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PROTEGER PARA REACTIVAR

LA PROTECCIÓN SOCIAL EN SALUD ES EL MEJOR NEGOCIO ECÓNOMICO


El capital humano se incrementa por sistemas eficientes de educación pero se pierde por sistemas no efectivos de atenciones de salud.


Si bien la educación es básica para el desarrollo humano, la salud es fundamental para toda actividad humana. Por ello, la protección social en salud es básica para reactivar, crecer y distribuir.


Nada que no sepamos, pero es bueno que lo exijamos


La salud requiere observabilidad plena, verificabilidad universal, y exigibilidad permanente.


A diferencia de la educación, que puede estar o no, la salud requiere oferta efectiva, demanda eficiente, y financiamiento eficaz.


A diferencia de la educación, que se puede resolver solo con oferta y demanda, pública, privada o mixta, la salud requiere un trabajo en finanzas públicas muy especializado, pues existen factores epidemiológicos que requieren trabajar un marco de riesgos asociados a opciones de seguros y protección social.


La salud, a diferencia de la educación, difícilmente puede privatizarse en la provisión. Puede privatizarse en la prestación, por delegación, desde el proveedor, que generalmente es un órgano lo más centralizado posible, de modo de optimizar la cobertura de riesgos desde la diversidad, de modo de asegurar maximizar la expectativa de años de vida saludable y de calidad.


Los seguros descentralizados de salud pueden funcionar para atenciones de salud de baja complejidad, pero a la hora de atender acciones preventivas, o atender situaciones catastróficas, ambas costosas, es necesaria la más amplia cooperación social, económica y política.


La OIT define, por ello, en el marco de la protección social, a la salud, de la siguiente forma: "La protección social de la salud busca aliviar la carga de los problemas de salud y reducir los costos indirectos de la enfermedad y la invalidez". (1)


En educación, si bien existen efectos indirectos, a modo de externalidades, las mismas son positivas, y justifican la inversión social en dicha actividad. Sin embargo, en salud, los efectos indirectos requieren no solo inversión, sino aseguramiento, pues los daños por falta de oferta, por descoordinación en el servicio a la demanda, y sobre todo, por ineficacia en el financiamiento, generan un problema severo: el estancamiento económico, la polarización política, y el deterioro social.


Por ello, si una prioridad hemos aprendido en este último año, para la década que nos llevará hasta la meta del año 2030, en que queremos como humanidad, un mundo que cumpla con los objetivos de desarrollo sostenible, dicha prioridad está, en el lugar uno, en el título de este mensaje corto, en salud, con paz y tranquilidad: "proteger para reactivar".


Roberto Salazar

CEO Hexagon Group





 
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