
CAE? CREDITO CON AVAL DEL ESTADO (ENTERO) PARA ESTUDIAR LA UNIVERSIDAD
- ROBERTO SALAZAR CORDOVA

- hace 23 horas
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Financiando la Educación Universitaria en los Andes:
Cartera, Riesgo y Recuperación desde una Perspectiva Hexagonal
Por Roberto F. Salazar-Córdova
La discusión reciente sobre el Crédito con Aval del Estado (CAE) en Chile suele presentarse como un debate sobre deuda estudiantil. Sin embargo, desde una perspectiva económica más amplia, la discusión gira en torno a un activo estratégico mucho más importante: el capital humano.
Los países desarrollados han comprendido hace décadas que la educación superior constituye simultáneamente una política social, una inversión económica y una cartera financiera. Por ello la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publica regularmente indicadores sobre financiamiento universitario, endeudamiento estudiantil, empleabilidad, retornos salariales y gasto público en educación superior (OCDE, 2024).
La primera diferencia entre la OCDE y los Estados Unidos del URKU en los Andes (EUUA) no es financiera. Es estadística.
Los países de la OCDE miden sistemáticamente sus carteras educativas. Gran parte de los países andinos todavía mide principalmente gasto educativo. La diferencia parece menor. No lo es.
Una cartera que no se mide difícilmente puede gestionarse. Y una cartera que no se gestiona difícilmente puede recuperarse.

