I'm a title. āClick here to edit me.

ABC EN DOS QUINTOS DE PACES
ABC DE LAS PACES DiĆ”logo Hexagonal 2 de 5 Del Plan de Impacto al Programa Económico Santiago de Chile, 21 de septiembre de 2026 Por Roberto F. Salazar-Córdova Economista Hoy hacemos en Santiago el segundo de cinco DiĆ”logos Hexagonales sobre el ABC de las PACES: Agua, Biodiversidad y Carbono. Venimos de Quito, donde el 24 de agosto construimos el Plan de Impacto. Hoy corresponde convertirlo en Programa Económico. DespuĆ©s vendrĆ”n BogotĆ”, para trabajar con los participantes financieros; Lima, para ordenar los procesos administrativos; y PanamĆ”, para consolidar los parĆ”metros tĆ©cnicos. Cinco diĆ”logos que forman una sola construcción y que culminan en inversión y acción territorial. Llegamos a esta mesa despuĆ©s de treinta aƱos de trabajo entre Ecuador, Chile y Los Andes, y de casi diez aƱos desde mi regreso a vivir en Chile. El DiĆ”logo Hexagonal, ADN@+, Red Santa Cruz, SIERRA|ANDES, URKU y ahora el ABC de las PACES forman parte de esa trayectoria. Hemos pasado del diĆ”logo a los acuerdos, de los acuerdos a los proyectos y de los proyectos a la inversión. LO QUE QUEDĆ EN QUITO VolvĆ a las memorias del primer diĆ”logo, a su presentación y al resumen ejecutivo del Acta. Quito dejó bastante mĆ”s que una conversación. Reunió presencial y virtualmente a pueblos y organizaciones indĆgenas y campesinas, empresarios, academia, instituciones pĆŗblicas, especialistas ambientales y financieros y nuevas generaciones de Ecuador y Chile. AllĆ quedó planteada una perspectiva de cuarenta aƱos y se consolidó un proceso tĆ©cnico, participativo e intergeneracional. El acuerdo conceptual fue importante: Agua, Biodiversidad y Carbono pertenecen a una misma unidad ecosistĆ©mica. PĆ”ramos, bosques y suelos regulan agua, conservan biodiversidad y fijan carbono simultĆ”neamente. Por eso la conservación quedó vinculada desde Quito con inversión, servicios ecosistĆ©micos y beneficios sociales verificables. TambiĆ©n quedó planteada la arquitectura económica que hoy debemos desarrollar. El primer diĆ”logo puso Ć©nfasis en seguridad jurĆdica y financiera, trazabilidad y verificación, e incorporó la estructuración fiduciaria en Chile como mecanismo para proteger los recursos y asegurar que lleguen a los destinos convenidos con los inversionistas. Y conectamos esa arquitectura con la vida cotidiana. Agua segura, producción agropecuaria sostenible y conservación pueden contribuir a enfrentar la desnutrición crónica infantil; Cayambe y Cangahua permitieron relacionar pĆ”ramo, agua, producción lechera, familias y servicios ambientales. El resultado final quedó escrito con claridad: construir una plataforma permanente de cooperación para āhacer las PACES en Los Andesā, articulando territorio, comunidades, ciencia, empresa, inversión y Estado alrededor de conservación, prosperidad y bienestar. Eso ya estĆ” hecho. Santiago comienza allĆ. TREINTA AĆOS PARA LLEGAR AQUĆ Para mĆ esta historia comenzó mucho antes de que existieran estos nombres. LleguĆ© por primera vez a Chile en 1994. Desde entonces han transcurrido mĆ”s de treinta aƱos entre economĆa, polĆticas pĆŗblicas, empresa, academia, tecnologĆa, inversión y territorio. El DiĆ”logo Hexagonal fue creciendo durante ese recorrido, reuniendo a miles de personas y desarrollando herramientas para encontrar acuerdos entre actores diferentes. Cuando regresĆ© a radicarme en Chile, en marzo de 2017, comenzó una nueva etapa. Washington permitió despuĆ©s dar forma a Red Santa Cruz y hacer explĆcito un cambio decisivo: acelerar inversiones. ADN@+ desarrolló el pensamiento y la conversación; el DiĆ”logo Hexagonal conectó actores; Red Santa Cruz incorporó inversión; SIERRA|ANDES llevó la arquitectura al territorio; Kayambi le dio geografĆa y familias; URKU permitió representar resultados ambientales verificables. Treinta aƱos explican el camino. Los Ćŗltimos diez explican por quĆ© hoy esta conversación ocurre desde Chile. UNA CASA QUE EXPLICA EL DIĆLOGO El encuentro de hoy serĆ” hĆbrido. Un grupo pequeƱo estarĆ” fĆsicamente reunido en una casa de Las Condes y otros participantes se conectarĆ”n desde Ecuador, PerĆŗ, Colombia y Chile. La propia casa expresa el mĆ©todo. Nuestro anfitrión proviene de la Armada de Chile y es católico. AllĆ vive tambiĆ©n una Machi Mapuche. Historias distintas compartiendo un mismo espacio. Eso es precisamente el DiĆ”logo Hexagonal: reunir diferencias capaces de aportar algo concreto a una construcción comĆŗn. Y ocurre en septiembre, despuĆ©s del 11 y del 18, cuando Chile vuelve cada aƱo sobre su historia, su identidad y su convivencia. TambiĆ©n coincide con llamados recientes a construir acuerdos y con una reflexión que compartimos esta maƱana sobre el perdón. Fausto recordó una enseƱanza de su padre: la felicidad y la paz son demasiado valiosas para ponerlas en el bolsillo de otro. Las PACES se hacen. AGUA, BIODIVERSIDAD Y CARBONO El ABC comienza por Agua. Y entre quienes participan hoy estĆ” Cristóbal Punina, cuya trayectoria en gestión hĆdrica e infraestructura aporta precisamente esa experiencia. Quito ya habĆa priorizado pĆ”ramos y agua para las generaciones futuras. Hoy damos el paso económico: entender el pĆ”ramo como infraestructura natural. Regula agua, conserva suelo, sostiene biodiversidad, captura carbono y permite producción aguas abajo. La Biodiversidad amplĆa esa mirada. En Kayambi trabajamos con pĆ”ramo, bosque, restauración, suelo, producción y familias. Todo forma un patrimonio vivo cuyo horizonte supera una generación. Por eso resulta particularmente oportuna la conversación iniciada ahora con Familias Empresarias de Chile: la lógica de patrimonio, gobernanza, continuidad y sucesión tiene mucho que aportar a una arquitectura concebida para cuarenta aƱos. Una familia preserva patrimonio para la siguiente generación; un territorio puede hacer exactamente lo mismo con su capital natural. El Carbono completa el ABC. URKU nos permitió representar una parte medible de esos resultados ambientales y el modelo evolucionó hasta tratar ese carbono prioritariamente como reserva estratĆ©gica de valor. Se mide, verifica, registra, custodia y acumula. La economĆa real, mientras tanto, genera los flujos mediante agua, saneamiento, energĆa, producción sostenible, infraestructura hĆdrica y otros servicios. AsĆ aparece una secuencia económica mucho mĆ”s completa: naturaleza, medición, patrimonio, reserva, inversión, producción y bienestar. DE ABC A PACES El ABC describe la base natural. PACES incorpora las dimensiones PolĆtica, Ambiental, Cultural, Económica y Social en las cuales ese patrimonio debe producir resultados. La metodologĆa de Quito estableció precisamente que una iniciativa debĆa poder responder preguntas concretas sobre el activo existente, el dato que lo demuestra, los derechos y competencias, el mĆ©todo para medirlo, el capital requerido y los acuerdos necesarios para ejecutarlo. El Toolkit permitió ademĆ”s priorizar pĆ”ramos, agua, bosques y la integración del ABC. Hoy agregamos la pregunta económica: Āæcómo convertimos ese patrimonio natural verificable en capacidad permanente de inversión preservando el activo que produce su valor? SANTIAGO: DEL PATRIMONIO A LA INVERSIĆN AquĆ Chile adquiere sentido dentro de la ruta. El territorio permanece donde estĆ”: el pĆ”ramo en Cayambe, el agua en su cuenca, el bosque en su ecosistema y las comunidades ejerciendo sus derechos. La arquitectura financiera puede aprovechar desde Chile capacidades de administración de inversiones, fondos, estructuración fiduciaria, regulación, tecnologĆa financiera y conexión internacional. Es una idea sencilla y poderosa: la naturaleza permanece; el capital circula. La cartera que venimos estructurando lleva esa lógica a la economĆa real. Agua, saneamiento, energĆa, residuos e infraestructura hĆdrica pueden producir sus propios flujos. Los resultados ambientales se mantienen como patrimonio verificable que fortalece la estructura financiera. La conservación acumula valor mientras la inversión trabaja. De esa manera, la naturaleza entra al balance sin tener que salir del territorio. LAS PERSONAS COMPLETAN EL MODELO TambiĆ©n por eso importa quiĆ©n se sienta hoy a la mesa. Aparte de los anfitriones hay lĆderes chilenos de pueblos originarios de acĆ”, mĆ”s colegas de Ecuador, PerĆŗ y Colombia, que se incorporan ademĆ”s con experiencias acadĆ©micas, empresariales, comunitarias, financieras e institucionales. El valor estĆ” precisamente en esa diversidad de capacidades. La presentación de Quito lo definió bien: el HexĆ”gono reĆŗne pueblos y comunidades, gobiernos, familia y naturaleza, inversión y finanzas de impacto, conocimiento, ciencia y tecnologĆa, y empresas y sector productivo. La regla es igualmente importante: un acuerdo adquiere solidez cuando puede sostenerse entre los distintos vĆ©rtices. Eso es lo que treinta aƱos de trabajo nos han ido enseƱando. DE QUITO A SANTIAGO Quito construyó el Plan de Impacto. Santiago construye hoy el Programa Económico. BogotĆ” llevarĆ” ese programa hacia los participantes financieros; Lima hacia los procesos administrativos; PanamĆ” hacia los parĆ”metros tĆ©cnicos. Luego corresponde llevar la arquitectura completa nuevamente al territorio y a la inversión. Hay una lógica económica detrĆ”s de toda la secuencia. El agua mejora la productividad; la conservación protege el agua; la biodiversidad aumenta resiliencia; la producción genera ingresos; la medición produce información; la verificación genera confianza; la confianza moviliza capital; el capital financia infraestructura; y la infraestructura produce nuevamente bienestar y capacidad de conservación. AsĆ se crea valor cooperando. Y allĆ las PACES dejan de ser una abstracción. Se convierten en una arquitectura de incentivos mediante la cual cada participante encuentra valor en que el conjunto funcione. HOY, EN SANTIAGO Treinta aƱos despuĆ©s de comenzar este recorrido entre Ecuador y Chile y casi diez despuĆ©s de regresar a vivir aquĆ, hoy volvemos a una mesa. Alrededor de ella confluyen una Machi Mapuche y un hombre proveniente de la Armada; territorio desde Cayambe; agua e infraestructura; economĆa y mercados de capitales; empresa, academia, comunidades e inversión. Personas que llevan aƱos en este recorrido y otras que se incorporan ahora. Quito ya dejó la base: Agua, Biodiversidad y Carbono integrados dentro de una visión territorial de cuarenta aƱos y de una plataforma destinada a hacer las PACES en Los Andes. Hoy Santiago toma esa base y la convierte en Programa Económico. DespuĆ©s vendrĆ”n el capital, los procesos y los parĆ”metros. Y volveremos al territorio. Treinta aƱos de trabajo. Cinco diĆ”logos. Tres letras. Una cordillera. ABC de las PACES. Porque cuando la naturaleza se convierte en patrimonio verificable, ese patrimonio genera confianza; la confianza moviliza inversión; la inversión construye producción y bienestar; y ese bienestar fortalece a las personas y territorios que conservan la naturaleza. AsĆ hacemos las PACES.

IA: DES-ARMAR DESJUDICIALIZANDO
MAGNIFICA HUMANITAS La batalla es cultural: la paz tambiĆ©n se diseƱa Por Roberto F. Salazar-Córdova Economista La batalla es cultural. Antes que jurĆdica, es de verdadera "Hacienda" moderna; es una batalla sobre la manera en que entendemos la sociedad: si creemos que los problemas humanos se resuelven acumulando derechos, normas y posiciones, o si entendemos que los derechos necesitan instituciones, recursos, incentivos y crecimiento para convertirse efectivamente en bienestar. En definitiva, si administramos restricciones legales o diseƱamos soluciones que nos alejen de los lĆos del subdesarrollo que nos afecta a todos en los Andes. Ecuador y Chile ofrecen un experimento histórico extraordinario para observar esa diferencia. En los aƱos 70 del siglo XX todo cambió, y en el siglo XXI, Ecuador se hundió en su Constitución de la mano de abogados gobernando de 2008 a 2018. Lo advertimos, desde nuestro Memorando Económico de Investigación Legislativa, donde defendĆamos tres anclas: dolarización, derechos y diĆ”logo, y advertĆamos sobre los costos de convertir la Constitución en un programa económico exhaustivo. AƱos despuĆ©s, cuando el estallido chileno de 2019 abrió un nuevo ciclo constituyente, vimos aparecer en Chile preguntas que Ecuador ya habĆa enfrentado. Los resultados posteriores permiten mirar aquella discusión con perspectiva. Ecuador adoptó en 2008 una Constitución extensa que se define como un āEstado constitucional de derechos y justiciaā y constitucionaliza numerosas dimensiones del rĆ©gimen de desarrollo, planificación, producción, sectores estratĆ©gicos y buen vivir. No es una caracterización adversarial: la propia documentación institucional ecuatoriana organiza su desarrollo constitucional precisamente bajo esas categorĆas. Chile recorrió la dirección contraria despuĆ©s de 1973 y en 2020 tras su estallido de 2019 y la pandemia. El āAcuerdo por la Paz y la Nueva Constituciónā de noviembre de 2019 abrió formalmente la posibilidad de reemplazar la Carta vigente. El primer proyecto fue rechazado en septiembre de 2022 por 61,86% contra 38,14%. Posteriormente hubo cobardĆa y susto, y un segundo proceso constitucional. El resultado histórico es inequĆvoco en un sentido institucional: la Constitución de 1980, reformada āespecialmente en 1989 y 2005ā continĆŗa siendo la Constitución vigente de Chile en 2026. Se ganó una batalla cultural en Chile que Ecuador jamĆ”s podrĆ” revertir; hablamos sobre el lugar que debe ocupar la ley (a limitar) dentro de cada Constitución y hablamos sobre las libertades que nos dejan los abogados a la sociedad, a nuestras instituciones privadas y, particularmente, a nuestra economĆa. Derechos y resultados Una Constitución, como un contrato, puede ser letra muerta: puede reconocer un derecho. No puede fabricar por decreto los recursos reales necesarios para satisfacerlo. Puede establecer garantĆas. No puede abolir la escasez. Puede ordenar objetivos. No puede reemplazar productividad, ahorro, inversión, tecnologĆa, capital humano ni crecimiento. Ćsta es una distinción elemental por la cual los mejores ingenieros comerciales en Chile son a la vez economistas y por la cual rara vez se tiene a abogados capaces matemĆ”ticamente de culminar postgrados de economistas; esa diferencia va de lo micro a lo macro y es decisiva para una sociedad. Los derechos constituyen referencias superiores que debemos preservar. La legislación civil proporciona reglas para nuestras relaciones. Pero entre declarar un derecho y hacerlo materialmente posible existe un enorme espacio de producción, inversión, incentivos, información, riesgo, precios, financiamiento y cooperación. Ese espacio es económico. Y cuando olvidamos esa secuencia, podemos terminar gastando en conflictos no mediados por abogados en tribunales midiendo el dĆa a dĆa por el nĆŗmero de derechos escritos, cuando deberĆamos medirlo mĆ”s bien por la capacidad real de las personas para generar ingresos hormiga bajo un modelo capaz de digerir en red un elefante muerto. Chile y Ecuador permiten hacer precisamente esa cuenta. Una brecha enorme En 2024 Chile produjo US$330.300 millones y Ecuador US$124.700 millones. La economĆa chilena fue 2,65 veces la ecuatoriana. Por habitante, Chile produjo US$16.710 y Ecuador US$6.875: 2,43 veces mĆ”s por persona. En ese mismo aƱo Chile creció 2,6% mientras Ecuador se contrajo 2,0%. La magnitud importa. Estamos hablando de casi US$10.000 adicionales de producción anual por habitante. Multiplicada por 18 millones de personas en ambos paĆses y repetida durante dĆ©cadas, esa diferencia se convierte en vivienda, ahorro, capital empresarial, carreteras, universidades, hospitales, tecnologĆa, capacidad fiscal y patrimonio familiar. La cuenta del bienestar, sin embargo, tiene dos lados. Hay una brecha por aquello que una sociedad produce, y existe ademĆ”s una brecha peor: aquello de valor que sus conflictos destruyen. Podemos expresarlo de manera sencilla: Bienestar = beneficios de la cooperación ā costos del conflicto. AllĆ la distancia entre ambos paĆses se hace todavĆa mĆ”s relevante. No porque Chile sea un modelo perfecto āevidentemente no lo esā ni porque Ecuador carezca de enormes fortalezas, que evidentemente las tiene. La batalla es cultural: dejar atrĆ”s las "leguleyadas". La pregunta que interesa es por quĆ© dos sociedades sudamericanas con una raĆz del mismo código civil que sigue siendo históricamente próxima han terminado acumulando capacidades económicas tan diferentes. La respuesta es "el ladrillo"; los Chicago Boys, y el cambio hacia mirar a los economistas en vez de mirar hacia los abogados, pues el desarrollo no puede ser monocausalmente establecido como "estado de derecho" o peor aĆŗn de "derechos". Sin dar paso a quienes organizamos las responsabilidades desde la economĆa, la doble brecha de la magnitud 3x1 no puede despacharse como obra de casualidad por genialidad jurista ortodoxa en un mundo que cambia a diario, literalmente. La flexibilidad de la Constitución chilena sobrevivió al estallido Este punto merece pensarlo a fondo. Chile vivió desde octubre de 2019 el mayor cuestionamiento social de su arquitectura institucional en dĆ©cadas. El propio proceso constituyente nació del āAcuerdo por la Paz y la Nueva Constituciónā alcanzado en medio de aquella crisis. Se les entregó a los abogados un papel en blanco. Fracasaron estrepitosamente. Los accionistas votantes los rechazaron. Pudo haberse producido una sustitución completa. No ocurrió. DespuĆ©s del estallido, despuĆ©s de la Convención Constitucional, despuĆ©s de una campaƱa nacional extraordinariamente intensa y despuĆ©s de un segundo proceso constitucional, ahora con otros abogados (esta vez de derechas) fracasó igual. Los economistas fuimosnpor el rechazo la primera vez y por el en contra la segunda vez. Gracias a Dios y a nuestra campaƱa polĆtica de fondo, ganamos dos veces y el paĆs continĆŗa funcionando en 2026 sobre la Constitución cuya genealogĆa comienza en 1980. La reforma de 2005 fue especialmente importante: los polĆticos la hicieron con economistas modificando instituciones centrales y permitiendo fijar un nuevo texto refundido bajo la Presidencia de Ricardo Lagos, para generar inversión. La Biblioteca del Congreso destaca precisamente las grandes reformas de 1989 y 2005 como hitos de adaptación institucional. Esa es la parte de la experiencia chilena que me interesa. Una institución puede sobrevivir porque puede reformarse. La alternativa cultural es pretender resolver cada nueva demanda reconstruyendo completamente la normativa del sistema. AllĆ solo ganan los abogados, como el del caso "Hermosilla", por ejemplo, a quien Chile le acusa de lavado de activos, cohecho, soborno reiterado, delitos tributarios y trĆ”fico de influencias. Chile, bajo la ruta legalista por izquierda y derecha, atravesó el estallido y dos procesos constituyentes. Su arquitectura fundamental resistió, cambió y continuó funcionando. Ecuador escogió en 2008 una constitucionalización mucho mĆ”s amplia de su modelo social y económico. Alexis Mera, asesor jurĆdico de la Presidencia de la RepĆŗblica, fue reconociblemente una de las mentes legales principales en la revisión, el veto y la estructuración del texto constitucional definitivo. Pasado el tiempo, se le sentenció a 8 aƱos de prisión por cohecho en el Caso Sobornos y cumplió parte de su condena en prisión y posteriormente accedió al beneficio de rĆ©gimen semiabierto (prelibertad). Pamela MartĆnez, asesora jurĆdica e integrante de las mesas judiciales que dieron forma al andamiaje de la nueva Constitución, tambiĆ©n fue condenada a 38 meses de prisión tras acogerse al recurso de cooperación eficaz con la FiscalĆa, cumpliendo su sentencia reducida tras aportar pruebas clave (los cuadernos del caso) para condenar al resto de su cĆŗpula que olvidó la economĆa y se hundió en el derecho y los derechos. En ADN@+ advertimos tempranamente sobre esta diferencia entre el āEstado social de derechoā y el āEstado constitucional de derechosā y sobre el riesgo de confundir el reconocimiento constitucional con el financiamiento efectivo de los derechos. Dieciocho aƱos despuĆ©s, la pregunta sigue siendo económica, y lo es para todos los Andes: ĀæquĆ© arquitectura produce mayor capacidad material para hacer efectivas nuestras responsabilidades, mĆ”s que llenarnos y empacharnos de derechos y pelearnos por leguleyadas? La respuesta estĆ” en los resultados Lo que hace crecer el PIB ayuda en todo. Sabemos que sin producción resulta bastante difĆcil financiar casi todo lo demĆ”s. Lo que permite financiar la seguridad tambiĆ©n lo sustenta todo. La falta de diĆ”logo económico genera pobreza y la Ćŗltima crea violencia, destruye capital humano, aleja la inversión y rompe la confianza de los mercados en proyectos de alianza a largo plazo. Caer en la Ć©gida normativista es alejarse del crecimiento y el bienestar positivista. Acercarse a lo que aminora el riesgo soberano tambiĆ©n habla sobre una sociedad. Quedamos representados por el precio que terceros exigen para confiarnos su dinero. Modelar el desarrollo humano tambiĆ©n nos acerca a la dignidad. Saber matemĆ”tica permite aproximarnos a la capacidad efectiva de vivir mĆ”s, educarnos y disponer de recursos. Por eso debemos mirar simultĆ”neamente como hacemos los economistas: medir beneficios y costos. Una economĆa territorial que produce mĆ”s por habitante acumula beneficios. Una sociedad anónima que necesita destinar cantidades crecientes de recursos a defenderse de conflictos acumula costos. Una red de inversores indĆgenas extorsionada por abogados de una especie de ONG local paga un impuesto informal al alejar inversores globales hermanados en igualdad de condiciones por votar en unanimidad. Una familia que necesita financiar abogados pierde capital de trabajo. Una inversión que se aleja y ya no llegarĆ” por todo lo anterior es producción nacional futura impedida. Una prima de riesgo adicional se pagarĆ” durante aƱos en un paĆs donde se escucha sobre derechos, derecho y papeles sobre papeles. Evitar el conflicto tiene contabilidad. Y Ć©sa es precisamente la cuenta en la que una cultura debe estar concentrada: en posiciones unĆ”nimes donde a nadie se le puede dejar fuera. La diferencia cultural Chile no se convirtió jurĆdicamente en un paĆs anglosajón. Sigue perteneciendo a la tradición civil continental y su Código Civil es precisamente la gran obra de AndrĆ©s Bello. Pero en economĆa ocurrió algo diferente. Desde mediados del siglo XX Chile desarrolló una fuerte conexión con la tradición económica estadounidense. La relación acadĆ©mica con la Universidad de Chicago es la expresión mĆ”s conocida, aunque posteriormente economistas de distintas escuelas conservaron un papel central en la conducción de la polĆtica económica chilena. Lo verdaderamente importante no es Chicago. Es el mĆ©todo. Modelar antes de concluir. Explicitar supuestos. Observar datos. Identificar incentivos. Calcular costos de oportunidad. Incorporar riesgo. Descontar el futuro. Medir resultados. Corregir cuando la evidencia contradice al modelo. La cultura anglosajona que interesa aquĆ no consiste en importar el common law a los Andes. Consiste en una aproximación pragmĆ”tica en la que las instituciones se evalĆŗan tambiĆ©n por los resultados que producen. Chile conservó a Bello y aprendió a modelar. Esa es una combinación particularmente interesante para Ecuador y los Andes. Sin embargo, no es la mayor ley real. Hay otras, morales, superiores, que se deben cuidar por sobre lo constitucional: lo espiritualmente cultural. Magnifica Humanitas AquĆ aparece el matemĆ”tico (literalmente) Papa León XIV. Magnifica Humanitas, su primera encĆclica, coloca a la persona humana frente a una revolución tecnológica capaz de procesar cantidades de información que hace pocos aƱos parecĆan inimaginables. El problema no es que la inteligencia artificial sepa poco. Hay lĆo precisamente porque puede saber muchĆsimo y equivocarse. En septiembre de 2026 conocimos un caso extraordinario: segĆŗn una investigación de CNN, un proceso de inteligencia estadounidense asistido por IA produjo una conclusión falsa sobre la carga de un buque chino. La información avanzó suficientemente para provocar preparativos operacionales antes de que una revisión posterior detectara el error. El episodio contiene una lección cultural formidable. Una conclusión puede parecer suficientemente sólida para avanzar en una institución y seguir siendo falsa. Algo parecido pasa en la inteligencia artificial que ha desplazado a los abogados, cada vez mĆ”s y mĆ”s... MĆ”s legislación no garantiza mejor juicio. MĆ”s reglas tampoco. La cuestión decisiva no es la norma; es el mecanismo de innovación mediante el cual transformamos información de mercado en decisiones eficientes. Eso no lo diseƱa un asesor jurĆdico. De la inteligencia artificial a la economĆa real Hoy la economĆa contemporĆ”nea tiene algo extraordinariamente importante que aportar. Sabemos de Redes Neuronales y ALGORITMOS. John Nash nos enseñó que el resultado de cada participante depende de aquello que hacen los demĆ”s. Thomas Schelling llevó esa interacción al conflicto y mostró que incluso quienes poseen intereses enfrentados conservan espacios de cooperación unĆ”nime. Si un juego se juega sucesivamente, la confianza se mecaniza. Robert Aumann incorporó la repetición: si sabemos que maƱana volveremos a encontrarnos, cambia nuestra decisión de hoy. En 2005, el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas reconoció precisamente a Schelling y Aumann por profundizar nuestra comprensión del conflicto y la cooperación mediante teorĆa de juegos. Eso crea un ADN@+. Y hablando de ADN@+: Hurwicz, Maskin y Myerson dieron el paso clave: diseƱo de mecanismos. Ya no necesitamos limitarnos a preguntar quĆ© resultado producirĆ”n unas reglas determinadas. Podemos comenzar por preguntarnos quĆ© resultado queremos alcanzar y despuĆ©s diseƱar las reglas, incentivos e información necesarios para hacerlo posible. Ćsta es una de las ideas mĆ”s poderosas de la economĆa moderna. Porque transforma nuestra relación con el conflicto y nos lleva a menospreciar el rol de los litigantes, porque se vuelven una alternativa irrelevante para el crecimiento, la seguridad y la paz. En ello, nos acercan a la sabidurĆa de los abuelos. Crear antes de repartir Supongamos que no hacemos caso a nuestros padres y abuelos y nos ponemos tercos porque estamos mal asesorados por abogados con agenda de conflicto: antes de pelear, existen 10 unidades de ingresos y dos partes desean esos mismos 10. Podemos comenzar inmediatamente a discutir, vĆa leguleyadas, si la distribución correcta es 6ā4, 7ā3, 5ā5, 2-8, ó 1-9. La EconomĆa permite hacer una pregunta anterior: Āæpor quĆ© suponemos que solamente existen 10? QuizĆ”s una estructura financiera diferente los convierte en 25. Una inversión de 5 en una nueva tecnologĆa los deja en 20, y los 10 previos pasan a ser totalmente relativos. Un horizonte temporal diferente permite que una parte reciba liquidez hoy y otra valor maƱana. Una garantĆa modifica el riesgo. Una externalidad puede internalizarse. Un activo hasta entonces invisible puede incorporarse. Entonces, aquello que parecĆa una disputa distributiva era realmente una oportunidad para no pensar en juegos de suma cero (a la jurĆdica) y convertir la gestión en una forma compartida de gobernanza en la lĆnea económica (una oportunidad de diseƱo). Bajo unanimidad de socios, el trabajo del abogado ni siquiera es relevante para dejar por escrito lo que se distribuye, pues existe ya una respuesta automĆ”tica a una pregunta todavĆa mĆ”s importante: Āætiene sentido ganar 7 hoy si para hacerlo destruimos 100 maƱana? Aumann entra nuevamente en escena. La siguiente partida existe. El conflicto cuesta Coase y Williamson explicaron otra parte del problema. Transar cuesta. Negociar cuesta. Supervisar cuesta. Hacer cumplir cuesta. La incertidumbre cuesta. Y la tendencia a generar conflicto que introducen los juristas crea el conflicto y multiplica esos costos que solo van a parar a casas y caballos, yates y helicópteros para los abogados. Una sociedad puede perder enormes cantidades de riqueza sin que aparezca valor, y peor aĆŗn, destruyendo valor por mala asesorĆa jurĆdica desde una lĆnea llamada āconflictoā en sus cuentas tradicionales. Una sociedad sana no aparece fragmentada. No sufre de menor inversión. No gasta en mayor seguridad privada. No necesita autos a prueba de todo con mayor costo de financiamiento. Todo eso es Capital que sale, empresas que no nacen, proyectos que se postergan, talento que emigra definitivamente y no vuelve mĆ”s, familias que ahorran menos para visitar su pasado, que sigue siendo, en los que quedaron, el de una serie de estados que pagan mĆ”s intereses, y territorios de pueblos que dejan de recibir inversión. Por eso la paz no es solamente un valor moral. Es un activo económico. La batalla cultural Ahora podemos volver al comienzo. La batalla cultural no consiste en escoger entre derechos y EconomĆa. Los derechos importan poco porque vĆa responsabilidad podemos hacerlos realidad. La diferencia estĆ” en creer que escribirlos ex ante produce automĆ”ticamente los recursos necesarios para satisfacerlos. No los produce. Llegan despuĆ©s. Los recursos se crean. El capital se acumula y si no se puede lidiar con la inseguridad jurĆdica, se venden los fierros y se camina a lugares liberales, donde los economistas producen la riqueza de las naciones sin ataduras polĆticas ni legislaturas atrasadas, ineficaces, trasnochadas y desgastantes. La productividad se construye. La confianza se gana. Las inversiones se atraen. Los incentivos se diseƱan. Los conflictos se procesan. La cooperación se organiza. Eso exige EconomĆa. La Constitución es mejor si es mĆnima y si proporciona el gran, gran, gran marco general, macro, macro, principista total, de derechos y garantĆas. Nuestra tradición civil andina estĆ” lejos de eso: proporciona la infraestructura bĆ”sica para organizar relaciones conflictivas, no económicas, entre personas, bienes y obligaciones. DespuĆ©s de los contratos incompletos comienza la destrucción. En Sierra|ANDES hemos superado eso: todo es observable en juntas y boards; todo es verificable en diĆ”logos y blockchain, y todo es exigible vĆa tokens y gemelos digitales. PACES AsĆ hacemos polĆticas, ambiente, cultura, economĆa y sociedad. Ese es el espacio en el que trabajamos desde la Administradora de Inversiones Red Santa Cruz de Chile. Nuestra respuesta es "Hacer las PACES". PolĆtica, Ambiente, Cultura, EconomĆa y Sociedad forman dimensiones de una misma arquitectura de desarrollo. Ninguna puede comprender por sĆ sola todo el problema y ninguna necesita desaparecer para que exista una solución comĆŗn. La diferencia es información. Ese es el principio. Una sociedad que transforma inmediatamente cada diferencia en posición pierde información. En cambio, una sociedad que primero pregunta quĆ© contiene esa diferencia puede descubrir restricciones, oportunidades y soluciones que antes no veĆa, y lo puede hacer de forma óptima bajo unanimidad. Para hacer eso posible desarrollamos el DiĆ”logo Hexagonal y Hexagon Toolkit V1.0, V2.0 y ahora V3.0 Dialogar es producir información El territorio sabe algo que el capital no sabe. El capital conoce restricciones que pueden no ser visibles desde el territorio. La ciencia mide. La producción conoce procesos reales. La tecnologĆa procesa información. Las instituciones organizan. Cuando esas perspectivas se encuentran, cambia el conjunto de soluciones posibles. Dialogar deja entonces de ser solamente una virtud. Se convierte en una tecnologĆa económica. Primero obtenemos información. DespuĆ©s modelamos. Luego buscamos combinaciones. Finalmente decidimos. La secuencia importa. Gobernanza Una arquitectura económica necesita ademĆ”s convertir el diĆ”logo en decisiones. Por eso existen Junta, Board y comitĆ©s comerciales, tĆ©cnicos y tecnológicos, cada uno con funciones diferentes. La Junta gobierna sobre todos dentro de sus competencias con inversores y preinversores 100% representados; el Board ejecuta bajo la regla de Junta; los comitĆ©s profundizan el conocimiento especializado; los procedimientos parlamentarios transforman la deliberación en decisiones identificables. La unanimidad, en cada espacio, crea las materias para las cuales ha sido establecida y tiene tambiĆ©n una lectura económica. Un simple "no" significa que todavĆa existe información que el mecanismo no ha conseguido incorporar suficientemente. Puede faltar precio, plazo, distribución, garantĆa, liquidez, confianza o simplemente una alternativa mejor. Entonces volvemos al mecanismo. No porque todos debamos pensar igual. Precisamente porque pensamos diferente. La solución es comercial, tĆ©cnica, tecnológica, administrativa o de gobernanza en Junta. Todo lo que se produce se graba y se ordena en un Texto Unificado de Legislación propia. TULSA En Sierra|ANDES sabemos que Aumann tenĆa razón, y necesitamos memoria. Eso es TULSA. Las decisiones de hoy tienen antecedentes. Las inversiones realizadas revelan expectativas. Los acuerdos generan conductas. Los mandatos producen ejecución. Las decisiones posteriores desarrollan las anteriores. Una fotografĆa puede ser completamente verdadera y producir una interpretación completamente equivocada si se presenta como si fuera toda la pelĆcula. TULSA conserva la pelĆcula. Es la memoria de un juego repetido. ABC Todo eso se traduce en 3 activos de capital fijo que se convierten en circulante tokenizado: Agua, Biodiversidad y Carbono, ABC. Nuestra función de bienestar incorpora como factor Tierra un juego que parte de la Naturaleza: aquella jugadora primordial que la economĆa tradicional dejó durante demasiado tiempo fuera de balance. Agua, Biodiversidad y Carbono: ABC. Un pĆ”ramo produce regulación hĆdrica aunque no emita una factura. Un bosque almacena carbono aunque históricamente su precio haya sido cero. La biodiversidad produce resiliencia. El suelo almacena y produce. Las comunidades conservan conocimiento. Precio cero nunca significó valor cero. El problema económico consiste en hacer visible ese valor sin destruir el activo que lo produce. Para eso hemos tokenizado y hemos levantado capital. URKU y SIERRA|ANDES URKU surge de esa lógica y levanta capital con dicha apuesta. Reconocer una tonelada de carbono no basta. Necesitamos medición, trazabilidad, permanencia, gobernanza, verificación, reservas, distribución de beneficios, mercados y confianza. El valor no reside Ćŗnicamente en el activo. EstĆ” ahĆ el Token como el mecanismo que permite sostenerlo. SIERRA|ANDES integra esas piezas territorialmente vĆa blockchain a travĆ©s de los 8 paĆses. ABC identifica capital natural; PACES incorpora las dimensiones humanas; el DiĆ”logo Hexagonal revela información; Hexagon Toolkit procesa preferencias; la gobernanza convierte información en decisiones; TULSA conserva memoria; URKU conecta naturaleza, tiempo y valor. No es solamente conservación. Es EconomĆa. EUUA Eso nos hace viables como una unidad no leguleya, ni jurĆdica, ni supracostitucional ni infraconstitucional, sino como un territorio económicamente unido por esa arquitectura que puede escalar territorialmente lejos de las ataduras jurĆdicas que han hecho desaparecer la unión real de los Estados Unidos del URKU en los Andes āEUUAā. Nosotros no necesitamos sustituir Estados ni borrar fronteras. Los tokens fluyen. Chile fluye. Las constituciones nacionales continĆŗan protegiendo sus respectivos derechos y garantĆas. Las identidades permanecen. Los pueblos permanecen. Lo que podemos compartir son mecanismos. El agua atraviesa fronteras. La biodiversidad forma corredores. El carbono pertenece a una atmósfera global. El capital circula. La tecnologĆa circula. El conocimiento circula. Los Andes pueden cooperar preservando sus diferencias. Esa es precisamente la idea. De Ecuador a Chile y de Chile a Los Andes En ADN@+ hemos recorrido esta discusión durante aƱos. Desde MEIL en Ecuador hasta ADN@+ en Chile, la brĆŗjula ha sido la misma: investigación, diĆ”logo, libertad económica, reglas claras y paz social. Ecuador enseñó tempranamente el riesgo de pretender llevar demasiadas respuestas al texto constitucional. Chile estuvo extraordinariamente cerca de recorrer un camino semejante despuĆ©s de 2019. Nuestra ciudadanĆa decidió finalmente conservar el marco vigente y continuar reformĆ”ndolo en chilenidad de fondo. Eso no resuelve todos los problemas chilenos; el paĆs mantiene desigualdades, bajo crecimiento reciente y desafĆos sociales importantes, pero preservó una arquitectura que habrĆ” de acompaƱarnos para mantener una acumulación económica muy superior a la ecuatoriana. El resultado merece ser observado sin complejos. Chile produce 2,43 veces mĆ”s por habitante que Ecuador. No porque una Constitución produzca PIB. Precisamente ese es el punto. Las constituciones no producen PIB. Las sociedades lo producen. Y para hacerlo, los economistas necesitamos espacio para no matar incentivos, inversión, instituciones, capital, confianza y capacidad de resolver diferencias sin consumir en ellas aquello que deberĆan estar construyendo. "Magnifica Humanitas" en Los Andes AhĆ vamos cerrando: desde la conexión con el infinito en la sostenibilidad definitiva de León XIV. El peligro de la inteligencia artificial aparece cuando confundimos capacidad para procesar una parte con autoridad para gobernar el conjunto. La respuesta no consiste en renunciar a la tecnologĆa. Consiste en colocarla dentro de una arquitectura humana. Lo mismo vale para nuestras instituciones. Las constituciones deben preservar derechos y garantĆas. La legislación civil debe proporcionar reglas muy gruesas, suficientemente claras para nuestras relaciones. Las especialidades deben aportar conocimiento. Pero despuĆ©s alguien tiene que diseƱar cómo personas diferentes cooperan bajo escasez. Esa es una pregunta económica. Nash nos dio el equilibrio. Schelling nos permitió comprender conflicto y cooperación. Aumann incorporó la siguiente partida. Hurwicz, Maskin y Myerson nos enseƱaron a diseƱar mecanismos. Coase y Williamson incorporaron los costos de transacción. Ostrom mostró cómo gobernar lo comĆŗn. Desde Red Santa Cruz somos economistas y hemos logrado llevar esa tradición al territorio. PACES integra PolĆtica, Ambiente, Cultura, EconomĆa y Sociedad; el DiĆ”logo Hexagonal transforma diferencias en información; Hexagon Toolkit ayuda a procesar preferencias; la gobernanza convierte esa información en decisiones; TULSA preserva memoria; ABC incorpora Agua, Biodiversidad y Carbono a nuestra función de valor; URKU conecta naturaleza y tiempo; SIERRA|ANDES convierte el mecanismo en inversión territorial, y EUUA permite imaginarlo a escala andina. Esa es nuestra batalla cultural. No es una batalla contra personas. Es una batalla entre maneras de pensar. Entre creer que el bienestar puede escribirse y comprender que debe construirse. Entre consumir valor en conflictos y producirlo mediante cooperación. Entre convertir cada diferencia en una posición y convertirla primero en información. Entre repartir 10 y preguntarnos cómo producir 25. Ecuador y Chile muestran que las diferencias institucionales terminan apareciendo en los resultados. Una brecha de 2,4 veces en el producto por habitante es demasiado grande para ignorarla. El desafĆo de Los Andes consiste ahora en ir mĆ”s lejos: incorporar a esa cuenta naturaleza, cultura, comunidades, tecnologĆa, inversión, memoria y paz. Esas son las PACES. No son una promesa constitucional. Son la base de un modelo económico. Es una serie de responsabilidades que crean espacio para los derechos que necesitan recursos, manteniendo la naturaleza con quienes necesitan incentivos, y curando todo con la inversión que necesita confianza, alejando las diferencias vĆa mecanismos. Lo dejo por escrito porque busco la unanimidad y porque hablando y escribiendo se entiende la gente siempre y en todo lugar que, finalmente, busca la paz que no consiste solamente en dejar de combatir. SĆŗmate, querido lector, a construir un equilibrio en el que cooperar produzca valor porque adoptamos una cultura ajena al confrontar. Esa es la tarea de nuestra generación. La batalla es cultural. La paz tambiĆ©n se diseƱa.

