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EL AHORRO, EL GRAN MEDIADOR


La colusión privada y la corrupción pública siempre tratarán de invisibilizar al ahorro como fuente de transferencia de riqueza y poder. Nunca hay que olvidar aquello.




Sin ahorro no hay paraíso


Partamos con cuatro preguntas:

1. ¿Qué media entre las crisis y las oportunidades, además del riesgo?

2. ¿Qué media entre el buscar derechos y el ejercer responsabilidades?

3. ¿Qué media entre sobrevivir a una estación seca y el trabajar en una lluviosa?

4. ¿Qué media entre los vacíos de legitimidad y los ejercicios de liderazgo sobresaliente?


Sigamos con una sola respuesta: el ahorro.


Durante mucho tiempo nos hemos dedicado a analizar la inversión como fuente de salida de las crisis económicas. La hemos visto también como fuente de fondeo para cubrir las demandas sociales, afrontar la lucha frente al cambio climático, y dejar atrás la falta de gobernanza; sin embargo, si hay algo que es contable en la vida, es la relación uno a uno que existe entre la inversión y su fuente verdadera: el ahorro total, que es lo que permite la primera, total, en lo real.


Ahorro Político e Inversión Social


En política, Margaret Tatcher solía decir que el gran cebo que usaban los Laboristas para capturar al votante era ofrecerle el ahorro ajeno, y venderle a su candidato político de turno como el gran justiciero social. Ésto, que es cierto y lo muestra la imagen que acompaña este artículo, al final, lo único a lo que conduce, es a una trampa en la que el votante ingenuo, quien honorablemente busca justicia e inversión social, queda atrapado junto a sus ahorros, en la caja tramposa del político justiciero que se lleva los excendentes de unos y otros.


¿Dónde está la trampa?: Sin ahorro no puede existir inversión en todo ámbito: no solo político y social, sino personal, familiar, comunitario, ciudadano, local, nacional o internacional.


El ahorro no se puede separar del consumo; por ello es solo el gran mediador, y al ser el cebo de la trampa de los políticos hacia los ciudadanos, es lógicamente, y además, todo un siempre, el gran ausente del discurso político.


Pero ojo, que el ahorro también queda ausente de los discursos empresariales privados, pues a la larga, es la fuente de la riqueza de las otras fuerzas dinámicas en la sociedad.


Nadie habla de ahorro, salvo los economistas


Para los políticos y los banqueros es fácil tomarse el ahorro ajeno. Lo difícil es que se pongan de acuerdo para liberar de la dicotomía público-privada, a quienes quieren hacer un ahorro propio.


Sin una preocupación comunitaria por el ahorro, que cree fuerza para resistir los cantos de sirena públicos y privados, de estado y mercado, el ahorro será el primero que pagará los platos rotos cuando se debe usar recursos financieros para paliar una crisis económica o mitigar una crisis social.


La colusión privada y la corrupción pública siempre tratarán de invisibilizar al ahorro como fuente de transferencia de riqueza y poder. Nunca hay que olvidar aquello.


El ahorro, fuente de la inversión en tecnología


El ahorro es la fuente de la inversión cuando hay que construir infraestructura, y se entrega como crédito desde quienes lo tienen, para registrarse como deuda desde quienes no lo tienen.


Esto aplica en especial, en los tiempos actuales de digitalización, en la tecnología, como fuente de bienestar y cohesión comunitaria, privada y pública.


El llamado aquí no es hacia la lucha de clases, ni a optar por uno u otro lado del espectro político, sino a una toma de conciencia de que el ahorro, junto con la tecnología, son los grandes pegamentos con los cuales se puede hacer comunidad, urbana y/o rural, y entre las dos últimas, dejar atrás la trampa de la liquidez que ofrecen los bancos, al igual que se puede dejar atrás la trampa del socialismo que ofrecen los políticos.


El sistema financiero rural y cooperativo urbano son grandes ejemplos de cómo el financiamiento local e inter-familiar dota a los hogares de soluciones que no necesariamente pasan por una bancarización tradicional, o un pedir soluciones financieras públicas sin respuesta, imposibles, a un estado que jamás, nunca, en ninguna circunstancia, ahorra.


El ahorro en capital humano de los hogares


Los hogares pueden elegir entre bienes de consumo y ahorro, así como pueden elegir entre tributar para financiar el gasto público, o ahorrar para financiar la educación de sus hijos.


Incluso para participar en política, cada hogar escribe su ideología desde el ahorro de años de estudio, pensamiento, diálogos y trabajo de quienes tienen liderazgo latente en sus casas, comunidades, barrios, y para quienes sus libros y artículos son orgullo de pertenencia cuando los leen otros grupos familiares con su propio capital humano, pero que necesitan ideas, requieren conocimiento, o buscan inter-consultar con quienes poseen experiencia técnica diferente, para enfrentar los retos de encargos y cargos públicos, privados o comunitarios.


Bien dicen que junto a todo gran liderazgo siempre hay una gran persona ahorradora o llena de capital: familiar, técnico, consultiv, asesor, de apoyo, logístico, de equipo, foráneo, comunitario o social en general. El capital humano toma muchas formas, y la economía de servicios tiene mucho futuro, sobre todo en tiempos de emprendimiento y crisis, así como en tiempos de desafío e innovación.


