
Yo me juego por Denisse
Por Denisse en Cayambe y los Andes
Roberto F. Salazar-Córdova
Ella es candidata. La apoyo.

Lo digo después de casi veinte años intentando responder una misma pregunta: ¿cómo conseguir que la extraordinaria riqueza natural de nuestros territorios andinos y amazónicos deje de ser solamente algo que debemos proteger y se convierta también en una fuente sostenible de bienestar, inversión y futuro para los pueblos que la han conservado?
No llegamos a Denisse de la Cruz en una campaña electoral. Llegamos después de Yasuní, de Tzapapentza, de los pueblos Shuar y Achuar, de Sapap-Entsa, de SAPAP KUIT, de CHALUPAS, de Cambridge, de innumerables reuniones, modelos financieros, intentos, aciertos y aprendizajes. Y llegamos finalmente al Pueblo Kayambi.
Por eso nuestra decisión tiene historia.
En marzo de 2015 llevamos esa búsqueda a Cambridge. Los documentos que todavía conservo permiten reconstruirla con precisión. El 26 de marzo, en el University of Cambridge Institute for Sustainability Leadership, participamos en un Diálogo de Líderes sobre negocios responsables y gobernanza glocal. Wayne Visser participó en aquella jornada. Y allí estaba ya una idea que hoy resulta sorprendentemente familiar: Tzapapentza.
Tzapapentza planteaba un Non-Mining Bond y una arquitectura de alianzas alrededor de bienes y servicios ambientales en áreas protegidas por comunidades. La agenda de Cambridge incorporaba recursos genéticos, cultura ancestral y bienes y servicios ambientales; incorporaba a Morona Santiago; incorporaba comunidades amazónicas. Y allí aparecía también algo que seguimos utilizando once años después: el Diálogo Hexagonal.
De 18:00 a 19:00, después de la jornada formal, la agenda registraba una presentación especial sobre sostenibilidad y cultura ancestral en Ecuador y un diálogo informal sobre Tzapapentza y las comunidades amazónicas.
Nada de esto comenzó ayer.
Antes habíamos vivido la experiencia de Yasuní-ITT. Allí aprendimos también algo esencial. Los Tagaeri y Taromenane son pueblos en aislamiento voluntario y, precisamente por ello, jamás correspondía construir una relación basada en el contacto. Su decisión de permanecer aislados debía y debe ser respetada. Aquello dejaba, sin embargo, una interrogante institucional enorme para quienes pensábamos modelos de conservación: ¿cómo construir una economía territorial sostenible cuando, por definición, una parte de quienes habitan y protegen ese territorio no puede constituirse en contraparte de una arquitectura económica externa?
La respuesta comenzó a aparecer después.
Con Tzapapentza y posteriormente con Sapap-Entsa trabajamos directamente con la institucionalidad territorial de Morona Santiago y con pueblos Shuar y Achuar. Allí fue fundamental Marcelino Chumpi. Desde 2016 existe una secuencia documental de productos técnicos, matrices, hojas de ruta, estructuración y proyección internacional. Sapap-Entsa avanzó, después evolucionó hacia SAPAP KUIT, y en 2022 yo todavía discutía esa propuesta de inversión directamente con Wayne Visser. En 2024 nuestro calendario seguía registrando el trabajo del Team Saapap Kuit.
Aprendimos mucho.
Aprendimos que disponer del patrimonio natural no basta. Que tener un buen modelo financiero tampoco basta. Que la tecnología por sí sola tampoco resuelve el problema. Y que un proyecto pensado para cuarenta años necesita una institucionalidad capaz de atravesar ciclos políticos de cuatro.
CHALUPAS fue otra generación de ese aprendizaje. Profundizamos la estructuración financiera y público-privada. Avanzamos nuevamente desde una autoridad territorial. Pero todavía nos faltaba cerrar completamente la cadena que conecta territorio, medición, certificación ambiental, inversión, tecnología, gobernanza y permanencia.
Entonces llegamos al Pueblo Kayambi.
Y allí apareció Denisse de la Cruz.