Yo me juego por Denisse
Por Denisse en Cayambe y los Andes Roberto F. Salazar-Córdova Ella es candidata. La apoyo. Lo digo despuĆ©s de casi veinte aƱos intentando responder una misma pregunta: Āæcómo conseguir que la extraordinaria riqueza natural de nuestros territorios andinos y amazónicos deje de ser solamente algo que debemos proteger y se convierta tambiĆ©n en una fuente sostenible de bienestar, inversión y futuro para los pueblos que la han conservado? No llegamos a Denisse de la Cruz en una campaƱa electoral. Llegamos despuĆ©s de YasunĆ, de Tzapapentza, de los pueblos Shuar y Achuar, de Sapap-Entsa, de SAPAP KUIT, de CHALUPAS, de Cambridge, de innumerables reuniones, modelos financieros, intentos, aciertos y aprendizajes. Y llegamos finalmente al Pueblo Kayambi. Por eso nuestra decisión tiene historia. En marzo de 2015 llevamos esa bĆŗsqueda a Cambridge. Los documentos que todavĆa conservo permiten reconstruirla con precisión. El 26 de marzo, en el University of Cambridge Institute for Sustainability Leadership, participamos en un DiĆ”logo de LĆderes sobre negocios responsables y gobernanza glocal. Wayne Visser participó en aquella jornada. Y allĆ estaba ya una idea que hoy resulta sorprendentemente familiar: Tzapapentza. Tzapapentza planteaba un Non-Mining Bond y una arquitectura de alianzas alrededor de bienes y servicios ambientales en Ć”reas protegidas por comunidades. La agenda de Cambridge incorporaba recursos genĆ©ticos, cultura ancestral y bienes y servicios ambientales; incorporaba a Morona Santiago; incorporaba comunidades amazónicas. Y allĆ aparecĆa tambiĆ©n algo que seguimos utilizando once aƱos despuĆ©s: el DiĆ”logo Hexagonal. De 18:00 a 19:00, despuĆ©s de la jornada formal, la agenda registraba una presentación especial sobre sostenibilidad y cultura ancestral en Ecuador y un diĆ”logo informal sobre Tzapapentza y las comunidades amazónicas. Nada de esto comenzó ayer. Antes habĆamos vivido la experiencia de YasunĆ-ITT. AllĆ aprendimos tambiĆ©n algo esencial. Los Tagaeri y Taromenane son pueblos en aislamiento voluntario y, precisamente por ello, jamĆ”s correspondĆa construir una relación basada en el contacto. Su decisión de permanecer aislados debĆa y debe ser respetada. Aquello dejaba, sin embargo, una interrogante institucional enorme para quienes pensĆ”bamos modelos de conservación: Āæcómo construir una economĆa territorial sostenible cuando, por definición, una parte de quienes habitan y protegen ese territorio no puede constituirse en contraparte de una arquitectura económica externa? La respuesta comenzó a aparecer despuĆ©s. Con Tzapapentza y posteriormente con Sapap-Entsa trabajamos directamente con la institucionalidad territorial de Morona Santiago y con pueblos Shuar y Achuar. AllĆ fue fundamental Marcelino Chumpi. Desde 2016 existe una secuencia documental de productos tĆ©cnicos, matrices, hojas de ruta, estructuración y proyección internacional. Sapap-Entsa avanzó, despuĆ©s evolucionó hacia SAPAP KUIT, y en 2022 yo todavĆa discutĆa esa propuesta de inversión directamente con Wayne Visser. En 2024 nuestro calendario seguĆa registrando el trabajo del Team Saapap Kuit. Aprendimos mucho. Aprendimos que disponer del patrimonio natural no basta. Que tener un buen modelo financiero tampoco basta. Que la tecnologĆa por sĆ sola tampoco resuelve el problema. Y que un proyecto pensado para cuarenta aƱos necesita una institucionalidad capaz de atravesar ciclos polĆticos de cuatro. CHALUPAS fue otra generación de ese aprendizaje. Profundizamos la estructuración financiera y pĆŗblico-privada. Avanzamos nuevamente desde una autoridad territorial. Pero todavĆa nos faltaba cerrar completamente la cadena que conecta territorio, medición, certificación ambiental, inversión, tecnologĆa, gobernanza y permanencia. Entonces llegamos al Pueblo Kayambi. Y allĆ apareció Denisse de la Cruz. Encontramos una mujer joven, firme, organizada y estructurada. Pero, sobre todo, encontramos algo que para nosotros era indispensable despuĆ©s de tantos aƱos de aprendizaje: una dirigente que ejercĆa liderazgo desde la institucionalidad de su propio pueblo. Denisse no llegó sola. Llegó con el Pueblo Kayambi. Con Confederación, Federación, comunidades, familias, productores, autoridades propias, conocimiento territorial y capacidad de deliberar y decidir. Ese liderazgo fue fundamental para que nosotros decidiĆ©ramos concentrarnos cada vez mĆ”s y finalmente prĆ”cticamente a tiempo completo en esta tercera generación del proyecto. Porque esta vez las piezas comenzaron a encontrarse. En febrero de 2024 comenzó la construcción que desembocarĆa en SIERRA|ANDES. En julio ya realizĆ”bamos muestreos de suelo de pĆ”ramo con habitantes del Pueblo Kayambi, tĆ©cnicos, información satelital y 21 puntos de control. El 14 de mayo de 2025, la Asamblea General Extraordinaria de la Federación de Producción Agropecuaria Sostenible Kayambi trató formalmente SIERRA|ANDES con Federación, Confederación, Red Santa Cruz, El OrdeƱo y representantes productivos. En febrero de 2025 ocurrió ademĆ”s algo que para mĆ representa bien el papel de Denisse. La delegación de SIERRA|ANDES llegó a Lima para el prelanzamiento del Fondo Andes encabezada por ella, entonces presidenta de la Confederación del Pueblo Kayambi, acompaƱada por dirigentes productivos lecheros y floricultores de Cayambe y representantes del sector agropecuario. No era solamente una dirigente hablando de conservación. Estaba presentando un territorio ante una arquitectura andina de inversión. Eso era exactamente lo que durante aƱos habĆamos intentado construir. DespuĆ©s vinieron el PDD, URKU A, URKU B, URKUPay, el Fondo, el Subfondo, el MRV, el Gemelo Digital, BioCarbon, la estructuración financiera, la propiedad intelectual, la inversión, la custodia documental, las nuevas alianzas acadĆ©micas y tecnológicas y, finalmente, ABC@PACES: Agua, Biodiversidad y Carbono articulados con las dimensiones PolĆtica, Ambiental, Cultural, Económica y Social. Y vino tambiĆ©n algo menos visible, pero quizĆ” todavĆa mĆ”s importante: institucionalidad. Al 19 de septiembre de 2026, TULSA consolida 156 artĆculos de decisiones adoptadas por las Juntas y Boards de SIERRA|ANDES, distinguiendo siempre un órgano del otro. Ciento cincuenta y seis. Decisiones sobre territorio, PDD, pĆ”ramo, REDD+, restauración, URKU, precios, tesorerĆa, distribución, inversión, confidencialidad, propiedad intelectual, tecnologĆa, fondos, administración, derechos económicos, unanimidad, registro, MRV, agua, biodiversidad, carbono y reserva ambiental. El 8 de enero de 2026, la Junta comenzó a convertir la unanimidad en protección de las decisiones estructurales y de los participantes minoritarios. El 16 de abril estableció la custodia legal del PDD y de la documentación estratĆ©gica. El 15 de junio consolidó la unanimidad como regla general para las decisiones estructurales sobre gobernanza, derechos económicos, fondos, vehĆculos, activos, territorio, propiedad intelectual, PDD y registro. En julio avanzamos con BioCarbon Registry y con la trazabilidad ambiental de URKU. El 31 de julio consolidamos el territorio dentro de un Ćŗnico PDD y adoptamos como referencia tĆ©cnica 18.251 hectĆ”reas. Los estudios preliminares estiman allĆ aproximadamente 15,23 millones de toneladas de COā almacenadas entre suelo y biomasa y un potencial acreditable cercano a 10,66 millones de tCOāe en cuarenta aƱos, sujeto, naturalmente, a metodologĆa, PDD, validación, verificación y registro. Pero entonces hicimos algo todavĆa mĆ”s importante: dejamos de necesitar vender ese carbono para demostrar que el proyecto tenĆa sentido. El Board del 8 de septiembre de 2026 estableció que el carbono debĆa funcionar como resultado ambiental verificable y reserva estratĆ©gica, con valor cero dentro del escenario base de rentabilidad. SIERRA|ANDES debĆa demostrar que podĆa sostenerse económicamente sin venderlo. Al dĆa siguiente se reunió otro órgano, la Junta SIERRA|ANDES del 9 de septiembre. Los artĆculos 145 al 152 de TULSA ratificaron por unanimidad la continuidad, la viabilidad financiera sin venta de carbono, el carbono como reserva estratĆ©gica y activo ambiental subyacente, la separación entre reserva y rentabilidad, y la continuación del Fondo y del PDD. Y en las notas de esa misma Junta quedó registrado otro acuerdo: āCandidatura y apoyo polĆtico: respaldo unĆ”nime a candidatura con continuidad operativa garantizada.ā Ese acuerdo tiene para mĆ un significado que va mucho mĆ”s allĆ” de una elección. Porque cuando la Junta llegó a esa decisión no estaba descubriendo a Denisse. HabĆamos trabajado juntos. HabĆamos viajado juntos. HabĆamos construido juntos. HabĆamos visto su capacidad para representar a su pueblo fuera del territorio y para regresar a trabajar dentro de Ć©l. HabĆamos pasado de conversaciones a territorio; de territorio a medición; de medición a PDD; de PDD a activos ambientales; de activos a URKU; de URKU a reserva; y de reserva a una arquitectura financiera que hoy pretende financiar economĆa real durante dĆ©cadas. Su liderazgo ha sido fundamental para nuestro avance en SIERRA|ANDES. Lo digo desde nuestra experiencia. Y esa experiencia es parte de una trayectoria pĆŗblica mĆ”s amplia: fuentes institucionales y periodĆsticas documentan a Denisse ejerciendo la presidencia y representación del Pueblo Kayambi en asuntos territoriales, culturales y organizativos durante los Ćŗltimos aƱos. Por eso veo tres generaciones. YasunĆ fue la primera. Nos enseñó la magnitud de lo que querĆamos proteger y las limitaciones de construir una solución global sin disponer de todos los mecanismos territoriales e institucionales que requerĆa su permanencia. Tzapapentza, Sapap-Entsa, los pueblos Shuar y Achuar, SAPAP KUIT y CHALUPAS fueron la segunda. AllĆ incorporamos liderazgo territorial, estructuración, inversión, tecnologĆa, nuevas generaciones y una economĆa de bienes y servicios ambientales. Denisse, el Pueblo Kayambi y SIERRA|ANDES constituyen para nosotros la tercera. No porque lo anterior haya desaparecido. Exactamente al contrario: porque esta tercera generación recoge casi veinte aƱos de aprendizajes. Cambridge estĆ” aquĆ. Tzapapentza estĆ” aquĆ. Sapap-Entsa estĆ” aquĆ. SAPAP KUIT estĆ” aquĆ. CHALUPAS estĆ” aquĆ. El DiĆ”logo Hexagonal estĆ” aquĆ. ADN@+ y Red Santa Cruz estĆ”n aquĆ. Y hoy todo aquello se expresa en SIERRA|ANDES, ABC@PACES, URKU, el Fondo y 156 decisiones institucionales. Denisse es candidata a la AlcaldĆa de Cayambe para las elecciones seccionales de 2027. Su candidatura ha sido reportada pĆŗblicamente entre las inscritas en agosto de 2026. Los ciudadanos de Cayambe tomarĆ”n su propia decisión en las urnas. La mĆa tiene otra naturaleza. Es la conclusión de una experiencia compartida y de una historia que puedo documentar desde hace casi dos dĆ©cadas. He visto proyectos depender de gobiernos. He visto terminar ciclos polĆticos. He visto buenas ideas quedar incompletas porque faltaba territorio, financiamiento, certificación, tecnologĆa o continuidad. Y he aprendido que para construir algo destinado a durar cuarenta aƱos necesitamos instituciones y, dentro de ellas, personas capaces de sostenerlas. En el Pueblo Kayambi encontramos esa posibilidad. Y en el liderazgo de Denisse encontramos una pieza fundamental para hacerla realidad. Por eso, despuĆ©s de YasunĆ, Cambridge, Tzapapentza, Sapap-Entsa, SAPAP KUIT, CHALUPAS, Kayambi y 156 decisiones de SIERRA|ANDES, puedo explicar con absoluta claridad la posición que adoptĆ© personalmente y la decisión que quedó registrada en nuestra Junta del 9 de septiembre. Yo me juego por Denisse.

