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GOBERNAR: ARTICULAR VS IMPONER



La Economía de la Política ("Political Economics", Persson & Tabellini: MIT-2000) ha sido por dos décadas, uno de mis 5 libros de Cabecera.


Lo utilicé como Libro de Texto en mis clases de Teoría y Política Fiscal en la Pontificia Universidad Católica de Quito, por más de un Lustro, en su Facultad de Economía (Economía Pura).


Dicho libro lo compré en Londres, en un viaje en el que negociábamos un Canje de Deuda Externa del gobierno de Ecuador con el Gobierno Británico, en el año 2002, a poco tiempo de haberme posesionado como Subsecretario de Programación de Inversiones del Ministerio de Economía y Finanzas del Ecuador, dos años después de haber apoyado la instalación de la Dolarización (2000) en Ecuador desde la Presidencia de la República, y luego de un Diálogo (desde dicha instancia) para mantenerla en pie vía negociación con Indígenas y Movimientos Sociales, en el "Gran Acuerdo Nacional Ecuatoriano, GANE" (2000).


Los británicos y el equipo de su Chancelor of the Exchequer, nos habían propuesto un esquema "Debt 4 Equity", que para mí era incomprensible, como Latino-Americano, ajeno a las buenas prácticas Anglo-Sajonas de Alianzas Público-Privadas, y pedí que me recomienden, mis colegas economistas británicos, una buena librería donde pudiera encontrar mejor literatura para entender y procesar, investigar, analizar y explicar a mis colegas de gobierno, tanto autoridades, como funcionarios de carrera, en las semanas siguientes, lo que debíamos hacer, para llegar a buen puerto. La idea era canjear deuda por acciones en empresas, y aquello me sonaba, al menos a Alianzas Público-Privadas, si no, Privatización, y sabía que la negociación iba a ser durísima, si algún momento llegaba a darse.


En esas circunstancias encontré este maravilloso libro, cuya introducción me cautivó, dado mi "Yo y mis Circunstancias" del 2002, hace 21 años. A la luz de lo que vivimos ayer en Chile, cuando el Presidente Gabriel Boric caía por debajo del 30% de aceptación en su país, mi hogar querido, y su desaprobación superaba el 70%, con nivel récord para su "Yo y sus Circunstancias", corrí a mirar, en la noche, tras ver la encuesta CADEM, mi libro de siempre, para encontrar algo que desarrollo en este artículo y cuyo título es indicativo: "Gobernar: Articular vs Imponer"; arte de la política, y por supuesto, práctica de la economía de la política, sobre todo: articular...


La Economía de la Política ha sido desde fines del siglo pasado, un área de las más activas en investigación ya por 4 décadas. Justamente este Sábado, miraba con orgullo que mi mejor alumno en Quito, había sido posicionado, por su trabajo en la academia, como el Economista Top de Ecuador en publicar en los grandes "Journals". Lo recuerdo en las gradas de la Facultad, preguntándome sobre los modelos de Persson y Tabellini, y me recuerdo explicándole la practicidad de los complejos modelos que tuvimos que procesar en el Estado y en la Academia, no solo para hacer Canjes de Deuda, sino para armar bien los Presupuestos del Estado, y sin duda, para negociar situaciones económicas con políticos cuyos intereses no necesariamente eran legales, aunque se pudiera pensar que eran legítimos, y viceversa.


El Presidente de Chile ha tomado una decisión que El considera legítima, en base a lo que le permite la Ley, y la ha tomado, a dicha decisión, sobre una base política, que no económica, y eso le ha costado su capital político, y la incertidumbre general económica, en un país cuya inflación en alimentos cerró en 25% el año pasado, duplicando casi la inflación general que terminó en 12.8% en el país.


Menciono el libro de Persson y Tabellini, porque hay tres (3) ideas de articulación que habrían sido infinitamente más prolijas, de estudiarse y trabajarse, para hacer el "canje" que el Presidente hizo, finalmente, por imposición, a un altísimo costo (sin economía de la política), desdibujando su gobierno y su identidad (a costa de un co-ideario y secretario de la presidencia, y una ministra mujer más, en un gobierno auto-denominado "feminista").


Articular: 1) Social Choice, 2) Rational Expectations Macroeconomics, y 3) Game Theory


La elección social le habría caído de perlas al gobierno, de haber hecho la tarea con prolijidad, pues le habría abierto la puerta a mirar los efectos macro de sus decisiones basadas en expectativas que quizá no fueron las más racionales (según lo ha reconocido su vocera), y por supuesto, careciendo de un equilibrio dinámico de juegos centrados en lo que la teoría de juegos aplicada a la economía de la política le hubiera permitido.


Seguir a Persson y Tabellini le habría permitido pensar en los votantes como seres racionales, más que en los políticos y sus partidos, de modo de articular vía diálogo, acuerdos, en lugar de imponer algo que no le está dejando gobernar.


Tómese en cuenta que hoy, más que nunca, los agentes racionales pueblan los mercados sí, pero además, y sobre todo, participan en política, y las preferencias de política son tan valiosas como las de consumo.


Lo clave es manejar una estructura de incentivos y trade-offs, de modo de tener un mejor entendimiento de los temas más delicados (e.g. la seguridad y la inflación, o el estancamiento) que afectan al sistema económico.


Un buen Diálogo Hexagonal dentro del gobierno permitiría entender los incentivos de los políticos y nos llevaría a entender mejor la formación de políticas y el rol de las diferentes instituciones políticas en la conformación efectiva de la fundamental política, y lo más urgente, de la política económica.


Chile, como Brasil, y otros, somos sociedades democráticas y nuestros problemas económicos están basados en las decisiones de política nada triviales que deben tomar todos los líderes hexagonales, no solo en el estado, sino en el mercado, la sociedad, las comunidades, los inversores, y la academia.


El Presidente ya no es Diputado, ni es Oposición. No necesita dar "Señales", sino "Certezas". No debe imponer en favor de los que le llevaron al poder, sino articular en beneficio de ellos y de todos:


En nuestros tiempos en la Presidencia de Ecuador, antes del Socialismo del Siglo 21 (que hoy sufre Chile, tras 20 años de que lo sufrimos en Ecuador, queriendo la mayoría solo olvidarlo), lo que nadie quería era verse como "bombero" (apagando incendios). Parece que en Chile, el 99% de aceptación ciudadana a Bomberos (no estatales, sino voluntarios, maravillosamente) es, en cambio, la envidia de los partidos que gobiernan y pidieron los indultos, especialmente el partido comunista, que apenas tiene 15% de aceptación ciudadana.


Por la tendencia que lleva, si el Presidente no hace uso de la "Economía de la Política" y no comienza a articular, sino que persiste (desprolijamente) en imponer, posiblemente termine ubicado en la esquina inferior, con menos de 20% del voto, y así, será difícil, si no es imposible, que gobierne:

70% de desaprobación está, lastimosamente, demasiado cerca del 80% que -en todos los modelos de economía política- es un nivel en el que las estrategias ya no son de convergencia, sino de manipulación y conflicto.


Quizá sea tiempo de acercarse al 80% del país, y alejarse del 20% del mismo.

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