
IA: DES-ARMAR DESJUDICIALIZANDO
MAGNIFICA HUMANITAS
La batalla es cultural: la paz también se diseña
Por Roberto F. Salazar-Córdova
Economista

La batalla es cultural. Antes que jurídica, es de verdadera hacenda moderna; es una batalla sobre la manera en que entendemos la sociedad: si creemos que los problemas humanos se resuelven acumulando derechos, normas y posiciones, o si entendemos que los derechos necesitan instituciones, recursos, incentivos y crecimiento para convertirse efectivamente en bienestar. En definitiva, si administramos restricciones legales o diseñamos soluciones nos alejen de ellas.
Ecuador y Chile ofrecen un experimento histórico extraordinario para observar esa diferencia.
En los 70s del Siglo 20 todo cambió y en el Siglo 21 Ecuador se hundió en su Constitución de la mano de abogados gobernando de 2008 hasta el 2018.
Lo advertimos, desde nuestro Memorando Económico de Investigación Legislativa, donde defendíamos tres anclas: dolarización, derechos y diálogo, y advertíamos sobre los costos de convertir la Constitución en un programa económico exhaustivo. Años después, cuando el estallido chileno de 2019 abrió un nuevo ciclo constituyente, vimos aparecer en Chile preguntas que Ecuador ya había enfrentado.
Los resultados posteriores permiten mirar aquella discusión con perspectiva.
Ecuador adoptó en 2008 una Constitución extensa que se define como un “Estado constitucional de derechos y justicia” y constitucionaliza numerosas dimensiones del régimen de desarrollo, planificación, producción, sectores estratégicos y buen vivir.
No es una caracterización adversarial: la propia documentación institucional ecuatoriana organiza su desarrollo constitucional precisamente bajo esas categorías.
Chile recorrió la dirección contraria después de 1973 y en 2020 tras su estallido 2019 y la Pandemia. El “Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución” de noviembre de 2019 abrió formalmente la posibilidad de reemplazar la Carta vigente. El primer proyecto fue rechazado en septiembre de 2022 por 61,86% contra 38,14%.
Posteriormente hubo cobardía y susto, y un segundo proceso constitucional. El resultado histórico es inequívoco en un sentido institucional: la Constitución de 1980, reformada —especialmente en 1989 y 2005— continúa siendo la Constitución vigente de Chile en 2026.
Se ganó una batalla cultural en Chile que Ecuador jamás podrá revertir; hanlamos sobre el lugar que debe ocupar la ley (a limitar) dentro de cada Constitución y hablamos sobre las libertades que nos dejan los abogados a la sociedad, a nuestras instituciones privadas y, particularmente, a nuestra Economía.
Derechos y resultados
Una Constitución, como un contrato, puede ser letra muerta: puede reconocer un derecho.
No puede fabricar por decreto los recursos reales necesarios para satisfacerlo. Puede establecer garantías. No puede abolir la escasez.
Puede ordenar objetivos. No puede reemplazar productividad, ahorro, inversión, tecnología, capital humano ni crecimiento.
Ésta es una distinción elemental por la cual los mejores ingenieros comerciales en Chile son a la vez un economista y no un abogado; esa diferencia va de lo micro a lo macro y es decisiva para una sociedad.
Los derechos constituyen referencias superiores que debemos preservar. La legislación civil proporciona reglas para nuestras relaciones. Pero entre declarar un derecho y hacerlo materialmente posible existe un enorme espacio de producción, inversión, incentivos, información, riesgo, precios, financiamiento y cooperación.
Ese espacio es económico.
Y cuando olvidamos esa secuencia podemos terminar gastando en confictos no mediados por abogados en tribunales midiendo el día a día por el número de derechos escritos, cuando deberíamos medirlo más bién por la capacidad real de las personas para generar ingresos hormiga bajo un modelo capaz de digerir en red un elefante muerto.
Chile y Ecuador permiten hacer precisamente esa cuenta.
Una brecha enorme
En 2024 Chile produjo US$330.300 millones y Ecuador US$124.700 millones. La economía chilena fue 2,65 veces la ecuatoriana. Por habitante, Chile produjo US$16.710 y Ecuador US$6.875: 2,43 veces más por persona. En ese mismo año Chile creció 2,6% mientras Ecuador se contrajo 2,0%.