Hacia el 18
ĀæHacia el 18 de desempleo? ĀæQuĆ© pasa si se llega a 18% de desempleo? Roberto F. Salazar-Córdova, Economista Chile tiene un problema de empleo. En el trimestre mayo-julio de 2026, el desempleo llegó a 9,5%, 0,8 puntos mĆ”s que un aƱo antes. La fuerza de trabajo aumentó 0,7%, pero los ocupados disminuyeron 0,2%; los desocupados crecieron 10,4% y quienes buscaban trabajo por primera vez, 20,9%. No estamos en 18%. Pero la pregunta económica relevante es quĆ© combinación de fuerzas podrĆa llevarnos hacia allĆ”. "THEORY AHEAD OF BUSINESS CYCLE MEASUREMENT"? Partamos de una hipótesis inicial que es dura de aceptar pero deliberadamente sencilla de formular: mientras mĆ”s digitalizada es una economĆa respecto de su población, mayor puede ser su desempleo durante el proceso de sustitución tecnológica. La investigación muestra que la intuición contiene un problema real, aunque la relación es bastante mĆ”s compleja que una relación directa y Ćŗnica. El Andamiaje TecnologĆa, migración, salarios reales, crecimiento, informalidad, capital humano y regulación laboral actĆŗan simultĆ”neamente. El peligro aparece cuando varios de ellos empujan en la misma dirección. I. El viejo problema vuelve con tecnologĆa nueva El modelo competitivo clĆ”sico parte de una idea conocida: la demanda de trabajo disminuye con el aumento del salario real y la oferta aumenta con Ć©l. Con salarios y precios suficientemente flexibles, el salario real ajusta hasta vaciar el mercado. Si hay rigideces, se borra el mecanismo de ajuste automĆ”tico. El desempleo involuntario persistente exige entonces explicar por quĆ© ese ajuste no ocurre. Keynes tiene buena parte de la culpa. Keynes y los keynesianos de izquierdas y derechas: los polĆticos. Han logrado desplazar el problema hacia la insuficiencia de demanda agregada y hacia el Estado como medio y fin. Sume usted 9 puntos de desempleo causados por los polĆticos y 9 puntos causados por la tecnologĆa y tiene su 18... ĀæES ESTO ASĆ? La literatura clĆ”sica y contemporĆ”nea ha concretado los salarios de eficiencia, bĆŗsqueda y matching, negociación colectiva, insiders y outsiders, capital humano, costos de contratación y despido, salario mĆnimo, impuestos al trabajo y seguros de desempleo. Sume a esto la Cuarta Revolución Industrial, la tecnológica digital, que incorpora ahora otra curva al problema: modifica directamente la demanda de determinadas tareas. Una empresa que puede producir lo mismo con diez personas en lugar de doce tiene un incentivo económico para hacerlo. La innovación tambiĆ©n crea nuevas tareas, empresas y empleos; por eso el resultado agregado no tiene un signo predeterminado. La cuestión decisiva es si los nuevos puestos aparecen suficientemente rĆ”pido y si quienes pierden los antiguos pueden ocuparlos. El Rol de las Rigideces El BID encuentra precisamente esa heterogeneidad en AmĆ©rica Latina. La automatización afecta empleo, salarios y distribución, y las industrias intensivas en tareas rutinarias presentan mayor exposición. Su estudio abarca Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, MĆ©xico y PerĆŗ. Otro trabajo del BID encuentra incluso efectos internacionales: la automatización estadounidense tuvo efectos negativos sobre empleo y salarios en Brasil y Colombia, pero positivos sobre empleo en MĆ©xico. Por tanto, tecnologĆa no significa automĆ”ticamente desempleo. Significa un shock sobre la estructura de la demanda de trabajo. Volverse rĆgidos es el problema. Fluir es el juego. II. La hipótesis La primera hipótesis que someto a prueba y reporto en lo que sigue es: H1: a mayor inversión digital por habitante, mayor desempleo, manteniendo constantes las demĆ”s condiciones. La especificación inicial serĆa: Desempleo = f(tecnologĆa per cĆ”pita, ingreso per cĆ”pita, pobreza). DespuĆ©s incorporemos los controles que exige la teorĆa: Desempleo = f(tecnologĆa, PIB per cĆ”pita, pobreza, crecimiento, salario real, informalidad, regulación laboral). Finalmente probemos la interacción: TecnologĆa Ć regulación laboral. La intuición es importante. Una economĆa puede absorber rĆ”pidamente un shock tecnológico si los salarios relativos, las empresas y los trabajadores pueden ajustarse. Si simultĆ”neamente existe escasez de capacidades, elevados costos de transición o instituciones mal diseƱadas, la reasignación puede demorarse y el desempleo puede subir a tasas antes impensadas. La OCDE lo plantea de manera semejante: la protección laboral cumple funciones de seguridad importantes, pero cuando estĆ” mal diseƱada puede reducir la capacidad de las empresas para responder tanto a fluctuaciones de demanda como a cambios estructurales. III. ĀæCómo Resolver? En la regresión transversal simple, latinoamericana, sin controles, el coeficiente de inversión digital per cĆ”pita es positivo: a mayor digitalización mayor desempleo, pero no algo directo que sea significativo: β tecnologĆa = +0,066 R² = 0,149 p = 0,288 El signo coincide con la hipótesis: US$10 adicionales de inversión tecnológica por habitante aparecen asociados con aproximadamente 0,66 puntos adicionales de desempleo. Pero no es estadĆsticamente significativo. Introduciendo ingreso per cĆ”pita y pobreza multidimensional, el coeficiente tecnológico continĆŗa positivo, pero cae: β tecnologĆa = +0,011 p = 0,883 R² del modelo = 0,480 Al incorporar ademĆ”s crecimiento económico: β tecnologĆa = +0,020 p = 0,762 R² = 0,578 Y al agregar protección del empleo: β tecnologĆa = +0,029 β regulación = +0,642 R² = 0,592 p global ā 0,025 Los signos de tecnologĆa y regulación son positivos, pero individualmente no resultan significativos. Probamos entonces algo mĆ”s exigente: interacción multiplicativa... TecnologĆa Ć regulación. La interacción tampoco resultó estadĆsticamente significativa. No corresponde, por tanto, afirmar que en nuestra pequeƱa muestra latinoamericana se pueda demostrar con datos que la digitalización estĆ” causando el desempleo. Pero tampoco corresponde concluir lo contrario. El ejercicio descubre un problema de medición de la literatura recientemente usada. IV. Estamos midiendo tecnologĆa con una regla demasiado gruesa La inversión en telecomunicaciones es infraestructura habilitante. No es automatización. Una empresa puede invertir millones en conectividad y lógicamente va a contratar trabajadores. Otra puede comprar una aplicación relativamente barata y eliminar cientos de miles de horas de tareas administrativas, como defensa si no estĆ” bajo ambientes rĆgidos que se lo impidan (para no quebrar). La variable relevante no es solamente cuĆ”nto capital digital existe por habitante. Es cuĆ”nto trabajo humano puede sustituir ese capital. La literatura reciente va precisamente hacia allĆ”. El BID utiliza cuatro Ćndices distintos de exposición ocupacional a inteligencia artificial en 14 paĆses latinoamericanos y encuentra diferencias importantes segĆŗn ocupación y trabajador; ademĆ”s ajusta por informalidad, salarios y cobertura sindical. Eso cambia la ecuación. Lo que genera el efecto multiplicativo dieciochero al medirse es: Presión tecnológica = automatización + IA + software + robotización + digitalización empresarial. La rigidez surge al comparar la tendencia con la falta de acuerdos para mejorar la respuesta: Capacidad de adaptación = educación + habilidades digitales + reconversión + movilidad laboral + creación de nuevas empresas y ocupaciones. No es una tarea que debamos dejarla en manos de la burocracia. La variable económicamente efectiva pasa a ser la creación de estrategias para solventar flexibilidades para navegar entre causas. V. Chile AquĆ la hipótesis de solución adquiere liderazgo. Chile posee una infraestructura digital avanzada para AmĆ©rica Latina. Data revisada por la OCDE encuentra simultĆ”neamente una adopción rĆ”pida con dĆ©ficit considerable de capacidades digitales. Apenas 11,7% de los adultos alcanza competencia en resolución de problemas en ambientes tecnológicamente intensivos, frente a 32,3% en la OCDE. Las empresas se adelantan a no contratar o a despedir en lugar de incluir y capacitar y probar. Aproximadamente 50% de los trabajadores chilenos se encuentra en empleos con alta probabilidad de verse afectados por automatización, en ausencia de innovación para hacer reconversión o crecimiento de masa laboral capacitada para atacar mercados globales. No hacer uso de los profesionales chilenos para emprender regionalmente es una pĆ©rdida de riqueza y oportunidades. Lo que falta es una fĆ”brica de proyectos andinos, por lo menos. Eso es mucho mĆ”s relevante que afirmar simplemente que Chile tiene mucha tecnologĆa y exceso de capital humano. Lo que falta es ambición y liderazgo, apetito y organización, redes e instrumentos. Tenemos trabajadores expuestos y, simultĆ”neamente, insuficientes capacidades para una economĆa crecientemente digital. AllĆ estĆ” la llegada al 1.8 en lugar del 18 en desempleo. RED SANTA CRUZ La IA de Hexagon Toolkit sumado a URKU acelera esa convergencia a travĆ©s del Proyecto Sierra|ANDES porque aumenta drĆ”sticamente el beneficio de automatizar tareas cognitivas a escala. Ya no hablamos solamente del robot que sustituye trabajo industrial. Hablamos del software que redacta, calcula, programa, traduce, atiende clientes, clasifica documentos, procesa información y realiza una fracción creciente del trabajo administrativo vĆa gemelo digital como medio de trazabilidad. El BID calcula que unos 84 millones de empleos latinoamericanos estarĆ”n expuestos a IA en un horizonte de un aƱo, 114 millones a cinco aƱos y 132 millones a diez. Exposición no significa destrucción de esos empleos: muchos serĆ”n complementados o transformados. Esa distinción es fundamental para lo que estamos haciendo bajo el ABC para las PACES que nos permite URKU. Trabajamos desde 2019, en Red preventiva, con el trabajador de alto nivel, profesional, cuya tarea sĆ desaparecerĆ”, adelantĆ”ndonos a los hechos: convirtiĆ©ndonos en inversionistas de un futuro mejor; la diferencia radica en pasividad vs proactividad entre ātransformación tecnológicaā y ādesempleoā. Todo depende de que creemos otro empleo al cual trasladarse las capacidades, ya como socios. VI. Elevando el Salario Real con URKU AquĆ, al innovar, flexibilizamos y todo vuelve a la economĆa clĆ”sica. El salario relevante para la empresa nueva y propia no es simplemente el salario el que recibe el trabajador empresario. Es el costo total de no contratarse ni contratar. Para el trabajador tradicional candidato al desempleo estructural, en cambio, solo importa el salario real neto que obtiene. Adaptarse o desaparecer del mercado laboral. Entre ambos aparece una cuƱa. Si aumenta la productividad tecnológica mientras el costo de emplear personas permanece rĆgido o crece, la comparación empresarial cambia: Costo del trabajador / productividad del trabajador frente a Costo de automatización / productividad tecnológica. La automatización se vuelve relativamente mĆ”s atractiva si uno mismo es el emprendedor. De vuelta a los datos Por eso el salario real debe permanecer en la regresión. Pero debemos tratarlo cuidadosamente porque tambiĆ©n es endógeno: el desempleo afecta salarios y los salarios afectan empleo. La especificación definitiva debe utilizar salario real rezagado y, separadamente, costo laboral total, salario mĆnimo relativo al salario mediano y costos no salariales. No basta con decir āsalarios altosā. Lo importante es el precio relativo del trabajo frente al capital tecnológico al emprender en Red (Santa Cruz). VII. Regulación Hoy no encontramos evidencia suficiente para afirmar que Chile sea excepcionalmente rĆgido si utilizamos solamente los Ćndices tradicionales de protección frente al despido. Eso obliga a pensar que Chile es la mejor patria para la pregunta del emprendedor inversor. La aĆŗn favorable regulación laboral chilena no llegó a sucumbir al no cambiar la constitución y al haber pasado la moda refundacional polĆtica, afortunadamente, inefectiva. Gracias a la educación del votante mediano chileno se evitaron formas y retos que de persistir hubieran llevado a un 18% de desempleo multidimensional: indemnizaciones, salario mĆnimo, cotizaciones, impuestos al trabajo, restricciones contractuales, jornada, negociación colectiva, costos administrativos, judicialización, seguro de desempleo y reglas de contratación y terminación. Algunas protecciones pueden mejorar la productividad para unos pocos y reducir rotación en capital humano crĆtico, pero en general y socialmente podĆan encarecer la creación del siguiente puesto de trabajo y negocio de nueva generación. La pregunta correcta no es cuĆ”nta regulación existe, sino: ĀæcuĆ”nto cuesta contratar al próximo trabajador cuando una mĆ”quina, un algoritmo o un servicio de IA constituye la alternativa? Ese margen todavĆa favorece a Chile frente a Ecuador, Bolivia, Argentina, Colombia, PanamĆ”, PerĆŗ y Venezuela; Chile es aĆŗn el paĆs donde tecnologĆa y desregulación mĆ”s se encuentran. VIII. El gran control latinoamericano: informalidad Existe -de todas formas- una razón para desconfiar de una comparación ingenua entre desempleo chileno y desempleo regional. AmĆ©rica Latina mantiene una enorme economĆa informal. El Ćndice de mejores empleos del BID estima una informalidad regional de 69% en 2024. El problema de la informalidad es que inhibe la inversión global y el escalamiento regional. La formalidad chilena es, en eso, una bendición para los Andes. Eso significa que un shock que en Chile termina registrado como desempleo puede aparecer en otra economĆa como vendedor ambulante, trabajador familiar, microemprendimiento de subsistencia o empleo informal, o incluso violencia, bandas armadas y ausencia de paz. La vulnerabilidad es menor en Chile, aĆŗn, todavĆa. Invertir en Chile para escalar juntos es bajar desempleo sin necesariamente significar pleno empleo. Puede significar, eso sĆ, menor ausencia de seguro suficiente para permitirse buscar autoempleo digitalizado Por eso nuestra investigación definitiva debe estimar simultĆ”neamente por quĆ© se debe escapar empresarialmente hacia Chile, donde es posible salir de desempleo con participación, nula informalidad, cero subempleo y alto salario real. IX. Hacia el 1.8 Volvamos entonces al tĆtulo. Chile estĆ” en 9,5%, no en 18%. El 18% no es mi pronóstico. Es un escenario de estrĆ©s si matamos la gallina de los huevos de oro por depender de polĆticos tropicalizados en lugar de aserranados. Llegar allĆ, por sucumbir nuevamente al populismo significarĆa prĆ”cticamente duplicar la proporción de la fuerza laboral que busca empleo y no lo encuentra. No se producirĆa simplemente porque Chile comprara mĆ”s tecnologĆa, sino porque comprarĆa malas polĆticas RequerirĆamos conservadurismo conservacionista, con la coincidencia de varios mecanismos para responder frente a la coyuntura que se vuelve estructura: shock tras shock y tras nuevo shock tecnológico + crecimiento insuficiente + lenta creación empresarial + desajuste de capacidades + costos elevados de contratación + salarios reales incapaces de ajustarse mediante productividad + baja movilidad laboral. Ćsa es precisamente la razón para estudiar el desempleo ahora. No se combate con obra pĆŗblica y construcción. El desempleo ya aumentó 0,8 puntos en doce meses. MĆ”s preocupante todavĆa: mientras la fuerza laboral aumentó 0,7%, la ocupación disminuyó 0,2%. Los desocupados crecieron 10,4%. Una economĆa puede convivir durante bastante tiempo con esa divergencia antes de reconocer que existe un problema estructural. X. ĀæQuĆ© pasa si llegamos a 18%? No ocurrirĆa solamente que casi uno de cada cinco integrantes de la fuerza laboral estuviera desempleado. CambiarĆa el funcionamiento de la economĆa. CaerĆa el ingreso de los hogares. DisminuirĆan consumo y recaudación. AumentarĆa el gasto asociado a protección social. Se deteriorarĆa la capacidad de pago de hogares endeudados. Trabajadores calificados aceptarĆan puestos inferiores a su formación. Otros abandonarĆan la fuerza laboral. Parte del desempleo se trasladarĆa hacia informalidad. Y aparecerĆa el mecanismo mĆ”s peligroso: la histĆ©resis. Una persona desempleada durante poco tiempo conserva capital humano, redes y conexión con el mercado. DespuĆ©s de perĆodos largos, pierde experiencia relevante, contactos y capacidad de negociación. El desempleo inicialmente cĆclico o tecnológico comienza entonces a transformarse en desempleo estructural. El 18% serĆa, por ello, bastante mĆ”s que el doble de 9%. XI. QuĆ© hacer para 1.8% Primero, Chile necesita medir una Brecha Nacional de Adaptación Tecnológica. Cada trimestre deberĆamos saber quĆ© ocupaciones estĆ”n desapareciendo, cuĆ”les crecen, quĆ© tareas estĆ”n siendo automatizadas, quĆ© capacidades requieren las vacantes y cuĆ”nto tarda un trabajador desplazado en encontrar un nuevo empleo. Segundo, debemos transformar capacitación en reconversión efectiva. La OCDE destaca que Talento Digital para Chile ha mostrado efectos positivos sobre empleabilidad. Hay que llevar esa lógica a escala nacional. Tercero, el seguro de cesantĆa deberĆa evolucionar parcialmente hacia un seguro de transición laboral. Intervenir cuando la ocupación comienza a desaparecer resulta económicamente mĆ”s barato que capacitar al trabajador despuĆ©s de un aƱo desempleado. Cuarto, hay que revisar la regulación desde el margen de creación de empleo. Cada nueva obligación laboral deberĆa responder una pregunta cuantificable: ĀæcuĆ”nto modifica el costo esperado de crear el siguiente puesto formal? Quinto, necesitamos reducir la cuƱa entre salario recibido y costo laboral sin reducir el ingreso real del trabajador. El objetivo es abaratar el empleo, no empobrecer al empleado. Sexto, la polĆtica tecnológica debe incorporar empleo y productividad conjuntamente. Subsidiar automatización sin financiar capital humano puede acelerar la brecha que intentamos cerrar. SĆ©ptimo, hay que facilitar empresas nuevas. Los puestos destruidos por una tecnologĆa rara vez son recreados exactamente por la misma empresa y en la misma ocupación. La reasignación schumpeteriana necesita emprendimiento, inversión y competencia. XII. No detener la mĆ”quina La conclusión de esta investigación no es que Chile tenga demasiada tecnologĆa. Es otra. La tecnologĆa puede avanzar mĆ”s rĆ”pidamente que la capacidad institucional y humana de absorberla. Nuestra regresión inicial encuentra la asociación positiva que motivó esta investigación, pero no consigue significancia estadĆstica despuĆ©s de introducir controles. Eso impide convertir una intuición en causalidad. La literatura, sin embargo, confirma el mecanismo microeconómico: la automatización transforma tareas, afecta empleo y salarios y sus efectos son heterogĆ©neos. La evidencia chilena aƱade un dato crucial: aproximadamente la mitad de nuestros trabajadores ocupa empleos altamente expuestos al cambio tecnológico mientras las capacidades digitales adultas continĆŗan rezagadas. AhĆ estĆ” el tema. El modelo clĆ”sico esperaba que el precio del trabajo ayudara a equilibrar el mercado. La economĆa moderna agregó instituciones, bĆŗsqueda, información, capital humano y demanda agregada. La economĆa de la inteligencia artificial incorpora ahora algo adicional: la velocidad. Una mĆ”quina no necesita terminar una carrera. Un algoritmo no necesita reconvertirse. El capital tecnológico puede instalarse en semanas. El capital humano tarda aƱos. Chile estĆ” en 9,5%. El 1.8% no es una predicción. Es la pregunta que deberĆamos hacernos antes de descubrir cuĆ”nto cuesta llegar hasta allĆ.

Dios en la Naturaleza: Baruc...
SBN: Soluciones Basadas en la Naturaleza Roberto F. Salazar-Córdova Septiembre, 2026 SBN: De Baruc a la Fecha y mĆ”s... Cuando murió Spinoza, en 1677, el mundo tenĆa aproximadamente 0,6 mil millones de habitantes. En 1950 Ć©ramos 2,5 mil millones; en 1970, 3,7 mil millones; en 1990, 5,3 mil millones; en 2010, 7,0 mil millones; hacia 2030 seremos aproximadamente 8,5 mil millones y en 2050 cerca de 9,7 mil millones. La población es el primer dato de esta cuenta: una misma Naturaleza distribuida entre mĆ”s personas significa menos Naturaleza por persona. ĀæPor quĆ© Spinoza? ĀæPor quĆ© Spinoza? Porque hace casi 350 aƱos formuló una idea que hoy la economĆa ambiental empieza a medir: Dios en la Naturaleza como potencia que produce y reproduce vida, Natura naturans. El ser humano forma parte de esa Naturaleza y depende de su capacidad de regenerarse. La FilosofĆa de las SBN Mientras nuestra demanda permaneció dentro de esa capacidad vivimos esencialmente de su renta; cuando la superamos, comenzamos tambiĆ©n a consumir su capital. Las Soluciones Basadas en la Naturaleza recuperan asĆ una intuición profundamente spinoziana: preservar y aumentar la potencia de la Naturaleza para que pueda seguir produciendo Naturaleza. Hay un punto de quiebre. Hasta comienzos de los aƱos setenta, la demanda agregada de la humanidad todavĆa cabĆa aproximadamente dentro de la capacidad anual de regeneración de la Tierra. Alrededor de 1970-1973 alcanzamos ese lĆmite. Desde entonces comenzamos a consumir la renta que la Naturaleza produce cada aƱo y tambiĆ©n parte del capital natural que permite producirla. La historia tiene asĆ dos tiempos. Desde Spinoza hasta 1970, una población creciente comparte una Naturaleza cuya capacidad global de regeneración todavĆa alcanza para reponer la demanda humana. DespuĆ©s de 1970 crece el denominador āpersonasā mientras comienza a reducirse tambiĆ©n el numerador ācapital naturalā. SBN en USD constantes per cĆ”pita al dĆa Podemos llevar esa historia a una sola unidad: USD constantes de 2025 por persona por dĆa. Tomando las valoraciones mundiales de servicios ecosistĆ©micos de Costanza como ancla y haciendo una retropolación conservadora, estimamos aproximadamente US$1.800 en 1677; US$400 en 1950; US$220 en 1970; US$120 en 1990; US$80 en 2010 y US$50 hacia 2030. La cifra de Spinoza es deliberadamente prudente: mantiene la dotación natural global estimada para 1950 y simplemente la distribuye entre una población mucho menor, sin asignarle valor adicional por el mejor estado ecológico del planeta preindustrial. La Base Documental La evidencia moderna permite observar despuĆ©s la pĆ©rdida directamente. Costanza y colaboradores estimaron servicios ecosistĆ©micos globales por unos US$145 billones anuales en 1997 y US$125 billones en 2011, a precios comparables. La Naturaleza por persona cae entonces por dos razones simultĆ”neas: somos mĆ”s y disponemos de menos capital natural. La cuenta económica puede expresarse sencillamente: Dotación natural - costo directo de pĆ©rdida - costo indirecto de la pĆ©rdida+ regeneración vĆa tecnologĆa Se resta la Naturaleza perdida, se resta el costo adicional de sustituir sus servicios y se suma aquello que conseguimos regenerar. Todo se expresa a precios constantes y se divide por personas y dĆas. AsĆ sabemos cuĆ”nto recibe realmente cada generación. AquĆ Spinoza se vuelve contemporĆ”neo. Su Natura naturans es la Naturaleza como potencia productora: agua que circula, biodiversidad que reproduce vida, bosques que regulan y suelos que regeneran. Durante siglos vivimos de ese flujo. Cuando nuestra demanda superó su capacidad anual de regeneración comenzamos tambiĆ©n a gastar el activo que lo producĆa. La economĆa actual muestra que la pendiente puede cambiar. UNEP estima unos US$7,3 billones anuales de flujos financieros perjudiciales para la Naturaleza frente a apenas US$220 mil millones destinados a Soluciones Basadas en la Naturaleza. Alcanzar los US$571 mil millones necesarios hacia 2030 requiere US$351 mil millones adicionales: apenas alrededor del 5% de los actuales flujos negativos. El capital existe. El desafĆo es cambiarle el signo. SBN: Valen Oro Eso hacen las Soluciones Basadas en la Naturaleza: recuperar capacidad regenerativa para volver a vivir de la renta natural y comenzar a reconstruir el capital que la produce. Hacia 2050, los escenarios publicados muestran que el valor de los servicios ecosistĆ©micos puede continuar cayendo o aumentar sustancialmente bajo una transición regenerativa. El futuro deja de ser una extrapolación y se convierte en una decisión. Red Santa Cruz: Nuestro ABC ABC identifica el activo: Agua, Biodiversidad y Carbono. PACES incorpora sus dimensiones PolĆtica, Ambiental, Cultural, Económica y Social. Son quince relaciones que el DiĆ”logo Hexagonal convierte en acuerdos; ciencia y tecnologĆa permiten medirlos y verificarlos; el capital permite financiarlos. La Naturaleza primero. El carbono despuĆ©s. La pregunta hacia 2050 es concreta: ĀæcuĆ”ntos USD constantes de Naturaleza por persona por dĆa dejaremos a la siguiente generación? En tiempos de Spinoza, Dios en la Naturaleza dominaba nuestra cuenta. Hacia 1970 alcanzamos el lĆmite de su regeneración anual. Desde entonces comenzamos a gastar tambiĆ©n el capital. Hoy podemos hacer religión desde la economĆa regenerativa y ganar dinero y paz. Spinoza llamó Natura naturans a esa potencia de la Naturaleza para seguir produciendo Naturaleza. Las Soluciones Basadas en la Naturaleza permiten que nuestra fe en la razón humana vuelva a crecer junto a la naturaleza de Dios. Dios en la Naturaleza juega primero. Nosotros decidimos cuĆ”nto de esa primera jugada dejamos a quienes vienen despuĆ©s.

