollos heredados de Grecia y adoptados por la Gran Bretaña y su Imperio, que trajeron al Continente sus ideas Anglo-Sajonas -especialmente a los países coloniales gobernados por dichas filosofías hasta su liberación- en particular tras la influencia del Liberalismo como forma de pensamiento y ordenamiento de la política y la economía en el viejo y el nuevo mundo.

En América del Sur, durante muchos años, el Neo-Liberalismo fue visto como una forma heredera de la expansión de las ideas y críticas retóricas de Aristóteles, y fue transmitida de Inglaterra a Estados Unidos, y de allí hacia Chile principalmente, como fueran tomadas varias ideas de Sócrates, y luego expresadas por Platón, para que luego Aristóteles las compendie de tal manera que esta colección de ideas se convirtiera en el tiempo en la piedra angular de toda una rama de la filosofía y el pensamiento occidental.

En América del Sur, la influencia continuó en los años 80s, con la liberalización que adoptó Perú, tras mirar el éxito de Chile, así como en una parte Bolivia, siguiendo el "Modelo Chileno". En Ecuador, algunos observamos la experiencia de Argentina con la "Convertibilidad" y terminamos adoptando una "Dolarización" que más que una forma retórica, dependiente de los políticos, era una forma práctica, dependiente de los mercados, para no estar atados a las constituciones, ni a las instituciones, ni al derecho, ni a los liderazgos, sino sola y exclusivamente al libre flujo de productos, acuerdos, innovaciones, servicios, valores, y toda forma económica que trajera riqueza a la nación, al obligarse a mantener equilibrio fiscal, dejar que hablen los precios, y acallar el señoreaje que tanto mal causó en la economía del país.

Sobre la base de una economía rica en la nación, la retórica debía construir, a posteriori, en libertad, un conjunto de derechos, como bien se adoptó a posteriori, cuando la lucha contra la pobreza se hizo posible como realidad.

Como parte de dicho proceso, el mayor triunfo de la Dolarización, adoptada en el año 2000 en Ecuador, fue su consagración como "dable" en la Constitución de 2008, bajo un régimen que apostaba no tanto al derecho y la libertad, sino a los derechos y el estado, como formas de crear igualdad y desarrollo.

El reto que tiene hoy Chile por delante, tiene su mayor carta de sobrevivencia en su modelo si logra hacer lo que hizo Ecuador: arraigar el modelo liberal en la conciencia de la población, y triunfar en una elección que, en el caso Chileno, será el Plebiscito de Salida cuando la Convención Constitucional termine de elaborar su trabajo.

La Asamblea Constituyente de Ecuador tenía plenos poderes y podía demoler las instituciones a su antojo, al haberle entregado la población todo el poder a dicho ente, tras el fracaso de los políticos en construir una agenda que fuese productiva y distributiva a la vez.

La Convención Constituyente (CC) de Chile no los tiene, y ha dejado, en un arraigo democrático y republicano, el poder en manos de la población general, que elegirá entre lo que entregue la "Asamblea" Chilena (CC) y lo que tiene la Sociedad Chilena (el modelo clásico, heredado en toda su tradición, y exportado en una "andina" expansión).

Posiblemente, la elección que haga Chile, bajo un gobierno de izquierda, sea parecida a la que hizo Ecuador, igualmente bajo un gobierno revolucionario: ir hacia lo liberal en lo económico como destino final, a largo plazo, sobre todo porque la retórica de fondo, la clásica, sin duda parecería que debiera ser más fuerte que la retórica post-moderna, cuyos frutos están todavía por demostrarse.

De principio, la colocación de Mario Marcel, saliendo del Banco Central de Chile, hacia el Ministerio de Hacienda, es un buen paso; necesario, pero no suficiente.

Está por verse la reacción de la población a los logros del gobierno, y un punto que nunca se debe olvidar en materia de uso de la retórica y en usufructo posterior de la riqueza de las naciones: los plebiscitos y las elecciones en general son, a la larga y en su conjunto, formas de castigar o premiar a los gobiernos de turno en función de sus resultados.

Allí, el sentir profundo marcará las restricciones de fondo, y no solo las preferencias sociales inmediatas. Allí, las retóricas se enfrentarán a los datos, como se enfrentó Smith y su obra, a la realidad, al salir de la academia (y qué academia!).

Las ideas prosperan con el tiempo y se instalan en procesos largos que duran si sirven.

En el caso de Chile, los datos matan todos los relatos, y serán confrontadas con las realidades, como ocurrió antes en Ecuador, en Bolivia, ocurre ahora mismo en Perú, y posiblemente siga ocurriendo en Colombia y Brasil, independientemente de las elecciones que dichos países hagan.

Algo contrario se observa en Cuba, Nicaragua, Venezuela y Argentina.

Las ideas prosperan con el tiempo y se instalan en procesos largos que duran si sirven.

Por ahora hay que enfocarse en trabajar las bondades para ir hacia las eliminatorias al mundial de la libertad: Cuba y Nicaragua no estarían en el radar, y Venezuela estaría de última. Lo de Argentina puede funcionar en el fútbol, pero acá una imagen política recibida en estos días nos aclararía muchas ideas al leerla, en retórica pura y dura:

Lo de Chile y Ecuador deberá alejarse de dicha retórica entre lo Anglo-Sajón y lo Latino-Americano observada en Argentina, que suena cómico pero que al ser real se muestra trágico.

Quizá sea preferible no ir hacia lo de Argentina, no distraernos con el Mundial, ni con el Fútbol, y bueno, si se logran ambos, bienvenido sea, pero hoy por hoy, quizá lo único bueno de lo ocurrido en días pasados entre Ecuador y Chile, y entre Chile y Argentina, sea que Chile podrá concentrarse menos en lo más importante de lo menos importante, y comenzar a ponerle toda la atención a lo más importante dentro de lo más importante, que es el cuidar la riqueza de la nación, y votar rechazo si eso último no está ni queda garantizado en su nueva constitución.


 
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