La magnitud importa. Estamos hablando de casi US$10.000 adicionales de producción anual por habitante. Multiplicada por 18 millones de personas en ambos países y repetida durante décadas, esa diferencia se convierte en vivienda, ahorro, capital empresarial, carreteras, universidades, hospitales, tecnología, capacidad fiscal y patrimonio familiar.
La cuenta del bienestar, sin embargo, tiene dos lados. Está no solo la brecha por aquello que una sociedad produce, sino que está una brecha peor: aquello que sus conflictos destruyen.
Podemos expresarlo de manera sencilla:
Bienestar = beneficios de la cooperación − costos del conflicto.
Allí la distancia entre ambos países se hace todavía más relevante. No porque Chile sea un modelo perfecto —evidentemente no lo es— ni porque Ecuador carezca de enormes fortalezas, que evidentemente las tiene.
La batalla es cultural: dejar atrás las "leguleyadas".
La pregunta que interesa es por qué dos sociedades sudamericanas con una raíz del mismo código civil que sigue siendo históricamente próxima han terminado acumulando capacidades económicas tan diferentes.
La respuesta es "el ladrillo"; los Chicago Boys, y el cambio hacia mirar a los economistas en vez de mirar hacia los abogados, pues el desarrollo no puede ser monocausalmente establecido como "estado de derecho" o peor aún de "derechos".
Sin dar paso a quienes organizamos las responsabilidades desde la economía, la doble brecha de la magnitud 3x1 no puede despacharse como obra de casualidad por genialidad jurista ortodixa en un mundo que cambia a diario, literalmente.
La flexibilidas de la Constitución chilena sobrevivió al estallido
Este punto merece pensarlo a fondo.
Chile vivió desde octubre de 2019 el mayor cuestionamiento social de su arquitectura institucional en décadas. El propio proceso constituyente nació del “Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución” alcanzado en medio de aquella crisis.
Sr les entregó a los abogados un papel en blanco. Fracasarin estrepitosamente. Lis accionistas votantes los rechazaron.
Pudo haberse producido una sustitución completa. No ocurrió. Después del estallido, después de la Convención Constitucional, después de una campaña nacional extraordinariamente intensa y después de un segundo proceso constitucional, ahora con otros abogados, de derechas, fracasó igual.
Los economistas fuimosnpor el rechazo la primera vez y por el en contra la segunda vez. Gracias a Dios y a nuestra campaña política de fondo, ganamos dos veces, y el país continúa funcionando en 2026 sobre la Constitución cuya genealogía comienza en 1980.
La reforma de 2005 fue especialmente importante: los políticos la hicieron cin economistas modificando instituciones centrales y permitiendo fijar un nuevo texto refundido bajo la Presidencia de Ricardo Lagos, para generar inversión. La Biblioteca del Congreso destaca precisamente las grandes reformas de 1989 y 2005 como hitos de adaptación institucional.
Ésa es la parte de la experiencia chilena que me interesa. Una institución puede sobrevivir porque puede reformarse.
La alternativa cultural es pretender resolver cada nueva demanda reconstruyendo completamente la normativa del sistema. Allí solo ganan los abogados, como Hermosilla, por ejemplo, a quien Chile le acusa de lavado de activos, cohecho, soborno reiterado, delitos tributarios y tráfico de influencias.
Chile, bajo guía legalista por izquierda y derecha atravesó el estallido y dos procesos constituyentes. Su arquitectura fundamental resistió, cambió y continuó funcionando.
Ecuador escogió en 2008 una constitucionalización mucho más amplia de su modelo social y económico. Alexis Mera Asesor Jurídico de la Presidencia de la República fue reconociblemente una de las mentes legales principales en la revisión, veto y estructuración del texto constitucional definitivo. Pasado el tiempo se lo sentenció a 8 años de prisión por cohecho en el Caso Sobornos y cumplió parte de su condena en prisión y posteriormente accedió al beneficio de régimen semiabierto (prelibertad). Pamela Martínez, Asesora jurídica e integrante de las mesas judiciales que dieron forma al andamiaje de la nueva Constitución también fue condenada a 38 meses de prisión tras acogerse al recurso de cooperación eficaz con la Fiscalía, cumpliendo su sentencia reducida tras aportar pruebas clave (los cuadernos del caso) para condenar al resto de su cúpula que olvidó la economía y se hundió en el derecho y los derechos.