IA: Sachs vs Trump
Resumen Conviene ser crĆtico con Sachs: sus diagnósticos recientes sobre el problema institucional son importantes, pero su Ćŗltimo artĆculo mezcla un argumento serio sobre gobernanza de IA con ataques personales a Trump y varias afirmaciones mucho mĆ”s discutibles. El artĆculo mĆ”s sólido, a mi juicio, es el que separa tres cuestiones: el riesgo tecnológico, los incentivos económicos de quienes advierten sobre Ć©l y el error de convertir la respuesta en una simple carrera EE.UU.āChina. La IA no necesita miedo. Necesita instituciones. Roberto F. Salazar-Córdova 14 de septiembre de 2026 Jeffrey Sachs plantea una pregunta correcta y la responde, en parte, de manera equivocada. Su artĆculo The Blind Leading the Sighted: Trump Meets the AI Emergency parte de un hecho que merece atención. Dario Amodei, CEO de Anthropic, pidió reducir el ritmo de avance de los modelos de inteligencia artificial de frontera. Sam Altman respaldó la propuesta y anunció que OpenAI adoptarĆa tambiĆ©n evaluadores independientes. Elon Musk coincidió pĆŗblicamente. No estamos, por tanto, ante una advertencia proveniente exclusivamente de crĆticos externos de la inteligencia artificial. Son algunos de quienes participan directamente en su desarrollo quienes estĆ”n diciendo que la velocidad puede estar superando la capacidad para evaluar sus consecuencias. Eso es relevante. Pero no convierte automĆ”ticamente a sus autores en Ć”rbitros imparciales del problema. Las mismas empresas que compiten por construir sistemas cada vez mĆ”s poderosos tienen intereses comerciales extraordinarios en esa carrera. Una regulación que eleve los costos de entrada, exija enormes capacidades de evaluación y establezca barreras tĆ©cnicas puede aumentar la seguridad y, simultĆ”neamente, consolidar la posición de las compaƱĆas que ya estĆ”n en la frontera. Ambas cosas pueden ser ciertas. Por eso tampoco comparto completamente el argumento de Sachs cuando presenta la coincidencia de Amodei, Altman y Musk casi como prueba de la gravedad objetiva del riesgo. Que tres competidores pidan reglas contra su interĆ©s inmediato es una seƱal que debe tomarse en serio. No es todavĆa evidencia suficiente para entregarles la definición del riesgo ni el diseƱo de su regulación. Hay que escucharlos. Hay que auditarlos. Y precisamente por eso hay que evitar que sean ellos mismos quienes establezcan las reglas. Trump ve una parte del problema Donald Trump respondió desde Irlanda con una formulación sencilla: Estados Unidos estĆ” por delante de China y quiere continuar estĆ”ndolo porque quien gane la inteligencia artificial tendrĆ” una ventaja decisiva. TambiĆ©n desestimó buena parte de las advertencias como escenarios que, a su juicio, no ocurrirĆ”n. Sus declaraciones fueron reportadas independientemente de la columna de Sachs. La primera afirmación contiene una realidad estratĆ©gica. La segunda constituye el problema. La inteligencia artificial sĆ es una competencia geopolĆtica. Pretender que Estados Unidos puede simplemente detener su desarrollo mientras China continĆŗa avanzando serĆa ingenuo. El propio Amodei reconoce que Ć©ste es probablemente el dilema mĆ”s difĆcil: cualquier acuerdo internacional necesita mecanismos suficientemente robustos para impedir que una de las partes desacelere mientras la otra continĆŗa desarrollando capacidades estratĆ©gicas. Trump tiene razón, por tanto, al introducir a China en la ecuación. Se equivoca cuando parece reducir toda la ecuación a China. Una tecnologĆa puede ser simultĆ”neamente indispensable para la seguridad nacional y fuente de nuevos riesgos sistĆ©micos. Los arsenales nucleares son el ejemplo evidente. Nadie concluyó durante la Guerra FrĆa que, porque Estados Unidos debĆa competir con la Unión SoviĆ©tica, resultaba innecesario desarrollar sistemas de control, verificación, doctrina estratĆ©gica, lĆneas de comunicación y tratados. Competencia y control no son conceptos opuestos. Son complementarios. El verdadero problema es institucional AquĆ Sachs toca un punto mucho mĆ”s profundo. Mike Johnson, presidente de la CĆ”mara de Representantes, reconoció pĆŗblicamente que el Congreso conoce menos sobre esta tecnologĆa que quienes estĆ”n desarrollĆ”ndola. Al mismo tiempo rechazó una moratoria de emergencia por el riesgo de perder ventaja frente a China y propuso reunir al Gobierno, al Congreso y a los principales ejecutivos tecnológicos. La primera afirmación es probablemente cierta. La conclusión que extrae de ella es equivocada. Que el regulador sepa menos que el regulado constituye un problema clĆ”sico de economĆa regulatoria. Se llama asimetrĆa de información. La solución no consiste en renunciar a regular. Consiste en construir capacidad institucional independiente. Y aquĆ aparece una observación especialmente pertinente de Sachs: el Congreso estadounidense eliminó en 1995 su Office of Technology Assessment. Estados Unidos debilitó asĆ una de las capacidades que habĆa creado precisamente para permitir que la decisión polĆtica pudiera apoyarse en conocimiento cientĆfico independiente. Ese vacĆo importa ahora. El Congreso no necesita convertirse en programador de modelos fundacionales. Del mismo modo que un banco central no necesita fabricar computadores para regular un sistema de pagos, ni un supervisor financiero necesita administrar un banco para exigir capital, liquidez y pruebas de estrĆ©s. Necesita saber quĆ© preguntar, quĆ© medir y a quiĆ©n auditar. El error es buscar un botón de pausa TambiĆ©n hay que ser crĆticos con la solución contraria. āDetener la IAā suena contundente. Operacionalmente es mucho menos claro. ĀæDetener quĆ©? ĀæEl entrenamiento por encima de determinada capacidad computacional? ĀæLa liberación pĆŗblica de modelos? ĀæLa autonomĆa de agentes? ĀæLa investigación sobre auto-mejoramiento? ĀæLa aplicación militar? ĀæEl código abierto? ĀæDurante cuĆ”nto tiempo? ĀæEn quĆ© paĆses? ĀæQuiĆ©n verifica que China, Estados Unidos, Europa o laboratorios privados cumplen la pausa? El problema económico es reconocible: estamos ante una versión tecnológica del dilema del prisionero. Todos pueden estar mejor si existe cooperación y un nivel adecuado de seguridad. Pero cada participante individual tiene incentivos para avanzar mientras espera que los demĆ”s se contengan. Y esto ocurre en varios niveles simultĆ”neamente: OpenAI frente a Anthropic; las grandes compaƱĆas frente a nuevos competidores; Estados Unidos frente a China; modelos abiertos frente a cerrados; y, eventualmente, sistemas de IA desarrollando nuevas capacidades mediante otras IA. Por eso una declaración de buenas intenciones no resuelve el problema. Tampoco lo resuelve una prohibición difĆcil de verificar. Medir antes que prohibir La respuesta razonable estĆ” entre ambos extremos. La inteligencia artificial necesita algo parecido a la arquitectura que el mundo desarrolló para otros sistemas capaces de producir beneficios enormes y daƱos sistĆ©micos: estĆ”ndares, auditorĆas independientes, trazabilidad, pruebas de estrĆ©s, responsabilidad claramente asignada y mecanismos internacionales de verificación. No regular la tecnologĆa en abstracto. Regular riesgos observables. Un modelo capaz de redactar un informe y un conjunto de agentes capaces de ejecutar autónomamente operaciones cibernĆ©ticas no representan el mismo riesgo. Tampoco deberĆan enfrentar el mismo rĆ©gimen. La unidad de regulación deberĆa desplazarse progresivamente desde āla inteligencia artificialā hacia capacidad + autonomĆa + acceso + impacto. Cuanto mayor sea la capacidad autónoma de actuar sobre sistemas reales, mayor debe ser la obligación de evaluación. Un sistema de frontera deberĆa someterse, antes de determinadas formas de despliegue, a pruebas independientes sobre ciberseguridad, autonomĆa, replicación, evasión de controles, capacidades quĆmicas o biológicas y comportamiento emergente. Los incidentes significativos deberĆan registrarse y reportarse. Los evaluadores deberĆan ser independientes tanto del Gobierno como de las empresas. Amodei estĆ” proponiendo precisamente una parte de esa arquitectura al ofrecer acceso permanente de nivel interno a evaluadores externos. Es una iniciativa importante. Pero una función sistĆ©mica no puede depender indefinidamente de la buena voluntad del CEO de turno. El Estado tampoco puede hacerlo solo AquĆ discrepo nuevamente de Sachs. Su artĆculo corre el riesgo de sustituir una fe excesiva en Silicon Valley por una fe excesiva en el experto estatal. Un doctorado no garantiza buen gobierno. Tampoco la ausencia de un doctorado demuestra incompetencia. Las grandes decisiones pĆŗblicas requieren conocimiento cientĆfico, pero tambiĆ©n economĆa, derecho, seguridad nacional, polĆtica, Ć©tica y capacidad de ejecución. El problema institucional no es cuĆ”ntos PhD se sientan alrededor de la mesa del gabinete. Es si quienes deciden cuentan con sistemas capaces de producir, contrastar y desafiar conocimiento especializado antes de decidir. Esa diferencia es fundamental. Un presidente no necesita saber entrenar un transformer. Necesita disponer de instituciones capaces de decirle quĆ© riesgos son demostrables, cuĆ”les son hipotĆ©ticos, cuĆ”les son manipulables, cuĆ”les son asegurables y cuĆ”les pueden producir externalidades catastróficas. Y necesita escuchar respuestas que contradigan sus preferencias. Ni Trump ni las tecnológicas deben decidir solos Sachs titula su artĆculo The Blind Leading the Sighted. Es una metĆ”fora eficaz, pero simplifica demasiado. AquĆ nadie ve completamente. Trump observa la competencia estratĆ©gica. Amodei observa desde dentro la aceleración tecnológica. Altman observa otra parte de la frontera. Musk tiene sus propios sistemas e intereses. China observa su seguridad nacional. Los mercados observan billones de dólares de valor potencial. Los ciudadanos observamos apenas fragmentos de un sistema cuya complejidad aumenta. El error serĆa decidir cuĆ”l de ellos posee toda la verdad. La inteligencia artificial exige exactamente lo contrario: construir instituciones que permitan integrar información incompleta, incentivos contradictorios y riesgos inciertos. Eso es gobernanza. Gobernar la incertidumbre La pregunta fundamental tampoco es si la inteligencia artificial acabarĆ” con la humanidad. Nadie puede responder hoy responsablemente esa pregunta con certeza. La pregunta Ćŗtil es mucho mĆ”s exigente: ĀæquĆ© hacemos cuando la probabilidad de un daƱo puede ser incierta, pero su impacto potencial es extraordinariamente grande? En economĆa sabemos trabajar con eso. No hace falta demostrar que un banco quebrarĆ” maƱana para exigirle capital. No esperamos que ocurra un accidente nuclear para establecer protocolos de seguridad. No necesitamos saber exactamente cuĆ”ndo llegarĆ” un terremoto para construir con normas antisĆsmicas. Administramos probabilidades multiplicadas por consecuencias. La inteligencia artificial debe comenzar a tratarse de la misma manera. Eso significa continuar innovando, mantener competencia, evitar monopolios, desarrollar capacidades propias, auditar sistemas, registrar incidentes, medir resultados y construir mecanismos de cooperación internacional verificables. La alternativa entre āganarle a Chinaā y ādetener la inteligencia artificialā es falsa. Hay una tercera vĆa: avanzar midiendo. Y hacerlo antes de que la velocidad tecnológica convierta nuestras actuales instituciones en simples espectadores. El mayor peligro quizĆ” no sea una inteligencia artificial que llegue a ser demasiado inteligente. Puede ser que nosotros sigamos administrĆ”ndola con instituciones demasiado lentas. Roberro F. Salazar-Córdova Santiago, Chile. 2026. --- Referencia de partida: Jeffrey D. Sachs, The Blind Leading the Sighted: Trump Meets the AI Emergency, Common Dreams, 14 de septiembre de 2026.He evitado adoptar el ataque personal de Sachs contra Trump porque debilita, mĆ”s que fortalece, su argumento tĆ©cnico. TambiĆ©n introduje una crĆtica a Amodei/Altman/Musk desde economĆa regulatoria: sus advertencias merecen atención, pero existe un problema evidente de captura regulatoria y barreras de entrada si los incumbentes terminan diseƱando las reglas que sólo ellos pueden costear. El eje queda asĆ en gobernanza, riesgo, medición y dilema del prisionero, que conecta mejor con su lĆnea sobre el uso realista de IA.

El Primer 11 de Septiembre del Presidente Kast
11-S @+ 53A Por Roberto F. Salazar-Córdova Han pasado 53 aƱos. Para mĆ, solo 32 acĆ”. Cincuenta y tres entre allĆ” y acĆ”. Me refiero siempre por acĆ” a Chile y por allĆ” a Ecuador. Vine en julio de 1994. PasĆ© mi primer 11-S hace 32 aƱos, en Santiago. En esa Ć©poca, Nueva Providencia todavĆa se llamaba como deberĆa haberse seguido llamando: 11 de Septiembre. Y todo era normal. HabĆan pasado cuatro aƱos y un poquito mĆ”s desde el retorno a la democracia. Patricio Aylwin ya habĆa terminado su gobierno. Gobernaba Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Chile vivĆa en paz, crecĆa, reducĆa pobreza, recibĆa inversión y consolidaba una transición que despuĆ©s serĆa estudiada fuera de Chile como uno de los procesos polĆticos y económicos mĆ”s exitosos de AmĆ©rica Latina. A Aylwin nunca se le ocurrió cambiar el nombre de la avenida. A Frei tampoco. ĀæPor quĆ©? QuizĆ” porque aquella Concertación todavĆa entendĆa algo elemental: para gobernar el futuro no hace falta borrar el pasado. ĀæQUĆ NOS PASĆ? ĀæCómo pudimos pasar de aquella Concertación a la Nueva MayorĆa? ĀæCómo pasamos de la poderosa UDI de Jaime GuzmĆ”n, de una Constitución que sobrevivió a Pinochet, a Aylwin, a Frei y a Lagos, a un paĆs en que casi 80% votó por abrir un proceso destinado a reemplazarla? ĀæCómo llegamos desde la transición a la refundación? Y, sobre todo: Āæcómo pudo Chile olvidar tan rĆ”pido por quĆ© habĆa llegado al 11 de septiembre de 1973? George Santayana escribió entre 1905 y 1906 aquello que despuĆ©s se convirtió en una de las frases mĆ”s repetidas del siglo XX: āThose who cannot remember the past are condemned to repeat it.ā Los que no pueden recordar el pasado estĆ”n condenados a repetirlo. La idea es mĆ”s vieja que el hilo negro. TucĆdides nunca escribió exactamente āquien no conoce su historia estĆ” condenado a repetirlaā, aunque asĆ nos lo enseƱaran alguna vez en secundaria. Su pensamiento era mĆ”s interesante: escribió historia porque acontecimientos semejantes podĆan volver a ocurrir mientras la naturaleza humana continuara siendo esencialmente la misma. Y ahĆ estĆ” el problema. EL 11-S NO COMENZĆ EL 11-S El error histórico mĆ”s grande sobre el 11 de septiembre de 1973 consiste en comenzar a contar la historia ese mismo 11 de septiembre. Eso convierte una consecuencia en causa. Chile no amaneció un martes cualquiera y decidió terminar con su democracia. Llegó hasta allĆ. HabĆa una crisis económica gravĆsima. HabĆa polarización. HabĆa violencia polĆtica. HabĆa grupos armados. HabĆa intervención extranjera en plena Guerra FrĆa. HabĆa desabastecimiento. HabĆa enfrentamiento institucional. HabĆa un Congreso enfrentado al Ejecutivo. HabĆa una Corte Suprema enfrentada al Ejecutivo. HabĆa una sociedad partida. Y existĆa algo todavĆa mĆ”s grave: el orden constituido habĆa dejado de ser reconocido como lĆmite suficiente por todos los actores. AllĆ comienza realmente el 11-S. Mucho antes de los Hawker Hunter sobre La Moneda. ALLENDE Salvador Allende fue elegido Presidente dentro de una democracia. Ese dato es indispensable. TambiĆ©n lo es que su gobierno terminó enfrentado con una parte sustancial de la institucionalidad de esa misma RepĆŗblica. No hace falta inventar la historia. EstĆ” escrita. El Acuerdo de la CĆ”mara de Diputados del 22 de agosto de 1973 acusó al gobierno de graves quebrantamientos del orden constitucional y legal y llamó a los ministros militares a poner tĆ©rmino a esas situaciones. Eso ocurrió veinte dĆas antes del 11 de septiembre. Se puede discutir durante otros 53 aƱos la interpretación polĆtica de aquel acuerdo. Lo que no se puede hacer seriamente es borrarlo de la secuencia causal. Porque entonces desaparece precisamente la pregunta importante: Āæcómo llegó Chile hasta ese 22 de agosto? Y despuĆ©s: Āæcómo llegó desde el 22 de agosto hasta el 11 de septiembre? AhĆ estĆ” la historia que hay que estudiar. EL 11 DE SEPTIEMBRE Yo defiendo el 11 de septiembre de 1973. Lo defiendo filosóficamente como el punto en que una sociedad que habĆa perdido su equilibrio encontró brutalmente un nuevo punto de partida. No necesito convertirlo en una fecha inocua para hacerlo. Fue una ruptura. Precisamente por eso importa. Las naciones tienen fechas de continuidad y fechas de ruptura. Ambas forman parte de su historia. Y cuando una ruptura cambia durante medio siglo la trayectoria institucional, económica, social y polĆtica de un paĆs, pretender eliminar su significado cambiĆ”ndole el nombre a una avenida resulta bastante pequeƱo frente a la magnitud de lo ocurrido. El 11 de septiembre cambió Chile. Eso es un hecho. Milei es un recorderis para Chile de lo peligroso que es olvidar la historia. DespuĆ©s se construyó un nuevo orden institucional y económico. TambiĆ©n es un hecho. Ese orden sobrevivió al gobierno militar. Y ese segundo dato es fundamental. PINOCHET SE FUE. EL MODELO QUEDĆ. Pinochet perdió el plebiscito de 1988. Y se fue. Entregó la Presidencia a Patricio Aylwin el 11 de marzo de 1990. La democracia volvió. Pero Chile no volvió a 1970. Esa diferencia explica muchĆsimo. La Concertación recibió una institucionalidad y decidió gobernarla, reformarla y legitimarla democrĆ”ticamente. Aylwin no refundó. Frei no refundó. Lagos tampoco refundó. Lagos hizo algo bastante mĆ”s inteligente: reformó. En 2005 puso incluso su propia firma en el texto constitucional reformado. Ese Chile entendĆa la diferencia entre corregir lo constituido y destruirlo para volver a constituir. Y funcionó. HASTA LAGOS Hasta Lagos puedo seguir perfectamente la lógica histórica de la transición. DespuĆ©s comienza otra historia. El debate, desde Bachelet, bajó de 6/7 a menos de 4/7 en Chile. La Convención de los 2020 fue un 3 de principio a fin, con tendencia al cero en las calles... La llegada de Michelle Bachelet marca para mĆ un cambio polĆtico y cultural que con los aƱos terminó siendo mucho mĆ”s importante de lo que entonces parecĆa. La Concertación fue perdiendo su naturaleza original. DespuĆ©s vino la Nueva MayorĆa. Y la reforma comenzó a transformarse en una narrativa de sustitución. Ya no bastaba mejorar Chile. HabĆa que reemplazar aquello que supuestamente impedĆa construir otro Chile. La Constitución pasó progresivamente de ser el marco dentro del cual competĆa la democracia a convertirse ella misma en el enemigo polĆtico. Eso fue un error gigantesco. PIĆERA A SebastiĆ”n PiƱera le reconozco algo fundamental: canalizó democrĆ”ticamente el conflicto. Le tocó una situación extraordinariamente difĆcil. Puede criticarse āy yo lo hagoā que cediera demasiado protagonismo polĆtico a Bachelet y al mundo que terminó capitalizando institucionalmente el estallido. JosĆ© Antonio Kast tambiĆ©n fue duramente crĆtico de la conducción polĆtica de PiƱera. Pero responsabilizar a PiƱera de todo lo que vino despuĆ©s serĆa demasiado fĆ”cil. Chile llevaba aƱos desplazĆ”ndose. PiƱera recibió buena parte de esa acumulación y optó por una salida democrĆ”tica. El resultado fue el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución y despuĆ©s el plebiscito. Y allĆ ocurrió algo que todavĆa deberĆa estremecer intelectualmente a Chile. 78,27% El 25 de octubre de 2020, 78,27% votó Apruebo. Casi ocho de cada diez. Chile estuvo dispuesto a abrir la hoja constitucional. Dos aƱos despuĆ©s, el experimento llegó a las urnas. Y 61,86% lo rechazó. El paĆs que habĆa votado abrumadoramente por cambiar la Constitución rechazó abrumadoramente la Constitución que produjo el proceso. Aquello probó una diferencia gigantesca: estar enojado con lo constituido no significa saber quĆ© constituir en su reemplazo. Esa diferencia nos devuelve a Santayana. KAISER, KAST Y LA VUELTA Yo no votĆ© por JosĆ© Antonio Kast en primera vuelta. VotĆ© por Johannes Kaiser. Lo hice conscientemente. Porque en ese momento considerĆ© que Kaiser expresaba con mayor claridad una demanda de libertad, orden, propiedad, responsabilidad y recuperación doctrinaria que llevaba aƱos buscando representación. DespuĆ©s la democracia hizo su trabajo. Kast ganó. Y cuando gana democrĆ”ticamente quien representa ese espacio polĆtico, corresponde entender tambiĆ©n lo que ocurrió. No apareció de la nada. Es una respuesta. Las sociedades tienen memoria incluso cuando sus Ć©lites intentan administrĆ”rsela. DespuĆ©s de aƱos de desplazamiento hacia la refundación, el pĆ©ndulo regresó. No necesariamente al Chile de 1973. Tampoco al Chile de 1980. Regresó a algo mucho mĆ”s elemental: orden, libertad, propiedad, familia, autoridad, responsabilidad y RepĆŗblica. Lo interesante es que regresó por votos. AhĆ estĆ” la diferencia fundamental. 11 DE SEPTIEMBRE Por eso nunca habrĆa cambiado el nombre de Avenida 11 de Septiembre. Una calle no causa un golpe de Estado. Una placa tampoco viola derechos. Un nombre recuerda. Y una sociedad que necesita eliminar nombres para sentirse segura frente a su propia historia demuestra precisamente que todavĆa no ha conseguido procesarla. Nueva Providencia puede ser un nombre bonito. 11 de Septiembre decĆa algo. Recordaba que Chile llegó una vez a un punto en que su sistema polĆtico fue incapaz de resolver su propia fractura. Eso es infinitamente mĆ”s importante que una seƱalĆ©tica. 53 AĆOS Han pasado 53 aƱos. Yo he vivido 32 de ellos acĆ”. Vi el Chile de Frei. Vi el de Lagos. Vi el de Bachelet. Vi el primer PiƱera, el segundo Bachelet, el segundo PiƱera, el estallido, la Convención, el Rechazo y todo lo que vino despuĆ©s. Y despuĆ©s de recorrer toda esa secuencia encuentro una ironĆa histórica enorme. Chile quiso desprenderse del 11 de septiembre. Cambió el nombre de la avenida. Cuestionó la Constitución. Intentó escribir otra. La rechazó. Intentó nuevamente resolver el problema constitucional. Y finalmente el electorado volvió a buscar orden por la vĆa mĆ”s limpia que existe en una RepĆŗblica: votando. Eso tambiĆ©n es historia. QuizĆ” Santayana tenĆa razón de una manera todavĆa mĆ”s profunda. La historia no se repite porque las fechas tengan poderes mĆ”gicos. Se repite porque nosotros seguimos siendo humanos. Nos polarizamos. Olvidamos. Destruimos consensos que demoraron dĆ©cadas en construirse. Descubrimos despuĆ©s cuĆ”nto costaban. Y comenzamos nuevamente a buscarlos. Por eso, a 53 aƱos, yo sĆ defiendo el 11 de septiembre. No necesito borrarlo. No necesito disfrazarlo. No necesito pedir perdón por estudiarlo desde sus causas. Y mucho menos necesito aceptar que la historia de Chile comenzó cuando los aviones aparecieron sobre La Moneda. El 11-S comenzó antes del 11-S. Entender aquello permite entender lo que pasó despuĆ©s. Y quizĆ” permite comprender tambiĆ©n por quĆ©, 53 aƱos mĆ”s tarde, Chile volvió democrĆ”ticamente a buscar aquello que creyó alguna vez que podĆa simplemente dejar atrĆ”s. La historia tiene esas cosas. Por eso conviene recordarla completa. Roberto F. Salazar-Córdova Economista Santiago de Chile 11 de septiembre de 2026

Para NO Matarnos...
La IA no solo debe des-armarse. Debe regularse. Sorry... La inteligencia artificial y el dilema del prisionero Por Roberto F. Salazar-Córdova, Economista La Alarma Sonó La renuncia de Jacob Coxon a Anthropic abre una discusión mucho mĆ”s profunda que la posibilidad de que la inteligencia artificial llegue algĆŗn dĆa a superar las capacidades humanas. Coxon, quien anteriormente trabajó en OpenAI, sostiene que los principales desarrolladores conocen los riesgos asociados a sistemas cada vez mĆ”s capaces, pero continĆŗan avanzando porque estĆ”n atrapados en una carrera en la cual ninguno quiere llegar segundo. Su advertencia ha encontrado respaldo dentro de la propia Anthropic. Evan Hubinger, responsable de investigación en alineamiento, ha seƱalado que el peligro que le preocupa no proviene principalmente de los modelos actuales, sino de futuros sistemas capaces de acelerar su propio desarrollo. El problema puede entenderse mejor desde la economĆa que desde la ciencia ficción. Es un dilema del prisionero. Cuando todos quieren hacer lo correcto, pero nadie puede detenerse Imaginemos dos grandes desarrolladores de inteligencia artificial. Ambos pueden acelerar o actuar con prudencia. Si los dos actĆŗan prudentemente, conservan los beneficios tecnológicos mientras reducen conjuntamente el riesgo. Si uno desacelera y el otro acelera, el primero puede perder mercado, talento, capital, capacidad computacional y liderazgo tecnológico. Si ambos aceleran, ninguno pierde posición relativa, pero los dos aumentan el riesgo colectivo. La paradoja aparece inmediatamente. Individualmente, acelerar puede ser racional. Colectivamente, puede ser subóptimo. Nadie necesita ser irresponsable para producir un resultado irresponsable. Basta con que cada actor responda racionalmente a los incentivos que enfrenta. Ese es precisamente el poder explicativo del dilema del prisionero. El problema no requiere empresarios malintencionados ni mĆ”quinas malvadas. Puede surgir simplemente de una estructura de incentivos en la cual cooperar unilateralmente tiene un costo y competir ofrece una recompensa inmediata. La propia Anthropic reconoce actualmente riesgos catastróficos asociados con sistemas avanzados y ha construido una Responsible Scaling Policy que aumenta las exigencias de seguridad conforme aumentan las capacidades. Su hoja de ruta considera plausible que, desde 2027, determinados sistemas puedan automatizar o acelerar sustancialmente el trabajo de equipos humanos de investigación de primer nivel en campos estratĆ©gicos. Estamos, por tanto, frente a un problema económico clĆ”sico dentro de una tecnologĆa completamente nueva. Del juego a la externalidad La empresa que desarrolla una inteligencia artificial captura una parte importante de sus beneficios: productividad, propiedad intelectual, valorización, ingresos y participación de mercado. El riesgo sistĆ©mico, en cambio, puede distribuirse entre todos. Esta asimetrĆa importa. Cuando el beneficio marginal es privado y una parte relevante del costo potencial es social, el mercado tiene incentivos para producir mĆ”s riesgo del que serĆa óptimo desde el punto de vista colectivo. Eso es economĆa 101. El fenómeno tampoco pertenece exclusivamente a la inteligencia artificial. Aparece en las adicciones, el cambio climĆ”tico, el sistema financiero, la explotación de recursos naturales, la carrera armamentĆstica y cualquier actividad donde las decisiones presentes producen externalidades que serĆ”n pagadas por terceros o por generaciones futuras. La inteligencia artificial agrega una caracterĆstica adicional: la velocidad. Las instituciones humanas evolucionan lentamente. La tecnologĆa puede hacerlo exponencialmente. La regulación discute el sistema existente mientras los desarrolladores trabajan sobre el siguiente. Anthropic reconoce precisamente este problema en su marco reciente de polĆtica pĆŗblica: a medida que aumentan las capacidades, propone pasar desde transparencia y evaluación independiente hacia niveles crecientes de supervisión gubernamental, incluida eventualmente la capacidad estatal de impedir despliegues considerados peligrosos. Prohibir tampoco resuelve el juego Esto solo crearĆa un mercado negro y una serie de Al Capones Tech. AquĆ aparece otro dilema. Una respuesta intuitiva serĆa detener el desarrollo. Pero si una empresa se detiene y otra continĆŗa, cambia simplemente el ganador. Si un paĆs detiene sus laboratorios mientras otro continĆŗa desarrollĆ”ndolos, puede trasladar hacia este Ćŗltimo conocimiento, inversión, investigadores y poder estratĆ©gico. La prohibición unilateral puede incluso aumentar aquello que pretendĆa reducir. La solución económica requiere entonces modificar los payoffs del juego. Cooperar debe generar valor. Generar riesgos debe tener costos. La verificación debe reducir la incertidumbre. Y la tecnologĆa debe demostrar resultados concretos sobre la realidad. Este Ćŗltimo punto es fundamental. De la inteligencia artificial abstracta a la inteligencia aplicada En Red Santa Cruz estamos trabajando desde otra dirección. Nuestro interĆ©s en inteligencia artificial no consiste en desarrollar una mĆ”quina para demostrar que puede sustituir al ser humano. La utilizamos como una capa instrumental dentro de problemas reales: territorio, agua, biodiversidad, carbono, producción, inversión, información, monitoreo y desarrollo humano. La diferencia parece pequeƱa, pero cambia la función objetivo. La pregunta deja de ser: ĀæquĆ© tan poderosa puede llegar a ser la inteligencia artificial? Y pasa a ser: ĀæcuĆ”nto valor humano y ambiental verificable podemos producir utilizando inteligencia artificial? En nuestros proyectos vinculamos información territorial, observación satelital, sistemas digitales de medición, reporte y verificación, anĆ”lisis económico y trazabilidad de activos ambientales. La mĆ”quina procesa, compara, proyecta y ayuda a verificar. Las comunidades, las instituciones, los cientĆficos, los inversionistas y las personas conservan las decisiones fundamentales. La IA pasa de ser el objetivo a convertirse en infraestructura. Agua, biodiversidad y carbono Este principio puede llevarse todavĆa mĆ”s lejos. Un territorio puede contener agua, biodiversidad, carbono, producción agrĆcola, cultura, conocimiento y comunidades. Tradicionalmente cada dimensión se administra separadamente. La inteligencia artificial permite observar simultĆ”neamente sistemas que antes analizĆ”bamos por partes. Podemos utilizar satĆ©lites para observar cambios territoriales. Podemos construir series de tiempo. Podemos identificar anomalĆas. Podemos estimar escenarios. Podemos comparar información productiva con información ambiental. Podemos crear sistemas digitales de medición, reporte y verificación. Y podemos hacerlo durante dĆ©cadas. En proyectos de conservación con horizontes de 30 o 40 aƱos, esto resulta particularmente poderoso. La IA deja de estar dedicada a producir mĆ”s IA y comienza a ayudarnos a entender cómo evoluciona un ecosistema real. AllĆ aparece una aplicación profundamente humana de una tecnologĆa extraordinariamente poderosa. Una reserva para el futuro Incluso los activos ambientales pueden pensarse bajo esta lógica. Un activo de carbono verificado no necesita venderse inmediatamente para producir sentido económico. Puede mantenerse como reserva, acumular trazabilidad y conservar opcionalidad hasta que existan condiciones regulatorias, institucionales o de mercado adecuadas para transferirlo. Conceptualmente se parece a una reserva. Un banco central mantiene determinados activos porque constituyen respaldo. Una estructura ambiental puede mantener activos ambientales verificables como evidencia de conservación y como reserva potencial de valor, sin incorporarlos anticipadamente a la rentabilidad financiera del proyecto. Esto introduce prudencia dentro del propio modelo económico. La rentabilidad operacional debe sostener el proyecto. El activo ambiental agrega resiliencia, respaldo y opcionalidad. La tecnologĆa permite medirlo y custodiar su información. No necesita obligarnos a monetizarlo inmediatamente. Del dilema del prisionero al juego cooperativo La teorĆa de juegos tambiĆ©n nos muestra una salida. El dilema del prisionero cambia cuando el juego deja de ocurrir una sola vez. Cuando los participantes saben que volverĆ”n a encontrarse, aparece la reputación. Cuando los resultados pueden verificarse, disminuye la posibilidad de engaƱo. Cuando existen garantĆas, reservas y contratos, aumenta el costo de incumplir. Cuando los beneficios de cooperar se distribuyen entre los participantes, la cooperación puede convertirse en equilibrio. Por eso la solución de largo plazo a los riesgos de la inteligencia artificial probablemente combine varias capas: estĆ”ndares comunes, auditorĆa independiente, trazabilidad, lĆmites asociados al nivel de riesgo, responsabilidad jurĆdica, cooperación internacional y aplicaciones económicas capaces de demostrar beneficios verificables. La gobernanza deja entonces de intentar detener la innovación y comienza a cambiar sus incentivos. La pregunta correcta La renuncia de Coxon merece atención precisamente porque proviene desde dentro de la frontera tecnológica. SerĆa un error descartarla. TambiĆ©n serĆa un error convertirla automĆ”ticamente en una profecĆa. No sabemos si una inteligencia artificial llegarĆ” a representar una amenaza existencial para la humanidad. SĆ sabemos algo mucho mĆ”s concreto: estamos construyendo tecnologĆas extraordinariamente poderosas dentro de estructuras competitivas que pueden recompensar la velocidad antes que la prudencia. Ese problema ya existe. La respuesta puede comenzar por algo bastante sencillo: cambiar aquello que medimos. En lugar de preguntar solamente cuĆ”ntos parĆ”metros tiene un modelo, cuĆ”nto razonamiento puede realizar o cuĆ”ntas tareas humanas puede reemplazar, podemos preguntar cuĆ”nta agua ayudó a conservar, cuĆ”nta biodiversidad permitió proteger, cuĆ”nto carbono permitió medir correctamente, cuĆ”nta productividad adicional produjo, cuĆ”nto riesgo disminuyó y cuĆ”ntas familias mejoraron sosteniblemente sus ingresos. La inteligencia artificial serĆ” una de las tecnologĆas fundamentales de nuestro tiempo. Precisamente por eso necesita una función objetivo. Y quizĆ” la mejor función objetivo disponible siga siendo la mĆ”s antigua de todas: que la inteligencia, humana y artificial, sirva para conservar y mejorar la vida. Roberto F. Salazar-Córdova Economista

