DELCY ES A LENIN MORENO COMO MADURO A CORREA
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- hace 3 días
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¿Delcy es Lenin?
Autor: Roberto F. Salazar-Córdova, economista, www.adnplus.co.uk
A simple vista, parece que no... "El Gobierno de Venezuela publicó el decreto de Estado de Conmoción Exterior, que otorga amplios poderes a la presidencia y ordena a las fuerzas de seguridad la captura de “toda persona involucrada en la promoción o apoyo” del ataque de Estados Unidos contra el país sudamericano". https://cnn.it/49CdpIB
Por sus acciones iniciales no parece ser Lenin Moreno; tampoco por las acusaciones que pesan sobre ella, mismas que Moreno nunca tuvo antes de llegar al poder en Carondelet, en Quito.
Sin embargo, hay que darle tiempo. Si ella no cumple ese rol, vendrá otro u otra en su momento que haga lo que hay que hacer.
Incentivos no le van a faltar, intuyo., pero veamos semana a semana qué ocurre finalmente.
Introducción: una constante observada, no una intuición tardía
"No hay peor cuña que la del mismo palo".
Escribo este texto en primera persona porque no nace de una coyuntura reciente ni de un giro interpretativo oportunista.
Vengo observando, analizando y escribiendo sobre este patrón desde 2019, como parte del trabajo de la Red Santa Cruz y de un proceso intelectual continuo que atraviesa todo lo publicado en www.adnplus.co.uk.
Lo que hoy aparece ante muchos como un punto de inflexión es, en realidad, la fase visible de dinámicas que llevan años en desarrollo.
Esta constatación recorre textos tan tempranos como “Lenin: Zar decapitador de cabezones” y se proyecta hasta análisis más recientes como “A Whole New World – 4ª entrega”.
La tesis es funcional, no moral ni personal. Delcy Rodríguez es a Lenín Moreno como Nicolás Maduro es a Rafael Correa, como Edmundo González Urrutia es a Guillermo Lasso Mendoza y como María Corina Machado es a Daniel Noboa Azín.
Esta equivalencia no compara virtudes, defectos ni ideologías.
Compara funciones dentro de un proceso de cambio sostenible de sistemas políticos socialistas agotados.
Al mirar la política desde la estructura y no desde el juicio, emergen regularidades que se repiten con una consistencia difícil de ignorar, tal como he ido mostrando en textos como “Ecuador y su ADN@+”, “Narquisismos maduros” y “República bananera?”.
El liderazgo del ciclo largo: cuando el sistema se cierra
Todo sistema político que entra en fase de agotamiento muestra primero un liderazgo de ciclo largo.
No se trata de un presidente más, sino del arquitecto de un orden que termina organizando instituciones, relato, recursos y coerción alrededor de un núcleo.
En Ecuador, ese rol lo cumplió Rafael Correa.
En Venezuela, de su lado, Nicolás Maduro prolongó y endureció el ciclo iniciado por Chávez.
Esta lectura aparece de forma reiterada en “Ecuador y su ADN@+”, “La Patria Andina” y “EE.UU. Andinos”.
Desde 2019 he sostenido que estos ciclos no caen principalmente por presión externa. Se agotan. El modelo termina consumiendo su propia capacidad de generar legitimidad, crecimiento y cohesión social.
En “República bananera?” y en “Narquisismos maduros” describí cómo, llegado cierto punto, el Estado deja de operar como estructura de desarrollo y pasa a funcionar como mecanismo de defensa del propio sistema.
Maduro y Correa, cada uno en su contexto, representan ese momento de cierre.

La cuña interna: fracturarse para sobrevivir
Cuando el ciclo largo se agota, aparece la cuña.
Aquí se ubican Lenín Moreno y, en la hipótesis que vengo desarrollando, Delcy Rodríguez.
Lenín Moreno no fue la oposición al correísmo. Fue su fractura interna.
Esta idea fue formulada explícitamente en “Lenin: Zar decapitador de cabezones” y retomada luego en “Los cabezones” y “Lasso & Gorbachev: vida en libertad & muerte”.
La cuña no surge por virtud democrática ni por conversión ideológica. Surge por necesidad organizacional.
El sistema se hiere a sí mismo para evitar el colapso total.
Esa lógica reaparece una y otra vez en mis textos, desde “Ecuador y su ADN@+” hasta “Liberalizar: reconstituir”.
Delcy Rodríguez, en la lectura que propongo, cumple una función potencialmente equivalente en Venezuela.
No encarna una ruptura externa, sino la posibilidad de un reordenamiento interno cuando la continuidad pura deja de ser viable.