En ADN@+ advertimos tempranamente sobre esta diferencia entre el “Estado social de derecho” y el “Estado constitucional de derechos” y sobre el riesgo de confundir el reconocimiento constitucional con el financiamiento efectivo de los derechos.
Dieciocho años después, la pregunta sigue siendo económica, y lo es para todos los Andes: ¿qué arquitectura produce mayor capacidad material para hacer efectivas nuestras responsabilidades, más que llenarnos y empacharnos de derechos y pelearnos por leguleyadas?
La respuesta está en los resultados
Lo que hace crecer el PIB ayuda para todo. Ssbemos que sin producción resulta bastante difícil financiar casi todo lo demás.
Lo que permite financiar la seguridad también lo sustenta todo. La falta de diálogo económico genera pobreza y la última crea violencia, destruye capital humano, aleja la inversión y rompe la confianza de los mercados en proyectos de alianza a largo plazo.
Caer en la égida normatuvista es alejarse del crecimiento y el bienestar positivista.
Acercarse a lo que aminora el riesgo soberano también habla sobre una sociedad. Quedamos representados por el precio que terceros exigen para confiarnos su dinero.
Modelar el desarrollo humano también nos acerca a la dignidad. Saber matemática permite aproximarnos a la capacidad efectiva de vivir más, educarnos y disponer de recursos.
Por eso debemos mirar simultáneamente como hacemos los economistas: medir beneficios y costos.
Una economía territorial que produce más por habitante acumula beneficios. Una sociedad anónima que necesita destinar cantidades crecientes de recursos a defenderse de conflictos acumula costos. Una red de inversores indígenas extorsionada por abogados de una especie de ONG local paga un impuesto informal al alejar inversores globales hermanados en igualdad de condiciines por vitar en unanimidad. Una familia que necesita financiar abogados pierde capital de trabajo. Una inversión que se aleja y ya no llegará por todo lo anterior es producción nacional futura impedida. Una prima de riesgo adicional se pagará durante años en un país donde se escucha sobre derechos, derecho, y papeles sobre papeles.
Evitar el conflicto tiene contabilidad.
Y ésa es precisamente la cuenta en la que una cultura debe estar concentrada: en posiciones unánimes donde a nadie se le puede dejar fuera.
La diferencia cultural
Chile no se convirtió jurídicamente en un país anglosajón. Sigue perteneciendo a la tradición civil continental y su Código Civil es precisamente la gran obra de Andrés Bello.
Pero en Economía ocurrió algo diferente.
Desde mediados del siglo XX Chile desarrolló una fuerte conexión con la tradición económica estadounidense. La relación académica con la Universidad de Chicago es la expresión más conocida, aunque posteriormente economistas de distintas escuelas conservaron un papel central en la conducción de la política económica chilena.
Lo verdaderamente importante no es Chicago.
Es el método.
Modelar antes de concluir. Explicitar supuestos. Observar datos. Identificar incentivos. Calcular costos de oportunidad. Incorporar riesgo. Descontar el futuro. Medir resultados. Corregir cuando la evidencia contradice al modelo.
La cultura anglosajona que interesa aquí no consiste en importar el common law a Los Andes. Consiste en una aproximación pragmática en la que las instituciones se evalúan también por los resultados que producen.
Chile conservó a Bello y aprendió a modelar.
Ésa es una combinación particularmente interesante para Ecuador y los Andes.
Sin embargo, no es la mayor ley real. Hay otras, morales, superiores, que se debe cuidar pos sobre lo constitucional: lo espiritualmente cultural.
Magnifica Humanitas
Aquí aparece el matemático (literalmente) Papa León XIV.
