
SACRAMENTO ETERNO
- ROBERTO SALAZAR CORDOVA

- 8 oct
- 3 Min. de lectura
“Lo sagrado nunca envejece”— ó la Economía de la ESPIRITUALIDAD
Lo Sagrado Nunca Envejece
Por Roberto F. Salazar-Córdova – ADN@+6 / Red Santa Cruz / Hexagon Group Lat-Am | UK Global
I. Lo eterno en lo cambiante
Hay algo que no se deprecia con el tiempo: lo sagrado.
Las ideologías mueren, los imperios se derrumban, las vanidades se fracturan, pero lo sagrado —ese punto donde el alma toca lo absoluto— nunca envejece.
Lo que envejece es la forma, no el fondo; la narrativa, no la inspiración.
El cristianismo ha sobrevivido a veinte siglos precisamente porque ha sabido morir muchas veces: conquistando al imperio romano, superando el feudalismo, rehaciéndose tras el colonialismo, enfrentando a la modernidad… y hoy, ganándole -vía oración- al algoritmo.
Así, lo sagrado —ese pulso de amor, verdad y propósito— sigue latiendo.
II. El nuevo rostro del cristianismo
El cristianismo del siglo XXI no está en crisis: está en mutación.
La cruz ya no se levanta solo sobre templos, sino sobre servidores digitales; la oración ya no se escucha solo en monasterios, sino en plataformas virtuales.
El problema no es que Dios se haya alejado, sino que el ruido aumentó.
Y entre tanto ruido, las voces que hablan en nombre de la fe se escuchan nítidas frente a las vaguedades con las que habla la rabia del miedo.
Hoy, la moral es interna y comunitaria; se transforma en trinchera de paz, más allá de la ética política que ataca al otro cuando se queda sin argumentos.
Citar el mensaje del Evangelio llena ese vacío; otros textos sagrados convergen si el diálogo busca paz de fondo y si se producen encuentros que van más allá de una consigna de campaña política ó de mercado, sobre todo sí resuena en diálogos con, de y desde las comunidades de empresarios, indígenas, religiosos, artistas, coterráneos, pensadores, académicos, partidistas, deportistas y gestores.
Por eso el desafío no es volver al pasado, sino volver al espíritu. Juntos.
A esa llama que no se apaga retornamos a diario sin porfía porque no hay escasez que le aplique; a esa llama le pertenece el tiempo.
III. Fe sin miedo, poder sin violencia
En la Red Santa Cruz y en el ADN@+6 creemos que lo sagrado no se defiende con discursos, sino con coherencia estructural.
Creemos que la fe no se impone: se administra como bien común.
La política puede regular, la economía puede financiar, pero solo la espiritualidad puede ordenar.
No hay paz sin estructura, ni estructura sin espíritu.
Por eso decimos que el futuro no será religioso ni secular, sino integral.
Será capaz de reconciliar lo político con lo espiritual, lo económico con lo humano, lo digital con lo divino.
IV. El alma en la era del algoritmo
Estamos entrando en una época en que cada creyente tiene un púlpito: su pantalla.
El riesgo es que el Evangelio y lo sagrado se acuñe en mera solidez y pierda la liquidez que debe fluir por el cuerpo social para calmar la sed (también) económica.
La verdad sin amor se convierte en mercancía; el amor sin verdad se vuelve propaganda.
El nuevo cristianismo —el que necesitamos— será capaz de programar la compasión en sus algoritmos, o de tokenizar la solidaridad sin mercantilizarla, o de medir la huella de carbono sin olvidar la del alma.
V. Servir mejor para ser más
Lo sagrado nunca envejece porque no depende del tiempo; depende de la entrega.
Cada acto de servicio verdadero, trazable en cadenas de bloques es un sacramento cotidiano.
Cada diálogo hexagonal, una mesa civil donde se consagra el bien común.
Por eso repetimos nuestras consignas de red, no como lema institucional sino como doctrina viva:
Nada con Políticos. Todo en comunidades.
Adelante! Siempre!!
Ora et labora, urbi et orbi, per secula seculorum.
Servir mejor para ser más.
ADN@+











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