De Gregorio vs De Gregorio
Pepo de Gregorio ante su propia evidencia: caja fiscal, crecimiento y las causas de la contracción chilena
Por Roberto F. Salazar Córdova
ECONOMISTA
MAEc: ILADES -GEORGETOWN U.
Santiago de Chile, 6 de noviembre de 2026
El problema central de la discusión económica chilena aparece cuando una explicación plausible y mediática se presenta como una causalidad rigurosamente demostrada. Las recientes declaraciones de José De Gregorio —afirmando de manera tajante que la actual contracción del país es «la primera recesión que uno tiene recuerdos que no es causada por fenómenos internacionales»— marcan el inicio de una activa postura pública orientada a atribuir la debilidad de la actividad económica a determinantes de índole puramente doméstica.
Para evaluar la validez de este diagnóstico y separar la tribuna de la cátedra, la economía seria exige abandonar las adjetivaciones y someter las afirmaciones del exdecano a un escrutinio basado en cuatro criterios fundamentales: su propia teoría académica, su praxis como autoridad económica en el pasado, la realidad empírica de los datos chilenos y la práctica comparada de otros países de la región ante circunstancias análogas. El contraste revela una paradoja insostenible: el brillante economista del pasado entra en contradicción directa con el actor mediático del presente.
Criterio I: Su propia teoría (La consistencia documental)
La relativización pública que De Gregorio hace de los amortiguadores financieros y los activos líquidos del Fisco choca frontalmente con los modelos matriciales de su propia producción académica. En el debate de los meses previos, el economista tildó la discusión sobre el saldo de las arcas fiscales como un «mero asunto de tesorería, no económico». Sin embargo, en el capítulo 5 (sección 5.2, página 13) de los borradores revisados de su manual Macroeconomía: teoría y políticas, De Gregorio escribe textualmente:
«A pesar de que la posición fiscal sea solvente, puede no haber financiamiento para cerrar el déficit presente».
El texto académico de De Gregorio identifica con nitidez el problema económico fundamental de la liquidez: un balance intertemporalmente sostenible en el largo plazo puede enfrentar severas restricciones de financiamiento en el corto plazo. Asimismo, en su Documento de Política Económica 40, conceptualiza los activos líquidos y las reservas como un seguro contra la vulnerabilidad financiera.
Bajo su propio marco teórico de economías pequeñas y abiertas (SOE), el rendimiento nominal de equilibrio está indexado a las condiciones financieras internacionales según la relación donde las condiciones financieras globales y la prima de riesgo alteran directamente las curvas de rendimiento domésticas. Minimizar la caja fiscal o decretar la absoluta independencia del ciclo interno respecto de los canales de transmisión transfronterizos equivale a renegar de las herramientas teóricas que él mismo formuló.
Criterio II: Su propia práctica (La experiencia del tomador de decisiones)
La trayectoria de De Gregorio como autoridad provee el contraste empírico más nítido contra sus afirmaciones de prensa. Durante su presidencia en el Banco Central, específicamente en abril de 2008, el Consejo que lideraba inició un agresivo programa de acumulación de reservas internacionales por US$ 5.750 millones con el fin explícito de blindar la liquidez del país ante un entorno externo adverso. Tras la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de ese año, suspendió las compras y redesplegó la liquidez en moneda extranjera para estabilizar el mercado crediticio interno.
Ante el Senado, De Gregorio defendió rigurosamente el valor precautorio de estos activos para mitigar los shocks externos de financiamiento. Aunque las reservas institucionales y la caja del Tesoro operan bajo marcos jurídicos distintos, ambas comparten el mismo principio macroeconómico: el valor operativo de la liquidez inmediata para contener el riesgo de balance. Que el mismo economista que utilizó la liquidez como dique de contención en 2008 sostenga en 2026 que el saldo de caja carece de relevancia macroeconómica expone una flagrante inconsistencia entre su rigor de Estado y su retórica de oposición.