Magnifica Humanitas, su primera encíclica, coloca a la persona humana frente a una revolución tecnológica capaz de procesar cantidades de información que hace pocos años parecían inimaginables.
El problema no es que la inteligencia artificial sepa poco. Es precisamente que puede saber muchísimo y equivocarse.
En septiembre de 2026 conocimos un caso extraordinario: según una investigación de CNN, un proceso de inteligencia estadounidense asistido por IA produjo una conclusión falsa sobre la carga de un buque chino. La información avanzó suficientemente para provocar preparativos operacionales antes de que una revisión posterior detectara el error.
El episodio contiene una lección cultural formidable. Una conclusión puede parecer suficientemente sólida para avanzar por una institución y seguir siendo falsa.
Algo parecido pasa en la inteligencia artificial que ha desplazado a los abogados, cada vez más y más... Más legislación no garantiza mejor juicio. Más reglas tampoco.
La cuestión decisiva no es la norma; es el mecanismo de innovación mediante el cual transformamos información de mercado en decisiones eficientes.
Eso no lo diseña un asesor jurídico.
De la inteligencia artificial a la Economía Real
Hoy la Economía contemporánea tiene algo extraordinariamente importante que aportar. Sabemos de Redes Neuronales y ALGORITMOS.
John Nash nos enseñó que el resultado de cada participante depende de aquello que hacen los demás. Thomas Schelling llevó esa interacción al conflicto y mostró que incluso quienes poseen intereses enfrentados conservan espacios de cooperación unánime.
Si un juego se juega sucesivamente, la confianza se mecaniza.
Robert Aumann incorporó la repetición: si sabemos que mañana volveremos a encontrarnos, cambia nuestra decisión de hoy.
En 2005, el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas reconoció precisamente a Schelling y Aumann por profundizar nuestra comprensión del conflicto y la cooperación mediante teoría de juegos.
Eso crea un ADN@+.
Y hablando de ADN@+: Hurwicz, Maskin y Myerson dieron el paso clave: diseño de mecanismos.
Ya no necesitamos limitarnos a preguntar qué resultado producirán unas reglas determinadas. Podemos comenzar por preguntarnos qué resultado queremos alcanzar y después diseñar las reglas, incentivos e información necesarios para hacerlo posible.
Ésta es una de las ideas más poderosas de la Economía moderna.
Porque transforma nuestra relación con el conflicto y nos lleva a menospreciar el rol de los litigantes, porque se vuelven una alternativa irrelevante para el crecimiento, la seguridad y la paz.
En ello, nos acercan a la sabiduría de los abuelos.
Crear antes de repartir
Supongamos que no hacemos caso a nuestros padre y abuelos y nos ponemos tercos porque estamos mal asesorados por abogados con agenda de conflicto: antes de pelear, existen 10 unidades de ingresos y dos partes desean esos mismos 10.
Podemos comenzar inmediatamente a discutir, vía leguleyadas, si la distribución correcta es 6–4, 7–3, 5–5, 2-8, ó 1-9.
La Economía permite hacer una pregunta anterior: ¿por qué suponemos que solamente existen 10?
Quizás una estructura financiera diferente los convierte en 25. Una inversión de 5 en una nueva tecnología los deja en 20, y los 10 ptevios pasan a ser totalmente relativos. Un horizonte temporal diferente permite que una parte reciba liquidez hoy y otra valor mañana. Una garantía modifica el riesgo. Una externalidad puede internalizarse. Un activo hasta entonces invisible puede incorporarse.
Entonces aquello que parecía una disputa distributiva era realmente una oportunidad que al no pensarse en juegos de suma cero, a la jurídica, se convierte en la línea económica en una oportunidad de diseño.
Bajo unanimidad de socios, el trabajo del abogado ni siquiera es relevante para dejar por escrito lo que se distrubuye, pues existe ya una respuesta automática a una pregunta todavía más importante: ¿tiene sentido ganar 7 hoy si para hacerlo destruimos 100 mañana?
Aumann entra nuevamente en escena.
La siguiente partida existe.
