
LA SANTA CRUZ Y SU RED
- ROBERTO SALAZAR CORDOVA

- hace 4 horas
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RED SANTA CRUZ: INVERSIONES A ESCALA REGIONALES HACIA EL NORTE
Roberto F. Salazar-Córdova
De lo local a lo regional: una continuidad territorial en América
En América Latina no existe un país llamado Santa Cruz. En todos los países de América Latina hay una ciudad, provincia, pueblo o subregión con ese nombre. Santa Cruz de la Sierra, Bolivia; la isla de Santa Cruz en Galápagos, Ecuador; la comuna de Santa Cruz en Chile; la provincia de Santa Cruz en Perú; localidades Santa Cruz en México; distritos Santa Cruz en Colombia; parroquias Santa Cruz en Venezuela; municipios Santa Cruz en Brasil; localidades Santa Cruz en Paraguay; cantones Santa Cruz en Costa Rica; asentamientos Santa Cruz en Panamá. Incluso en Estados Unidos existe Santa Cruz.
La recurrencia del nombre configura una red territorial distribuida a lo largo del continente. Estos puntos se ubican en corredores productivos, zonas agrícolas, espacios intermedios y nodos de articulación económica que siguen la lógica geográfica de los Andes y sus extensiones. Esta continuidad permite organizar inversión sobre una base territorial conectada.