Resumen de la Propuesta de Crédito con Aval Hexagonal
La propuesta de Crédito con Aval Hexagonal (CAH) plantea evolucionar desde el modelo tradicional de Crédito con Aval del Estado hacia una estructura financiera multiactor basada en el principio de las Cross-Sector Partnerships (CSP).
Su punto de partida es que la educación superior no beneficia únicamente al estudiante. También genera valor para las familias, las empresas, el Estado, la academia, las comunidades, las organizaciones sociales, los medios de comunicación y los inversionistas. Por lo tanto, el financiamiento y la recuperación de la inversión educativa no deberían recaer exclusivamente sobre el estudiante y el Estado instituido.
El Crédito con Aval Hexagonal distribuye riesgos y beneficios entre múltiples actores que participan en la formación y valorización del capital humano. La familia aporta respaldo y ahorro; las empresas aportan empleabilidad, prácticas y eventualmente pago parcial de estudios; la academia aporta becas, descuentos por desempeño e inserción laboral; las organizaciones sociales pueden cubrir riesgos o financiar grupos prioritarios; las comunidades pueden apoyar mediante fondos territoriales; los medios pueden premiar excelencia y reputación; los inversionistas pueden financiar talento y emprendimientos; y el Estado actúa como regulador, coordinador y garante de última instancia.
Todos podemos garantizar a un profesional si lo acordamos.
La innovación central consiste en cambiar el objetivo del sistema. En lugar de concentrarse únicamente en recuperar deuda, busca aumentar el valor económico del capital humano financiado. La lógica deja de ser acreedor–deudor y pasa a ser una asociación para generar productividad, innovación, emprendimiento y desarrollo territorial.
Bajo este enfoque, el indicador principal deja de ser la tasa de cobranza y pasa a ser la capacidad del sistema para transformar estudiantes en profesionales productivos capaces de generar valor económico y social. La recuperación financiera se produce como consecuencia del éxito profesional y no únicamente mediante mecanismos de cobranza.
El empleo, además, se vuelve algo social.
En síntesis, el Crédito con Aval Hexagonal propone convertir la educación superior en una inversión compartida donde el riesgo, el financiamiento y los beneficios son distribuidos entre todos los actores que participan en la creación de valor del capital humano. Su objetivo final no es financiar estudios, sino construir una arquitectura permanente de desarrollo basada en personas, talento y productividad.
La frontera OCDE
Los países de la OCDE destinan en promedio entre 1,3% y 1,6% de su PIB a educación superior (OCDE, Education at a Glance, 2024).
Además, cuentan con sistemas relativamente completos de trazabilidad del estudiante desde el ingreso hasta su inserción laboral:
Australia monitorea deuda estudiantil.
Reino Unido monitorea recuperación de préstamos universitarios.
Estados Unidos monitorea cartera federal educativa.
Los países nórdicos monitorean subsidios y retornos fiscales.
La característica común es que todos consideran la educación superior como una inversión medible.
Chile: el benchmark andino
Dentro de los Estados Unidos del URKU en los Andes, Chile constituye el benchmark regional.
Su cartera CAE supera los USD 10.000 millones y equivale aproximadamente a USD 506 millones por millón de habitantes (Comisión Ingresa, 2026).
Más de 500.000 personas han pasado por mecanismos de cobranza, equivalentes a aproximadamente 27.800 deudores morosos por millón de habitantes.
Ningún otro país del bloque dispone de información tan detallada sobre cartera, morosidad y recuperación.
Por ello Chile constituye el punto de referencia natural para medir la brecha regional.
Colombia: convergencia hacia estándares OCDE
Colombia representa el segundo sistema más desarrollado.
ICETEX administra una cartera equivalente a aproximadamente USD 52,8 millones por millón de habitantes (ICETEX, 2025).
Comparado con Chile, Colombia alcanza apenas el 10,4% de la intensidad financiera educativa chilena. La brecha es de aproximadamente 89,6%; sin embargo, Colombia posee una ventaja importante.
Al igual que Chile, pertenece al sistema OCDE y ha desarrollado mecanismos institucionales relativamente sofisticados para monitorear beneficiarios, recuperación y desempeño.
Panamá
Panamá mantiene programas administrados por IFARHU y combina becas con crédito educativo.
La profundidad financiera observada es significativamente menor que la chilena. La evidencia disponible sugiere una intensidad financiera inferior al 5% del benchmark chileno. La brecha respecto de Chile supera el 95%.
(IFARHU, 2025)
Ecuador
Ecuador presenta una situación distinta.
La gratuidad universitaria desplaza una parte importante de la inversión educativa hacia el presupuesto público.
Otra parte permanece en las familias.
La ausencia de estadísticas consolidadas de cartera educativa impide comparaciones precisas.
Desde una perspectiva financiera, Ecuador presenta una brecha de medición respecto de Chile antes que una brecha de inversión.
(SENESCYT, 2025)
Perú
Perú distribuye el financiamiento entre familias, universidades privadas, programas públicos y mecanismos financieros específicos.
Su profundidad financiera formal se mantiene considerablemente por debajo de Chile.
La brecha observada supera ampliamente el 90%. (PRONABEC, 2025)
Bolivia
Bolivia mantiene predominio de financiamiento estatal y familiar.
La profundidad financiera educativa formal se encuentra muy por debajo del benchmark chileno.
La brecha también supera ampliamente el 90%. (CEUB, 2025)
Argentina
Argentina posee una de las mayores inversiones educativas familiares de la región.
Sin embargo, gran parte de esa inversión no aparece registrada como cartera financiera.
La brecha respecto de Chile es menor cuando se considera inversión total en educación superior, pero muy amplia cuando se observa exclusivamente cartera formal. (CEPAL, 2024)
Venezuela
Venezuela enfrenta un fenómeno diferente.
Una parte significativa del retorno económico asociado a su inversión educativa se genera actualmente fuera del territorio nacional debido a los procesos migratorios.
La principal pérdida no ocurre por mora financiera. Ocurre por pérdida de retorno territorial de la inversión realizada. (UNESCO, 2025)
El promedio de los Estados Unidos del URKU en los Andes
Si se utiliza Chile como benchmark igual a 100 y se consideran las estimaciones disponibles para Colombia, Panamá, Perú, Ecuador, Bolivia, Argentina y Venezuela, el promedio de intensidad financiera educativa formal de los EUUA se ubica aproximadamente entre 15% y 20% del benchmark chileno.
Dicho de otra manera, Chile posee una profundidad financiera educativa entre cinco y seis veces superior al promedio regional.
Cuando se compara el promedio EUUA con los estándares observados en la OCDE, la brecha es aún mayor.
Los sistemas OCDE presentan no solamente mayor financiamiento: Presentan mayor trazabilidad, mayor capacidad de medición, mayor transparencia y mejores mecanismos de seguimiento de retornos.
La distancia principal entre los EUUA y la OCDE no parece ser únicamente financiera. Es una distancia de gestión de información y recuperación de valor.
El error conceptual
La mayoría de los sistemas latinoamericanos continúa observando la educación superior como gasto.
Los países OCDE observan simultáneamente gasto, inversión, cartera y retorno.
Esa diferencia conceptual explica gran parte de la brecha observada.
Mientras la discusión se concentre exclusivamente en cuánto se gasta, resulta difícil responder cuánto valor se genera.
La solución hexagonal
Tomar la educación como una inversión no solo familiar, privada o pública, sino de una sociedad que se organiza en torno al crédito y una banca afín sumada al aval del estado en los Andes puede ser materia de Diálogo, Hexagonal.
El activo financiado no es una máquina, no es una carretera, no es un edificio. Es una persona.
Por ello, la recuperación no puede depender únicamente de la relación entre acreedor y deudor. Debe involucrar simultáneamente a todos los actores que reciben beneficios de la formación del capital humano:
Las familias reciben movilidad social.
Las empresas reciben productividad.
El Estado recibe crecimiento económico y recaudación.
Las comunidades reciben capacidades para su desarrollo.
La academia recibe investigación e innovación.
Las organizaciones sociales reciben capacidades de gestión.
Los medios identifican y difunden excelencia.
Los inversionistas encuentran oportunidades de crecimiento.
La recuperación de cartera deja entonces de ser un problema exclusivamente financiero. Se transforma en una estrategia de valorización de activos humanos.
Conclusión
La comparación entre la OCDE, Chile y los Estados Unidos del URKU en los Andes revela una realidad simple: La principal brecha educativa regional no es únicamente financiera, es una brecha de medición, gestión y recuperación de valor.
Chile ofrece el benchmark regional de cartera educativa. La OCDE ofrece el benchmark internacional de gestión de capital humano.
Los EUUA tienen la oportunidad de construir una tercera vía: Una Cross-Sector Partnership para capital humano donde familias, empresas, Estado, academia, organizaciones sociales, comunidades, medios e inversionistas participen simultáneamente en la financiación, valorización y recuperación de la inversión educativa.
La pregunta deja de ser cuánto se prestó. La pregunta pasa a ser cuánto valor humano, económico y territorial se generó por cada dólar invertido. Allí comienza la diferencia entre administrar deuda y administrar desarrollo.


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