
LOS VIEJOS CHINOS ANDINOS
- ROBERTO SALAZAR CORDOVA

- hace 29 minutos
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Hoy, hay tensión en los Andes, entre EEUU y China: Chancay en Perú, el Cable Chino en Chile, o Coca-Codo en Ecuador son ejemplos de aquello. Sin embargo, la presencia China previa al comunismo y Mao merece un análisis aparte, pues existe una integración de siglos entre pueblos y razas que puede ser, y es -de hexho, ya- un puente para hacer las paces en los Estados Unidos Andinos, entre las super potencias del siglo 21: EE-UU de Norte-América y China.
No todo ha sido paz siempre, y por ello, partiremos de un análisis de fondo: el rol de la diáspora china en la Guerra del Pacífico, un dato poco conocido que nos servirá de abre-bocas para mirar con cariño hacia el futuro, recordando el buen pasado.
El aporte chino en la Guerra del Pacífico
Patricio Lynch, las familias chinas perseguidas tras 1911 y la integración transpacífica de los Andes
ADN@+ | Roberto F. Salazar-Córdova
Abstract
La Guerra del Pacífico (1879–1884) transformó la estructura territorial, económica y geopolítica del Pacífico sudamericano. Tradicionalmente estudiada como un conflicto entre Chile, Perú y Bolivia por el control del salitre y del guano, también puede analizarse como uno de los primeros espacios modernos de integración transpacífica entre Asia y América Latina. En ese contexto, la presencia china en Perú y posteriormente en Ecuador, Chile y Bolivia adquirió relevancia económica, social, política y cultural.
Entre 1849 y 1874 ingresaron al Perú aproximadamente 100.000 trabajadores chinos provenientes principalmente de Guangdong, bajo contratos asociados a agricultura, extracción de guano e infraestructura (Rodríguez Pastor, 2000; Hu-DeHart, 1980). Paralelamente, se consolidó una segunda capa migratoria formada por comerciantes, importadores, financistas y redes mercantiles urbanas que posteriormente lideraron procesos empresariales y comerciales en el Pacífico andino.
A estas dos capas se sumó una tercera ola migratoria posterior a la Revolución de Xinhai de 1911 y al colapso de la dinastía Qing, último régimen imperial chino encabezado formalmente por el emperador Puyi. Diversas investigaciones históricas muestran que la caída del orden imperial produjo desplazamientos de familias ligadas a estructuras nobles, burocráticas, comerciales y urbanas vinculadas al antiguo aparato Qing, especialmente desde el sur de China, Guangdong, Hong Kong, Macau y redes de ultramar asociadas al comercio transpacífico (Esherick, 2013; Rhoads, 2000). Parte de esas familias emigró hacia América Latina y se integró posteriormente a estructuras comerciales, educativas y asociativas del Pacífico andino.
Durante la Guerra del Pacífico, el vicealmirante Patricio Lynch (1824-1886), chileno —quien había servido previamente en la Royal Navy británica durante las Guerras del Opio— interactuó directamente con trabajadores chinos presentes en haciendas peruanas. Diversas fuentes históricas señalan que Lynch utilizó conocimientos básicos de cantonés adquiridos en China para comunicarse con ellos, facilitó la liberación de contingentes chinos sometidos a sistemas laborales coercitivos y promovió su incorporación a labores logísticas del ejército chileno durante la campaña hacia Lima (McEvoy, 2011; González, 2014). Esa interacción generó una conexión social y operativa que influyó en el desarrollo territorial y logístico de la campaña de Lima.
Décadas después, las comunidades chino-andinas evolucionaron hacia redes empresariales, culturales y financieras con presencia significativa en Perú y Ecuador, menor escala en Chile y desarrollo más reciente en Bolivia. Este artículo estudia empíricamente la evolución poblacional, empresarial y asociativa de esas comunidades y concluye que dichas redes históricas son verdaderas plataformas de integración futura de los Estados Unidos Andinos con Asia y el Pacífico.
