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ANDES: GARANTIZANDO FISCALMENTE EL IMPACTO

Actualizado: 6 oct

Seis decisiones fiscales a gestionar con urgencia en los (cada vez más) dolarizados países andinos...


  1. Financiar la inversión estructural

    ☆ En economías cada vez más dolarizadas, la emisión monetaria es marginal o nula. Los bancos centrales regulan, pero no construyen. Solo el equilibrio fiscal efectivo puede transformar estabilidad en infraestructura y productividad.

  2. Garantizar el crédito productivo.

    ☆ La liquidez ya no depende de imprimir moneda, sino de generar confianza. Las garantías fiscales son hoy la herramienta central para crear balance fiscal, movilizar capital privado y atraer inversión extranjera directa.

  3. Reducir desigualdades territoriales.

    ☆ La política monetaria no redistribuye geografía. Solo los presupuestos descentralizados y/o autonómicos, con soporte nacional o de la banca multilateral regional (y/o global) pueden conectar territorios, equilibrar oportunidades y fortalecer el tejido económico local.

  4. Atraer inversión y generar crecimiento.

    ☆ Dolarizar es estabilizar precios, pero sin garantías ni reglas fiscales predecibles no hay producción real ni crecimiento sostenido. Las economías andinas necesitan usar su fisco como ancla de credibilidad ante los mercados globales.

  5. Sostener el empleo y la productividad.

    ☆En ausencia de política monetaria efectiva, el empleo depende del ritmo de la inversión pública, privada, comunitaria, y familiar local, nacional o global. Cada punto fiscal invertido en obra o alianza productiva debe hacerse para maximizar un efecto de impacto que justifique cualquier tasa de referencia que se vaya a pagar.

  6. Construir resiliencia social.

    ☆En la nueva era posinflacionaria, los bancos centrales andinos moderan precios, pero no han reflotado hogares tras la pandemia. La política fiscal —con inversión, protección y garantías— es la que desde ya reconstruye, junto al sector privado, los hogares y las economías locales, el bienestar y la confianza social a lo largo de la cordillera.


Para darle marco analítico a la acción antes propuesta, este estudio examina la eficacia de la política económica en los países andinos bajo distintos grados de dolarización.


Cuestionando con datos la validez empírica de la Curva de Phillips en contextos de sustitución monetaria y a partir de estudios oficiales del FMI, CEPAL y bancos centrales (2020–2025), se muestra que la estabilidad lograda por la dolarización reduce la inflación pero no garantiza empleo.


Esto, traslada la función estabilizadora y el reto del "Big-Push" hacia la política fiscal.


Se propone un marco fiscal-garantista donde las operaciones fiscales soberanas actúen como sustituto funcional de la emisión monetaria, dando seguridad al capital financiero, abriéndole rutas, para convertirlo en inversión extranjera directa hacia sectores de impacto social.


Así, la estabilidad deriva del anclaje monetario, el crecimiento de la inversión privada y el desarrollo del impacto que se puede trabajar -con liquidez- junto al inversor comunitario, ofreciendo una vía sostenible para las economías dolarizadas de los Andes.



Política Fiscal, Dolarización e Inversión Garantizada: Repensando la Curva de Phillips en los Andes


Roberto F. Salazar-Córdova

Samtiago, Octubre 5 de 2025


Palabras clave: dolarización, política fiscal, curva de Phillips, garantías soberanas, inversión pública, estabilidad macroeconómica, América Andina.


1. Introducción


La economía andina, históricamente caracterizada por volatilidad macroeconómica y limitaciones institucionales, ha desarrollado respuestas heterogéneas frente a la inefectividad de la política monetaria. Ecuador adoptó la dolarización plena en el año 2000, mientras que Perú, Bolivia, Chile, Colombia, Venezuela y Argentina mantienen grados variables de sustitución monetaria.

Este trabajo examina el impacto de esos regímenes cambiarios sobre la eficacia de la política económica y propone un marco fiscal-garantista que permita canalizar inversión extranjera directa y alianzas público-privadas bajo condiciones de estabilidad. Se argumenta que la garantía soberana para inversión de impacto constituye un sustituto funcional a la emisión monetaria, restaurando la capacidad de estabilización del Estado en contextos de dolarización o de bajo control monetario.


2. Marco teórico


2.1 Dolarización y sustitución monetaria


Según Calvo y Végh (1992), la dolarización surge como mecanismo de autodefensa frente a la inflación crónica y la desconfianza institucional. A mayor grado de dolarización, menor es la efectividad de la política monetaria y mayor la necesidad de disciplina fiscal.