Ahorro de los Hogares y Gasto de los Políticos


Acudir al ahorro privado suele ser la fuente principal de financiamiento de lo público y sus transferencias.


Pedir créditos desde países promotores-inversores hacia países que tienen excedentes y se vuelven financiadores-inversores es usualmente el mecanismo de funcionamiento de las instituciones de financiamiento internacional. El mercado en sí mismo es un gran colocador de ahorros, al extraer el excedente de unos y pasarlo vía consumo suyo hacia las ventas de otros.


Los políticos suelen ser grandes consumidores de los ahorros ajenos, y claro, muchas veces, algunos hogares deficitarios de ahorro los elijen para exigir y tomarse los recursos de los hogares excedentarios. Siempre habrá, desde la derecha, el centro, o la izquierda, un político que se preste para ese juego, y siempre habrá hogares que lo exijan, desde la izquierda, el centro o la derecha de sus corazones. Por ello, las instituciones deben defender el ahorro y cuidar que ningún grupo temporalmente deficitario asalte el erario de las naciones al asaltar el ahorro de los temporalmente excedentarios.


Recordemos que la vida da vueltas. Por ello,el desarrollo y la protección social siempre serán dinámicos, y dependerán de tener ahorros de unos que puedan siempre intercambiarse ordenada y voluntariamente con otros.


El ahorro: la base de la protección social


El ahorro es el gran mediador en la protección social. Traslada recursos de tiempos de vacas gordas hacia tiempos de vacas flacas. Los ahorros, como un todo, por ello, deben protegerse, no solo desde el interés de los grupos ricos, sino desde el afán de las clases medias ahorradoras.


Del mismo modo, se debe proteger también -y sobre todo- desde la esperanza de los grupos de menores ingresos que buscan romper el ciclo de la pobreza trabajando, sin consumir sino lo básico, ahorrando y sin columpiarse sino con el vuelo del cuerpo propio y la unión con otros que crea la fuerza comunitaria que le sirve de mediador para avanzar hacia el futuro.


Sin protección social vía ahorro, no se puede hablar de vías de escape a través de educación, salud, vivienda, profesión, maquinaria, equipo, herramientas, publicidad, capital de trabajo, gastos de representación, fuerza de ventas, creación de tecnología, o derechos de propiedad.


Sin protección social del ahorro, no tiene orgullo invitar a la familia a un buen asado para compartir una buena comida, un buen vino, o un buen momento en salud y celebrar el bien ser para el buen servir que crea el bienestar.


Sin proteger el ahoroo, no tiene mérito consumir no solo lo cercano, sino lo importado, y no se logra sostenibilidad para exportar no solo lo que se produce, sino también lo que se piensa, se vive y se disfruta, tanto en lo privado, como en lo público.


El ahorro: mediador para el consumo y la inversión


Por lo anterior, los grandes indicadores económicos han estado por décadas orientados hacia el consumo, la inversión, el gasto público, y las exportaciones netas de importaciones, mismas que se las contabiliza como las fuentes mismas de la demanda agregada de los países, claro, siempre invisibilizando al gran mediador de todo lo que pasa entre líneas y es el gran constituyente de los grandes componentes de la demanda económica, social, política, ambiental, o cultural.


El sistema económico oculta el ahorro en el fondo del baúl de la oferta, como fuente de producción implícito a la hora de poder servir a la demanda desde bienes y servicios generados con trabajo sí, pero sobre todo con maquinaria y equipo financiada usualmente con ahorros pasados o futuros, pues siendo lo último capital, su fuente de depreciación y formación bruta es, en lo fijo, la inversión, misma que proviene sola y exclusivamente del ahorro en todas sus formas reales y monetarias.


El ahorro y la moneda


En lo monetario, los financieros suelen hacer magia: emitiendo el dinero que no se tiene ahorrado sobre la base de las reservas que pueden evitar corridas si se rompiera la fiducia de quienes suponen que hay un sustento de reserva de valor atrás de un papel que sirve para intercambiar lo real.


El ahorro es, en dicho caso, el gran mediador de confianza en la moneda. En países como Chile, el palacio de gobierno está asentado sobre el lugar donde se emitía el dinero, desde la fuente misma del señoreaje y el depósito mismo del valor de reserva con el cual todo lo demás se articula.


Conclusiones


Cerramos entonces con tres respuestas que nos muestran cómo el ahorro es el gran mediador y debe ser puesto en escena como aquello de máximo valor, como La Moneda en Chile:


1. El ahorro media entre una crisis y una oportunidad, y su factor de decisión es el riesgo.

2. El ahorro media entre el dar derechos a unos gracias al buen ser y el bien servir de otros.

3. El ahorro media entre el hambre y el bienestar gracias al agua almacenada que va y viene.

4. El ahorro media entre la legitimidad y el liderazgo, al unir lo político al capital humano


Es por ello que debemos visibilizar a la gran fuente de mediación inscrita en la constitución política de los países, en la banca y el empresariado de los mismos, en las voces sociales que se toman las calles, en los grupos ambientales que defienden el agua y la vida, en las exposiciones y puestas en público de los grandes artistas y gestores culturales. La gran fuente del valor en todo lo anterior es el trabajo acumulado por años, el esfuerzo por hacer del rigor fuente de paz, y el crédito que uno mismo se otorga desde la juventud para el retiro: el ahorro.


Sí. Sin ahorro, no hay paraíso.


Roberto F. Salazar-Córdova

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