El conflicto cuesta
Coase y Williamson explicaron otra parte del problema. Transar cuesta. Negociar cuesta. Supervisar cuesta. Hacer cumplir cuesta. La incertidumbre cuesta. Y la tendencia a generar conflicto que introducen los juristas crea el conflicto y multiplica esos costos que solo van a parar a casas y caballos, yates y helicópteros para los abogados.
Una sociedad puede perder enormes cantidades de riqueza sin que aparezca valor, y peor aún, destruyendo valor por mala asesoría jurídica desdd una línea llamada “conflicto” en sus cuentas tradicionales.
Una sociedad sana no aparece fragmentada. No sufre de menor inversión. No gasta en mayor seguridad privada. No necesita autos a prueba de todo con mayor costo de financiamiento.
Todo eso es Capital que sale, empresas que no nacen, proyectos que se postergan, talento que emigra definitivamente y no vuelve más, familias que ahorran menos para visitar su pasado, que sigue siendo, en los que quedaron, el de una serie de estados que pagan más intereses, y territorios de pueblos que dejan de recibir inversión.
Por eso la paz no es solamente un valor moral.
Es un activo económico.
La batalla cultural
Ahora podemos volver al comienzo.
La batalla cultural no consiste en escoger entre derechos y Economía. Los derechos importan poco porque vía responsabilidad podemos hacerlos realidad.
La diferencia está en creer que escribirlos ex ante produce automáticamente los recursos necesarios para satisfacerlos. No los produce. Llegan después. Los recursos se crean. El capital se acumula y si no se puede lidiar con la inseguridad jurídica, se vende los fierros y se camina a lugares liberales, donde los economistas producen la riqueza de las naciones sin ataduras políticas ni legislaturas atrasadas, ineficaces, trasnochadas y desgastantes.
La productividad se construye.
La confianza se gana.
Las inversiones se atraen.
Los incentivos se diseñan.
Los conflictos se procesan.
La cooperación se organiza.
Eso exige Economía.
La Constitución es mejor si es mínima y si proporciona el gran, gran, gran marco mavro, macro, macro, principista total, de derechos y garantías. Nuestra tradición civil andina está lejos de eso: proporciona la infraestructura básica para organizar relaciones conflictivas, no económicas entre personas, bienes y obligaciones.
Después de los contratos incompletos comienza la destrucción.
En Sierra|ANDES hemos superado eso: todo es observable en juntas y boards; todo es verificable en diálogos y blockchain, y todo es exigible vía tokens y gemelos digitales.
PACES
Así hacemos políticas, ambiente, cultura, economía y sociedad. Ése es el espacio en el que trabajamos desde la Administradora de Inversiones Red Santa Cruz de Chile.
Nuestra respuesta son las PACES.
Política, Ambiente, Cultura, Economía y Sociedad forman dimensiones de una misma arquitectura de desarrollo.
Ninguna puede comprender por sí sola todo el problema y ninguna necesita desaparecer para que exista una solución común.
La diferencia es información.
Ése es el principio.
Una sociedad que transforma inmediatamente cada diferencia en posición pierde información. En cambio, una sociedad que primero pregunta qué contiene esa diferencia puede descubrir restricciones, oportunidades y soluciones que antes no veía, y lo puede hacer de forma óptima bajo unanimidad.
Par hacer eso posible desarrollamos el Diálogo Hexagonal y Hexagon Toolkit V1.0, V2.0 y ahora V3.0
Dialogar es producir información
El territorio sabe algo que el capital no sabe.
El capital conoce restricciones que pueden no ser visibles desde el territorio. La ciencia mide. La producción conoce procesos reales. La tecnología procesa información. Las instituciones organizan.
Cuando esas perspectivas se encuentran, cambia el conjunto de soluciones posibles.
Dialogar deja entonces de ser solamente una virtud. Se convierte en una tecnología económica.
Primero obtenemos información.
Después modelamos.
Luego buscamos combinaciones.
Finalmente decidimos.
La secuencia importa.
Gobernanza
Una arquitectura económica necesita además convertir diálogo en decisiones.
Por eso existen Junta, Board y comités comerciales, técnicos y tecnológicos, cada uno con funciones diferentes. La Junta gobierna sobre todos dentro de sus competencias con inversores y preinversores 100% representados; el Board ejecuta bajo la regla de Junta; los comités profundizan conocimiento especializado; los procedimientos parlamentarios transforman deliberación en decisiones identificables.