La literatura especializada distingue tres niveles de dolarización, según el grado de sustitución monetaria y profundidad financiera:


Alta / total (más del 50 %): Ecuador, El Salvador, Panamá y Venezuela, donde la dolarización es legal o de facto; en el caso venezolano, la mayoría de las transacciones urbanas y comerciales se realizan en dólares, aunque no exista curso legal formal.


Media (20–50 %): Perú, Argentina y Bolivia, economías con elevada dolarización financiera, depósitos y precios de referencia en dólares, pero con moneda nacional activa.


Baja / nula (menos del 20 %): Chile y Colombia, donde la política monetaria opera con relativa autonomía y el uso de divisas se restringe a activos externos o comercio internacional.


En estos contextos, la Ley de Gresham moderna —según la cual los agentes sustituyen monedas domésticas por fuertes para preservar poder adquisitivo— actúa como mecanismo de defensa frente a la inflación y la pérdida de confianza (Hanke, 2002). Este fenómeno limita la eficacia de la política monetaria y refuerza el rol de la política fiscal y de las garantías soberanas como principales instrumentos de estabilización macroeconómica (Fischer, 1993).


2.2 La hipótesis de la Curva de Phillips y su fragilidad empírica


Desde su formulación original (Phillips, 1958), la relación inversa entre desempleo e inflación ha sido objeto de debate. Friedman (1968) y Phelps (1967) introdujeron las expectativas adaptativas, mostrando que en el largo plazo la curva es vertical: no existe un trade-off estable entre inflación y empleo.

El gráfico muestra la evolución de la curva de Phillips en los países andinos y del Cono Sur entre 1980 y 2024, agrupada por lustros. Se observa que la relación clásica entre inflación y desempleo no tiene patrones (no hay ley económica general): las trayectorias se desplazan hacia la derecha e izquierda en inflación sin relación con desempleo, especialmente en economías con alta emisión y baja dolarización. En los países 100% dolarizados (como Ecuador) ó los casi sin dolarización (como Chile), la inflación se mantiene baja y sin relación con el desempleo por existir reglas claras. Esto último confirma la ineficacia del canal monetario para generar desarrollo (aunque es fundamental controlarlo para tener estabilidad). La gráfica muestra y refuerza la necesidad de políticas fiscales y de inversión con garantías como principal herramienta post estabilización. Salazar (2025)
El gráfico muestra la evolución de la curva de Phillips en los países andinos y del Cono Sur entre 1980 y 2024, agrupada por lustros. Se observa que la relación clásica entre inflación y desempleo no tiene patrones (no hay ley económica general): las trayectorias se desplazan hacia la derecha e izquierda en inflación sin relación con desempleo, especialmente en economías con alta emisión y baja dolarización. En los países 100% dolarizados (como Ecuador) ó los casi sin dolarización (como Chile), la inflación se mantiene baja y sin relación con el desempleo por existir reglas claras. Esto último confirma la ineficacia del canal monetario para generar desarrollo (aunque es fundamental controlarlo para tener estabilidad). La gráfica muestra y refuerza la necesidad de políticas fiscales y de inversión con garantías como principal herramienta post estabilización. Salazar (2025)

En los Andes, la experiencia empírica muestra que el grado de dolarización aplanó la curva de Phillips durante los años 2000–2020. En Ecuador, por ejemplo, la inflación promedio cayó de 52% (1999) a menos de 3% (2020), mientras el desempleo se mantuvo estructuralmente entre 4% y 6% (BCE, 2024). Perú, con dolarización parcial, redujo inflación a 2.8% promedio con desempleo entre 6–8% (BCRP, 2023). En contraste, Argentina y Venezuela, sin dolarización, enfrentaron inflación superior al 90% y desempleo de dos dígitos (FMI, 2024).


Ello sugiere que la estabilidad nominal depende más del anclaje monetario y del manejo fiscal que del estímulo monetario. En otras palabras, la política monetaria deja de ser eficaz cuando la sociedad se “autoancla” en divisa dura.


3. Evidencia empírica: inflación, desempleo y grado de dolarización (2020–2025)


Fuentes: FMI (World Economic Outlook, 2025), CEPAL (Panorama Macroeconómico 2024), bancos centrales nacionales (BCE, BCRP, BCB, BCCh, BCRA, BCV).
Fuentes: FMI (World Economic Outlook, 2025), CEPAL (Panorama Macroeconómico 2024), bancos centrales nacionales (BCE, BCRP, BCB, BCCh, BCRA, BCV).

Estos datos confirman que la estabilidad de precios no genera automáticamente empleo en economías dolarizadas. La política monetaria pierde eficacia, y la política fiscal asume un papel determinante.


