
ABC EN DOS QUINTOS DE PACES
ABC DE LAS PACES
Diálogo Hexagonal 2 de 5
Del Plan de Impacto al Programa Económico
Santiago de Chile, 21 de septiembre de 2026
Por Roberto F. Salazar-Córdova
Economista
Hoy hacemos en Santiago el segundo de cinco Diálogos Hexagonales sobre el ABC de las PACES: Agua, Biodiversidad y Carbono. Venimos de Quito, donde el 24 de agosto construimos el Plan de Impacto. Hoy corresponde convertirlo en Programa Económico. Después vendrán Bogotá, para trabajar con los participantes financieros; Lima, para ordenar los procesos administrativos; y Panamá, para consolidar los parámetros técnicos. Cinco diálogos que forman una sola construcción y que culminan en inversión y acción territorial.
Llegamos a esta mesa después de treinta años de trabajo entre Ecuador, Chile y Los Andes, y de casi diez años desde mi regreso a vivir en Chile. El Diálogo Hexagonal, ADN@+, Red Santa Cruz, SIERRA|ANDES, URKU y ahora el ABC de las PACES forman parte de esa trayectoria. Hemos pasado del diálogo a los acuerdos, de los acuerdos a los proyectos y de los proyectos a la inversión.

LO QUE QUEDÓ EN QUITO
Volví a las memorias del primer diálogo, a su presentación y al resumen ejecutivo del Acta. Quito dejó bastante más que una conversación. Reunió presencial y virtualmente a pueblos y organizaciones indígenas y campesinas, empresarios, academia, instituciones públicas, especialistas ambientales y financieros y nuevas generaciones de Ecuador y Chile. Allí quedó planteada una perspectiva de cuarenta años y se consolidó un proceso técnico, participativo e intergeneracional.
El acuerdo conceptual fue importante: Agua, Biodiversidad y Carbono pertenecen a una misma unidad ecosistémica. Páramos, bosques y suelos regulan agua, conservan biodiversidad y fijan carbono simultáneamente. Por eso la conservación quedó vinculada desde Quito con inversión, servicios ecosistémicos y beneficios sociales verificables.
También quedó planteada la arquitectura económica que hoy debemos desarrollar. El primer diálogo puso énfasis en seguridad jurídica y financiera, trazabilidad y verificación, e incorporó la estructuración fiduciaria en Chile como mecanismo para proteger los recursos y asegurar que lleguen a los destinos convenidos con los inversionistas.
Y conectamos esa arquitectura con la vida cotidiana. Agua segura, producción agropecuaria sostenible y conservación pueden contribuir a enfrentar la desnutrición crónica infantil; Cayambe y Cangahua permitieron relacionar páramo, agua, producción lechera, familias y servicios ambientales.
El resultado final quedó escrito con claridad: construir una plataforma permanente de cooperación para “hacer las PACES en Los Andes”, articulando territorio, comunidades, ciencia, empresa, inversión y Estado alrededor de conservación, prosperidad y bienestar.
Eso ya está hecho. Santiago comienza allí.
TREINTA AÑOS PARA LLEGAR AQUÍ
Para mí esta historia comenzó mucho antes de que existieran estos nombres. Llegué por primera vez a Chile en 1994. Desde entonces han transcurrido más de treinta años entre economía, políticas públicas, empresa, academia, tecnología, inversión y territorio. El Diálogo Hexagonal fue creciendo durante ese recorrido, reuniendo a miles de personas y desarrollando herramientas para encontrar acuerdos entre actores diferentes.
Cuando regresé a radicarme en Chile, en marzo de 2017, comenzó una nueva etapa. Washington permitió después dar forma a Red Santa Cruz y hacer explícito un cambio decisivo: acelerar inversiones. ADN@+ desarrolló el pensamiento y la conversación; el Diálogo Hexagonal conectó actores; Red Santa Cruz incorporó inversión; SIERRA|ANDES llevó la arquitectura al territorio; Kayambi le dio geografía y familias; URKU permitió representar resultados ambientales verificables.
Treinta años explican el camino. Los últimos diez explican por qué hoy esta conversación ocurre desde Chile.
UNA CASA QUE EXPLICA EL DIÁLOGO
El encuentro de hoy será híbrido. Un grupo pequeño estará físicamente reunido en una casa de Las Condes y otros participantes se conectarán desde Ecuador, Perú, Colombia y Chile.
La propia casa expresa el método. Nuestro anfitrión proviene de la Armada de Chile y es católico. Allí vive también una Machi Mapuche. Historias distintas compartiendo un mismo espacio.
Eso es precisamente el Diálogo Hexagonal: reunir diferencias capaces de aportar algo concreto a una construcción común.
Y ocurre en septiembre, después del 11 y del 18, cuando Chile vuelve cada año sobre su historia, su identidad y su convivencia. También coincide con llamados recientes a construir acuerdos y con una reflexión que compartimos esta mañana sobre el perdón. Fausto recordó una enseñanza de su padre: la felicidad y la paz son demasiado valiosas para ponerlas en el bolsillo de otro.
Las PACES se hacen.
AGUA, BIODIVERSIDAD Y CARBONO
El ABC comienza por Agua. Y entre quienes participan hoy está Cristóbal Punina, cuya trayectoria en gestión hídrica e infraestructura aporta precisamente esa experiencia. Quito ya había priorizado páramos y agua para las generaciones futuras. Hoy damos el paso económico: entender el páramo como infraestructura natural. Regula agua, conserva suelo, sostiene biodiversidad, captura carbono y permite producción aguas abajo.
