Capacidad Hexagonal
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Capacidad Social
Una hipótesis económica sobre desarrollo territorial, diálogo y prosperidad
Roberto F. Salazar-Córdova
Economista
Introducción
Hace más de dos siglos la economía comenzó a comprender que la riqueza no dependía únicamente de los recursos disponibles. Adam Smith observó que la productividad aumentaba cuando las personas podían especializarse e intercambiar. Más tarde surgió la figura del empresario como actor central del desarrollo económico. Schumpeter lo describió como el agente capaz de combinar recursos de manera novedosa y transformar oportunidades en crecimiento. Desde entonces, la capacidad empresarial pasó a ocupar un lugar central en la teoría económica.
La historia económica de los últimos doscientos años puede leerse, en gran medida, como la historia del descubrimiento y fortalecimiento de la capacidad empresarial.
Sin embargo, la experiencia acumulada en numerosos territorios durante las últimas décadas plantea una pregunta complementaria.
Si existe capacidad empresarial, ¿existe también capacidad social?
La pregunta parece simple, pero sus implicancias son profundas. Existen territorios con recursos naturales abundantes, empresas dinámicas, universidades, infraestructura e inversión que avanzan lentamente. Existen otros territorios con recursos comparativamente menores que logran niveles elevados de prosperidad, innovación y crecimiento. La diferencia no siempre puede explicarse únicamente por capital, tecnología o instituciones.
La evidencia observada en diversos procesos territoriales sugiere que existe una variable adicional.
La capacidad de una sociedad para dialogar sobre sí misma.
El descubrimiento de una capacidad económica poco estudiada
Durante años, la teoría económica ha estudiado cómo los individuos toman decisiones, cómo operan las empresas y cómo funcionan los mercados. Mucho menor atención ha recibido la capacidad de los grupos humanos para construir decisiones colectivas orientadas al desarrollo.
La experiencia observada en los Andes entre 2025 y 2026 ofrece una oportunidad interesante para explorar esta cuestión.
Los procesos de Planificación de Impacto, Programación Económica y Participación Financiera desarrollados en distintos territorios tenían objetivos diferentes. Sin embargo, a medida que avanzaban, aparecía un fenómeno recurrente. Los participantes comenzaban identificando problemas concretos. Más tarde discutían recursos. Posteriormente analizaban oportunidades económicas. Finalmente terminaban construyendo acuerdos relacionados con inversión, financiamiento, organización y expansión.
La transformación más relevante no ocurría en los proyectos.
Ocurría en la conversación.
Lo que cambiaba era la capacidad colectiva para comprender el territorio como una realidad económica compartida.
El diálogo como infraestructura económica
La economía reconoce ampliamente el valor de las carreteras, los puertos, los sistemas energéticos y las telecomunicaciones. Estas infraestructuras reducen costos y permiten aumentar productividad.
La experiencia territorial sugiere que existe otra infraestructura menos visible.
El diálogo.
Cuando comunidades, familias, empresas, universidades, instituciones públicas e inversionistas carecen de espacios permanentes de interacción, la información permanece fragmentada. Los recursos se movilizan lentamente. Las oportunidades se identifican tarde. Los conflictos consumen energía productiva. Las decisiones se toman con información incompleta.
Cuando esos mismos actores desarrollan mecanismos estables de diálogo, ocurre el proceso contrario. La información circula. Los problemas se identifican tempranamente. Los recursos encuentran destinos más eficientes. Las oportunidades aparecen con mayor claridad. Los acuerdos reducen incertidumbre. La inversión encuentra condiciones más favorables.
Desde una perspectiva económica, el diálogo actúa reduciendo costos de coordinación y aumentando la calidad de las decisiones.
Su efecto es comparable al de otras infraestructuras que facilitan la actividad económica.
El funcionamiento hexagonal
La evidencia observada durante los Diálogos Hexagonales permite avanzar un paso más.
La capacidad social no surge espontáneamente. Se construye mediante interacción entre actores diferentes.
Las comunidades aportan conocimiento territorial y legitimidad.
Las familias aportan trabajo, ahorro y continuidad generacional.
Las empresas aportan producción y acceso a mercados.
La academia aporta conocimiento e innovación.
Las instituciones públicas aportan estabilidad y reglas.
Los inversionistas aportan capital y visión de crecimiento.
Cada uno de estos actores observa una parte de la realidad.
Ninguno observa la totalidad.
La capacidad social aparece cuando estos seis vértices comienzan a interactuar de manera sistemática.
Lo relevante no es la fortaleza individual de cada actor.
Lo relevante es la calidad de las relaciones que logran construir.
Capacidad social y desarrollo
La historia económica ofrece numerosos ejemplos de territorios exitosos. Distritos industriales, clusters tecnológicos, regiones exportadoras y ecosistemas de innovación muestran una característica común. Existe interacción constante entre múltiples actores económicos.
Las empresas aprenden de las universidades.
Las universidades aprenden de las empresas.
Las comunidades participan en la construcción de prioridades.
Las instituciones facilitan procesos de largo plazo.
Los inversionistas encuentran proyectos viables.
La información circula con rapidez.
La confianza permite asumir riesgos.
La cooperación convive con la competencia.
La prosperidad emerge precisamente de esa interacción.
Desde esta perspectiva, la capacidad social puede entenderse como la capacidad de una sociedad para organizar conversaciones productivas capaces de transformarse en acción económica.
Una hipótesis económica
La hipótesis central de este trabajo es que la capacidad social constituye un activo económico.
Al igual que el capital físico, el capital humano o el capital financiero, la capacidad social puede acumularse, fortalecerse y generar retornos crecientes.
Los territorios con mayores niveles de capacidad social poseen mejores condiciones para identificar oportunidades, movilizar recursos, atraer inversión, incorporar conocimiento y sostener procesos de crecimiento de largo plazo.
Los territorios con menores niveles de capacidad social enfrentan mayores dificultades para transformar recursos disponibles en resultados sostenibles.
La diferencia fundamental no radica necesariamente en la cantidad de recursos.
Radica en la capacidad colectiva para utilizarlos de manera inteligente.
Sierra|ANDES como evidencia
La experiencia Sierra|ANDES permite observar este fenómeno en formación.
La conversación comenzó alrededor de temas ambientales y territoriales.
Posteriormente incorporó producción, ahorro, crédito, inversión, certificación, tecnología y expansión.
La evolución no respondió a una planificación centralizada.
Respondió a la capacidad de distintos actores para construir una comprensión compartida del futuro.
Lo que emergió gradualmente fue una forma de inteligencia económica colectiva.
Una capacidad social orientada hacia la acción.
Conclusión
La economía del siglo XX descubrió la importancia del empresario.
La economía territorial del siglo XXI podría comenzar a descubrir la importancia de la capacidad social.
La prosperidad de los territorios depende de recursos, infraestructura, conocimiento e inversión. Sin embargo, la evidencia observada sugiere que estos elementos generan sus mejores resultados cuando operan dentro de sociedades capaces de dialogar, aprender y actuar conjuntamente.
La capacidad social aparece así como una forma de riqueza.
Una riqueza que no se mide en toneladas, hectáreas o dólares.
Una riqueza que se expresa en la capacidad de una sociedad para comprenderse a sí misma, construir acuerdos y transformar esos acuerdos en desarrollo.
Tal vez allí se encuentre una de las explicaciones más profundas de por qué algunos territorios convierten potencial en prosperidad y otros continúan buscando el camino para hacerlo.
Roberto F. Salazar-Córdova
Santiago de Chile – Quito
2026



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