MADRUGADORES DEL MUNDO: UNIOS...
Los Estados Unidos del URKU: una ruta andina hacia una libertad cristiana, de cruz, que madruga unida en los Andes. Por Roberto F. Salazar-Córdova Economista Santiago de Chile, septiembre de 2026 La Cruz de la Unidad: base del "hacer las PACES" Es posible unirnos Hace doscientos cincuenta aƱos, trece colonias norteamericanas comenzaron un proceso bajo el "In God We TRUST" que pasó por la independencia de 1776, los ArtĆculos de la Confederación de 1781 y la Constitución de 1787. Virginia siguió siendo Virginia, Massachusetts siguió siendo Massachusetts y Pennsylvania siguió siendo Pennsylvania. La unión creó instituciones comunes entre territorios que conservaron identidad, gobiernos e intereses propios. George Washington, John Adams, Thomas Jefferson, Benjamin Franklin, James Madison, Alexander Hamilton y Thomas Paine participaron desde funciones distintas. Washington vinculaba tierra, producción y organización polĆtica. Adams trabajaba sobre gobierno y representación. Jefferson relacionaba propiedad, agricultura y libertad. Franklin conectaba personas y territorios mediante redes comerciales, cientĆficas y diplomĆ”ticas. Madison estudiaba las reglas necesarias para procesar intereses diferentes. Hamilton colocaba crĆ©dito, finanzas y capacidad económica dentro de la construcción institucional. Paine llevaba estas discusiones al pĆŗblico mediante textos que podĆan circular fuera de los espacios de decisión. Ese proceso ofrece un sĆmil para observar los Andes del siglo XXI. Ecuador, Chile, Colombia, PerĆŗ, Bolivia, Venezuela, Argentina y PanamĆ” poseen Estados, instituciones, culturas y trayectorias diferentes, mientras comparten recursos, mercados y problemas que funcionan a escala regional. El agua, los ecosistemas, el carbono, el comercio, el capital y la tecnologĆa atraviesan fronteras. La integración puede comenzar precisamente allĆ: identificando aquello que los territorios pueden administrar conjuntamente mientras conservan sus identidades. La tierra y la representación La tierra ocupaba un lugar central en la economĆa de las trece colonias. Era producción, patrimonio, comercio y fuente de poder económico. TambiĆ©n estaba detrĆ”s de buena parte de las discusiones sobre impuestos y representación que precedieron a la independencia. Entre el Stamp Act de 1765 y el conflicto sobre el tĆ© de 1773 se consolidó la expresión āno taxation without representationā. Su contenido económico era concreto: una obligación impuesta sobre actividades y patrimonio requerĆa una discusión sobre quiĆ©n tenĆa capacidad para establecerla y cómo estaban representados quienes soportaban sus efectos. En los Andes aparece una pregunta institucional comparable alrededor de otra clase de activos. Los pĆ”ramos producen servicios hĆdricos; los bosques y suelos almacenan carbono; los ecosistemas contienen biodiversidad; las comunidades administran territorios; las empresas desarrollan actividades productivas; los inversionistas aportan capital y los Estados establecen regulación. La reforma del Código OrgĆ”nico del Ambiente en Ecuador coloca nuevamente sobre la mesa la relación entre regulación, representación, derechos, titularidad económica y distribución del valor ambiental. La cuestión puede formularse de la misma manera que otros problemas de economĆa polĆtica: quiĆ©n decide, sobre quĆ© activo, mediante quĆ© reglas y con quĆ© representación. El ABC y el regreso del factor tierra La economĆa clĆ”sica organizó la producción alrededor de tierra, trabajo y capital. Durante buena parte de la economĆa contemporĆ”nea, la discusión se concentró en capital, trabajo, tecnologĆa y productividad. Los mercados ambientales vuelven a incorporar explĆcitamente el territorio dentro del cĆ”lculo económico. En los Andes hemos resumido esa realidad mediante el ABC: Agua, Biodiversidad y Carbono. El agua constituye un flujo económico desde las fuentes hacia comunidades, agricultura, industria y ciudades. La biodiversidad sostiene ecosistemas y actividades productivas. El carbono almacenado o capturado puede medirse mediante metodologĆas, monitorearse, verificarse y, bajo estĆ”ndares determinados, incorporarse a mercados. El ABC permite mirar nuevamente la tierra como factor económico. Un pĆ”ramo puede analizarse simultĆ”neamente por su extensión, capacidad hĆdrica, biodiversidad, carbono, producción asociada y población. Los datos permiten convertir esas dimensiones en información susceptible de medición, seguimiento y valoración. AsĆ como la tierra formaba parte de la base material sobre la cual los fundadores norteamericanos discutĆan propiedad, representación y gobierno, el capital natural plantea hoy una discusión equivalente sobre derechos, inversión y gobernanza. De 1994 a 2026 Para nosotros esta reflexión tiene tambiĆ©n una trayectoria de treinta aƱos. Desde 1994, Chile se convirtió en un espacio de aprendizaje sobre instituciones, inversión, mercados y polĆtica pĆŗblica. Ecuador atravesó posteriormente la crisis financiera y, en enero de 2000, adoptó el dólar como moneda. La dolarización modificó la unidad con la cual los ecuatorianos calculaban precios, ahorraban, contrataban y acumulaban patrimonio. Ese proceso mostró una caracterĆstica económica que trasciende el debate monetario: la importancia de una unidad reconocible para organizar expectativas y generar confianza. VeintisĆ©is aƱos despuĆ©s, el problema que enfrentamos es distinto. El territorio posee activos ambientales, esos activos pueden medirse y los mercados internacionales demandan instrumentos capaces de representarlos. La pregunta pasa a ser cómo conectar el capital natural con inversión de largo plazo manteniendo trazabilidad desde el territorio hasta el activo económico. AllĆ aparece URKU, palabra kichwa asociada a la montaƱa. La URKU-ización puede entenderse como un proceso de representación económica del capital natural verificable. Su fundamento se encuentra en el territorio, los derechos asociados, los datos, las metodologĆas, el monitoreo, la verificación, el registro y finalmente la capacidad de conectar esos activos con capital. La dolarización de 2000 y la URKU-ización que comienza en 2026 pertenecen a momentos diferentes de esta trayectoria. La primera organizó relaciones económicas mediante una unidad monetaria. La segunda busca organizar relaciones entre territorio, activos ambientales e inversión mediante unidades verificables. En ambos casos, el elemento económico que permite funcionar al sistema es la confianza en aquello que la unidad representa. Del territorio al mercado La construcción de esa confianza requiere una secuencia institucional. El territorio proporciona el activo fĆsico. Los derechos establecen quiĆ©n participa en su administración y en sus beneficios. Los datos permiten construir lĆneas base. Las metodologĆas determinan cómo medir. Los Documentos de DiseƱo de Proyecto organizan tĆ©cnicamente la intervención. El monitoreo, reporte y verificación permiten seguir sus resultados. Los registros proporcionan trazabilidad. La certificación permite conectar el resultado con mercados e inversionistas. El Piloto Kayambi estĆ” trabajando precisamente sobre esta secuencia con un horizonte de cuarenta aƱos. Ese plazo cambia la escala del anĆ”lisis. Una hectĆ”rea deja de evaluarse Ćŗnicamente por aquello que produce durante una cosecha y comienza a observarse por los flujos económicos, ambientales y sociales que puede sostener durante una generación. De allĆ surge una arquitectura en la que las comunidades participan en la gobernanza, la ciencia mide, la tecnologĆa registra, las empresas producen, los inversionistas aportan capital y las instituciones proporcionan reglas. El ABC de las PACES La existencia de activos comunes conduce directamente al problema que enfrentaron las trece colonias: cómo procesar intereses diferentes. Nuestro mĆ©todo organiza esas diferencias mediante cinco dimensiones: PolĆtica, Ambiental, Cultural, Económica y Social. PACES. El ABC identifica el objeto económico: agua, biodiversidad y carbono. PACES permite observar las dimensiones desde las cuales las personas valoran esos activos, toman decisiones y enfrentan conflictos. La combinación produce el ABC de las PACES. El DiĆ”logo Hexagonal proporciona el espacio para convertir esa arquitectura conceptual en información. Hexagon Toolkit permite registrar preferencias, ordenar prioridades, medir factibilidad e identificar los actores capaces de ejecutar acuerdos. La unanimidad funciona como seƱal de que, frente a una cuestión determinada, personas procedentes de intereses distintos han encontrado un espacio comĆŗn. El paralelo con los procesos constituyentes norteamericanos aparece en la bĆŗsqueda de mecanismos capaces de transformar diversidad en decisiones. Los instrumentos son diferentes porque corresponden a siglos y problemas diferentes. La cuestión institucional permanece: cómo lograr que varias unidades con intereses propios puedan actuar conjuntamente. Quito como primer experimento El 24 de agosto de 2026 realizamos en Quito el primero de cinco DiĆ”logos Hexagonales de esta etapa. El ejercicio incorporó 53 temas y permitió medir las preferencias de los participantes. La conservación de pĆ”ramos alcanzó una priorización del 100%. La preservación del agua mediante la protección de sus fuentes alcanzó 98%. En el anĆ”lisis posterior, la conservación de pĆ”ramos y fuentes de agua obtuvo una factibilidad del 92%. La medición de actores produjo otra seƱal. Familia y naturaleza e inversión y finanzas de impacto alcanzaron 99%; pueblos y comunidades, 98%; conocimiento, ciencia y tecnologĆa, 96%. Los nĆŗmeros permiten observar dónde comienza el espacio de acuerdo. El pĆ”ramo, el agua, la familia, las comunidades, el conocimiento y la inversión aparecen conectados dentro de una misma estructura de preferencias. Esa información permite avanzar desde las opiniones hacia proyectos. De Quito al PacĆfico El proceso iniciado en Quito continĆŗa en Chile durante septiembre. La ruta contempla despuĆ©s BogotĆ”, Lima y PanamĆ”, incorporando progresivamente la franja del PacĆfico dentro de una arquitectura andina que tambiĆ©n comprende a Bolivia, Venezuela y Argentina. Cada territorio puede cumplir funciones distintas segĆŗn sus capacidades. Ecuador aporta el piloto territorial y la experiencia de gobernanza con pueblos originarios. Chile proporciona una plataforma financiera, fiduciaria y de inversión. Colombia aporta capacidades vinculadas a estĆ”ndares, validación, verificación y certificación. Los demĆ”s paĆses incorporan dimensiones territoriales, polĆticas, ambientales, culturales, económicas y sociales conforme avance el proceso. La lógica se parece a la especialización que fue apareciendo entre las colonias y posteriormente entre los estados norteamericanos. La integración aumenta cuando las capacidades diferentes pueden intercambiarse dentro de reglas conocidas. Hamilton, el crĆ©dito y URKU Hamilton comprendió que la capacidad de actuar conjuntamente dependĆa tambiĆ©n de una arquitectura financiera. CrĆ©dito, deuda, recaudación y confianza formaban parte del problema institucional. Los Andes enfrentan hoy una pregunta equivalente aplicada al capital natural: cómo financiar proyectos territoriales antes de que sus flujos futuros hayan sido realizados. URKU se ubica precisamente en ese punto. Busca conectar activos ambientales verificables y flujos futuros con capital disponible hoy. La cadena económica comienza en una hectĆ”rea y puede terminar en un inversionista situado a miles de kilómetros. Entre ambos deben existir derechos, datos, metodologĆa, monitoreo, verificación, registro, contratos y mecanismos de distribución de beneficios. La digitalización y el dMRV permiten observar el territorio. Los gemelos digitales permiten organizar información. Los PDD estructuran los proyectos. Los estĆ”ndares establecen metodologĆas. Los registros aportan trazabilidad. URKU incorpora la dimensión financiera. La arquitectura transforma territorio en información, información en proyecto y proyecto en capacidad de inversión. Una integración desde los pueblos AquĆ aparece otra relación con la historia norteamericana. Las trece colonias eran comunidades polĆticas antes de constituir una unión. Sus habitantes comerciaban, publicaban, intercambiaban correspondencia y construĆan redes antes de que existiera la Constitución de 1787. Los Andes poseen tambiĆ©n redes anteriores a muchas de nuestras fronteras republicanas. Los pueblos originarios, las familias, las rutas comerciales, las cuencas y los ecosistemas mantienen relaciones territoriales que atraviesan los lĆmites administrativos contemporĆ”neos. La integración puede comenzar desde esas relaciones existentes. Los pueblos pueden participar como titulares de derechos y beneficiarios económicos. Las familias pueden participar como unidades productivas. Las empresas pueden aportar cadenas comerciales. La academia puede proporcionar conocimiento. Los inversionistas pueden aportar capital. Los Estados pueden proporcionar seguridad jurĆdica y regulación. La red surge de la coordinación de esas funciones. Estados Unidos del URKU en los Andes De allĆ proviene la expresión Estados Unidos del URKU en los Andes, EUUA. La expresión describe una arquitectura de cooperación entre territorios, pueblos e instituciones de ocho paĆses andinos y vinculados a la cuenca del PacĆfico. Su unidad surge del ABC, mientras su gobernanza se construye mediante las PACES. El precedente estadounidense permite visualizar el mecanismo. Las unidades conservan su identidad mientras establecen instituciones y reglas para aquello que realizan conjuntamente. Ecuador conserva su Estado. Chile conserva el suyo. Colombia, PerĆŗ, Bolivia, Venezuela, Argentina y PanamĆ” mantienen sus respectivas instituciones. Los pueblos conservan su identidad y sus formas de organización. La integración aparece en los proyectos, los flujos de inversión, la información compartida y los acuerdos. De Paine a una red de ideas Thomas Paine utilizó Common Sense para llevar una discusión institucional fuera de los cĆrculos de gobierno. Hamilton, Madison y Jay hicieron algo semejante mediante los 85 ensayos publicados entre 1787 y 1788 que posteriormente serĆan conocidos como The Federalist Papers. Escribir era una forma de construir red. Las cartas, periódicos y panfletos conectaban personas que vivĆan en ciudades diferentes y permitĆan discutir instituciones que todavĆa estaban en formación. Hoy disponemos de otras tecnologĆas, pero la función permanece. Publicamos para que una idea pueda salir de una reunión y encontrarse con otra persona. Esa persona puede discutirla, modificarla, conectarla con otra red y eventualmente transformarla en una acción. ADN@+ cumple para nosotros parte de esa función: poner ideas en circulación. La Red Santa Cruz y la Cruz de la Unidad Dentro de este proceso existe una red construida durante aƱos alrededor de relaciones personales, familiares, profesionales y comunitarias: la Red Santa Cruz. El 6 de enero de 2027 estĆ” previsto que un grupo de Madrugadores de Chile viaje a Ecuador. La intención es encontrarse con Madrugadores ecuatorianos y posteriormente llegar a Cayambe, donde puede instalarse un primer monolito de la Cruz de la Unidad. El acto contiene un sĆmil con las redes que precedieron a las instituciones norteamericanas. Personas de territorios distintos se encuentran, construyen confianza, conocen el territorio y establecen relaciones que despuĆ©s pueden producir proyectos. La Cruz registra ese encuentro. La Red conecta a las personas. El diĆ”logo permite encontrar acuerdos. La inversión permite convertirlos en acciones. De 2026 a 2066 El horizonte que estamos utilizando para los proyectos territoriales es de cuarenta aƱos. Eso lleva el proceso desde 2026 hasta 2066. Cuarenta aƱos permiten observar una generación completa. Los fundadores estadounidenses tampoco podĆan conocer el resultado final de las instituciones que estaban creando. Sus decisiones establecieron reglas que continuaron funcionando despuĆ©s de su muerte. AllĆ existe otro sĆmil para los Andes. Una institución de largo plazo debe poder operar cuando sus fundadores ya no estĆ©n. Por eso la discusión sobre agua, biodiversidad y carbono termina siendo tambiĆ©n una discusión sobre gobernanza. El territorio permanece durante generaciones. Los activos ambientales producen flujos durante dĆ©cadas. Las familias cambian. Los dirigentes cambian. Los gobiernos cambian. Los proyectos necesitan reglas capaces de atravesar esos cambios. Treinta aƱos, desde 1994 hasta 2026, permitieron acumular experiencias entre Chile y Ecuador. La dolarización de 2000 mostró el papel de la confianza en una arquitectura económica. El desarrollo de URKU en 2026 abre un nuevo ciclo alrededor del capital natural. Los proyectos a cuarenta aƱos llevan esa trayectoria hasta 2066. La libertad como proceso institucional La palabra que conecta estos procesos es libertad. En la experiencia norteamericana, la libertad condujo a discusiones sobre representación, propiedad, tributación, comercio, crĆ©dito y gobierno. En los Andes contemporĆ”neos esas mismas categorĆas aparecen alrededor de nuevos activos. QuiĆ©n posee. QuiĆ©n representa. QuiĆ©n regula. QuiĆ©n invierte. QuiĆ©n verifica. QuiĆ©n recibe los beneficios. QuiĆ©n decide. Responder esas preguntas requiere instituciones. Nuestra propuesta comienza por medir aquello que existe en el territorio y aquello que las personas acuerdan hacer con Ć©l. El ABC identifica los activos. PACES organiza las dimensiones de decisión. El DiĆ”logo Hexagonal construye acuerdos. Hexagon Toolkit los mide. Los PDD transforman datos y acuerdos en proyectos. URKU conecta esos proyectos con capital. La Red Santa Cruz conecta a las personas capaces de ponerlos en movimiento. Washington, Adams, Jefferson, Franklin, Madison, Hamilton y Paine enfrentaron una pregunta que continĆŗa vigente: cómo pueden comunidades diferentes conservar su libertad y construir conjuntamente aquello que separadas no pueden realizar. Dos siglos y medio despuĆ©s, esa pregunta puede formularse desde los Andes. Nuestra respuesta puede comenzar con agua, biodiversidad y carbono, avanzar mediante diĆ”logo e inversión y construirse durante los próximos cuarenta aƱos desde los pueblos. Ese es el sentido de hacer las PACES. Roberto F. Salazar-Córdova Economista Santiago de Chile Septiembre de 2026

Sigue y Pasa. Chile tras 9 meses...
Los bebĆ©s nacen 9 meses despuĆ©s de la concepción tras ponerse sus padres en campaƱa, en promedio... Los polĆticos, en cambio, deben cambiar frecuentemente de campaƱa, quizĆ” cada 9 meses, para tratar de renacer... 9 meses es un buen periodo, entonces, para saber cómo van las cosas en un embarazo, un bebĆ©, o la sobrevida de un polĆtico tras medirse en su momento vital de nacimiento o elección... ĀæCómo va Kast, a todo esto? Chile: ĀæcuĆ”ntos votos conserva cada candidato? Nueve meses despuĆ©s de la elección presidencial de 2025, Panel Ciudadano-UDD volvió sobre los mismos electores. El resultado muestra cuĆ”nto permanece del voto declarado: Parisi conserva 62%, Matthei 52% y Kaiser 43%. El estudio es longitudinal: compara a las mismas personas consigo mismas. En promedio, la mitad de los electores abandonaron a sus candidatos. Aplicados a los resultados electorales, Parisi pasarĆa de aproximadamente 2,55 millones de votos a 1,58 millones; Matthei, de 1,61 millones a 839 mil; y Kaiser, de 1,80 millones a 776 mil. En conjunto, alrededor de 2,77 millones de sus votantes de 2025 ya no declaran la misma opción. Ojo: esos 2,77 millones de electores equivalen al 42% de toda la población del Gran Santiago. Si usamos toda la Región Metropolitana, con 7.400.741 habitantes, equivalen al 37,4%. Esto usando data de Servel para confirmar el orden y las magnitudes electorales de la primera vuelta. ĀæY el Presidente Kast? El caso de JosĆ© Antonio Kast requiere otra medición. Ganó la segunda vuelta con 58,17%, pero ese resultado incorporó electores procedentes de otras candidaturas. Hacia El se fueron mĆ”s de la mitad de los votantes que dejaron atrĆ”s a los que no pasaron a balotaje. Panel Ciudadano ha identificado posteriormente pĆ©rdida de apoyo al Gobierno y vincula parte de esa salida con el desgaste normal del ejercicio de mando y los ciclos polĆticos, en espera de los resultados ofrecidos en expectativas económicas y percepción de seguridad, sus dos ejes programĆ”ticos principales. Si, como ejercicio y no como intención de voto, se aplica una permanencia del 60% a los aproximadamente 3,10 millones obtenidos por Kast en primera vuelta, su base equivalente serĆa de alrededor de 1,86 millones. La comparación quedarĆa: Kast 1,86 millones; Parisi 1,58 millones; Matthei 839 mil; Kaiser 776 mil. Parece que Kaiser queda cuarto, pero ojo: Kast no puede reelegirse. Hay que mirar con lupa, por tanto, los trasvases que son lentos pero siempre se hacen sobre lo mĆ”s seguro en polĆtica. El dato central es cuantitativo: Parisi conserva 62% de su voto y queda a unos 280 mil votos equivalentes de una base Kast filtrada al 60%. La variable que falta medir es el destino de quienes cambiaron: abstención, Kast, Parisi, Kaiser, otra candidatura o ausencia de preferencia. EL PĆNDULO VA HACIA KAISER SĆ; siempre la vida polĆtica es pendular entre izquierdas y derechas... Los datos históricos permiten simular el āpĆ©nduloā sin asumir que los 2,77 millones se desplazan como un bloque. En 2017, Panel Ciudadano estimó que alrededor de 12% de los votantes probables cambiaba de preferencia entre mediciones (swing-voters). Veamos: PiƱera captó votos provenientes de Goic y una fracción de SĆ”nchez. En 2021 el movimiento fue mayor: entre quienes habĆan votado por Parisi, 47,1% pasó a Boric, 33,7% a Kast y 18,2% no votó o anuló. Āæ"Ni Fachos ni Comunachos"? En 2025 el mismo electorado de Parisi osciló en sentido contrario: 55,1% terminó con Kast y solamente 33,9% con Jara. Kast, con ello, se mantuvo sólido, pues ademĆ”s de ser el Ganador de Condorcet, retuvo 95,4% de su primera vuelta, y recibió casi todo (95,1%) el voto Kaiser y un relativamente bajo apoyo (64,3%) del voto Matthei. Lo sólido estĆ” mirando hacia la derecha. El pĆ©ndulo de pĆ©rdidas existe mĆ”s en la izquierda que en la derecha, y el recorrido no sigue permanentemente un eje total izquierda-derecha en toda su amplitud, sino que tiene un tope de caucho y rebote a mitad de camino hacia la izquierda que lo lleva hacia las derechas, ya sin temores pasados históricos. ĀæQuĆ© harĆ” Parisi en este escenario? El votante manda. Parisi lo sabe. El apoyo a la reforma de Quiroz fue claro. El desarme de la izquierda tambiĆ©n ha sido notable. El tema de preferencia electoral del votante mediano chileno, dado el contetro de desempleo y dĆ©ficit fiscal es ir cada vez mĆ”s hacia la libertad que hacia la igualdad. La aceptación a la reforma económica de Kast asĆ lo muestra. La reforma Quiroz muestra un desplazamiento notable: 72% apoya el recorte de 50% de los cargos de confianza, 69% reducir ministerios de 25 a 16 y 63% el fusionar servicios pĆŗblicos. Con desempleo cercano al 9% y presión fiscal, Parisi enfrenta un incentivo electoral concreto: seguir al votante que demanda menor aparato estatal, empleo y crecimiento, mientras Kast ocupa el gobierno y Kaiser disputa ese mismo espacio desde la derecha. El gobierno lo reconoce, y le da espacio a Kaiser y le sigue sacando votantes para nutrirse de dicho espacio sociológico. Por ejemplo, el Gobierno ha ido ocupando parte del espacio programĆ”tico de Kaiser: rebaja del impuesto corporativo de 27% a 23%, control migratorio y fronterizo, seguridad como prioridad y reducción del Estado. Al mismo tiempo, si bien se mantiene con el PNL fuera del Ejecutivo, se observa un Kaiser que apoya desde afuera y conserva autonomĆa; en abril, Kaiser se reunió con el ministro Quiroz para introducir propuestas del PNL en la agenda económica, y en julio sostuvo que el Gobierno estaba adoptando temas impulsados por los libertarios. Es una relación electoral particular: Kast gobierna sobre parte de la agenda de Kaiser, mientras Kaiser puede capitalizarla sin cargar directamente con el costo de gobernar. Equilibrio es equilibrio, en economĆa y polĆtica. Si tomamos hoy los 2,77 millones que dejaron de identificarse con Parisi, Matthei o Kaiser y utilizamos la experiencia 2017-2025 para construir un escenario central, la estadĆstica muestra que aproximadamente 45% irĆa hacia una oposición de derecha mĆ”s derecha, 30% hacia Kast corrido hacia el centro de su sector, y solo 25% se quedarĆa en abstención, nulo, indecisión u otras opciones junto a Matthei. Eso producirĆa un terremoto en lo municipal en poco tiempo: 1,25 millones hacia una alternativa de derecha; 831 mil hacia Kast como nuevo centro; 693 mil fuera de ambos polos hacia Parisi como nuevo centro y hacia el centro viejo. Parisi no disputarĆa con el centro antiguo las bolsas de votos remanentes que hoy trata de sostener la izquierda. El dato importante aparece al observar que gracias al apoyo a Quiroz, Parisi es el que mejor sostiene su sobrevida, combinando su nueva sinfonĆa con las bases retenidas. Parisi parte de aproximadamente 1,58 millones. Si capturara, de Kast, solamente un tercio del electorado móvil āunos 923 milā alcanzarĆa aproximadamente 2,5 millones. Con 45%, llegarĆa a unos 2,83 millones. Si Kast parte de la base filtrada de 1,86 millones y recupera 30%, llegarĆa aproximadamente a 2,69 millones. La secuencia analĆtica serĆa Ć©sta: observar quiĆ©n es el delfĆn de Kast que competirĆ” con Parisi. Por el otro lado, si hay efectividad de las derechas, Boric queda fuera de juego, y Matthei estarĆa abandonada definitivamente a su suerte. Por tanto, el enemigo de Matthei no es Kast, sino Parisi, cuyo umbral no obliga al Partido de la Gente a que tenga que capturar 2,77 millones. Le bastarĆa captar alrededor de 40% del electorado desprendido para superar los 2,69 millones del mejor escenario Kast. La alianza Kast-Kaiser es natural, por otro lado, y los tiros para ChileVamos parecen coquetear cada vez mĆ”s hacia allĆ”, dejando cada vez mĆ”s sola a la vertiente socialmente polĆtica de la derecha. Kaiser y su propuesta social Hay un antecedente que hace plausible estudiar ese movimiento lógico desde el Partido Nacional Libertario: entre 2021 y 2025, 36,9% de quienes en 2021 no votaron o votaron nulo/blanco terminaron votando por Parisi en 2025. Kast lo vio, jugó bien y captó 15,9% de ese mismo grupo. Parisi, de su parte, ha estado competitivo en la toma de dicho morro y ya demostró, hace poco, capacidad para captar electores fuera de una base partidaria estable. Kaiser aprendió de aquello y ha comenzado, junto a su equipo, a mirar hacia la Doctrina Social de la Iglesia como fuente de conservadurismo arraigado que se puede disputar con fuerza, junto a Kast: mĆ”s de cerca naturalmente que lo que puede hacer Parisi al ser mĆ”s liberal que conservador. Lo Conservador Gana Fuerza La hipótesis cuantitativa serĆa: el pĆ©ndulo chileno no estĆ” necesariamente moviĆ©ndose de derecha a izquierda; puede estar moviĆ©ndose desde gobierno hacia una opción fuera de los bloques: mĆ”s ligada a la tradición, la familia y la propiedad, como estĆ” pasando hoy mismo en Alemania Oriental, donde el voto lleva ventaja en AfD. En Alemania Oriental, el desplazamiento electoral se observa en Sajonia-Anhalt: AfD pasó de 20,8% en 2021 a 44,5% en las proyecciones de la elección de hoy, mientras la CDU cayó de 37,1% a 18,5%. AfD mĆ”s que duplicó su participación en cinco aƱos. El crecimiento se produce en un contexto de menores ingresos, pĆ©rdida de población y preocupación por migración y seguridad, junto con un programa que enfatiza familia, propiedad de vivienda y tradición. El caso muestra que el pĆ©ndulo puede desplazarse desde los partidos de gobierno hacia una fuerza situada fuera del eje polĆtico tradicional central concertacionista en Chile, sin trasladarse ya el votante hacia la izquierda. Parisi lo sabe... Parisi tiene otro dato para mirar hacia la derecha: en 2025, 69,5% de sus votantes no se identificaba con la izquierda ni con la derecha, pero su composición territorial se concentró en comunas de ingresos medios y bajos y fuera de Santiago; ademĆ”s, obtuvo 23,3% entre hombres y 16,1% entre mujeres. Su electorado mostró posiciones mĆ”s restrictivas que el promedio en inmigración y materias valóricas, y 55% respaldaba mayor uso de la fuerza contra la delincuencia. Es decir, existe espacio para que Parisi avance hacia mercado, seguridad y propiedad sin convertirse en Kast o Kaiser. La disputa futura serĆa por un votante que rechaza la izquierda, pero tampoco se considera parte de la derecha partidaria. Si Parisi conserva su 62% y captura entre 35% y 45% de los 2,77 millones móviles, su rango simulado serĆa aproximadamente 2,55ā2,83 millones de votos, antes de incorporar nuevos movimientos desde Kast, Jara o abstencionistas. Sin embargo, estĆ” Kaiser de por medio... SegĆŗn estimamos en Hexagon Group, Kaiser puede ser quien termine recibiendo esos votos. La evidencia de 2025 muestra que las transferencias dentro de la derecha fueron las mĆ”s altas: cuando Kaiser quedó fuera, 95,1% de sus votantes pasó a Kast y 64,3% de los votantes de Matthei hizo lo mismo. Kast, ademĆ”s, conservó 95,4% de su propia base. Eso identifica un corredor electoral KastāKaiserāMatthei que ya funcionó en una elección real. Los tres sumaron 50,3% de la primera vuelta, la mayor proporción conjunta de candidaturas de derecha desde 1946. Hacia 2029, Kast ya no podrĆ” presentarse a una reelección presidencial consecutiva; por tanto, si su electorado busca continuidad y Kaiser llega competitivo, una parte de esa transferencia puede operar en sentido inverso: desde Kast hacia Kaiser. El gran reservorio serĆ” Matthei: en 2025 casi dos tercios de sus votantes ya demostraron que podĆan cruzar hacia Kast. Kaiser podrĆa competir por esa misma bolsa si tiene propuesta religiosamente social. En lo correligionario, el PNL es muy fuerte: superó en 2026 los 50.000 militantes, convirtiĆ©ndose en la formación de derecha con mĆ”s afiliados. Los datos no permiten afirmar hoy que Kaiser ganarĆ” en 2029, pero sĆ muestran una ruta cuantificable: retener su voto propio, recibir parte de la sucesión electoral de Kast y acercarse hacia el electorado de Matthei. Ese mecanismo es precisamente el que podrĆa llevarlo de cuarto lugar en 2025 a competir por la Presidencia en 2029. Roberto F. Salazar-Córdova WWW.ADNPLUS.CO.UK