Esta hipótesis se articula con lo desarrollado en “Cae Maduro? Capítulo 1”, “Cae Maduro? Capítulo 2” y “Cae Maduro? Capítulo 3”, donde sostengo que el desenlace venezolano sería procesual, no súbito.
La administración del quiebre: estabilizar sin épica
Luego de la cuña aparece otra función distinta: la del administrador de la transición.
En Ecuador, ese rol lo cumplió Guillermo Lasso.
No fue un líder refundacional ni un caudillo. Fue un presidente de transición, llamado a estabilizar, recomponer mínimos y administrar tensiones en un país con una restricción dura como la dolarización.
Esta lectura está desarrollada en “Ecuadolar: tras 12 meses de la victoria de Lasso”, “Los precios y el dólar; volver a invertir en Ecuador?” e “Inflación, cerezas y embajadas”.
En “Buen día, economista 593” insistí en que la economía respondió a reglas mínimas, no a relatos. Lasso encarnó normalización básica, no promesa profunda. Su función fue permitir que el sistema respirara tras la fractura interna.
Edmundo González Urrutia ocupa un lugar funcional similar en el caso venezolano.
Representa una figura aceptable para administrar la transición, abrir una puerta institucional y reducir la temperatura del conflicto.
Esta distinción entre administrar y prometer atraviesa también “¿Boric: el Arauz chileno. Lasso: el Kast ecuatoriano?” y “Chile con Ecuador: cinco economías”.
La promesa posterior: recomponer después, no antes
La promesa viene después.
En Ecuador, Daniel Noboa no fue el presidente de la transición, sino la figura que emergió tras ella.
Representa renovación generacional, pragmatismo económico y ruptura simbólica con el agotamiento del ciclo anterior.
Esta lectura se conecta con “Libertad es el juego”, “Lo justo” y “Votar por Noboa es votar por EE.UU.”.
María Corina Machado cumple una función comparable en Venezuela.
No como administradora del quiebre, sino como portadora de una promesa liberal y de recomposición institucional.
En varios textos, desde “Milei y Bukele vs Maduro…” hasta “Estados Unidos Andinos: marco conceptual”, he insistido en que la promesa no gobierna primero.
Gobierna después, si la transición logra sostenerse y si las restricciones estructurales lo permiten.
Migración, violencia y economía: cuando el colapso se vuelve regional
Desde 2019 he sostenido que cuando un Estado falla, exporta personas. Esta tesis atraviesa la serie “A Whole New World – 1ª entrega”, “A Whole New World – 2ª entrega”, “A Whole New World – 3ª entrega” y “A Whole New World – 4ª entrega”, donde analizo el éxodo venezolano como shock macroeconómico regional.
En paralelo, advertí que Ecuador comenzaría a pagar ese costo junto con su propia crisis de seguridad, como desarrollé en “Narcos, desinviertan en Ecuador” y “Yasuní Ecuador: más Chile y menos Venezuela”.
Migración masiva y violencia no son fenómenos sociales aislados. Son precios implícitos que destruyen inversión y tejido productivo, como también se argumenta en “Andes: garantizando fiscalmente el impacto”.
Marco territorial y de largo plazo: Andes, URKU y PACES
Esta lectura no es solo política. Se inscribe en una visión territorial y de largo plazo desarrollada en textos como “Zona URKU: el nuevo sudoeste americano… en los Andes”, “Zona URKU y la inversión extranjera directa andina”, “Zona URKU y el modelo 3x1” y “Reconversión ganadera andina”.
El mismo marco conceptual se articula en “P.A.C.E.S.: política, ambiente, cultura, economía y sociedad”, “Diálogo Hexagonal y gobernanza” y “Business in the Community”, donde sostengo que la estabilidad política es condición previa para cualquier estrategia de desarrollo sostenible.
Cierre: lo que ocurre ahora ya estaba ocurriendo
Hay una constante en www.adnplus.co.uk: lo que hoy ocurre ya estaba ocurriendo. Lo único que cambia es la visibilidad.
Durante años, estas dinámicas se manifiestan de forma difusa y contradictoria. En algún momento, los hechos alcanzan a los textos.
Por eso sostengo que Delcy es Lenin.
No como provocación, sino como síntesis funcional.
Los sistemas agotados no pasan del ciclo a la promesa en línea recta. Necesitan una cuña interna, luego una administración del quiebre y solo después una recomposición posible.
Esta es la secuencia que he venido analizando, sin ego y sin dramatismo, desde 2019, y que hoy, finalmente, se vuelve evidente.