Origen de la Red Santa Cruz
El año 2019 marcó un punto de inflexión en Chile y en varios países de la región. Los estallidos sociales evidenciaron una ruptura entre ciudadanía, Estado y mercado, con efectos directos sobre inversión, continuidad operativa y legitimidad. En ese contexto se funda Red Santa Cruz como respuesta operativa para reorganizar inversión, diálogo y ejecución desde lo local, conectando territorios, actores y capital bajo una lógica de corresponsabilidad.
En ese mismo año, en Washington, en un seminario académico que convocó a líderes empresariales y políticos de la región, al cual fui invitado como expositor, se produjo un punto de convergencia. Al discutir mi ponencia, se hizo evidente que una de las principales fuentes de división era la relación con el Estado, la política y la disputa persistente entre izquierda y derecha. Al mismo tiempo, surgió con claridad un elemento común: la intención compartida de actuar en favor del bien y de enfrentar aquello que lo deteriora.
VIA CRUCIS MATERIAL
Esa constatación abrió una vía distinta. La referencia a la Santa Cruz apareció como un punto de encuentro que trasciende divisiones ideológicas. En esa conversación, en la que participó también el alcalde de Santa Cruz de Chile, se planteó la posibilidad de utilizar esta recurrencia territorial como columna vertebral para asumir el via crucis que implica la lucha por articular proyectos de impacto intra y entre países. A partir de ahí se define una lógica de red que conecta territorios más allá de sus fronteras administrativas.
Sobre esa base se tomó una decisión operativa. Establecer la capital de la Red Santa Cruz en Chile, en la zona central, y avanzar hacia Ecuador, en la zona equinoccial, estructurando un corredor sur–centro. Este diseño recoge el origen de la fundación de la red el 14 de noviembre de 2019 en Washington, incorporando desde el inicio una conexión sur-norte–sur como principio organizador central.
Desde ese origen, el trabajo se orienta a estructurar inversión en terreno y escalarla a nivel regional. Operamos desde Chile como base xon proyectos binacionañes piloto en Ecuador, organizando proyectos con pueblos de los Andes, enfocados en sus comunidades y empresas más que centrarnos en el Estado y sus dinámicas.
Nuestro lema en "Nada con Políticos" pues entendemos la inversión de impacto como un trabajo total con comunidades como un mismo proceso continuo que acerca territorios, vinculándolos con inversionistas mediante reglas claras de ejecución y trazabilidad.
El territorio actúa como unidad económica y como mecanismo de control operativo.
La Red Santa Cruz fue concebida para desarrollar inversiones en proyectos a escala que involucren al menos dos países de manera permanente. Su lógica operativa se basa en la relación entre empresarios alfa de cada país y empresarios beta de otro país. Los alfa de su tierra ingresan con capitales varios como beta en el nuevo territorio de la mano del alfa anfitrión, apoyando el escalamiento e impacto del alfa en su país de origen. Este cruce genera transferencia de capacidades, alineación de incentivos y corresponsabilidad en la ejecución a gran escala.
Contexto actual y reorganización hemisférica
El escenario actual muestra tensiones en Chile y, al mismo tiempo, una reorganización más amplia en América, con señales desde Estados Unidos que apuntan a una mayor articulación hemisférica en seguridad, inversión y coordinación. Este contexto abre un espacio operativo donde la capacidad de ejecución de los privados en entornos comunitarios se vuelve determinante.
La estrategia se organiza en dos direcciones. Desde Chile se estructuran proyectos y se organizan negocios intra e inter territorios.
El Diálogo Hexagonal
Desde Estados Unidos, vía diálogos, se movilizan hacia Chile y de allí hacia el Sur, capitales, tecnología y demanda de flujos.
Ecuador actúa como punto de convergencia, donde Sierra|ANDES y URKU nacieron para operar el ejemplo de pueblos otiginarios capitalistas que se vuelven el alfa a seguir en el camino de los alfas de otros países de la Red en su camino de impacto en los Andes y América. Se configura así una conexión funcional entre norte y sur.
Invitación al BID para sumarse como plataforma de crédito y escala
El Grupo Banco Interamericano de Desarrollo podría cumplir un rol acelerador en este esquema. Su función principal sería complementar capacidades y proveer apalancamientos vía crédito.
Trabajar inversiones y créditos a la vez es algo necesario y suficiente para financiar plenamente proyectos de escala que no pasen por la ventana estatal pero que sí puedan garantizar a los alfas varios de otros países un marco orgánico de gestión de riesgos desde la ventana privada del BID.
Ésa es la invitación de este artículo hacia el Directorio del BID tras conocer los resultados de sus nuevas estrategias para proporcionar financiamiento de largo plazo, renovar estructuras de deuda, garantías y acceso a recursos en condiciones que podemos ver como socios estratégicos porque amplían la capacidad de nuestra red de inversión.
El crédito permite expandir proyectos que ya cuentan con base operativa, flujos identificables y capacidad de repago. Facilita infraestructura, consolida cadenas de valor y reduce el costo del tiempo de espera por capital al aportar crédito privado mediante garantías comunitarias. A través de sus plataformas, el BID podría apoyarnos también a sumar a nurstra articulación su propia red de actores, beneficiándose a su vez del trabajo de nuestra red que promueve coordinación entre sectores que no han sido objetos directos de crédito del banco pero que sí sin líderes en nuestros proyectos de inversión: las comunidades.
Inversión como asociación en riesgo
El rol de Red Santa Cruz se sitúa en la fase de estructuración. Opera mediante inversión en renta variable, asumiendo riesgo junto con los territorios y los accionistas. El inversionista privado participa como socio del inversionista comunitario. El resultado depende de la ejecución y de la capacidad de generar valor.
La inversión organiza el territorio, valida modelos y genera condiciones iniciales. Sobre esa base se construyen los flujos que permiten la entrada del crédito.
Complementariedad entre inversión y crédito
La inversión y el crédito operan en secuencia. La inversión crea estructura y asume riesgo. El crédito amplía escala al acelerar el financiamiento de infraestructura. En proyectos como Sierra|ANDES, por ejemplo, esta lógica está pensada para permitir pasar -rápidamente- de organización territorial a expansión financiada.
Los gobiernos no participan como arriculadores de la escala, sino solo como apoyo en los Diálogos Hexagonales, aportando base legal parcial y quizá complementando garantías o cofinanciando, sin asumir liderazgo operativo. Esto permite integrar capital privado, financiamiento multilateral y acción pública en un mismo proceso.
Integración operativa entre norte y sur
El modelo conecta Estados Unidos, Chile y el eje andino, cuyo corazón está en la línea ecuatorial, operando Washington, Quito y Santiago en un sistema funcional. Desde el norte se movilizan recursos. Desde el sur se estructuran proyectos. Ecuador actúa como nodo de pilotaje y exportación de buenas prácticas de diálogo. La integración se produce a través de inversión real y ejecución territorial.
Proyección y criterio de trabajo
El nombre Red Santa Cruz recoge una tradición histórica vinculada a la Santa Cruz Cristiana como elemento constante en la formación cultural del Espíritu de Bien Eterno que caracteriza al continente americano. En el presente, y desse nuestra fundación el período de Semana Santa se reverencia como nuestro momento de evaluación y proyección, revisando lo ejecutado y definiendo acciones con horizonte superior a un año.
El antecedente de 2019 mostró el costo de operar sin estructura territorial ni enfoque moral. El trabajo desarrollado desde entonces ha construido esa base, creando un conglomerado movido por elnmismo ADN@+. Con este artículo convocamos a los líderes alfa del BID a sumarse al movimiento actual de la Red confirmando nuestra permanente disponibilidad para articularnos en achileny Ecuador, Perú y Colombia, Panamá y Venezuela, y Argentina y Bolivia, en un eje de inversiones sí, pero de crédito también, avanzando primero con garantías y financiamiento hacia comunidades para escalar.
Conclusión
La convergencia entre estructuración territorial, inversión en riesgo y crédito a escala define el modelo operativo. Capital, territorio y ejecución se integran en un mismo sistema.
Ese es el trabajo en curso al que invitamos no solo al BID sino a todos los bancos multilaterales o privados, públicos y hexagonales, de nueva y antigua generación.
Adelante siempre.
Roberto F. Salazar-Córdova
CEO RED SANTA CRUZ, CHILE




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