VOLVER A SER BUENOS TRAS 2 DECADAS
En AmĆ©rica, el giro reciente a la derecha se basa en una hipótesis que el conservadurismo ha sabido comercializar en el mercado polĆtico. Nadie quiere ya saber de los BRICs ni de la OTAN... Y es que, todo mundo quiere hacer las PACES. La gente estĆ” cansada de diagnósticos y ha comenzado a organizarse digitalmente para hacer las paces. Los hogares estĆ”n creando comunidades digitales y dejando atrĆ”s al estado y la academia como opciones mejores. Este cambio es real en Ecuador desde mediados de la primera dĆ©cada del siglo 21, pues como en ningĆŗn lugar en AmĆ©rica Latina toda, las polĆticas de extrema apertura socialista aumentaron de forma sobreabundante el paso legal de migrantes. AllĆ, esto permitió el libre flujo de delincuentes, con lo que se crearon grupos delictivos transnacionales organizados y aumentó la escala de negocios ajenos al desarrollo clĆ”sico de la economĆa. Dicha escala avanzó hacia las instituciones e incluso hacia el control de puertos, como un requisito logĆstico de las mafias resultantes mixtas: locales, regionales, continentales y globales. No hubo control sino descontrol en la recepción del migrante global durante dĆ©cadas (Ecuador 2007 a 2017) y luego, cuando se observó la selección adversa de capital humano, se combatió. Pero ya era tarde para lograr victorias rĆ”pidas frente a un proceso de dĆ©cadas. El combate estĆ” resultando en muertes aumentadas, antes, durante y sobre todo inmediatamente despuĆ©s de la pandemia y muy luego de ella. La pandemia 2020 a 2022 gatilló un proceso de violencia basado en la pobreza causada por un gasto de ahorros previo, un endeudamiento agresivo anterior, y un agotamiento de los recursos que impidió tener forma de sostener la economĆa real ante un shock de escala global. No decimos: āla migración produjo violenciaā, sino que optamos por una hipótesis fiscal y de polĆticas que terminaron, frente a un shock, en el resultado lógico de formación y consolidación de infraestructura criminal transnacional como ruta de escape a la pobreza extrema causada por el gasto extremo y un shock extremo sin salida monetaria inflacionaria. La secuencia causal que se evalĆŗa serĆa aproximadamente esta: Entre 2007 y 2017 aumentó el gasto pĆŗblico y junto con ello se incrementó la apertura y circulación internacional de personas y mercancĆas, al mismo tiempo que determinadas redes criminales extranjeras pudieron ingresar legalmente, establecer conexiones locales, invertir, crear empresas o relaciones comerciales y penetrar progresivamente actividades logĆsticas. El punto crĆtico no es la pandemia en este anĆ”lisis; estĆ” documentada. Tampoco lo es el gasyo fiscal de Ecuador en tiempos del socialismo del siglo 21: estĆ” estudiado ya. Lo es, hoy, aquĆ, ahora, la necesidad de ser buenos chicos tras dos dĆ©cadas de dejar libre la entrada de malos chicos: individuos vinculados a organizaciones criminales dentro de un flujo migratorio mucho mayor. Esto, en el contexto de dolarización, gasto fiscal excesivo, pandemia y socialismo experimental de derechos por doquier, explicarĆa por quĆ© Ecuador fue adquiriendo importancia como plataforma de trĆ”nsito de cocaĆna. La violencia escaló. Esto no es solamente una inferencia retrospectiva. Desde 2006 los informes internacionales describĆan al paĆs como un territorio de trĆ”nsito al alza, seƱalando debilitamiento institucional, aumento de la corrupción, controles fronterizos que se volvieron vulnerables y arranque de la utilización de puertos ecuatorianos para embarques de varias toneladas. Hay evidencia de que durante la dĆ©cada siguiente el problema se desplazó hacia la logĆstica portuaria. Para 2013-2015, los informes estadounidenses describĆan al puerto de Guayaquil como un gran hub sudamericano para cocaĆna escondida en carga contenerizada destinada principalmente a Europa. En 2015 se seƱalaba, ademĆ”s, que apenas alrededor del 20% de las exportaciones contenerizadas eran inspeccionadas. El ādescontrolā 2006-2016 es empĆricamente comprobable. No hubo que ausencia absoluta de operaciones policiales āporque sĆ hubo incautaciones y operativosā sino una situación en la cual la capacidad de penetración de las redes criminales creció mĆ”s rĆ”pidamente que la voluntad estatal de detección, inteligencia, inspección y judicialización. Eso lo veremos en la segunda parte. La consecuencia aparentemente paradójica serĆa que durante parte de 2007-2017 el paĆs podĆa mostrar homicidios decrecientes y, simultĆ”neamente, estar acumulando un stock de capacidad criminal. Teóricamente hubo una organización que utilizó el territorio ecuatoriano principalmente como corredor logĆstico y tuvo incentivos para mantener baja la violencia: matar genera atención social, interrumpe operaciones y eleva costos. El homicidio, entonces, serĆa un indicador tardĆo, no necesariamente contemporĆ”neo, de penetración criminal combatida por gobiernos posteriores al rĆ©gimen económico y polĆtico 2006-2017. La variable de estado serĆa: Stock de infraestructura criminal = redes internacionales + operadores locales + empresas/logĆstica + corrupción + acceso portuario + rutas + capacidad financiera + armas. Durante una primera etapa ese stock puede crecer sin incrementar los homicidios. Incluso puede coexistir con una caĆda de estos. DespuĆ©s cambia el equilibrio. Cuando el Estado comienza a combatir las redes, creando disputas internas, cuando se fragmentan organizaciones y cuando nuevos grupos intentan controlar rutas previamente coordinadas, aumenta el aparecimiento creciente de la violencia por decomisos, detenciones y homicidios que crecen simultĆ”neamente. Ese punto es fundamental para interpretar los datos que aquĆ presentaremos. MĆ”s toneladas capturadas despuĆ©s de 2017 no demostrarĆan necesariamente que antes habĆa menos droga, sino que despuĆ©s existió mayor interdicción sobre un mercado que ya habĆa alcanzado una escala considerable. Lo mismo ocurre con las detenciones. MĆ”s detenidos despuĆ©s de 2017 no significa una mayor criminalidad, sino una mayor intensidad policial. No se puede introducir ādetencionesā simplemente como una medida de criminalidad. Hay que separar: presión criminal de presión estatal. Observar el gasto militar como porcentaje del PIB se vuelve particularmente interesante. En la segunda parte encontramos que entre 2007 y 2017 disminuye la capacidad relativa de seguridad o cambia su composición, mientras aumentan entradas internacionales, comercio contenerizado y evidencias de narcotrĆ”fico; y posteriormente aumentan gasto/operaciones, detenciones e incautaciones acompaƱadas inicialmente por mĆ”s homicidios. Presentaremos evidencia compatible con un fenómeno de represión de un stock criminal previamente acumulado. Hay abundante evidencia y bastante fuerte sobre el mecanismo portuario que se dio en Ecuador y su Costa PacĆfico. Investigaciones judiciales europeas y periodĆsticas basadas en comunicaciones intervenidas han descrito redes internacionales con informantes dentro de puertos ecuatorianos, acceso a información privilegiada de terminales de Guayaquil y capacidad para coordinar la salida de contenedores. Esto coincide con 2006 cuĆ”ndo comenzó esa penetración, y su evolución demuestra que el mecanismo que aquĆ se plantea existió. Una parte de la hipótesis que se maneja con rigor es āmigrantes mafiososā. El INEC permite reconstruir entradas de extranjeros desde 2000 y, ademĆ”s, contiene nacionalidad, clase migratoria, motivo, edad y otras caracterĆsticas. Esos datos no identifican criminalidad, pero llama la atención un aumento de entradas italianas, albanesas, mexicanas, colombianas, venezolanas, serbias, espaƱolas, etc. Algon inusual que da para pensar quĆ© porcentaje de esas personas fueran miembros de mafias. Para probar esa parte procedimos a construir una segunda base, mucho mĆ”s especĆfica: extranjeros procesados o condenados por narcotrĆ”fico/crimen organizado, nacionalidad, fecha de primera entrada al Ecuador, tipo de visa y permanencia cuando pudo determinarse, empresas constituidas, relaciones societarias y vĆnculos con operaciones portuarias. Evaluando asĆ pudimos confrontar la hipótesis. De hecho, se la formuló economĆ©tricamente como una hipótesis de dos etapas: 2000-2017: acumulación de capacidad criminal. 2018-2026: revelación, fragmentación y confrontación de esa capacidad. Y se probó la existencia de un cambio estructural alrededor de 2017-2019. Esto cambió nuestra historia. La regresión tĆpica y sencilla del tipo homicidios contra migración quedó atrĆ”s por mal especificada. NecesitĆ”bamos rezagos y varias variables acumulativas: H_t=f(C_{t-1},C_{t-2},I_t,D_t,S_t,X_t) donde \(H\) son homicidios, \(C\) es capacidad criminal acumulada, \(I\) intensidad de interdicción, \(D\) decomisos, \(S\) gasto estatal en seguridad/defensa y \(X\) controles económicos y demogrĆ”ficos. Para migración se usaron entradas extranjeras por nacionalidad, pero no como variable criminal. DespuĆ©s construimos una variable separada de penetración criminal extranjera documentada. Se vio desde las descriptivas una predicción particularmente fuerte de la hipótesis: durante la fase de penetración aumentó la utilización de Ecuador como corredor internacional antes de que explote el homicidio. Es notable la evolución de toneladas traficadas e incautadas, conexiones portuarias, casos internacionales y presencia de redes que se anticiparon varios aƱos al salto de homicidios. Al dividir eso en 2000-2026, por fases 2000 a 2005, 2006 a 2017 y 2018 a 2026, la hipótesis ganó mucho peso. La predicción con datos fue mĆ”s que interesante: al comenzar la represión, incautaciones, detenidos y homicidios comenzaron a subir conjuntamente durante el perĆodo final, porque el Estado entró a perturbar un equilibrio criminal previamente relativamente estable. Solo posteriormente a la caĆda del poder gobernante de las mafias pudo observarse un aumento sostenido de homicidios mientras la capacidad estatal luchaba por destruir el stock organizacional. Por eso el 2024ā2026 es especialmente informativo. La caĆda de homicidios durante una parte del perĆodo y su comportamiento posterior pudo confrontarse contra operativos, decomisos y detenciones, y dejó de interpretarse aisladamente. La siguiente sección reconstruye 2000ā2026 aƱo por aƱo con ocho series: homicidios y tasa por 100.000; entradas de extranjeros y saldo; entradas por nacionalidad; gasto militar/PIB; gasto policial/seguridad; toneladas decomisadas; detenidos por narcotrĆ”fico/crimen organizado; y volumen portuario de contenedores. Con dichos datos se hace pruebas de cambio estructural, rezagos y causalidad temporal. Con eso pudimos distinguir tres explicaciones distintas: apertura migratoria, penetración criminal transnacional y reacción estatal. Separar fases evita correlaciones engaƱosas y pudo revelar exactamente el proceso que Ecuador ha estado viviendo. PARTE 2 Entre 2000 y 2006 las entradas de extranjeros promediaron aproximadamente 747.000 movimientos anuales. Entre 2007 y 2017 aumentaron a cerca de 1,26 millones anuales: 68,5% mĆ”s. La diferencia entre ambos perĆodos resultó estadĆsticamente significativa, con p < 0,001. En valores puntuales, se registraron 840.555 entradas de extranjeros en 2006, 937.487 en 2007, 1.047.098 en 2010, 1.364.057 en 2013, 1.556.991 en 2014 y 1.608.473 en 2017. El movimiento internacional total tambiĆ©n aumentó. Ecuador registró aproximadamente 1,52 millones de entradas de nacionales y extranjeros en 2006, 1,94 millones en 2010, 2,83 millones en 2014 y 3,12 millones en 2017. Las bases del INEC permitieron desagregar los movimientos por nacionalidad, clase migratoria, edad, sexo y motivo de viaje. [INEC ā EstadĆsticas de entradas y salidas internacionales](https://www.ecuadorencifras.gob.ec/migracion-bases-de-datos) En drogas, la serie histórica comparable mostró aproximadamente 16,3 toneladas anuales de cocaĆna incautada en promedio durante 2000ā2006, frente a 45,9 toneladas durante 2007ā2017. El incremento entre ambos perĆodos fue aproximadamente 181%. La diferencia resultó significativa tanto mediante Welch, p ā 0,015, como mediante Mann-Whitney, p ā 0,011. En 2005 se decomisaron aproximadamente 44,7 toneladas de cocaĆna; en 2006, 38,2 toneladas; en 2009, alrededor de 65 toneladas; en 2013, aproximadamente 42,5; en 2014, alrededor de 50; en 2015, mĆ”s de 60; y en 2016, cerca de 98 toneladas. UNODC registró ademĆ”s un cambio en la conexión europea. Los casos europeos de cocaĆna asociados con Ecuador pasaron de 6 casos y unos 25 kilogramos en 2005 a 67 casos y aproximadamente 2,5 toneladas en 2009. En materia portuaria, los informes internacionales estimaron para 2013 que hasta aproximadamente 110 toneladas de cocaĆna podĆan transitar anualmente por Ecuador. Para 2014ā2015, Guayaquil fue identificado como un importante punto sudamericano de transbordo de cocaĆna en carga contenerizada hacia Europa. En 2015 se estimó que Ćŗnicamente alrededor del 20% de las exportaciones contenerizadas eran inspeccionadas. Los homicidios siguieron la dirección contraria durante buena parte de ese perĆodo. La tasa por 100.000 habitantes fue aproximadamente 17,4 en 2010; 15,3 en 2011; 12,3 en 2012; 10,9 en 2013; 8,2 en 2014; 6,5 en 2015; 5,8 en 2016 y 5,8 en 2017. La tasa media de homicidios fue aproximadamente 15,2 por 100.000 durante 2000ā2006 y 12,2 durante 2007ā2017. Al restringir la observación a 2000ā2017, la correlación entre cocaĆna incautada y tasa de homicidios fue aproximadamente ā0,68, con p ā 0,002. La correlación contemporĆ”nea entre entradas de extranjeros y tasa de homicidios durante 2000ā2017 fue aproximadamente ā0,76, con p < 0,001. El gasto militar no disminuyó en tĆ©rminos relativos. Como porcentaje del PIB promedió aproximadamente 1,99% durante 2000ā2006 y 2,80% durante 2007ā2017. En 2018ā2024 promedió aproximadamente 2,28%. La serie internacional comparable provino de SIPRI. [SIPRI Military Expenditure Database](https://www.sipri.org/databases/milex) A partir de 2018 cambió la trayectoria de los homicidios. La tasa fue aproximadamente 5,8 en 2018, 6,9 en 2019, 7,8 en 2020, 14,1 en 2021, 27,4 en 2022 y 45,7 en 2023. En 2024 se mantuvo alrededor de 39 por 100.000. En 2025 se contabilizaron 9.216 homicidios, aproximadamente 50,9 por 100.000 habitantes, el mayor total anual de la serie reciente. Entre enero y julio de 2026 se registraron 4.882 homicidios, frente a 5.295 durante eneroājulio de 2025: una reducción interanual acumulada de aproximadamente 7,8%. Las incautaciones tambiĆ©n cambiaron de escala: aproximadamente 210 toneladas en 2021, 201 toneladas en 2022, mĆ”s de 200 toneladas en 2023 y 294,6 toneladas en 2024, rĆ©cord anual. En 2025 se reportaron aproximadamente 214,5 toneladas. La comparación de las tres fases produjo, por tanto, cuatro resultados cuantitativos principales. Entre la primera y la segunda fase las entradas de extranjeros aumentaron aproximadamente 69%, la cocaĆna incautada promedio aproximadamente 181%, el gasto militar/PIB aproximadamente 41%, mientras la tasa media de homicidios disminuyó aproximadamente 20%. Posteriormente, la tasa de homicidios pasó de 5,8 en 2017 a 50,9 en 2025, un incremento cercano al 780%. Los datos ubicaron asĆ el aumento observable de los flujos internacionales y del narcotrĆ”fico varios aƱos antes del salto de la violencia homicida. La inflexión de homicidios comenzó entre 2018 y 2020 y el cambio de escala apareció desde 2021. ECONOMETRIA 1: PARTE 3 La econometrĆa social La econometrĆa se rehizo desde cero con la pregunta correcta. No se estimó si la migración explicaba los homicidios. Se estimó si Ecuador presentó distintos regĆmenes de polĆtica y control criminal: una fase inicial, una fase de expansión del narcotrĆ”fico acompaƱada por reducción de violencia y una fase posterior de confrontación en la que aumentaron simultĆ”neamente la interdicción y los homicidios. Para evitar resultados artificiales, primero se armonizaron las series. Esto obligó a corregir algunas cifras preliminares de la Parte 2. Utilizando cocaĆna total āclorhidrato mĆ”s base cuando la fuente lo permitióā la media comparable de incautaciones fue aproximadamente 13,3 toneladas anuales en 2000ā2005 y 42,3 toneladas en 2006ā2017, no 16,3 y 45,9 como se habĆa calculado inicialmente mezclando definiciones. La diferencia sigue siendo incluso mĆ”s contundente en tĆ©rminos relativos: +218%. Para 2016ā2020 se contrastaron OEA/CICAD, INCB y estadĆsticas policiales; desde 2021 muchas fuentes publicaron ādrogas totalesā, por lo que esos aƱos no se empalmaron mecĆ”nicamente con la serie histórica de cocaĆna. Los informes contemporĆ”neos confirman 38,16 toneladas de cocaĆna en 2006, 22,45 en 2007, 22 en 2008, 43,5 en 2009, 14,8 en 2010, 21,1 en 2011, 21,4 en 2012, 42,5 en 2013, 43,7 en 2014 y 59 en 2015. Para 2016ā2020, OEA/CICAD registró aproximadamente 97 toneladas de cocaĆna en 2016, una caĆda posterior y un nuevo aumento hasta unas 92 toneladas en 2020; el INCB reportó 81,713 toneladas de sales de cocaĆna en 2017. La PolicĆa informó, para todas las drogas, 97 toneladas en 2018 y 82 en 2019. Estas diferencias de definición son precisamente la razón por la cual se estimó el modelo principal con la serie armonizada y se dejó la serie de ādrogas totalesā para robustez descriptiva. La serie de homicidios utilizada para 2000ā2023 provino de UNODC y fue contrastada con la serie del Ministerio del Interior. La trayectoria fue clara: 14,5 homicidios por 100.000 habitantes en 2000; 17,0 en 2006; 18,0 aproximadamente en 2008; 17,5 en 2010; 12,4 en 2012; 8,2 en 2014; 5,8 en 2017; 5,8 en 2018; 7,8 en 2020; 14,0 en 2021; 27,0 en 2022 y 46,5 en 2023. Para 2024ā2026 se utilizaron datos del Ministerio del Interior. En 2024 hubo 7.036 homicidios y una tasa aproximada de 39 por 100.000; en 2025 se registraron 9.216 y una tasa de 50,91. Entre enero y julio de 2026 hubo 4.882 homicidios frente a 5.295 en el mismo perĆodo de 2025, una reducción acumulada de 7,8%, aunque junio y julio de 2026 volvieron a superar los mismos meses de 2025. TambiĆ©n se incorporó trĆ”fico portuario. Los contenedores movilizados pasaron de aproximadamente 414.000 TEU en 2000 a 633.000 en 2005, 671.000 en 2006, un millón en 2009, 1,21 millones en 2010, 1,77 millones en 2014, 1,99 millones en 2017 y 2,21 millones en 2018. Para 2023 alcanzaron 2,60 millones de TEU y en 2024 unos 2,57 millones. El aumento entre las dos primeras fases fue cuantitativamente muy grande. El promedio de TEU pasó de unos 508.000 anuales en 2000ā2005 a 1,38 millones en 2006ā2017, un aumento aproximado de 171%. La diferencia de medias fue muy significativa: p ā 0,000086. El gasto militar/PIB tambiĆ©n fue incorporado. La serie SIPRI pasó aproximadamente de 1,45% en 2000 a 2,03% en 2006, 2,57% en 2007, 3,12% en 2009, 3,10% en 2011 y 2,36% en 2017. El promedio pasó de aproximadamente 1,89% del PIB en 2000ā2005 a 2,71% en 2006ā2017, un aumento cercano al 44%. La diferencia de medias fue significativa, p ā 0,0009. Esto produjo un primer resultado importante: el supuesto ādescontrolā de 2006ā2017 no pudo identificarse como una caĆda del gasto militar. El presupuesto relativo aumentó. La variable que debe explicar el deterioro es la eficacia y composición del control, especialmente vigilancia marĆtima, inteligencia, policĆa antinarcóticos, puertos, Aduana, cooperación internacional y judicialización. La evidencia institucional fue consistente con esa distinción. En 2009 terminó la operación de Manta. El informe de 2011 seƱaló que la actividad marĆtima de narcotraficantes en el PacĆfico oriental cerca de Ecuador habĆa aumentado aproximadamente 200% o mĆ”s durante 2010 mientras los decomisos marĆtimos cayeron drĆ”sticamente; el informe relacionó ambos fenómenos, entre otros factores, con la pĆ©rdida de cobertura de vigilancia tras el cierre de Manta. En 2011 no hubo incautaciones marĆtimas ecuatorianas y el informe de 2012 volvió a seƱalar el deterioro de la interdicción marĆtima. Los informes correspondientes a 2012 y 2013 registraron ademĆ”s organizaciones mexicanas, colombianas, nigerianas, rusas y chinas trabajando en Ecuador, mayor utilización de contenedores y una estimación de aproximadamente 120 toneladas de cocaĆna transitando anualmente por el paĆs. Para 2013, Guayaquil ya era identificado como un importante hub sudamericano de cocaĆna contenerizada hacia Europa. En 2015, ademĆ”s, solamente alrededor del 20% de las exportaciones contenerizadas eran inspeccionadas pese a que Guayaquil era descrito como gran centro de transbordo de cocaĆna hacia Europa. El contraste entre las fases La primera comparación economĆ©trica utilizó 2000ā2005 frente a 2006ā2017. La tasa media de homicidios pasó de 14,95 a 12,61 por 100.000, una reducción de 15,7%. La diferencia entre medias no alcanzó significancia convencional, p ā 0,157, principalmente por la fuerte variación dentro del segundo perĆodo. En cambio, las incautaciones medias de cocaĆna aumentaron de 13,29 a 42,28 toneladas, un 218%. La prueba de Welch produjo p ā 0,010 y MannāWhitney p ā 0,0097. El movimiento portuario aumentó 171%, con p < 0,001. El gasto militar/PIB aumentó aproximadamente 44%, con p < 0,001. Por tanto, la segunda fase no pudo caracterizarse estadĆsticamente como un perĆodo en el que disminuyó simultĆ”neamente violencia y narcotrĆ”fico. Lo que disminuyó fue el homicidio. Los indicadores asociados con escala logĆstica y droga observable aumentaron. La correlación contemporĆ”nea entre cocaĆna incautada y homicidios en 2000ā2017 fue r = ā0,731, con p ā 0,0006. Es un resultado todavĆa mĆ”s fuerte que el cĆ”lculo preliminar anterior de ā0,68. Significa que durante aquella fase, aƱos con mayores incautaciones tendieron a ser aƱos con menores tasas de homicidio. No demuestra que la droga redujera la violencia. Demuestra que las dos variables evolucionaron en direcciones opuestas. Cuando se utilizó Spearman, que es menos sensible a observaciones extremas, la asociación fue de aproximadamente ā0,414, con p ā 0,088. Por tanto, la relación negativa fue clara en Pearson pero menos robusta bajo ordenamientos no paramĆ©tricos. Este detalle es importante: hubo una divergencia fuerte entre las tendencias, pero no debe transformarse artificialmente en una relación causal mecĆ”nica. La tendencia dentro de 2007ā2017 Se estimó una tendencia lineal para los homicidios exclusivamente durante 2007ā2017. El coeficiente fue aproximadamente -1,42 homicidios por 100.000 habitantes por aƱo. Fue altamente significativo: p \approx 0,000012 y el modelo explicó aproximadamente 89% de la variación anual de