Encontramos una mujer joven, firme, organizada y estructurada. Pero, sobre todo, encontramos algo que para nosotros era indispensable después de tantos años de aprendizaje: una dirigente que ejercía liderazgo desde la institucionalidad de su propio pueblo.
Denisse no llegó sola. Llegó con el Pueblo Kayambi.
Con Confederación, Federación, comunidades, familias, productores, autoridades propias, conocimiento territorial y capacidad de deliberar y decidir.
Ese liderazgo fue fundamental para que nosotros decidiéramos concentrarnos cada vez más y finalmente prácticamente a tiempo completo en esta tercera generación del proyecto.
Porque esta vez las piezas comenzaron a encontrarse.
En febrero de 2024 comenzó la construcción que desembocaría en SIERRA|ANDES. En julio ya realizábamos muestreos de suelo de páramo con habitantes del Pueblo Kayambi, técnicos, información satelital y 21 puntos de control. El 14 de mayo de 2025, la Asamblea General Extraordinaria de la Federación de Producción Agropecuaria Sostenible Kayambi trató formalmente SIERRA|ANDES con Federación, Confederación, Red Santa Cruz, El Ordeño y representantes productivos.
En febrero de 2025 ocurrió además algo que para mí representa bien el papel de Denisse. La delegación de SIERRA|ANDES llegó a Lima para el prelanzamiento del Fondo Andes encabezada por ella, entonces presidenta de la Confederación del Pueblo Kayambi, acompañada por dirigentes productivos lecheros y floricultores de Cayambe y representantes del sector agropecuario. No era solamente una dirigente hablando de conservación. Estaba presentando un territorio ante una arquitectura andina de inversión.
Eso era exactamente lo que durante años habíamos intentado construir.
Después vinieron el PDD, URKU A, URKU B, URKUPay, el Fondo, el Subfondo, el MRV, el Gemelo Digital, BioCarbon, la estructuración financiera, la propiedad intelectual, la inversión, la custodia documental, las nuevas alianzas académicas y tecnológicas y, finalmente, ABC@PACES: Agua, Biodiversidad y Carbono articulados con las dimensiones Política, Ambiental, Cultural, Económica y Social.
Y vino también algo menos visible, pero quizá todavía más importante: institucionalidad.
Al 19 de septiembre de 2026, TULSA consolida 156 artículos de decisiones adoptadas por las Juntas y Boards de SIERRA|ANDES, distinguiendo siempre un órgano del otro.
Ciento cincuenta y seis.
Decisiones sobre territorio, PDD, páramo, REDD+, restauración, URKU, precios, tesorería, distribución, inversión, confidencialidad, propiedad intelectual, tecnología, fondos, administración, derechos económicos, unanimidad, registro, MRV, agua, biodiversidad, carbono y reserva ambiental.
El 8 de enero de 2026, la Junta comenzó a convertir la unanimidad en protección de las decisiones estructurales y de los participantes minoritarios. El 16 de abril estableció la custodia legal del PDD y de la documentación estratégica. El 15 de junio consolidó la unanimidad como regla general para las decisiones estructurales sobre gobernanza, derechos económicos, fondos, vehículos, activos, territorio, propiedad intelectual, PDD y registro.
En julio avanzamos con BioCarbon Registry y con la trazabilidad ambiental de URKU. El 31 de julio consolidamos el territorio dentro de un único PDD y adoptamos como referencia técnica 18.251 hectáreas.
Los estudios preliminares estiman allí aproximadamente 15,23 millones de toneladas de CO₂ almacenadas entre suelo y biomasa y un potencial acreditable cercano a 10,66 millones de tCO₂e en cuarenta años, sujeto, naturalmente, a metodología, PDD, validación, verificación y registro.
Pero entonces hicimos algo todavía más importante: dejamos de necesitar vender ese carbono para demostrar que el proyecto tenía sentido.
El Board del 8 de septiembre de 2026 estableció que el carbono debía funcionar como resultado ambiental verificable y reserva estratégica, con valor cero dentro del escenario base de rentabilidad. SIERRA|ANDES debía demostrar que podía sostenerse económicamente sin venderlo.