Pero antes de llegar allá, volvamos a la historia, nuestra eterna guía para poder hacer inversión real y de impacto.

La Guerra del Pacífico y el contexto transpacífico
La historia enfrentó a Chile contra la alianza formada por Perú y Bolivia entre 1879 y 1884. El conflicto estuvo asociado al control económico de territorios salitreros y guaneros del desierto de Atacama, recursos fundamentales para fertilizantes agrícolas utilizados en Europa y Norteamérica durante el siglo XIX (Bulmer-Thomas, 2003).
La guerra ocurrió en un contexto internacional marcado por:
expansión del comercio marítimo,
capital británico,
demanda global de fertilizantes,
integración portuaria del Pacífico,
migración laboral asiática.
Entre 1849 y 1874 ingresaron al Perú cerca de 100.000 trabajadores chinos, principalmente desde Guangdong y Macau (Rodríguez Pastor, 2000). Evelyn Hu-DeHart (1980) estima que entre 10% y 30% falleció durante el viaje o los primeros años de trabajo.
Hacia finales del siglo XIX, el Perú concentraba una de las mayores poblaciones chinas de América Latina.
Patricio Lynch: oficial chileno con experiencia en China
Lynch nació en Chile en 1824 y posteriormente ingresó a la Armada Británica. Participó en operaciones vinculadas a las Guerras del Opio antes de reincorporarse a la marina chilena.
Diversos estudios históricos señalan que Lynch adquirió conocimientos básicos de cantonés y experiencia directa con redes comerciales y sociales del sur de China (McEvoy, 2011).
Ese antecedente fue relevante durante la campaña militar chilena en Perú.
Cuando el ejército chileno avanzó sobre haciendas costeñas peruanas, Lynch interactuó directamente con trabajadores chinos presentes en sistemas agrícolas y guaneros. Diversas fuentes históricas sostienen que Lynch facilitó la liberación de grupos de trabajadores chinos sometidos a condiciones laborales coercitivas y que esa acción generó una relación de hermanamiento y alta confianza, por gratitud mutua, entre parte de la comunidad china y las fuerzas chilenas (González, 2014).
Tanto la historiografía peruana como la chilena registran que Lynch utilizó expresiones básicas en cantonés para comunicarse con trabajadores chinos, hecho particularmente significativo considerando el contexto del siglo XIX y la ausencia de intermediarios culturales similares en los ejércitos sudamericanos de la época (McEvoy, 2011).
Posteriormente, numerosos trabajadores chinos comenzaron a integrarse a labores vinculadas al avance chileno:
abastecimiento,
transporte,
cocina,
logística,
orientación territorial,
comunicación.
La literatura histórica menciona incluso agrupaciones conocidas posteriormente como “Legión China” (González, 2014).
Algunos estudios estiman que entre 1.200 y 1.500 trabajadores chinos terminaron vinculados logística o territorialmente al esfuerzo militar chileno y que parte de ellos migró posteriormente hacia Chile después de la guerra.
Primera capa migratoria: trabajadores contratados
La primera estructura migratoria estuvo asociada al sistema “coolie”, utilizado para proveer trabajo en:
agricultura,
guano,
infraestructura,
puertos,
haciendas costeñas.
(Hu-DeHart, 1980).
Segunda capa migratoria: comerciantes y redes mercantiles
La segunda estructura estuvo formada por:
comerciantes,
importadores,
profesionales,
financistas,
redes familiares urbanas,
asociaciones mercantiles.
Estas familias provenían principalmente de Guangdong, Fujian, Hong Kong y Macau y participaron activamente en:
comercio urbano,
gastronomía,
crédito comunitario,
logística portuaria,
asociaciones culturales,
redes empresariales transpacíficas.
(Lausent-Herrera, 2011).
Tercera capa migratoria: familias nobles y perseguidas tras la caída Qing
A las migraciones laborales y mercantiles del siglo XIX se sumó una tercera ola posterior a la Revolución de Xinhai de 1911, proceso que provocó el colapso de la dinastía Qing, último régimen imperial chino.