La Biodiversidad amplía esa mirada. En Kayambi trabajamos con páramo, bosque, restauración, suelo, producción y familias. Todo forma un patrimonio vivo cuyo horizonte supera una generación. Por eso resulta particularmente oportuna la conversación iniciada ahora con Familias Empresarias de Chile: la lógica de patrimonio, gobernanza, continuidad y sucesión tiene mucho que aportar a una arquitectura concebida para cuarenta años. Una familia preserva patrimonio para la siguiente generación; un territorio puede hacer exactamente lo mismo con su capital natural.
El Carbono completa el ABC. URKU nos permitió representar una parte medible de esos resultados ambientales y el modelo evolucionó hasta tratar ese carbono prioritariamente como reserva estratégica de valor. Se mide, verifica, registra, custodia y acumula. La economía real, mientras tanto, genera los flujos mediante agua, saneamiento, energía, producción sostenible, infraestructura hídrica y otros servicios.
Así aparece una secuencia económica mucho más completa: naturaleza, medición, patrimonio, reserva, inversión, producción y bienestar.
DE ABC A PACES
El ABC describe la base natural. PACES incorpora las dimensiones Política, Ambiental, Cultural, Económica y Social en las cuales ese patrimonio debe producir resultados.
La metodología de Quito estableció precisamente que una iniciativa debía poder responder preguntas concretas sobre el activo existente, el dato que lo demuestra, los derechos y competencias, el método para medirlo, el capital requerido y los acuerdos necesarios para ejecutarlo. El Toolkit permitió además priorizar páramos, agua, bosques y la integración del ABC.
Hoy agregamos la pregunta económica: ¿cómo convertimos ese patrimonio natural verificable en capacidad permanente de inversión preservando el activo que produce su valor?
SANTIAGO: DEL PATRIMONIO A LA INVERSIÓN
Aquí Chile adquiere sentido dentro de la ruta. El territorio permanece donde está: el páramo en Cayambe, el agua en su cuenca, el bosque en su ecosistema y las comunidades ejerciendo sus derechos. La arquitectura financiera puede aprovechar desde Chile capacidades de administración de inversiones, fondos, estructuración fiduciaria, regulación, tecnología financiera y conexión internacional.
Es una idea sencilla y poderosa: la naturaleza permanece; el capital circula.
La cartera que venimos estructurando lleva esa lógica a la economía real. Agua, saneamiento, energía, residuos e infraestructura hídrica pueden producir sus propios flujos. Los resultados ambientales se mantienen como patrimonio verificable que fortalece la estructura financiera. La conservación acumula valor mientras la inversión trabaja.
De esa manera, la naturaleza entra al balance sin tener que salir del territorio.
LAS PERSONAS COMPLETAN EL MODELO
También por eso importa quién se sienta hoy a la mesa. Aparte de los anfitriones hay líderes chilenos de pueblos originarios de acá, más colegas de Ecuador, Perú y Colombia, que se incorporan además con experiencias académicas, empresariales, comunitarias, financieras e institucionales.
El valor está precisamente en esa diversidad de capacidades.
La presentación de Quito lo definió bien: el Hexágono reúne pueblos y comunidades, gobiernos, familia y naturaleza, inversión y finanzas de impacto, conocimiento, ciencia y tecnología, y empresas y sector productivo. La regla es igualmente importante: un acuerdo adquiere solidez cuando puede sostenerse entre los distintos vértices.
Eso es lo que treinta años de trabajo nos han ido enseñando.
DE QUITO A SANTIAGO
Quito construyó el Plan de Impacto. Santiago construye hoy el Programa Económico. Bogotá llevará ese programa hacia los participantes financieros; Lima hacia los procesos administrativos; Panamá hacia los parámetros técnicos. Luego corresponde llevar la arquitectura completa nuevamente al territorio y a la inversión.
Hay una lógica económica detrás de toda la secuencia. El agua mejora la productividad; la conservación protege el agua; la biodiversidad aumenta resiliencia; la producción genera ingresos; la medición produce información; la verificación genera confianza; la confianza moviliza capital; el capital financia infraestructura; y la infraestructura produce nuevamente bienestar y capacidad de conservación.
Así se crea valor cooperando.
Y allí las PACES dejan de ser una abstracción. Se convierten en una arquitectura de incentivos mediante la cual cada participante encuentra valor en que el conjunto funcione.
HOY, EN SANTIAGO
Treinta años después de comenzar este recorrido entre Ecuador y Chile y casi diez después de regresar a vivir aquí, hoy volvemos a una mesa.
Alrededor de ella confluyen una Machi Mapuche y un hombre proveniente de la Armada; territorio desde Cayambe; agua e infraestructura; economía y mercados de capitales; empresa, academia, comunidades e inversión. Personas que llevan años en este recorrido y otras que se incorporan ahora.
Quito ya dejó la base: Agua, Biodiversidad y Carbono integrados dentro de una visión territorial de cuarenta años y de una plataforma destinada a hacer las PACES en Los Andes.
Hoy Santiago toma esa base y la convierte en Programa Económico.
Después vendrán el capital, los procesos y los parámetros.
Y volveremos al territorio.
Treinta años de trabajo. Cinco diálogos. Tres letras. Una cordillera.
ABC de las PACES.
Porque cuando la naturaleza se convierte en patrimonio verificable, ese patrimonio genera confianza; la confianza moviliza inversión; la inversión construye producción y bienestar; y ese bienestar fortalece a las personas y territorios que conservan la naturaleza.
Así hacemos las PACES.





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