Al día siguiente se reunió otro órgano, la Junta SIERRA|ANDES del 9 de septiembre.
Los artículos 145 al 152 de TULSA ratificaron por unanimidad la continuidad, la viabilidad financiera sin venta de carbono, el carbono como reserva estratégica y activo ambiental subyacente, la separación entre reserva y rentabilidad, y la continuación del Fondo y del PDD.
Y en las notas de esa misma Junta quedó registrado otro acuerdo:
“Candidatura y apoyo político: respaldo unánime a candidatura con continuidad operativa garantizada.”
Ese acuerdo tiene para mí un significado que va mucho más allá de una elección.
Porque cuando la Junta llegó a esa decisión no estaba descubriendo a Denisse.
Habíamos trabajado juntos.
Habíamos viajado juntos.
Habíamos construido juntos.
Habíamos visto su capacidad para representar a su pueblo fuera del territorio y para regresar a trabajar dentro de él. Habíamos pasado de conversaciones a territorio; de territorio a medición; de medición a PDD; de PDD a activos ambientales; de activos a URKU; de URKU a reserva; y de reserva a una arquitectura financiera que hoy pretende financiar economía real durante décadas.
Su liderazgo ha sido fundamental para nuestro avance en SIERRA|ANDES.
Lo digo desde nuestra experiencia. Y esa experiencia es parte de una trayectoria pública más amplia: fuentes institucionales y periodísticas documentan a Denisse ejerciendo la presidencia y representación del Pueblo Kayambi en asuntos territoriales, culturales y organizativos durante los últimos años.
Por eso veo tres generaciones.
Yasuní fue la primera. Nos enseñó la magnitud de lo que queríamos proteger y las limitaciones de construir una solución global sin disponer de todos los mecanismos territoriales e institucionales que requería su permanencia.
Tzapapentza, Sapap-Entsa, los pueblos Shuar y Achuar, SAPAP KUIT y CHALUPAS fueron la segunda. Allí incorporamos liderazgo territorial, estructuración, inversión, tecnología, nuevas generaciones y una economía de bienes y servicios ambientales.
Denisse, el Pueblo Kayambi y SIERRA|ANDES constituyen para nosotros la tercera.
No porque lo anterior haya desaparecido. Exactamente al contrario: porque esta tercera generación recoge casi veinte años de aprendizajes.
Cambridge está aquí.
Tzapapentza está aquí.
Sapap-Entsa está aquí.
SAPAP KUIT está aquí.
CHALUPAS está aquí.
El Diálogo Hexagonal está aquí.
ADN@+ y Red Santa Cruz están aquí.
Y hoy todo aquello se expresa en SIERRA|ANDES, ABC@PACES, URKU, el Fondo y 156 decisiones institucionales.
Denisse es candidata a la Alcaldía de Cayambe para las elecciones seccionales de 2027. Su candidatura ha sido reportada públicamente entre las inscritas en agosto de 2026.
Los ciudadanos de Cayambe tomarán su propia decisión en las urnas.
La mía tiene otra naturaleza. Es la conclusión de una experiencia compartida y de una historia que puedo documentar desde hace casi dos décadas.
He visto proyectos depender de gobiernos. He visto terminar ciclos políticos. He visto buenas ideas quedar incompletas porque faltaba territorio, financiamiento, certificación, tecnología o continuidad. Y he aprendido que para construir algo destinado a durar cuarenta años necesitamos instituciones y, dentro de ellas, personas capaces de sostenerlas.
En el Pueblo Kayambi encontramos esa posibilidad.
Y en el liderazgo de Denisse encontramos una pieza fundamental para hacerla realidad.
Por eso, después de Yasuní, Cambridge, Tzapapentza, Sapap-Entsa, SAPAP KUIT, CHALUPAS, Kayambi y 156 decisiones de SIERRA|ANDES, puedo explicar con absoluta claridad la posición que adopté personalmente y la decisión que quedó registrada en nuestra Junta del 9 de septiembre.
Yo me juego por Denisse.





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