La Revolución de 1911 produjo el derrumbe del aparato imperial manchú encabezado formalmente por el emperador Puyi y generó una reestructuración política, económica y social profunda dentro de China (Esherick, 2013).
Diversos estudios históricos registran que sectores ligados al antiguo orden imperial enfrentaron:
persecución política,
pérdida patrimonial,
confiscaciones,
desplazamientos,
violencia regional,
y desarticulación administrativa.
(Rhoads, 2000).
Dentro de esos grupos se encontraban:
familias nobles vinculadas al aparato Qing,
clanes burocráticos,
comerciantes ligados a redes imperiales,
sectores educados urbanos,
redes financieras cantonesas,
y familias asociadas al sistema administrativo imperial.
Parte de esas familias emigró hacia:
Hong Kong,
Macau,
Singapur,
Filipinas,
Perú,
Ecuador,
Cuba,
México,
y otras economías del Pacífico.
La importancia de esta tercera ola migratoria radica en que muchas de estas familias llegaron con:
capital educativo,
experiencia comercial,
conexiones internacionales,
conocimiento financiero,
estructuras familiares organizadas,
y redes transpacíficas ya consolidadas.
Esa migración contribuyó posteriormente al fortalecimiento de:
asociaciones chinas,
cámaras comerciales,
importadoras,
hospitalidad,
redes bancarias familiares,
estructuras educativas,
ciencia y tecnología,
y organizaciones comunitarias.
Por ello, la formación de las élites chino-andinas del siglo XX puede entenderse como resultado no solamente de acumulación económica local, sino también de la llegada de familias con capitales varios desplazadas tras la caída del orden imperial chino.
Perú: escala poblacional y liderazgo empresarial
El Perú desarrolló la comunidad chino-andina más numerosa y estructurada de Sudamérica.
Diversas estimaciones sitúan la población peruana con algún grado de ascendencia china entre 1,3 y 3 millones de personas, equivalentes aproximadamente a entre 3% y 8% de la población peruana según metodología utilizada (Lausent-Herrera, 2011).
La integración urbana se concentró especialmente en Lima y Callao.
El Barrio Chino de Lima se consolidó como uno de los centros chinos históricos más relevantes de América Latina.
Wong y el retail peruano
Uno de los casos más relevantes fue el consorcio emprrsarial Wong.
La familia Wong fundó su negocio en Lima en 1942. Décadas después, Wong controlaba aproximadamente 60% del segmento premium supermercadista limeño.
En 2007, Cencosud de Chile adquirió Wong por aproximadamente US$500 millones (Reuters, 2007).
La operación incluyó:
supermercados,
centros comerciales,
activos inmobiliarios,
logística,
participación accionaria regional.
Ecuador: asociaciones y comercio costero
Ecuador desarrolló una comunidad china de menor tamaño poblacional, pero con alta integración comercial, e influencia política significativa dentro del Grupo de Guayaquil, con ramales familiares en Quito.
La presencia de la vieja colonia china en Quito es pequeña, como lo es en Santiago, pues por décadas, sus negocios y capitales se concentraron especialmente en:
Guayas, Los Ríos, Manabí, y El Oro
comercio marítimo,
importaciones,
hotelería,
gastronomía,
distribución.
La Sociedad de Beneficencia de la Colonia China de Guayaquil superó un siglo de existencia institucional continua.
Investigaciones de Jacques Ramírez y Florencia Ávila identifican figuras relevantes como:
Sigfredo Wongsang,
Jorge Dillon,
Fu Ming Zhu,
Eddy Chi Shing León Kwan,
Ricardo Tay Lee,
La familia Salazar Sión
La familia Amén,
La familia Wong de Ecuador,
La familia Camchong.
