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DEL 4 AL 11: PLANES Y REALIDADES


Analizamos aquí el proceso de formación del contrato social como un proyecto de inversión de impacto, y como una empresa común que debe hacerse con base en capacidades reales, luego de lo visto el 4 de Septiembre de 2022 en Chile, con miras al 11 de Septiembre de 2023, cuando se cumplan 50 años del pronunciamiento militar.


Hace 50 años Chile terminó en un contrato social impuesto por la fuerza, reformado en concertación, y hoy está listo y en espera de lo que viene, que será, 50 años más tarde, y tras un intento fallido ya, un contrato social impuesto por la razón, es decir: basado en capacidades y funcionamiento (Sen, 1982).



En números gruesos, en Mayo de 2021, el 40% de los 15 millones de Chilenos habilitados para votar (6 millones, voluntarios y efectivos) eligió dar un 80% de capacidad a 155 convencionales de planta elegidos como constituyentes cuyo rol era diseñar el Chile de los próximos 50 años.


La Derecha (en azul) solo logró un poco más de 1 millón de votos, representando cerca del 20% de la capacidad diseñadora de un texto cuyos artículos debían aprobarse utilizando 2/3 de los votos de los convencionales elegidos. La derecha, en azul, no les resultó necesaria a los demás partidos de izquierda, independientes, y otros, para entregar su producto, en Julio 4 de 2022.


La eficiencia de dicha planta constituyente, así conformada, quedó medida por la votación del 4 de Septiembre de 2022, cuando en números gruesos, se mantuvo el diseño de planta: 15 millones de votantes, pero con voto obligatorio, llegándose a 60% de rechazo y el mismo 40% anterior de participación, convertido ahora en aprobación.

¿Qué cambió?: la participación y la eficiencia más que se duplicó, pues se pasó de 40 a 85 por ciento de participación. Las masas silenciosas que no acudieron voluntariamente a votar en 2021, salieron a votar obligatoriamente en 2022, llegando a casi 8 millones de votos por el rechazo hecho por los convencionales constituyentes que en un 80% no eran de derecha.


Revisemos entonces la capacidad:

Si la producción son votos, la capacidad de decisión se duplicó, al tomar el volumen de producción recibido en 2021, sumando el voto almacenado en 2020 y 2021, para convertirlo en voto producido por una realidad concreta, en un tiempo de 16 meses desde la elección de constituyentes hasta el plebiscito de su trabajo hacia la población general.


La planeación fue excelente, desde el punto de vista institucional, por parte del gobierno de derecha que planeó el proceso: Sebastián Piñera. Mérito para El, pues se logró, democráticamente, encauzar un proceso de producción de un contrato social que si falló no lo hizo por falta de la ciudadanía, ni de las instituciones, ni del gobierno anterior, y digámoslo, tampoco por falta del gobierno actual. Falló porque el producto generado por el 80% de convencionales que no eran de derecha, tenía desperfectos de manufactura.


LOS PLAZOS


El esfuerzo en el cual se ha embarcado Chile es un proyecto a largo plazo, que en su primera fase ha tomado ya más de un año, esperando cambios estructurales con gran inversión:

Lo que viene es parte de ese largo plazo, y debe resolverse no de inmediato, sino a mediano plazo, como bien ha indicado el Servicio Electoral (SERVEL), que ha indicado que no se puede hacer otro diseño de planta para obtener producción (votos) durante el 2022. Se requerirá, efectivamente, un esfuerzo adicional, de mediano plazo, de 6 a 18 meses, para contratar (ya no elegir) a nuevos trabajadores de planta, sean de derecha o de izquierda, independientes, paritarios, con representatividades ya no reservadas, sino con funcionamiento garantizado (ver imagen abajo), según lo han decidido los accionistas (el 60% de votantes que rechazó el resultado y el proceso elegido y procesado hasta Julio de 2022).


Por el votante no faltó, pues se pagó y se contrató, se acudió a evaluar, y se votó, cambiando el mapa que se observó antes, por el siguiente:

Este resultado hizo que el actual gobierno siga el proceso de largo plazo, y tenga que hacer de tripas corazón, despidiendo personal de izquierda que se había opuesto al gobierno anterior, y había estado ligado al proceso rechazado. Se contrató personal más de centro (centro-izquierda), adquiriendo equipos con experiencia, y sub-contratando a partidos políticos también con mayor capacidad operativa para generar el contrato social.


Dicho nuevo equipo de gobierno, junto con el equipo legislativo ya previamente contratado (en Congreso y Senado), trabajarán ahora en el corto plazo, a diario, haciendo un esfuerzo que deberá observarse de forma semanal, pues la situación de inflación y recesión crece de igual forma, en términos de empleo real, y precios nominales.


En el corto plazo, la población le ha dicho al gobierno, y a la izquierda, que "haga la pega", que no cambie el diseño, y que entregue antes del 11 de Septiembre de 2022, por la vía institucional, un nuevo producto, dándole un resultado categórico que le obligará al gobierno a trabajar horas extra, hacer transferencia de personal desde la Secretaría General de la Presidencia hacia el frente social, de modo de poder hacer un mejor transporte de producto: votos.


En cualquier caso, lo que resulte de las comisiones de expertos que deba contratar el gobierno y el congreso, deberá resultar en algo que se plebiscite, para que sea aprobado, tras un buen trabajo, esta vez sí eficiente, para que pueda ser productivo y reciba voto positivo y transporte el país hacia los próximos 50 años, lejos de sus traumas de los últimos 50 años.