Del mismo modo, su reciente calificación de «maldad» hacia la eliminación de un programa de computadores escolares omite la racionalidad técnica del ajuste agregado que él mismo demandaba en esa intervención, tensionando su coherencia frente a los procesos de consolidación fiscal.
Criterio III: La realidad de los datos (El diagnóstico cuantitativo)
El argumento de una contracción estrictamente endógena requiere una descomposición causal que las cifras agregadas del año 2026 no respaldan. Las cuentas nacionales del primer semestre registran una contracción interanual y un estancamiento secuencial:

Si bien el mercado laboral evidencia un deterioro real con una tasa de desocupación del 9,8% en el trimestre julio-septiembre, la atribución causal exclusiva al plano interno es incompleta. El Imacec de septiembre mostró un alza de 0,2% interanual, donde el sector no minero creció un 2,0% mientras que el sector minero sufrió una contracción del 12,1% debido a complejidades geológicas estructurales y operativas rezagadas.
La caída minera restó 1,6 puntos porcentuales al indicador general. Separar aritméticamente este impacto sectorial no elimina la influencia de las variables internacionales. Aunque el IPoM de septiembre recortó el rango de crecimiento anual a 0,25-0,75% atribuyendo parte de la sorpresa a la debilidad del consumo e inversión privada, un shock exógeno —como el encarecimiento de los combustibles por las tensiones geopolíticas entre EE.UU. e Irán o las alertas de Oxford Economics sobre la ralentización en el ciclo global de infraestructura de Inteligencia Artificial (IA)— no deja de operar porque sus proyecciones se estabilicen entre dos trimestres. Los shocks externos de oferta y costos se transmiten precisamente a través del consumo y la inversión local; contabilizarlos como eventos puramente domésticos es un error metodológico elemental.
Criterio IV: La práctica de otros países (La perspectiva regional)
La tesis de la exclusividad interna se desmorona cuando se examina el comportamiento de los países vecinos de América Latina en el contexto actual. Las proyecciones de la CEPAL y del Banco Mundial para 2026 estiman un crecimiento promedio regional modesto (2,0% - 2,2%), condicionado por las restrictivas tasas de interés internacionales de la Reserva Federal y la volatilidad en el valor de las materias primas.
Sin embargo, las trayectorias revelan que las economías de la región no reaccionan de igual forma ante shocks externos comunes. Mientras Perú proyecta una expansión del 3,0% según el FMI apoyado en un flujo de caja externo ordenado y resiliencia en su balanza comercial, Chile procesa el escenario en una banda inferior. En sus investigaciones previas sobre paradas súbitas (sudden stops), Cowan y De Gregorio demostraron la necesidad insoslayable de evaluar de manera separada los flujos brutos de entrada y salida de capitales en lugar de conformarse con los saldos netos. La evidencia internacional demuestra que el impacto del entorno global está mediado por la solidez y la liquidez de los balances públicos presentes; aislar la vulnerabilidad de la caja de las condiciones internacionales de financiamiento es ignorar la práctica comparada de la macroeconomía moderna.
Conclusión
La rigurosa conducción económica del ministro Jorge Quiroz ha estabilizado la prima de riesgo soberano y ha corregido las cuentas fiscales estructurales en medio de un adverso escenario transfronterizo. Atribuir la debilidad cíclica de la economía chilena a una dinámica estrictamente doméstica es un postulado analíticamente inviable.
José De Gregorio no queda en entredicho porque sus opiniones difieran de la política vigente, sino porque sus afirmaciones mediáticas actuales carecen de la rigurosidad, la consistencia intertemporal y la profundidad metodológica que él mismo exigía desde la academia. Someter sus declaraciones al examen de su propia teoría, su práctica histórica, los datos duros de las cuentas nacionales y el comportamiento de la región demuestra que la macroeconomía de una economía abierta es una ciencia de interconexiones complejas. Renunciar a esa complejidad para instalar un relato simplista en la prensa puede ser una estrategia comunicativa eficaz, pero representa una preocupante abdicación del rigor técnico que el brillante De Gregorio del pasado grabó en la historia económica de Chile.






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