Estas redes son, por la tercera ola migratoria, primos entre sí, y mantienen redes en las principales ciudades de los Andes, así como relaciines en América toda y redes en Europa, Asia y Oceanía, participando en:
asociaciones empresariales,
industrias,
agricultura y ganadería,
círculos políticos,
educación,
salud,
gastronomía,
hotelería,
deportes,
comercio transpacífico,
liderazgo comunitario.
Chile: integración comercial y relación estatal con China
Chile mantuvo una migración china históricamente menor.
Las estimaciones contemporáneas sitúan la población de origen chino entre 15.000 y 20.000 personas.
La integración se concentró principalmente en:
comercio,
gastronomía,
importaciones,
relaciones Asia-Pacífico.
Posteriormente, la relación Chile-China se consolidó principalmente desde el desarrollo industrial y comercial chino a escala de potencia global que demanda:
cobre,
litio,
agroexportaciones,
puertos,
tratados comerciales.
China es actualmente el principal socio comercial de Chile.
Bolivia y la articulación bioceánica
Bolivia mantuvo históricamente menor integración transpacífica debido a:
mediterraneidad,
menor infraestructura portuaria,
estructura minera altiplánica.
Sin embargo, investigaciones recientes muestran crecimiento de población china especialmente en Santa Cruz desde finales del siglo XX y expansión de relaciones económicas vinculadas a:
infraestructura,
energía,
litio,
corredores bioceánicos,
transporte.
Estados Unidos Andinos y el puente transpacífico
La relación contemporánea entre Asia y el Pacífico es creciente y combina:
acuerdos comerciales,
reorganización logística,
transición energética,
competencia tecnológica,
inversión portuaria.
Los Andes concentran activos estratégicos relevantes:
cobre,
litio,
biodiversidad,
agua,
energía,
puertos del Pacífico,
corredores bioceánicos.
En ese contexto, las redes chino-andinas poseen capacidades históricas específicas:
experiencia transpacífica,
capital comercial,
integración intercultural,
asociaciones comunitarias,
redes empresariales,
conocimiento simultáneo de Asia y América Latina.
La inauguración del puerto de Chancay en Perú en noviembre de 2024 por Xi Jinping y Dina Boluarte representa uno de los hitos recientes más relevantes de esta integración transpacífica.
Los recientes acuerdos entre China y EEUU permiten prever un proceso de enriquecimiento por doble inversión, Americana y Asiática en los Andes, por lo cual, el recordar la historia y el mantener vínculos de sangre con China es un camino de valor para hacer negocios con independencia de ideologías o regímenes, como ha logrado hacer Chile en los últimos años.
Conclusiones
La historia china en los Andes puede entenderse como un proceso de integración transpacífica de largo plazo.
La experiencia de cooperación entre el Ejército y la Armada de Chile con la diáspora China, indirectamente durante las Guerras del Opio y posteriormente de forma directa en la Guerra del Pacífico conectó tempranamente Asia y Sudamérica dentro de un mismo espacio marítimo y económico.
La liberación de trabajadores chinos en haciendas peruanas y la utilización de cantonés básico por parte de Lynch generaron una relación de confianza que influyó operacionalmente en la campaña de Lima y constituye uno de los primeros episodios documentados de articulación político-social chino-sudamericana en el Pacífico moderno.
Las comunidades chinas evolucionaron desde estructuras laborales iniciales hacia comercio urbano, asociaciones familiares, retail, gastronomía, liderazgo político, redes financieras, integración empresarial.
A ello se sumó una tercera ola formada por familias nobles, comerciantes y sectores educados desplazados tras el colapso de la dinastía Qing en 1911, cuyas redes fortalecieron la articulación transpacífica entre China y América Latina.
Perú desarrolló la estructura tusán más amplia de la región. Ecuador consolidó redes comerciales costeñas y asociaciones centenarias. Chile fortaleció relaciones estatales y comerciales con China. Bolivia comenzó procesos recientes de integración logística transpacífica.
La articulación histórica entre China y el Pacífico andino constituye uno de los antecedentes más importantes para comprender la futura construcción económica y estratégica de los Estados Unidos Andinos.




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