4. Política fiscal y garantías soberanas como política económica post estabilización


En economías sin emisión efectiva, la inversión pública y las garantías soberanas se convierten en herramientas primarias de gestión macroeconómica.


Las garantías soberanas son deuda que debe cuidarse en su calidad y riesgo — por lonque es ideal que sean emitidas en coordinación con organismos multilaterales como BID, Banco Mundial y CAF—.


De hacerse técnicamente y a escala, permiten que la inversión privada actúe como multiplicador real del gasto público sin comprometer la sostenibilidad fiscal ni económica territorial (BID, 2024).


El esquema puede representarse así:

SALAZAR-CÓRDOVA (2025)
SALAZAR-CÓRDOVA (2025)

Esta lógica reemplaza el estímulo monetario por un mecanismo de fondeo garantizado, donde la política fiscal coordina la entrada de capitales externos hacia sectores con retorno social (vivienda, infraestructura, agua, energía, educación).


Los países que han aplicado mecanismos similares y constituyen casos de éxito incluyen Irlanda, Estonia y Panamá, donde las garantías públicas catalizaron inversión extranjera directa en contextos de disciplina fiscal (OECD, 2023).


5. Implicaciones para los países andinos


  1. Ecuador: Consolidar el uso de garantías BID/BM para vivienda, infraestructura y energía, con sostenibilidad fiscal.

  2. Perú: Aprovechar la dolarización parcial y estabilidad monetaria para ampliar inversión en servicios públicos locales.

  3. Bolivia: Requiere restaurar confianza y reservas internacionales para mantener paridad.

  4. Chile y Colombia: Podrían incorporar mecanismos garantistas para inversión verde, reduciendo dependencia de política monetaria procíclica.

  5. Argentina y Venezuela: Necesitan estabilización monetaria antes de adoptar esquemas de garantía multilateral.


6. Conclusiones


La evidencia muestra que en economías dolarizadas o semidolarizadas la Ley de Gresham moderna sustituye a la Curva de Phillips como explicación del comportamiento agregado: los agentes priorizan estabilidad del valor sobre el empleo nominal.


La inversión con garantía soberana emerge así como el nuevo canal de transmisión macroeconómica, sustituyendo la emisión por cooperación y la liquidez por confianza.


La estabilidad total o parcial la provee la dolarización plena o limitada.


Tras la estabilización, lo fiscal entra a la cancha como equilibrio enfocado en la calidad más que en la cantidad del gasto público.


De lograrse equilibrio monetario y balance fiscal, se puede (literalmente) "garantizar" programáticamente el crecimiento.


Para esto último, el protagonista es la inversión, y el desarrollo las alianzas público-privadas-comunitarias, bajo esquemas de impacto verificable.


Con todo aquello que hemos revisado aquí, el Estado y sus autoridades varias no pierden poder político, social ó económico, sino que lo redefinen en función de gestiones de diálogo programático sobre contingencias y coherencias.

Www.adnplus.co.uk (Salazar-Córdova, 2025)
Www.adnplus.co.uk (Salazar-Córdova, 2025)


Referencias


  • Banco Central del Ecuador (2024). Informe Anual Macroeconómico. Quito: BCE.

  • Banco Central de Chile (2024). Indicadores Económicos Trimestrales. Santiago.

  • Banco Central de Reserva del Perú (2023). Reporte de Inflación. Lima.

  • Banco Interamericano de Desarrollo (2024). Programas de Garantías Soberanas y Crecimiento Inclusivo. Washington, D.C.

  • Calvo, G., & Végh, C. (1992). Currency Substitution in Developing Countries. IMF Working Paper.

  • CEPAL (2024). Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe 2024. Santiago.

  • Edwards, S., & Savastano, M. (1999). Exchange Rate Dollarization and Macroeconomic Policy in Latin America. NBER Working Paper.

  • Fischer, S. (1993). The Role of Macroeconomic Policy in Growth. Journal of Monetary Economics, 32(3).

  • Friedman, M. (1968). The Role of Monetary Policy. American Economic Review, 58(1).

  • Hanke, S. (2002). On Dollarization and Currency Boards: What Works and What Doesn’t. Cato Journal, 22(2).

  • Mishkin, F. (2003). The Economics of Money, Banking and Financial Markets. Addison Wesley.

  • OECD (2023). Fiscal Policy and Sustainable Investment in Small Open Economies. Paris.

  • Phillips, A. W. (1958). The Relation between Unemployment and the Rate of Change of Money Wages in the United Kingdom. Economica, 25(100).

  • Phelps, E. (1967). Phillips Curves, Expectations of Inflation and Optimal Unemployment Over Time. Economica, 34(135).


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