La unanimidad, en cada espacio, crea las materias para las cuales ha sido establecida, y tiene también una lectura económica. Un no significa que todavía existe información que el mecanismo no ha conseguido incorporar suficientemente. Puede faltar precio, plazo, distribución, garantía, liquidez, confianza o simplemente una alternativa mejor.
Entonces volvemos al mecanismo.
No porque todos debamos pensar igual.
Precisamente porque pensamos diferente.
La solución es comercial, técnica, tecnológica, administrativa, o de gibernanza en Junta.
Todo lo que se produce se graba y se ordena en un Texto Unificado de Legislación propia.
TULSA
En Sierra|ANDES sabemos que Aumann tenía razón, y necesitamos memoria. Eso es TULSA.
Las decisiones de hoy tienen antecedentes. Las inversiones realizadas revelan expectativas. Los acuerdos generan conductas. Los mandatos producen ejecución. Las decisiones posteriores desarrollan las anteriores.
Una fotografía puede ser completamente verdadera y producir una interpretación completamente equivocada si se presenta como si fuera toda la película.
TULSA conserva la película.
Es la memoria de un juego repetido.
ABC
Todo eso se teaduce en 3 activos de capital fijo que se convierten en circulante tokenizado: Agua, Biodiversidad y Carbono, ABC.
Nuestra función de bienestar incorpora coml factor Tierra un juego que parte por la Naturaleza: aquella jugadora primordial que la economía tradicional dejó durante demasiado tiempo fuera de balance.
Agua, Biodiversidad y Carbono: ABC.
Un páramo produce regulación hídrica aunque no emita una factura. Un bosque almacena carbono aunque históricamente su precio haya sido cero. La biodiversidad produce resiliencia. El suelo almacena y produce. Las comunidades conservan conocimiento.
Precio cero nunca significó valor cero.
El problema económico consiste en hacer visible ese valor sin destruir el activo que lo produce.
Para eso hemos tokenizado y hemos levantado capital.
URKU y SIERRA|ANDES
URKU surge de esa lógica y levanta capital con dicha apuesta.
Reconocer una tonelada de carbono no basta. Necesitamos medición, trazabilidad, permanencia, gobernanza, verificación, reservas, distribución de beneficios, mercados y confianza.
El valor no reside únicamente en el activo.
Está ahí el Token como el mecanismo que permite sostenerlo. SIERRA|ANDES integra esas piezas territorialmente vía ablockchain a través de los 8 países. ABC identifica capital natural; PACES incorpora las dimensiones humanas; el Diálogo Hexagonal revela información; Hexagon Toolkit procesa preferencias; la gobernanza convierte información en decisiones; TULSA conserva memoria; URKU conecta naturaleza, tiempo y valor.
No es solamente conservación.
Es Economía.
EUUA
Eso nos hace viables como una unidad no leguleya, ni jurídica, ni supra ni infra constitucional, sino como un territorio económicamente unido por esa arquitectura que puede escalar territorialmente lejos de las ataduras jurídicas que han hecho desaparecer la unión real de los Estados Unidos del URKU en los Andes —EUUA—.
Nosotros no necesitamos sustituir Estados ni borrar fronteras. Los tokens fluyen. Chile fluye.
Las Constituciones nacionales continúan protegiendo sus respectivos derechos y garantías. Las identidades permanecen. Los pueblos permanecen.
Lo que podemos compartir son mecanismos.
El agua atraviesa fronteras. La biodiversidad forma corredores. El carbono pertenece a una atmósfera global. El capital circula. La tecnología circula. El conocimiento circula.
Los Andes pueden cooperar preservando sus diferencias.
Ésa es precisamente la idea.
De Ecuador a Chile y de Chile a Los Andes
En ADN@+ hemos recorrido esta discusión durante años. Desde MEIL en Ecuador hasta ADN@+ en Chile, la brújula ha sido la misma: investigación, diálogo, libertad económica, reglas claras y paz social.