la tasa dentro del perĆodo. Por tanto, la caĆda de homicidios de aquella dĆ©cada fue real y estadĆsticamente muy fuerte. La econometrĆa no la niega. Lo que sĆ mostró la comparación multivariable fue que esa caĆda ocurrió durante un perĆodo en que se multiplicaron el trĆ”fico contenerizado y la cocaĆna observada. Cambio estructural Se aplicaron pruebas Chow sobre la serie de homicidios. Una ruptura despuĆ©s de 2005 no resultó significativa: p ā 0,80. DespuĆ©s de 2006 tampoco: p ā 0,65. DespuĆ©s de 2009 comenzó a aparecer evidencia de cambio, aunque todavĆa insuficiente: p ā 0,14. DespuĆ©s de 2010 la ruptura resultó significativa: F ā 3,72; p ā 0,042. Pero los mayores cambios aparecieron mucho despuĆ©s. Una ruptura despuĆ©s de 2017 produjo: F \approx 30,6,\qquad p<0,000001 DespuĆ©s de 2018: F \approx 43,9,\qquad p<0,0000001 DespuĆ©s de 2019: F \approx 67,1 con una probabilidad prĆ”cticamente nula bajo estabilidad estructural. El mĆ”ximo apareció al separar 2000ā2020 de 2021ā2023: F \approx 82,4,\qquad p\approx2,2\times10^{-10} Por tanto, el gran cambio estructural de la violencia no ocurrió en 2017 ni en 2018: ocurrió alrededor de 2020ā2021. Esto es compatible con tratar 2018ā2020 como transición, pero nada impide afirmar tĆ©cnicamente que la explosión de homicidios comenzó inmediatamente con el cambio polĆtico de 2017. GrĆ”ficamente, hay imĆ”genes que valen mĆ”s que 1000 palabras: Se hizo, para este artĆculo, una bĆŗsqueda de dos quiebres sin imponer previamente las fechas. El criterio BIC seleccionó como mejor partición aproximada 2011 y 2020. La serie quedó asĆ dividida en una fase inicial de tendencia suavemente ascendente, una fase 2012ā2020 de caĆda y posterior estabilización, y una fase desde 2021 de crecimiento explosivo. La pendiente estimada para 2007ā2017 fue ā1,42 homicidios por 100.000 al aƱo. Entre 2018 y 2020 ya se volvió positiva, aproximadamente +0,98 por aƱo. Entre 2021 y 2023 la pendiente anual fue del orden de +16,2 por 100.000, aunque con solo tres observaciones ese coeficiente debe leerse descriptivamente. TambiĆ©n hubo rupturas en la serie de droga La misma prueba aplicada a la serie de incautaciones de cocaĆna encontró un cambio estructural despuĆ©s de 2009: F \approx 4,19,\qquad p\approx0,033 y otro cambio todavĆa mĆ”s fuerte despuĆ©s de 2015: F \approx5,55,\qquad p\approx0,014 El primer quiebre coincidió cronológicamente con el cierre de la operación de Manta y con los informes oficiales que documentaron la caĆda de la interdicción marĆtima y la pĆ©rdida de cobertura de vigilancia. No constituye por sĆ solo una estimación causal del efecto Manta, pero sĆ demuestra que la serie de incautaciones modificó estadĆsticamente su comportamiento alrededor del mismo perĆodo. El segundo quiebre, alrededor de 2015ā2016, coincidió con el salto hacia cantidades cercanas o superiores a 60ā100 toneladas y con una documentación internacional mucho mĆ”s clara de Ecuador como plataforma logĆstica internacional. Estacionariedad y riesgo de regresiones falsas Antes de estimar causalidad temporal se aplicó DickeyāFuller aumentado. En niveles, la tasa de homicidios no rechazó raĆz unitaria: p\approx0,208 y la serie de incautaciones tampoco: p\approx0,996 Por tanto, correlacionar simplemente ambas variables en niveles podĆa producir relaciones espurias por tendencias. En primeras diferencias, en cambio, las dos series resultaron estacionarias: homicidios: p\approx0,0017 incautaciones: p\approx0,027 Este resultado obligó a comprobar la hipótesis dinĆ”mica utilizando cambios anuales y no Ćŗnicamente niveles acumulados. Causalidad temporal Se realizaron pruebas de causalidad de Granger entre incautaciones y homicidios para el tramo comparable 2000ā2020. En niveles, las incautaciones no anticiparon significativamente los homicidios: un rezago: p\approx0,946 dos rezagos: p\approx0,978 La dirección inversa presentó significancia Ćŗnicamente con un rezago en niveles, p ā 0,040, pero desapareció con dos rezagos y, sobre todo, despuĆ©s de corregir la no estacionariedad. En primeras diferencias, que constituye la prueba mĆ”s apropiada, los cambios en incautaciones tampoco anticiparon estadĆsticamente cambios en homicidios: un rezago: p\approx0,887 dos rezagos: p\approx0,841 Y los cambios en homicidios tampoco anticiparon cambios en incautaciones: p\approx0,934 con un rezago y p\approx0,416 con dos. Este resultado es fundamental: la serie anual disponible no permite afirmar economĆ©tricamente que el aumento de la interdicción causó el posterior aumento de los homicidios. La hipótesis sigue siendo compatible con la cronologĆa y con los cambios de rĆ©gimen, pero el canal causal āmĆ”s combate ā mĆ”s muertesā no quedó demostrado mediante Granger. Eso no sorprende. Interdicción e incautaciones son variables altamente endógenas: el Estado interviene mĆ”s precisamente cuando el narcotrĆ”fico tambiĆ©n estĆ” creciendo. AdemĆ”s, una serie anual de veinte observaciones tiene poca potencia para identificar mecanismos que operan territorialmente y a frecuencia mensual. Regresión multivariable Se estimaron posteriormente modelos para 2000ā2020 incorporando tendencia temporal, cocaĆna incautada, TEU y gasto militar/PIB. Cuando se utilizó Ćŗnicamente tendencia e incautaciones, la tendencia descendente de homicidios resultó significativa, pero las incautaciones no: p\approx0,89 Cuando se agregaron TEU, el resultado sobre incautaciones permaneció no significativo. Al agregar gasto militar, el ajuste aumentó considerablemente, hasta un \(R^2\) cercano a 0,85, pero apareció fuerte multicolinealidad entre tiempo, movimiento portuario, gasto militar e incautaciones. Los coeficientes individuales dejaron de tener una interpretación estructural fiable. Esto fue exactamente lo que debĆa ocurrir en una serie pequeƱa donde varias variables siguieron tendencias persistentes. En primeras diferencias, que constituye una prueba de robustez mĆ”s rigurosa, el cambio en incautaciones presentó un coeficiente negativo. En el modelo con cambios en TEU y gasto militar, el coeficiente de la variación de incautaciones fue aproximadamente: -0,57 con p\approx0,025 pero el \(R^2\) fue solamente aproximadamente 0,075. Por tanto, estadĆsticamente, los cambios anuales de estas variables explicaron muy poco de la variación anual de homicidios durante 2000ā2020. Esto descartó una explicación lineal simple. La variable omitida: stock criminal La evidencia obligó a tratar el crimen organizado como una variable de stock y no como un flujo anual. La especificación teórica quedó: C_t=(1-\delta)C_{t-1}+N_t-R_t donde \(C_t\) fue capacidad criminal acumulada, \(N_t\) nueva capacidad incorporada y \(R_t\) capacidad efectivamente destruida. La información portuaria mostró una expansión material enorme: el flujo de contenedores aumentó aproximadamente 171% entre las medias de las dos primeras fases. Paralelamente, las incautaciones de cocaĆna aumentaron alrededor de 218%. Los informes contemporĆ”neos identificaron organizaciones transnacionales operando en Ecuador, mayor uso de contenedores, pĆ©rdida de capacidad marĆtima despuĆ©s de Manta y posteriormente a Guayaquil como gran nodo hacia Europa. La evidencia europea posterior hizo visible el resultado de esa transformación. Solo mediante la modalidad rip-on/rip-off, la cocaĆna procedente de Guayaquil y destinada a puertos belgas pasó de aproximadamente 6 toneladas en 2018 a 11,2 en 2019, 25,4 en 2020 y 55,6 en 2021. Es decir, un indicador externo al sistema ecuatoriano se multiplicó mĆ”s de nueve veces en tres aƱos. Esto fortaleció mucho mĆ”s la hipótesis de penetración portuaria que la simple observación de homicidios. La etapa de confrontación Desde 2018 se reactivó ademĆ”s progresivamente la cooperación internacional antidrogas. En 2021 el Gobierno ecuatoriano seƱalaba que Estados Unidos habĆa aportado mĆ”s de USD 25 millones desde 2018 para fortalecer capacidad institucional contra narcotrĆ”fico y delincuencia organizada; en 2023 ambos paĆses ampliaron nuevamente el convenio INL para mejorar prevención, intercepción, investigación, procesamiento y sanción de organizaciones transnacionales. Para 2022, el Gobierno solicitó ademĆ”s apoyo estadounidense para un plan integral contra narcotrĆ”fico y crimen transnacional y anunció modernización de PolicĆa y mayor participación militar. Las incautaciones alcanzaron entonces otra escala. En 2020 se reportaron 128 toneladas de sustancias controladas; en 2021 alrededor de 201 toneladas, aproximadamente 90% cocaĆna; en 2024 se llegó a 294 toneladas de drogas, de las cuales 259,6 toneladas fueron clorhidrato de cocaĆna y otras 5,9 toneladas pasta de cocaĆna. La violencia tambiĆ©n cambió de rĆ©gimen desde 2021. Pero el comportamiento de 2024ā2025 demuestra por quĆ© tampoco puede suponerse mecĆ”nicamente que mayor represión produzca siempre mĆ”s homicidios. En 2024 se registró el mayor decomiso de drogas de la historia ecuatoriana y simultĆ”neamente los homicidios bajaron de 8.248 en 2023 a 7.036 en 2024. En 2025 los homicidios volvieron a subir hasta 9.216 pese a mantener una altĆsima presión policial y decomisar mĆ”s de 211 toneladas de drogas. Por tanto, la relación depende de fragmentación, sucesiones criminales, cĆ”rceles, control territorial, valor de las rutas y capacidad estatal, y no solamente del volumen de operativos. Detenciones AquĆ apareció una limitación de datos que no debe ocultarse. El Ministerio del Interior publica una base individual consistente de personas detenidas y aprehendidas para 2019ā2025, mĆ”s información parcial de 2026. No existe en el portal una serie homogĆ©nea equivalente 2000ā2018; para información histórica anterior el propio Ministerio exige una solicitud formal. Por esa razón no se imputaron detenciones para los aƱos faltantes. SĆ existen observaciones históricas especĆficas: 2.752 arrestos antidrogas en 2005 y 3.327 en 2006. Para 2018 la PolicĆa reportó 12.764 detenidos en operaciones antidrogas. TambiĆ©n existe una serie distinta de procesamientos judiciales por trĆ”fico ilĆcito de estupefacientes: 8.357 en 2017; 8.846 en 2018; 7.529 en 2019; 7.399 en 2020 y 5.104 en 2021. Esa variable proviene de la evaluación antilavado y no puede confundirse con detenciones policiales. Por tanto, una regresión que colocara ādetenciones 2000ā2026ā como si fuera una serie homogĆ©nea estarĆa fabricando datos. QuĆ© se pudo probar y quĆ© no DespuĆ©s de las correcciones y pruebas, la evidencia cuantitativa permitió establecer cinco resultados con distinto grado de fuerza. Primero, la escala observable de cocaĆna aumentó fuertemente entre 2000ā2005 y 2006ā2017. El aumento del promedio armonizado fue aproximadamente 218% y fue estadĆsticamente significativo. Segundo, la capacidad logĆstica portuaria aumentó todavĆa mĆ”s claramente, aproximadamente 171% entre ambas fases, tambiĆ©n con significancia estadĆstica muy alta. Tercero, los homicidios descendieron mientras esos dos indicadores aumentaban. Dentro de 2007ā2017 la tendencia descendente del homicidio fue de aproximadamente 1,42 puntos por 100.000 habitantes al aƱo y altamente significativa. Cuarto, la violencia sufrió una ruptura estructural muy fuerte alrededor de 2020ā2021. La prueba Chow rechazó estabilidad con \(Fā82,4\) y \(pā2,2\times10^{-10}\). Ćste fue el resultado economĆ©trico mĆ”s contundente de toda la investigación. Quinto, no se encontró causalidad temporal estadĆstica directa entre variaciones de incautaciones y variaciones de homicidios. Las pruebas de Granger en series estacionarias no rechazaron la hipótesis nula. Por tanto, la evidencia sĆ contradijo una lectura del grĆ”fico de TeleSUR segĆŗn la cual una tasa baja de homicidios bastarĆa para demostrar que el narcotrĆ”fico estaba mejor controlado durante 2007ā2017. Mientras los homicidios bajaron, la cocaĆna observable, el movimiento de contenedores y la documentación internacional sobre utilización criminal de los puertos aumentaron sustancialmente. Pero la econometrĆa no demostró todavĆa dos proposiciones mĆ”s fuertes: que ese proceso haya obedecido deliberadamente a protección polĆtica, y que la polĆtica posterior de interdicción haya causado por sĆ sola la explosión de homicidios. La primera necesita una variable independiente de penetración o complicidad institucional construida con causas judiciales, financiamiento polĆtico, funcionarios procesados, empresas, decisiones regulatorias y vĆnculos criminales documentados. La segunda necesita datos mensuales o trimestrales de operaciones, detenciones, decomisos y homicidios, preferiblemente por provincia y puerto, para explotar variación territorial y temporal. Con 21ā24 observaciones anuales no se puede identificar seriamente ese mecanismo causal. El resultado empĆrico que sĆ quedó establecido fue mĆ”s preciso: \text{expansión logĆstica y del narcotrĆ”fico} precedió a \text{ruptura de la violencia} y durante varios aƱos ambas evolucionaron incluso en sentido contrario. DespuĆ©s de 2020 apareció un rĆ©gimen completamente diferente, caracterizado simultĆ”neamente por un stock criminal mucho mayor, grandes incautaciones, mayor cooperación e intervención estatal y niveles extraordinarios de homicidio. Por tanto, para comparar polĆticas de seguridad entre perĆodos, la variable homicidios sola no alcanza. El indicador de desempeƱo debe incorporar al menos violencia, escala del narcotrĆ”fico, penetración logĆstica y capacidad efectiva de interdicción. Eso es lo que el grĆ”fico original no mide. PARTE 4 ĀæQuĆ© quedó demostrado? La evidencia acumulada permitió separar con bastante claridad lo que quedó probado, lo que quedó fuertemente respaldado y lo que todavĆa no pudo identificarse causalmente. Quedó demostrado, primero, que la caĆda de homicidios observada durante buena parte de 2007ā2017 fue real y estadĆsticamente muy fuerte. La tendencia estimada para ese perĆodo fue aproximadamente de ā1,42 homicidios por 100.000 habitantes por aƱo, con un nivel de significancia muy alto. La tasa cayó desde niveles cercanos a 17 por 100.000 habitantes al comienzo de la dĆ©cada hasta aproximadamente 5,8 en 2017. Quedó demostrado, segundo, que esa caĆda de homicidios no estuvo acompaƱada por una reducción del narcotrĆ”fico observable. Por el contrario, la media armonizada de cocaĆna incautada pasó de aproximadamente 13,3 toneladas anuales en 2000ā2005 a unas 42,3 toneladas en 2006ā2017. El aumento fue cercano al 218% y resultó estadĆsticamente significativo. Quedó demostrado, tercero, que la infraestructura logĆstica portuaria se expandió con gran velocidad durante el mismo perĆodo. El movimiento contenerizado promedio pasó de aproximadamente 508.000 TEU anuales en 2000ā2005 a cerca de 1,38 millones en 2006ā2017, un aumento aproximado de 171%, con una diferencia de medias altamente significativa. Quedó demostrado, cuarto, que el gasto militar como porcentaje del PIB no disminuyó durante 2006ā2017. Por el contrario, pasó de un promedio cercano a 1,89% del PIB en 2000ā2005 a aproximadamente 2,71% en 2006ā2017. El aumento fue del orden del 44%. Por tanto, el concepto de ādescontrolā no pudo explicarse como simple reducción presupuestaria. Quedó demostrado, quinto, que existieron cambios especĆficos de polĆtica y cooperación que afectaron capacidades concretas de vigilancia e interdicción. En 2009 terminó la operación de Manta. Los informes posteriores registraron deterioro de cobertura marĆtima, fuerte aumento de actividad de traficantes en el PacĆfico oriental y caĆda de incautaciones marĆtimas. En 2014 se redujo ademĆ”s la cooperación bilateral en seguridad y programas antidrogas. Estos cambios no equivalen a una prueba de complicidad, pero sĆ muestran una reducción verificable de capacidades especĆficas de control. Quedó demostrado, sexto, que durante la etapa de baja violencia Ecuador se consolidó como plataforma logĆstica internacional de cocaĆna. Informes contemporĆ”neos identificaron organizaciones mexicanas, colombianas, rusas, chinas y nigerianas operando en el paĆs, una creciente utilización de contenedores y al puerto de Guayaquil como un nodo importante para exportaciones de cocaĆna hacia Europa. Para 2015 se estimó que Ćŗnicamente alrededor del 20% de los contenedores de exportación eran inspeccionados. Quedó demostrado, sĆ©ptimo, que existieron operadores extranjeros vinculados posteriormente a redes criminales que ingresaron legalmente al Ecuador, se establecieron y desarrollaron actividad societaria y comercial. La evidencia disponible permite demostrar el mecanismo de ingreso legal y posterior inserción empresarial, aunque no permite inferir quĆ© proporción del flujo migratorio total correspondió a personas vinculadas con mafias. Quedó demostrado, octavo, que la serie de homicidios experimentó una ruptura estructural muy fuerte despuĆ©s de 2020. Las pruebas Chow arrojaron su mĆ”xima significancia al separar 2000ā2020 de 2021ā2023, con un estadĆstico F cercano a 82,4 y un valor p del orden de 2,2 por diez elevado a menos diez. La explosión de violencia fue, por tanto, un cambio de rĆ©gimen estadĆstico y no una fluctuación ordinaria. Quedó demostrado, noveno, que desde 2018 aumentó nuevamente la cooperación internacional antidrogas y se reforzaron mecanismos de interdicción, patrullaje, investigación y asistencia institucional. Las incautaciones subieron hacia otra escala: alrededor de 201 toneladas en 2021, mĆ”s de 200 toneladas en 2023 y cerca de 294,6 toneladas en 2024. Quedó demostrado, dĆ©cimo, que el aumento posterior de la violencia no pudo explicarse mediante una relación lineal simple con decomisos, gasto militar o movimiento portuario. Las pruebas de causalidad de Granger no encontraron evidencia estadĆstica suficiente de que las variaciones en incautaciones anticiparan por sĆ mismas las variaciones en homicidios. La relación fue mĆ”s compleja y dependió de cambios de rĆ©gimen, fragmentación criminal, control territorial y capacidades acumuladas. El resultado empĆrico central fue, por tanto, el siguiente: durante 2006ā2017 aumentaron simultĆ”neamente la escala observable del narcotrĆ”fico, la actividad logĆstica portuaria y la presencia documentada de redes transnacionales, mientras la violencia homicida descendió. DespuĆ©s de 2020 apareció una etapa completamente distinta, con una estructura criminal ya mucho mĆ”s grande, mayor presión estatal, grandes decomisos y niveles extraordinarios de violencia. Esto permitió rechazar una lectura simple del tipo āmenos homicidios significó mejor control del narcotrĆ”ficoā. Los datos no sostuvieron esa equivalencia. QuĆ© quedó fuertemente respaldado La hipótesis de acumulación de infraestructura criminal transnacional quedó fuertemente respaldada por la convergencia de varias evidencias: crecimiento de incautaciones, expansión de TEU, uso de contenedores para exportación ilĆcita, documentación de redes extranjeras, debilitamiento de capacidades especĆficas de vigilancia e interdicción y posterior identificación de estructuras empresariales y portuarias asociadas al narcotrĆ”fico. TambiĆ©n quedó fuertemente respaldada la existencia de una fase de baja violencia compatible con consolidación criminal. El hecho de que los homicidios descendieran mientras el narcotrĆ”fico observable y la logĆstica criminal crecĆan mostró que ambos fenómenos no se movieron simultĆ”neamente. Esto fue consistente con un equilibrio criminal en el cual las organizaciones podĆan operar con relativamente poca violencia abierta. La hipótesis de que el homicidio fue un indicador tardĆo de una capacidad criminal previamente acumulada tambiĆ©n quedó respaldada por la secuencia temporal. El crecimiento observable del narcotrĆ”fico y de la infraestructura portuaria precedió en varios aƱos al salto de homicidios. El cambio estructural de la violencia apareció reciĆ©n alrededor de 2020ā2021. La idea de que el perĆodo posterior enfrentó un problema heredado de escala mucho mayor tambiĆ©n quedó respaldada. La polĆtica de seguridad de 2018ā2026 no operó sobre la misma estructura criminal existente en 2000ā2005. Enfrentó organizaciones, rutas, redes, rentas, armamento y capacidades logĆsticas mucho mĆ”s desarrolladas. QuĆ© no quedó demostrado todavĆa No quedó demostrado economĆ©tricamente que el rĆ©gimen polĆtico 2007ā2017 hubiera entregado deliberadamente el paĆs a las mafias. La evidencia disponible mostró reducción de capacidades especĆficas de control, expansión del narcotrĆ”fico y penetración criminal documentada, pero no permitió identificar intención polĆtica o complicidad causal sin una base adicional de financiamiento, órdenes, vĆnculos societarios, decisiones administrativas y causas judiciales. Tampoco quedó demostrado que el aumento de la interdicción posterior a 2017 haya causado directamente la explosión de homicidios. La cronologĆa fue compatible con esa interpretación, pero las pruebas de causalidad temporal sobre datos anuales no identificaron el efecto. Para demostrar ese mecanismo serĆa necesario trabajar con frecuencia mensual o trimestral, por provincia, puerto y organización criminal, incorporando operativos, capturas, incautaciones, homicidios y fragmentación territorial. Tampoco quedó demostrado quĆ© proporción de las entradas legales de extranjeros correspondió a integrantes de organizaciones criminales. Existen casos documentados que prueban que el mecanismo ocurrió, pero no una tasa agregada confiable. La conclusión del contraste El contraste empĆrico permitió reemplazar una lectura polĆtica superficial por una interpretación mĆ”s precisa. La fase de 2007ā2017 fue efectivamente una etapa de reducción fuerte de homicidios. Pero simultĆ”neamente fue una etapa de expansión del narcotrĆ”fico observable, crecimiento extraordinario del movimiento portuario y mayor presencia documentada de organizaciones transnacionales. La fase posterior presentó el reverso: mayor presión estatal, mayores incautaciones, reactivación de cooperación antidrogas y una ruptura violenta del orden criminal previamente establecido. Por tanto, la comparación correcta no fue entre āpazā y āviolenciaā como si ambas fueran equivalentes a Ć©xito y fracaso de polĆtica pĆŗblica. La comparación correcta fue entre dos estados distintos del sistema criminal. En el primero, la violencia disminuyó mientras aumentaba la capacidad criminal. En el segundo, la capacidad criminal acumulada fue confrontada dentro de un escenario de fragmentación y disputa que produjo niveles muy superiores de homicidio. Ese fue el resultado que la econometrĆa y la evidencia institucional permitieron sostener. Para futuros estudios, hay que investigar con ahĆnco.

