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SANTIFICARSE?

Música y Economía


Madrugada de Pentecostés


Roberto F. Salazar-Córdova

Santiago, Chile



Hoy es 25 de mayo de 2026.


Me encuentro, en la madrugada de este día posterior a Pentecostés, ante el Santísimo, haciendo guardia entre las tres y las cinco de la mañana.

Ayer fue un día especial. Debía recibir el envío hacia el ministerio extraordinario de la Comunión en mi parroquia en Chile, donde vivo nuevamente desde hace casi diez años, después de aquellos cinco primeros años en Santiago, entre mis 25 y mis 30 años, cuando llegué como estudiante de economía y luego académico en la materia.


Entre la Economía y la Música: Cuerdas Paralelas


Recuerdo bien aquella época.


A los 25 años yo vivía entre la economía y la música.

Tenía entonces un dúo llamado Cuerdas Paralelas. Cantaba con una compañera de trabajo con quien compartíamos la pasión por la composición, la interpretación y el canto. Existía también un sueño artístico conjunto, aunque sin revueltas ni confusiones, pues ambos teníamos parejas estables. Íbamos, precisamente, por cuerdas separadas, pero paralelas.

Nos conocimos cuando yo tenía 23 años, siendo estudiante de la Facultad de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador y periodista de Diario Hoy, el segundo periódico más importante de Quito. Desde entonces comenzamos a hacer música juntos.


Café Libro y los Músicos Urbanos


Cantábamos todos los jueves en el querido Café Libro, espacio que nos abrió las puertas para interpretar canciones que yo componía y que presentábamos con mi guitarra, mi voz y la maravillosa voz de ella. También recorrimos otros lugares entrañables como El Gato Son, el propio Diario Hoy y múltiples rutas bohemias quiteñas.

Fuimos parte de aquel movimiento artístico conocido como los Músicos Urbanos del Ecuador. Eran tiempos en los que comenzaban sus caminos —o consolidaban ya su presencia— amigos muy queridos como Juan Fernando Velasco, Pancho Prado, Pedro Pino, Johny Ayala, Leo Salas, Riccardo Perotti, Tercer Mundo, Pepe Aranda, y tantos otros músicos, compositores, periodistas, poetas y artistas urbanos quiteños que hicieron de aquellos años una verdadera escuela de amistad, creación y búsqueda compartida de belleza, identidad y libertad.

Recuerdo también algún momento de grabación compartiendo estudio con Alberto Plaza, mientras él registraba su versión de “El Aguacate” en los estudios de Marcel Pérez, en el Quito Tenis. Y vuelven tantas historias de creación, de caminatas entre Guápulo, la casa de Héctor Napolitano , la PUCE y Ambato.


Ambato, Universidades y Grabaciones


En Ambato representamos a la Universidad y obtuvimos el segundo lugar frente a los Chigualeros de Esmeraldas. Ya no era con Cuerdas Paralelas, sino con Daniel y Fabricio, hoy reconocidos economista y abogado del ámbito privado, bancario y público.

En esa época grabábamos también con Juan Carlos, gabrielino y hoy biólogo de la PUCE, y con Marco, músico lojano que había sido parte de Pueblo Nuevo y comenzaba entonces su propia carrera musical.

Todo estaba listo.


El siguiente paso era salir de gira por Ecuador y Sudamérica auspiciados por Marcel, acompañados por Pepe Aranda, quien había realizado arreglos espectaculares para tres canciones mías que prometían convertirse en éxitos, según lo que validaban el proceso, los amigos y el ambiente artístico que nos rodeaba.


Política Universitaria y Libertad


Pero yo era también estudiante de economía. Hacía política universitaria en mi Facultad y en la Universidad, siempre desde una derecha liberal vinculada a Alternativa Estudiantil, que se confrontaba con el Frente Cultural de Economía, identificado con las izquierdas universitarias. Incluso su sigla, “FCE”, coincidía con la del Fondo de Cultura Económica.

Sus anhelos distributivos no coincidían con mi vocación libertaria de entonces ni con la de hoy, la misma que voluntariamente me tiene en Chile, de madrugada, escribiendo en oración frente al Santísimo.


La Custodia y los Círculos Concéntricos


Miro la Custodia.


Tres círculos concéntricos rodean la Hostia Consagrada coronada por la Cruz.

Pienso entonces, como decía el fundador del movimiento apostólico al que pertenezco desde hace diez años, que María es la mejor manera de entender al Espíritu Santo, que se hizo uno con ella para que naciera Jesucristo.

Y pienso también que yo, simple criatura del Padre Dios, puedo hacerme uno con Él a través de Jesús, hijo suyo y de María, unificada con la Santísima Trinidad por obra del Espíritu Santo, presente desde la creación hasta el fin de los tiempos.


La Familia como Liturgia Viva


Aquí estoy.


No de gira.

Pienso que mi esposa es mi propia hostia sagrada; que mis dos brotes y ramas de vida nuevas y bellas son mi salvación, firmes y unidas en santa cruz; que el siguiente círculo son mis hermanos y cuñados; y el más amplio, aquel que integra todo, son mis padres y suegros.

Y todo ello unido por un mismo cable a tierra: la música siempre presente y la economía jamás ausente.


Cuerdas Convergentes


La música estuvo desde los genes y seguirá allí, ya no como cuerda paralela sino como cuerda convergente con la economía, que llegó por ambiente, por formación, por adultez y por elección profesional.

Al terminar el pregrado, la economía me condujo a Chile mediante una beca. Y desde entonces, más que una carrera, ha sido también un camino para buscar la santidad por medio de la libertad, la fe y el amor; por medio de la verdad, el liderazgo y la ley; como cristiano, católico y mariano.


Dialogar Como se Canta


La economía me volvió universal.


Gracias a ella hago hoy lo que hago: diálogos complejos que pueden resolverse mediante matemática y tecnología, sí, pero también mediante arte y armonía; mediante melodía y ritmo en el trato humano.

Dialogar, al final, se parece mucho a cantar: hacerlo a tono y con cariño hacia el prójimo, con el mismo cuidado con el que se quiere a la Custodia y se adora al Santísimo.


Regreso al Servicio


Y desde aquí me despido ya, para regresar al trabajo, allí donde Su voluntad me lleve, a servir.

 
 
 

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