Ecuador enseñó tempranamente el riesgo de pretender llevar demasiadas respuestas al texto constitucional. Chile estuvo extraordinariamente cerca de recorrer un camino semejante después de 2019. Nuestra ciudadanía decidió finalmente conservar el marco vigente y continuar reformándolo en Chilenidad de fondo.
Eso no resuelve todos los problemas chilenos; el país mantiene desigualdades, bajo crecimiento reciente y desafíos sociales importantes, pero preservó una arquitectura que habrá de acompañarnos para mantener una acumulación económica muy superior a la ecuatoriana.
El resultado merece ser observado sin complejos.
Chile produce 2,43 veces más por habitante que Ecuador.
No porque una Constitución produzca PIB.
Precisamente ése es el punto.
Las Constituciones no producen PIB. Las sociedades lo producen.
Y para hacerlo, los economistas necesitamos espacio para no matar incentivos, inversión, instituciones, capital, confianza y capacidad de resolver diferencias sin consumir en ellas aquello que deberían estar construyendo.
Magnifica Humanitas en Los Andes
Ahí vamos cerrando: desde la conexión cin el infinito en la sostenibilidad definitiva de León XIV.
El peligro de la inteligencia artificial aparece cuando confundimos capacidad para procesar una parte con autoridad para gobernar el conjunto.
La respuesta no consiste en renunciar a la tecnología.
Consiste en colocarla dentro de una arquitectura humana.
Lo mismo vale para nuestras instituciones.
Las Constituciones deben preservar derechos y garantías. La legislación civil debe proporcionar reglas muy gruesas, suficientemente claras para nuestras relaciones. Las especialidades deben aportar conocimiento.
Pero después alguien tiene que diseñar cómo personas diferentes cooperan bajo escasez.
Ésa es una pregunta económica.
Nash nos dio el equilibrio. Schelling nos permitió comprender conflicto y cooperación. Aumann incorporó la siguiente partida. Hurwicz, Maskin y Myerson nos enseñaron a diseñar mecanismos. Coase y Williamson incorporaron los costos de transacción. Ostrom mostró cómo gobernar lo común.
Desde Red Santa Cruz somos economistas y hemos logrado llevar esa tradición al territorio.
PACES integra Política, Ambiente, Cultura, Economía y Sociedad; el Diálogo Hexagonal transforma diferencias en información; Hexagon Toolkit ayuda a procesar preferencias; la gobernanza convierte esa información en decisiones; TULSA preserva memoria; ABC incorpora Agua, Biodiversidad y Carbono a nuestra función de valor; URKU conecta naturaleza y tiempo; SIERRA|ANDES convierte el mecanismo en inversión territorial, y EUUA permite imaginarlo a escala andina.
Ésa es nuestra batalla cultural.
No una batalla contra personas.
Una batalla entre maneras de pensar.
Entre creer que el bienestar puede escribirse y comprender que debe construirse.
Entre consumir valor en conflictos y producirlo mediante cooperación.
Entre convertir cada diferencia en una posición y convertirla primero en información.
Entre repartir 10 y preguntarnos cómo producir 25.
Ecuador y Chile muestran que las diferencias institucionales terminan apareciendo en los resultados. Una brecha de 2,4 veces en producto por habitante es demasiado grande para ignorarla.
El desafío de Los Andes consiste ahora en ir más lejos: incorporar a esa cuenta naturaleza, cultura, comunidades, tecnología, inversión, memoria y paz.
Eso son las PACES.
No una promesa constitucional.
Es un modelo económico.
Es responsabilidad que crea espacio para los derechos que necesitan recursos, manteniendo la naturaleza con quienes necesitan incentivos, y curando todo con la inversión que necesita confianza, alejando las diferencias vía mecanismos.
Lo dejo por escrito porque busco la unanimidad y porwue hablando y escribiendo se entiende la gente siempre y en todo lugar que, finalmente, busca la paz que no consiste solamente en dejar de combatir.
Súmate lectoe a construir un equilibrio en el que cooperar produzca más valor que confrontar.
Ésa es la tarea de nuestra generación.
La batalla es cultural.
La paz también se diseña.





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