Paz en la Cruz Andina
Todo depende de nosotros. De nosotros mismos: unidos, juntos, como hermanos. Roberto F. Salazar-Córdova Santiago, Chile LOS URKUS: RAZONES PARA VOLVER A CREER EN LOS ANDES De Venezuela a Chile: una arquitectura económica para convertir capital natural en confianza, inversión y desarrollo Ya es tiempo de volver a la paz RESUMEN El argumento que comparto contigo hoy como testigo de nuestro estadio (de red) comienza por hacernos, tĆŗ y yo, una pregunta económica sencilla: Āæpor quĆ© la nuestra, una región extraordinariamente rica en agua, biodiversidad, carbono, energĆa, minerales, conocimiento y territorio continĆŗa teniendo dificultades para transformar esos activos en inversión sostenida y bienestar? La respuesta que ensayo nos conduce desde la economĆa institucional hacia el capital natural, desde allĆ al problema de medición y financiamiento, y finalmente a una propuesta concreta que te hago desde SIERRA|ANDES para articularnos en Venezuela, PanamĆ”, Colombia, Ecuador, PerĆŗ, Bolivia, Argentina y Chile mediante la tokenización de nuestro ABC comĆŗn āAgua, Biodiversidad y Carbonoā y financiar asĆ lo de fondo: hacer las PACES āPolĆtica, Ambiental, Cultural, Económica y Socialmenteā en lo Andino. El punto de partida ya demostrado en lo metodológico es lo hecho en territorio ecuatorial Kayambi; el horizonte que sigue es una elección y un ejercicio fiscal, pero sobre todo un desafĆo empresarial para decenas de nosotros, viviendo las paces por cuarenta y mĆ”s aƱos. A nuestra Sub-Región la hemos bloqueado. ĀæCaminĆ©mosla? VAMOS, PASEMOS... PUNTO POR PUNTO 1. URKU: un Token de confianza en Red La tokenización pone en valor la confianza. La confianza suele aparecer en la conversación pĆŗblica como una cualidad moral: creer o dejar de creer en los gobiernos, en las empresas o en las personas. Para la economĆa, sin embargo, tiene consecuencias mucho mĆ”s concretas. Douglass North mostró que las instituciones reducen incertidumbre cuando permiten anticipar quĆ© reglas se aplicarĆ”n y cómo se resolverĆ”n los conflictos. Oliver Williamson explicó que una inversión aparentemente rentable puede dejar de serlo cuando los costos de negociar, vigilar, renegociar y hacer cumplir los contratos se vuelven demasiado altos. Elinor Ostrom demostró algo particularmente importante para una región como los Andes: los recursos comunes no estĆ”n condenados ni a la sobreexplotación vĆa privatización de lo pĆŗblico, ni a la administración centralizada de lo pĆŗblico vĆa estatización; pueden gobernarse de manera sostenible cuando existen reglas comunitarias, territoriales, descentralizadas, culturalmente articuladas, comprendidas desde lo consuetudinario por quienes participan en juntas, crean directorios con capacidad de monitoreo, establecen mĆ©todos de justicia dialogada como mecanismos no napoleónicos de resolución de controversias, y parten del derecho natural como la relación razonable mĆ”s costo-efectivamente duradera entre quienes soportan los daƱos del desorden y quienes reciben los beneficios del orden. Esta literatura permite mirar de otro modo el problema regional: es un problema de datos que matan relatos, y razonamientos bien tokenizados que alejan a los abogados. Cuando no se dialoga con los pueblos, una empresa privada, pĆŗblica o comunitaria queda a merced de los juristas: desconocen cuĆ”nto tardarĆ” una autorización pero daben hacer escritos inĆŗtiles para avanzar. Sin datos, una comunidad no sabe quĆ© parte del valor ambiental llegarĆ” al territorio, cuando una autoridad deberĆ” temer algo, y cuĆ”ndo un resultado de mitigación serĆ” o no contabilizado dos veces. Sin tokens, y sin blockchain, el inversionista no puede determinar quiĆ©n posee realmente un derecho, y cada una de esas incertidumbres se incorpora a la depreciación de la transacción por riesgo castigado. Tener data eleva el retorno exigido; organizarla evita garantĆas adicionales; y reportarla sistemĆ”ticamente y a mĆ”s a escala hace que el capital simplemente fluya junto a los indicadores y los precios. Todo capital se puede valorar con mĆ©tricas vĆa Blockchain. Al tokenizarse se puede invertir incluso en un Real World Asset de Ćŗltima generación, hexagonal: la Confianza. Eso es URKU: La confianza en la conservación vĆa soluciones basadas en naturaleza con administración de pueblos originarios, en su territorio, a escala, y con monitoreo, reporte y verificación digitalizados. Con tokens, la confianza deja de ser una consigna. Es una reducción del costo esperado de cooperar. SĆ. Se puede. Ese problema adquiere especial importancia en una AmĆ©rica Latina que continĆŗa buscando inversión privada de largo plazo mientras enfrenta incertidumbre polĆtica, fragmentación regulatoria y bajos niveles de productividad. La cuestión no es solamente atraer mĆ”s capital, sino crear proyectos suficientemente sólidos para que el capital permanezca y se transforme en capacidad productiva. En las finanzas de naturaleza la exigencia es todavĆa mayor, porque los flujos económicos dependen de resultados ambientales que deben demostrarse durante dĆ©cadas. 2. Los ocho paĆses no empiezan desde cero Los ocho paĆses que SIERRA|ANDES articula poseen una base natural de enorme magnitud, aunque muy diferente entre sĆ. Los Ćŗltimos datos comparables del Banco Mundial muestran que en 2023 la superficie forestal representaba aproximadamente el 56,1% del territorio terrestre de PerĆŗ, 52,8% de Colombia, 52,2% de Venezuela, 49,5% de Ecuador y 46,3% de Bolivia. Chile registraba 25% y Argentina 10,3%, cifras menores que no implican un patrimonio natural menor en sentido económico, sino una composición ecosistĆ©mica distinta, con un peso mucho mayor de desiertos, alta montaƱa, estepas, Patagonia, glaciares, humedales y sistemas costeros. Seamos como nuestro ocĆ©ano: PacĆficos... PanamĆ” aƱade otra dimensión al sistema. Su importancia para SIERRA|ANDES no proviene de pertenecer fĆsicamente a toda la cadena andina, sino de conectar el arco sudamericano con el istmo, el Caribe, dos ocĆ©anos y una infraestructura económica cuya operación depende directamente del agua. Esta ampliación funcional es importante porque la economĆa de la naturaleza no sigue fronteras geomorfológicas estrictas: sigue cuencas, corredores biológicos, rutas financieras, sistemas productivos y cadenas logĆsticas. CAF ha identificado 15 ecosistemas estratĆ©gicos de AmĆ©rica Latina y el Caribe, entre ellos los pĆ”ramos, la AmazonĆa, la Patagonia, la Corriente de Humboldt, los manglares y los bosques asociados al corredor Tumbes-Chocó-Magdalena. En 2025 reportó 118 proyectos e iniciativas directamente relacionados con esos ecosistemas, con alrededor de USD 1.500 millones de financiamiento. La evidencia muestra algo importante: el sistema natural ya es regional y el sistema financiero estĆ” comenzando a tratarlo de esa manera. El problema consiste en construir una infraestructura institucional que conecte ambos. 3. El capital natural no se convierte automĆ”ticamente en capital financiero La economĆa convencional mide con bastante precisión una carretera, una planta industrial, una mina o una empresa. Tiene mayores dificultades para medir el valor de un pĆ”ramo que regula agua durante dĆ©cadas, de un bosque que mantiene biodiversidad y captura carbono, o de una cuenca cuya conservación reduce riesgos aguas abajo. Robert Costanza y sus coautores hicieron visible este problema en 1997 al estimar el enorme valor económico de servicios ecosistĆ©micos que no pasan por mercados convencionales. Partha Dasgupta profundizó posteriormente la tesis: las economĆas no existen al margen de la naturaleza, sino dentro de ella. Si una sociedad aumenta capital fĆsico al mismo tiempo que reduce de manera acelerada su capital natural, el PIB puede crecer mientras su riqueza subyacente se deteriora. La dificultad estĆ” en la transición entre ambos conceptos. Un bosque puede tener enorme valor social y, sin embargo, no producir un flujo de caja que permita pagar la conservación. Una cuenca puede resultar indispensable para una ciudad, pero si no existe un mecanismo que conecte al beneficiario con quien conserva aguas arriba, el incentivo económico queda incompleto. Un pĆ”ramo puede almacenar carbono, regular agua y albergar biodiversidad simultĆ”neamente, mientras cada uno de esos servicios tiene metodologĆas, regulaciones y compradores potenciales diferentes. De allĆ surge la necesidad de estructuración. Entre una hectĆ”rea y una inversión existen derechos, metodologĆas, lĆneas de base, monitoreo, validación, verificación, registros, contratos, seguros, vehĆculos financieros y distribución de beneficios. La innovación financiera no elimina esa cadena; la hace financiable. La evidencia internacional confirma que el dinero estĆ” comenzando a moverse en esa dirección. El Grupo BID informó que durante 2025 movilizó mĆ”s de USD 6.000 millones mediante instrumentos e iniciativas vinculados con naturaleza y resiliencia. Al mismo tiempo, desarrolló junto con otras instituciones una guĆa especĆficamente destinada a mejorar la selección de mĆ©tricas de resultados, seƱalando que indicadores robustos, transparencia y sistemas de monitoreo, reporte y verificación son condiciones para que los proyectos ambientales puedan atraer capital privado a escala. La conclusión para SIERRA|ANDES es precisa: la restricción no estĆ” Ćŗnicamente en la disponibilidad de dinero. EstĆ” en la capacidad de producir activos suficientemente verificables. Podemos hacerlo 4. Una coyuntura que vuelve concreta la oportunidad La coincidencia de septiembre de 2026 es particularmente significativa. Entre el 1 y el 3 de septiembre, representantes de 25 paĆses se reunieron en Quito en el 12.Āŗ DiĆ”logo Regional sobre Financiamiento de la Biodiversidad de BIOFIN. El PNUD informó que las soluciones vinculadas con BIOFIN han movilizado cerca de USD 2.000 millones para la naturaleza en AmĆ©rica Latina y el Caribe desde 2018. El encuentro se concentró precisamente en cómo transformar compromisos ambientales en decisiones presupuestarias, polĆticas pĆŗblicas e inversiones. Al mismo tiempo, el 2 de septiembre se publicó en Ecuador la Ley OrgĆ”nica Reformatoria del Código OrgĆ”nico del Ambiente. La ley ya habĆa sido remitida por la Asamblea y fue sancionada por el Presidente antes de su publicación. Esta reforma no aparece aislada. Ecuador habĆa construido previamente un esquema de compensación de emisiones y, en 2026, una Norma TĆ©cnica para la Autorización, Registro, Trazabilidad y Transferencia de Resultados de Mitigación. Esa norma regula el ciclo que va desde la autorización y el registro hasta la trazabilidad, contabilidad, transferencia, retiro y cancelación de resultados de mitigación, incluyendo la articulación con los mecanismos del artĆculo 6 del Acuerdo de ParĆs. La propia regulación reconoce por quĆ© esto era necesario. Los documentos tĆ©cnicos identifican inseguridad jurĆdica, riesgo de doble contabilidad y dificultades para acceder al financiamiento climĆ”tico internacional como problemas que debĆan corregirse mediante reglas de integridad, transparencia y trazabilidad. La relevancia regional es evidente. Si un paĆs puede convertir esa reforma en un proyecto demostrativo capaz de atraer inversión sin diluir la soberanĆa regulatoria ni los derechos territoriales, se genera una experiencia que puede compararse, adaptarse y replicarse en otros paĆses. 5. āParen el volleyā: la economĆa despuĆ©s de la discusión En Quito, āparen el volleyā expresa algo que la teorĆa de juegos conoce bien: llega un momento en que seguir devolviendo la pelota produce menos valor que cambiar el juego. Ganemos perspectiva El problema ambiental latinoamericano ha quedado atrapado muchas veces en oposiciones recurrentes. El Estado teme perder control sobre recursos que considera estratĆ©gicos; las comunidades temen que el valor producido en sus territorios sea apropiado desde fuera; las empresas temen que las condiciones pactadas cambien despuĆ©s de invertir; los inversionistas temen que un activo no pueda probar su integridad; los reguladores temen doble conteo o promesas ambientales que no corresponden con resultados reales. La salida no consiste en elegir uno de esos actores y excluir a los demĆ”s. Consiste en diseƱar un arreglo donde sus incentivos puedan coexistir. La normativa ecuatoriana de compensación ya contiene elementos de esa lógica. Exige que quienes desarrollan iniciativas apliquen salvaguardas ambientales y sociales, que los actores involucrados estĆ©n de acuerdo con la formulación del proyecto, que el financiamiento climĆ”tico sea utilizado efectivamente y que se cumpla el plan de distribución de beneficios previsto en el diseƱo. TambiĆ©n exige monitoreo, reporte y verificación y asigna a organismos evaluadores de conformidad la responsabilidad de validar o verificar las iniciativas. Eso es mucho mĆ”s que un mercado de toneladas. Es una arquitectura de responsabilidades. Desde SIERRA|ANDES, āparen el volleyā deberĆa significar precisamente esto: detener el interminable cambio de posiciones y definir quiĆ©n produce el resultado, quiĆ©n lo mide, quiĆ©n lo verifica, quiĆ©n lo registra, quiĆ©n aporta el capital, quiĆ©n asume el riesgo y cómo se distribuye el beneficio. 6. ABC: la naturaleza antes del instrumento financiero SIERRA|ANDES organiza el activo mediante ABC: Agua, Biodiversidad y Carbono. La secuencia no es cosmĆ©tica. Impide que la lógica financiera termine reduciendo todo el territorio a carbono. El agua es el vĆnculo inmediato entre alta montaƱa y economĆa. Un pĆ”ramo que retiene y regula agua produce servicios para hogares, agricultura, ganaderĆa, generación elĆ©ctrica e industria. El problema económico aparece cuando el beneficiario aguas abajo no participa en el costo de conservar el ecosistema aguas arriba. En ese espacio pueden surgir pagos por servicios ecosistĆ©micos, fondos de agua, mecanismos tarifarios, bonos, financiamiento combinado y otras estructuras que transformen una externalidad positiva en un flujo sostenible. La biodiversidad representa algo mĆ”s complejo. No es un inventario de especies, sino la capacidad del sistema vivo para mantener funciones y resiliencia. Su medición financiera todavĆa se encuentra menos estandarizada que el carbono, pero precisamente por ello el rĆ”pido desarrollo de mĆ©tricas de naturaleza que observan el BID, CAF y BIOFIN resulta relevante. El carbono es el componente mĆ”s avanzado desde el punto de vista de estandarización. Puede expresarse en toneladas equivalentes, someterse a metodologĆas, verificarse y registrarse. Por ello puede funcionar como puerta de entrada financiera, aunque no deba confundirse con el valor completo del territorio. En el propio trabajo interno de SIERRA|ANDES se ha ratificado que el activo ambiental debe combinar carbono con agua y biodiversidad para reducir la dependencia de una sola categorĆa regulatoria. La Junta tambiĆ©n decidió reactivar los tres Documentos de Proyecto correspondientes a Agua, Biodiversidad y Carbono, lo que convierte ABC en una lĆnea operativa y no Ćŗnicamente conceptual. 7. PACES: la naturaleza tiene que producir desarrollo humano ABC describe el activo. PACES describe el resultado. La dimensión polĆtica no debe confundirse con militancia ni partidismo. Se refiere a la capacidad de producir reglas y acuerdos que sobrevivan a cambios de gobierno, autoridades y liderazgos territoriales. La dimensión ambiental establece los lĆmites ecológicos dentro de los cuales puede funcionar la economĆa. La dimensión cultural determina si el proyecto es compatible con identidad, conocimientos y transmisión intergeneracional. La dimensión económica observa productividad, inversión, precios, ingresos y acumulación de capital. La dimensión social obliga a responder quiĆ©n recibe los beneficios, quiĆ©n asume los costos y cómo cambia efectivamente la vida de las familias. El valor de PACES estĆ” en impedir que una sola mĆ©trica monopolice la evaluación. Un proyecto puede aumentar capturas de carbono y fracasar socialmente. Puede ser rentable y polĆticamente inviable. Puede conservar hectĆ”reas y generar resistencia cultural. Puede mejorar ingresos a corto plazo mientras deteriora una cuenca. Los proyectos de cuarenta aƱos no soportan esas contradicciones por mucho tiempo. El propio informe semanal de SIERRA|ANDES describe la articulación buscada entre sector privado, comunidades, gobiernos locales y academia, con el propósito de reducir dependencia del conflicto polĆtico nacional y trabajar simultĆ”neamente ABC, dMRV, desarrollo humano y la lógica del activo natural como respaldo económico. Esa es, en tĆ©rminos institucionales, la transición desde un proyecto de carbono hacia una plataforma territorial. 8. Ocho paĆses como división funcional del trabajo Los Estados Unidos del URKU en los Andes, EUUA, no requieren que los ocho paĆses se parezcan entre sĆ. Su valor estĆ” precisamente en lo contrario: utilizar las diferencias para producir especialización. Venezuela representa la dimensión cultural porque una inversión de varias dĆ©cadas necesita algo que los contratos no pueden crear por sĆ solos: pertenencia y continuidad. El arco venezolano conecta Andes, Caribe, Orinoco y AmazonĆa, y su función dentro de PACES consiste en estudiar cómo identidad, memoria y territorio pueden sostener comportamientos colectivos mĆ”s allĆ” del ciclo polĆtico. PanamĆ” representa Agua porque su principal infraestructura económica permite observar de manera casi fĆsica que la naturaleza puede ser capital productivo. El funcionamiento del Canal depende de un sistema hĆdrico; conservar cuencas no es allĆ una polĆtica ambiental perifĆ©rica, sino protección de infraestructura económica. Esa experiencia puede convertirse en conocimiento Ćŗtil para desarrollar instrumentos financieros asociados a seguridad hĆdrica en otros territorios. Colombia representa Carbono y, de manera complementaria, puede especializarse en estandarización, validación, verificación y certificación. Su cobertura forestal, que el Banco Mundial sitĆŗa en 52,8% del territorio en 2023, le proporciona una base natural importante, pero el valor estratĆ©gico estĆ” en construir integridad. En los mercados ambientales el cuello de botella no es solamente generar una tonelada, sino probar de manera independiente que existe, que es adicional cuando corresponde, que no fue contada dos veces y que mantiene los atributos prometidos. Ecuador representa Biodiversidad y puede cumplir simultĆ”neamente el papel de primer territorio demostrativo. Su cobertura forestal alcanzaba 49,5% en 2023, pero esa cifra subestima el valor de pĆ”ramos, humedales, sistemas marinos, GalĆ”pagos y otros ecosistemas que no se reflejan en una sola medida. La nueva reforma ambiental y la infraestructura regulatoria de carbono le ofrecen ademĆ”s una coyuntura singular para demostrar cómo una jurisdicción puede proteger su soberanĆa ambiental y atraer capital privado al mismo tiempo. PerĆŗ representa la dimensión polĆtica e institucional porque sus proyectos extractivos, sus comunidades, sus Andes y su AmazonĆa hacen visible el costo económico de la incapacidad para sostener acuerdos. Un proyecto de treinta o cuarenta aƱos necesita reglas que sobrevivan a personas. Ese es el aprendizaje que PerĆŗ puede sistematizar para el conjunto. Bolivia representa la dimensión ambiental porque obliga a introducir los lĆmites ecológicos en el corazón de la valoración. Con Andes, altiplano, salares y AmazonĆa dentro de una misma geografĆa, su aporte es recordar que el hecho de poder asignar precio a un activo no significa que deba explotarse hasta el lĆmite que permite el mercado. Argentina representa la dimensión social porque la inversión ambiental pierde legitimidad cuando quienes soportan restricciones territoriales no participan de los beneficios. La dimensión social debe convertirse en medición de empleo, ingreso, movilidad, servicios, seguridad económica y distribución territorial de valor, de manera que el Ć©xito ambiental pueda vincularse con resultados humanos. Chile representa la dimensión económica porque posee condiciones para estructurar vehĆculos de inversión, gobernanza corporativa, administración, valorización, contratos y conexión con mercados de capitales. Esto no significa trasladar el activo fuera de su paĆs de origen. Significa distinguir entre la jurisdicción del ecosistema y la jurisdicción desde la cual puede organizarse el capital. Esta división funcional no pretende afirmar que Venezuela carezca de economĆa, Chile de cultura o Ecuador de capacidad polĆtica. Todos los paĆses poseen todas las dimensiones. La especialización sirve para construir centros de excelencia y reducir la duplicación de capacidades costosas. 9. Kayambi como prueba y no como promesa Una arquitectura regional solamente gana credibilidad cuando empieza por un territorio. Kayambi cumple esa función. El proyecto se mantiene como piloto y la Junta ratificó la producción de sus tres componentes de Agua, Biodiversidad y Carbono. El horizonte estratĆ©gico utilizado por SIERRA|ANDES es de cuarenta aƱos y el diseƱo vincula el activo natural con dMRV, desarrollo humano e inversión. La importancia del piloto no consiste en demostrar solamente que existe carbono. Consiste en probar si puede integrarse una cadena completa que empiece en territorio y termine en capital verificable. Eso exige identificar los actores que tienen derechos, establecer lĆneas de base, producir información geoespacial, desarrollar mĆ©tricas, implementar monitoreo, contratar verificación independiente, cumplir las exigencias registrales y demostrar que la distribución de beneficios funciona. Significa tambiĆ©n observar producción, ingreso y bienestar, porque un proyecto ambiental que exige conservación durante cuatro dĆ©cadas sin mejorar las condiciones económicas de quienes viven en el territorio contiene un problema de incentivos desde el primer dĆa. La normativa ecuatoriana resulta Ćŗtil precisamente porque obliga a separar estas funciones. El desarrollador de la iniciativa tiene responsabilidades de monitoreo, salvaguardas y distribución; los organismos de conformidad validan y verifican; la Autoridad Ambiental mantiene sus competencias. SIERRA|ANDES utiliza esa separación como fortaleza institucional. 10. Una tonelada debe existir una sola vez La integridad del sistema depende de una regla que parece obvia pero que los mercados de carbono han demostrado que no siempre es sencilla de garantizar: el mismo resultado no puede utilizarse simultĆ”neamente para reclamaciones incompatibles. La regulación ecuatoriana distingue expresamente las Unidades de Carbono Equivalente de los Resultados Autorizados de Mitigación. No establece una conversión automĆ”tica entre ambas categorĆas ni permite presumir que una UCE se transforma por sĆ sola en un resultado autorizado para transferencia internacional. La misma norma prohĆbe doble registro, doble emisión, doble uso, doble retiro, doble cancelación y doble contabilidad. AdemĆ”s, establece interoperabilidad entre registros para asegurar consistencia de datos, trazabilidad y detección de incompatibilidades. Esto tiene una implicación importante para URKU. Su valor no deberĆa depender de presentarse como sustituto del resultado ambiental reconocido por una jurisdicción. Puede ser mucho mĆ”s sólido si funciona como capa económica y digital para derechos contractuales, trazabilidad de flujos, información y participación en proyectos, mientras la naturaleza jurĆdica de cada resultado ambiental permanece exactamente donde la legislación correspondiente la ubica. La tokenización no debe crear ambigüedad jurĆdica. Debe reducirla. 11. De dMRV a infraestructura regional de confianza El dMRV tiene sentido si disminuye el costo de producir evidencia. La observación satelital puede seguir cambios de cobertura. Los sistemas geoespaciales pueden relacionar parcelas con ecosistemas y derechos. Los registros productivos pueden asociar cambios en prĆ”cticas con variables económicas. Las series temporales permiten distinguir un resultado persistente de un cambio pasajero. Los documentos de verificación pueden quedar ligados a una cadena de información auditable. Ninguna de estas herramientas sustituye al verificador ni al regulador. Su valor económico aparece porque reduce la asimetrĆa de información entre actores que no se conocen y que, muchas veces, se encuentran en diferentes paĆses. Eso es precisamente lo que las instituciones multilaterales estĆ”n identificando como una condición para escalar las finanzas de naturaleza. El BID seƱala que mĆ©tricas consistentes y sistemas robustos de MRV construyen confianza, reducen ambigüedad y permiten convertir resultados ambientales en oportunidades financiables. Una infraestructura regional basada en esa lógica permitirĆa que proyectos de Ecuador, Colombia, PerĆŗ o PanamĆ” permanezcan jurĆdicamente distintos y, sin embargo, produzcan datos comparables. Esa interoperabilidad económica es mucho mĆ”s realista que intentar imponer una regulación Ćŗnica a ocho paĆses. 12. La escala cambia el modelo de negocio La construcción regional tiene ademĆ”s una justificación estrictamente financiera. Cada proyecto ambiental enfrenta costos fijos considerables. Hay que pagar estudios, estructuración jurĆdica, metodologĆas, sistemas de información, validación, verificación, administración y comercialización. En territorios pequeƱos, esos costos pueden representar una proporción suficientemente alta del valor total como para hacer inviable el proyecto. Una plataforma puede distribuir parte de esos costos entre varios proyectos. El mismo sistema de debida diligencia puede adaptarse a distintos territorios. Una infraestructura dMRV puede servir a varias jurisdicciones. Los contratos pueden construirse sobre una biblioteca jurĆdica comĆŗn. El conocimiento acumulado por una verificación puede reducir el costo de la siguiente. La diversificación tambiĆ©n importa. Una cartera compuesta exclusivamente por carbono ecuatoriano concentra riesgo territorial, regulatorio y de mercado. Una arquitectura donde agua, biodiversidad y carbono se desarrollen en distintas jurisdicciones distribuye parte de esos riesgos sin mezclar jurĆdicamente los activos. La Junta de SIERRA|ANDES ya ha comenzado a moverse desde la lógica de un proyecto hacia la lógica de una plataforma. En septiembre ratificó una meta de levantamiento de USD 500.000, aprobó una referencia comercial de USD 20 millones y estableció una lógica segĆŗn la cual 70% de las ventas se orientarĆa a inversión territorial y 30% al margen y operación, con Ć©nfasis posterior en reinversión y capitalización de nuevos proyectos. Estas son todavĆa decisiones internas y no resultados financieros realizados, pero muestran que la arquitectura ya estĆ” pensando en escalamiento y no Ćŗnicamente en una transacción aislada. 13. De lo Kayambi a una cartera andina La expansión debe producirse por evidencia acumulativa y no por declaración. Kayambi tiene que demostrar primero que las funciones esenciales pueden coexistir dentro de un mismo proyecto: territorio, comunidades, metodologĆa, regulación, medición, verificación, financiamiento y distribución. El segundo territorio serĆ” mĆ”s importante de lo que parece, porque deberĆ” demostrar que la arquitectura no depende de las condiciones extraordinarias del primero. Cuando el modelo sobreviva a un cambio de comunidad, ecosistema y jurisdicción, comenzarĆ” a existir evidencia de replicabilidad. A partir de allĆ la cartera tendrĆ” sentido. No porque todos los proyectos sean iguales, sino porque compartirĆ”n una infraestructura metodológica y de inversión que permitirĆ” compararlos y administrar sus riesgos. La plataforma serĆ” la consecuencia económica de esa cartera, no una marca creada antes que sus activos. Esta secuencia es coherente con Ostrom. Las instituciones robustas no suelen surgir de una solución universal diseƱada desde arriba. Se construyen mediante reglas adaptadas a la realidad local, aprendizaje, monitoreo y capacidad de corregir. Los EUUA tienen sentido si siguen la misma lógica. 14. Cuarenta aƱos obligan a pensar de otra manera El horizonte de cuarenta aƱos modifica la función objetivo. Un gobierno dura una fracción de ese perĆodo. Una administración empresarial dura menos. Las tecnologĆas cambiarĆ”n varias veces. Las condiciones de los mercados de carbono probablemente serĆ”n muy distintas en 2046 y nuevamente en 2066. El territorio, en cambio, seguirĆ” allĆ. Por eso la evaluación económica no puede limitarse al precio actual del carbono ni al valor presente de una venta temprana. Debe preguntarse cuĆ”nto capital natural, humano, social y productivo existirĆ” al final del perĆodo. Un niƱo nacido en 2026 tendrĆ” cuarenta aƱos cuando termine ese horizonte. Si el proyecto funciona, ese adulto deberĆa encontrar una cuenca mĆ”s segura, un ecosistema mĆ”s resiliente, mayor productividad, mejores ingresos y una estructura institucional capaz de seguir generando valor. Si solamente encuentra certificados emitidos dĆ©cadas antes, el proyecto habrĆ” confundido el instrumento con el objetivo. Esta es la razón por la cual PACES resulta indispensable. La sostenibilidad financiera depende de la sostenibilidad polĆtica, ambiental, cultural y social del territorio. 15. Los Andes como economĆa de cooperación La propuesta de los EUUA adquiere finalmente sentido cuando se observa como división regional de capacidades. Venezuela aporta cultura y continuidad. PanamĆ” permite vincular agua con infraestructura y finanzas. Colombia puede construir integridad alrededor del carbono y la verificación. Ecuador aporta biodiversidad y el primer laboratorio regulatorio-territorial. PerĆŗ puede trabajar la capacidad polĆtica de sostener acuerdos. Bolivia introduce lĆmites ambientales dentro de la valoración. Argentina permite medir la distribución social del resultado. Chile convierte proyectos tĆ©cnicamente sólidos en estructuras comprensibles para el capital. Ninguna de estas funciones necesita eliminar la autonomĆa de las demĆ”s. Por el contrario, la arquitectura funciona precisamente porque cada paĆs mantiene sus competencias y se conecta mediante estĆ”ndares, información, contratos y proyectos. Es una forma de integración mucho mĆ”s cercana a la economĆa que a la retórica polĆtica. 16. Parar el volley para producir evidencia La región posee activos naturales extraordinarios y existe capital buscando inversiones asociadas con naturaleza. CAF reporta alrededor de USD 1.500 millones en su portafolio de ecosistemas estratĆ©gicos; el Grupo BID informó mĆ”s de USD 6.000 millones movilizados o comprometidos en iniciativas de naturaleza durante 2025; BIOFIN seƱala cerca de USD 2.000 millones movilizados en AmĆ©rica Latina y el Caribe desde 2018. Esas cifras no prueban que cualquier proyecto ambiental sea financiable. Prueban algo diferente y mĆ”s importante: existe un sistema financiero que busca proyectos capaces de mostrar resultados ambientales creĆbles. Por eso el activo escaso no es solamente el capital. Es la confianza verificable. SIERRA|ANDES puede producirla si demuestra que un territorio puede identificar sus activos, que los derechos pueden documentarse, que los actores pueden acordar una distribución, que la medición puede repetirse en el tiempo, que un tercero independiente puede verificarla y que el inversionista puede seguir lo que ocurrió con su dinero sin desplazar al Estado ni a la comunidad. āParen el volleyā significa exactamente eso. No suspender la acción, sino terminar con el ir y venir que impide fijar reglas. Sentarse, definirlas y someterlas despuĆ©s a la prueba mĆ”s exigente que existe: la realidad. Los Estados Unidos del URKU en los Andes no necesitan comenzar como una declaración polĆtica. Pueden surgir gradualmente de una economĆa que funcione. Kayambi proporciona el primer terreno de prueba. Un segundo territorio permitirĆ” comprobar replicabilidad. La acumulación de proyectos permitirĆ” construir una cartera y la cartera justificarĆ” una plataforma regional. Cuando esa plataforma pueda mostrar contratos ejecutados, datos auditables, beneficios distribuidos y activos naturales conservados durante el tiempo suficiente, la arquitectura dejarĆ” de depender de la confianza previa de quienes la escuchan. HabrĆ” producido evidencia que permita confiar. AhĆ estĆ” el punto de encuentro entre la reforma ecuatoriana, ABC, PACES, URKU y SIERRA|ANDES. Los Andes no necesitan que alguien les diga que vuelvan a creer. Necesitan demostrar que pueden convertir su extraordinario capital natural en capital humano, social y productivo sin destruir la fuente que lo genera. Cuando puedan hacerlo territorio por territorio y generación por generación, creer dejarĆ” de ser una exhortación. SerĆ” una decisión racional. Podemos hacer las paces si estamos en la paz de Dios. Nuestro destino es estar unidos como latinoamericanos, como paĆses andinos, como Chile y Ecuador, Argentina y Bolivia, PerĆŗ y Colombia, PanamĆ” y Venezuela. Somos una gran nación que tiene una cordillera comĆŗn y puede crecer si vuelve a creer en sĆ misma. Podemos expulsar las drogas hacia fuera, lejos de AmĆ©rica toda. Podemos ganar la guerra, pero necesitamos hacer las paces definitivamente entre nosotros. Antes que nada. Todo el rato. SĆ se puede. SĆ. Se puede. Referencias North, Douglass C. (1990), Institutions, Institutional Change and Economic Performance, Cambridge University Press. Williamson, Oliver E. (1985), The Economic Institutions of Capitalism, Free Press. Ostrom, Elinor (1990), Governing the Commons, Cambridge University Press. Costanza, Robert et al. (1997), āThe Value of the World's Ecosystem Services and Natural Capitalā, Nature, 387. Dasgupta, Partha (2021), The Economics of Biodiversity: The Dasgupta Review, HM Treasury. Banco Mundial, World Development Indicators, datos de superficie forestal 2023. Banco Interamericano de Desarrollo (2026), 2025 Year in Review: Advancing Nature Finance in Latin America and the Caribbean. CAF (2025), portafolio de ecosistemas estratĆ©gicos presentado en COP30. PNUD-BIOFIN (2026), 12.Āŗ DiĆ”logo Regional sobre Financiamiento de la Biodiversidad de AmĆ©rica Latina y el Caribe. RepĆŗblica del Ecuador (2026), Ley OrgĆ”nica Reformatoria del Código OrgĆ”nico del Ambiente, Quinto Suplemento No. 360 del Registro Oficial. RepĆŗblica del Ecuador (2026), Norma TĆ©cnica para la Autorización, Registro, Trazabilidad y Transferencia de Resultados de Mitigación.

Platinum (Student)
7,77
Cada mes
Estudiante / Lider Social
VƔlido hasta que se cancele
1 URKU (Token): Almacena 1 Tonelada de CO2
4 ArtĆculos Exclusivos Al Mes

Best Value
Gold (Follower)
15,54
Cada mes
Trabajador / Profesional
VƔlido hasta que se cancele
2 URKU (Tokens): Almacena 2 Toneladas de CO2
4 ArtĆculos Exclusivos Al Mes
Acceso Indexado a Contenido Previo
Leer y Participar en Proyectos de Inversión (Por Invitación)

Palladium (Business)
23,31
Cada mes
Ejecutivo / Inversor
VƔlido hasta que se cancele
3 URKU (Tokens): Almacena 3 Toneladas de CO2
4 ArtĆculos Exclusivos Al Mes
Acceso Indexado a Contenido Previo
Contenido Adicional
Coaching de Emprendimiento
Acceso a Talleres de Programación de inversiones
Presentar Proyectos
Participar en Rondas de Inversión
Invitar a Miembros Gold a Reuniones y Proyectos
Elige tu plan de precios
Elige el que más te convenga