Lo que se va a necesitar es tener personal que entienda el concepto de capacidad:

El diseño ya se ha hecho, tanto por izquierda, como por derecha, con la constitución nueva rechazada, que se hizo a máxima producción de sus gestores teóricos, como con la constitución hoy vigente, que se hizo en otros tiempos.


Lo importante es tomar los textos vigentes y los nuevos, y elicitar lo que funciona y lo que debe reformarse.


No todo lo que está vigente está bien, y no todo lo que se propuso está mal.


De hecho, de lo que se produjo, hay elementos a tomar en cuenta para que funcione el contrato social bajo condiciones ideales; de hecho, recibió 4.8 millones de votos que la aprobaron, frente a 7.8 millones que la rechazaron (3 millones de votos de diferencia).


Pero vamos a lo mayoritario: El rechazo mostró una capacidad efectiva que se debe alcanzar, con 8 millones de personas a las cuales se les debe presentar un trabajo de calidad: con expertos no solo teóricos, sino prácticos, para alcanzar un 66% de votos en un plebiscito a mediano plazo.


No es necesario elegir constituyentes nuevamente, sino trabajar solo sobre los textos de vocerías del rechazo y los textos que sustentaron quienes optaron por el apruebo, pues ése es el estado en el cual está en el proceso.


Consensuar es clave, de modo que se mantenga la eficiencia, pudiendo medirse la producción real de un 80% futuro de votos (ojalá de apruebo al trabajo de los expertos) sobre la base de la capacidad de votación efectiva (13 millones de votantes).


VALIDANDO EL FUTURO CHILE CON 4/7:


La validación de los 4/7 que institucionalmente se espera en términos de eficiencia y trabajo a corto plazo, vía congreso, tiene no solo un marco legal, sino participativo:

De cada 700 instituciones inscritas para hacer campaña, 400 se apuntaron al rechazo, para participar en la franja televisiva, y 300 se apuntaron al apruebo. La historia la escriben los vencedores, y en el caso de Chile, quien venció fue el Rechazo.


Trabajar desde el Congreso, pero también desde los partidos políticos, parlamentarios, organizaciones de sociedad civil, y otros espacios hexagonales: lo estatal, lo privado, las ONGs, las comunidades mismas, la academia y los mismos medios, y los organismos internacionales, todos en Diálogo Hexagonal, para la cohesión social, será fundamental.



Quien escribe, junto a Hexagon Group, estamos dispuestos a trabajar por el nuevo apruebo, que deberá ser como un piano de cola que no sea destruido por intereses partisanos.


Estamos dispuestos a trabajar como antes trabajamos por el rechazo inicial en 2020, por la derecha en 2021, y por el rechazo en 2022, pues entendemos las lógicas de largo plazo, que deben resolverse a mediano plazo en nuestro querido país sede, Chile.



Nos hemos propuesto servir al Diálogo a Corto Plazo, con toda la capacidad, pro bono, con nuestra tecnología, capacidad y experiencia, sin mediar interés empresarial o personal de por medio, sino el afán de servir con amor, como hemos hecho hasta ahora, desde ADN@+.


Nuestra "Opción Preferencial por los Más Pobres" que estuvo ligada al Rechazo triunfó ya, y somos, con todas las letras de Politics' Pub, parte del Rechazo Pasado. Somos parte de los 7.8 millones de votantes por el rechazo, y ahora debemos contribuir desde nuestra misma responsabilidad social corporativa, y como Red Santa Cruz de Inversores de Impacto, debemos asumir el Apruebo de una Constitución reformada institucionalmente, por expertos teóricos y prácticos no elegidos, sino contratados a corto plazo (nos excluimos de ser contratados, pero nos incluimos en trabajar voluntaria y gratuitamente).


Debemos apoyar para que el trabajo de cohesión se dialogue en todo el territorio nacional y capturemos juntos votos por el apruebo de lo técnico-práctico, no solo con más del 60% de eficiencia, sino con más del 80% de apoyo.


Lo lograremos si aportamos para algo técnico, institucional, que sea aprobado, ahora sí, por derechas e izquierdas:


En el Hexágono no hay Derechas ni Izquierdas. En el Hexágono y su Núcleo solo hay Cohesión Social:



Nosotros, junto a Chile, hemos trabajado hasta este 4 de Septiembre, estratégicamente, para que el país salga del desinterés mutuo. Hemos pasado junto a todos del conflicto de intereses, y hemos contribuido a rechazar la manipulación. Hoy debemos salir de la terapia de grupo, y el desgobierno (ciclo 2 en gráfico). Es el momento de poner nuestras capacidades para el flujo de información, para crear mecanismos de consulta permanente, crear cooperación crítica (ciclo 3 del gráfico), y pasar a una nueva fase de convergencia de intereses, creando compromiso vía confianza mutua y alianza formal, de modo de volver a tener un 80% de apruebo, pero de una que nos una, como constitución, saliendo de lo rojo y lo amarillo que marcaron las etapas pasadas, como un semáforo, y pasando a un verde como la vida, en términos de asociación para volver a crear una delegación permanente y una democracia hexagonal plena:


ROBERTO F. SALAZAR-CÓRDOVA

HEXAGON GROUP





 

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