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QUE ORDINARIEZ TAN GRANDE!

Todo saldrá perfecto siempre; nada saldrá como nosotros queremos, nunca...


"The Economist" decía, en esta semana, una gran verdad: "Society bombards us with instructions to be happier, fitter and richer. Why have we become so dissatisfied with being ordinary?"


Leer el artículo de marras me recordó una frase que escuché a dos señoras en un mall, a mediados de los 90s, al dirigirse entre ellas las miradas, tras ver a dos adolescentes besándose como si el mundo fuera a terminar esa tarde misma: "Que ordinariez tan grande".


A mí me parecía extraordinario, como recién llegado a Chile, el ver cómo las parejas se comían a besos en todo lugar. Yo venía de Quito, una sociedad bastante más pacata, y mucho más cuidadosa con las formas que el Chile que veía descubrirse antes mis entonces jóvenes y solteros ojos que vivían intensamente el mix de experiencias del buen shock cultural.


Ser ordinario, en esa época era lo extraordinario, pues lo normal era ser "cartucho". La sociedad tenía su "destape", y esa "ordinariez" era grande, pero muy grande, para una sociedad que se había acostumbrado a caer en la trampa del perfeccionismo.


Chile era entonces el mejor alumno de la región. Eran los Jaguares de América.


Hoy, todo eso ha cambiado radicalmente: el destape y el bienestar nos tienen en una situación en la cual la ordinariez es ya lo normal, y lo extraordinario es ser cartucho y pacato.


La trampa del perfeccionismo nos llevó acá, a Chile, a ser una sociedad que sobre-reaccionó.


Hoy, el estallido social y el Chile Despertó, comienza a desgastarse como protesta, y comienza a ser alternativa real, sociológicamente hablando, el ser perfeccionistas, y rechazar la ordinariez.


Posiblemente hoy, en un 10 de Agosto, día de Libertad para Quito, mi ciudad, resulte que estemos observando que la trampa del perfeccionismo de la que habla la revista colega, sea un ensayo de realidad en la cual nos acostumbremos a la ordinariez de lo conservador, pues comienza a ser mayoría consolidada el rechazo al progresismo extremo.


Quién sabe y en menos de un mes tendremos una nueva y perfectita guagüita-bebé jaguar creciendo?


Ojalá lo podamos llamar como a la bebé en Mafalda: "libertad" (será pequeñita, pero tendrá un tremendo futuro)...

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