Matter y Adviento
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- hace 14 horas
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María y los quince advientos éticos
María aparece como pasado, presente y futuro: colmada de gracia por el Padre Creador, en alianza total con su Hijo, y en plena sintonía con el Espíritu en los tiempos posteriores a la Resurrección.
Su figura ofrece una clave silenciosa para leer este comienzo de Adviento y el año litúrgico que se abre.
Hablar de moral, de natividad y de camino nuevo adquiere profundidad cuando se mira su modo de escuchar, discernir y actuar en la historia.
Presentamos a la Red Santa Cruz quince preguntas que se nos hicieron este viernes en Santiago desde un grupo de ciudadanos diversos al que fuimos invitados, a modo de consulta de red y revisión de cada uno para este Adviento.
Más adelante va mi propia respuesta, de modo que este compartir y las respuestas escritas nos sirvan para dialogaren casa y enfocar como Red Santa Cruz en la ética empresarial, organizacional y pública:

DESDE EL ADN@+, estas consultas que ponemos en consideración para esta semana y las siguientes del año nuevo litúrgico, se pueden leer como quince advientos morales y comportamentales que dialogan con esa misma gracia: propósito y cultura organizacional, uso responsable de la tecnología, servicio público íntegro y liderazgo intergeneracional.
Cada pregunta busca que empresas, Estado y sociedad avancen hacia decisiones coherentes, con impacto real y con paz social duradera.
En ese horizonte, para nuestra mirada (ver más adelante el detalle) María inspira un estilo de liderazgo que integra memoria y futuro, humildad y firmeza, reflexión y acción: una ética encarnada que se despliega hoy en los mismos quince frentes que desafían a nuestras instituciones, según los autores de las consultas: la Asociación Ética de Chile.
Roberto F. Salazar-Córdova
Un ensayo de respuesta personal desde ADN@+ y la lógica mariana.
Advientos morales y comportamentales
Del Mes de María a quince preguntas éticas para el impacto y la paz:
Al cerrar en Chile el Mes de María y abrir desde la tarde del sábado que amanece el camino del Adviento, surge una actitud de vigilancia interior: corazón despierto, conciencia limpia, disponibilidad para servir. Esta disposición espiritual se proyecta como forma concreta de situarse en el mundo, asumiendo que cada decisión genera impacto y que la paz se cultiva mediante prácticas diarias más que mediante eslóganes.
María aparece como pasado, presente y futuro. Estuvo llena de gracia por el Padre creador, llena de gracia junto a su Hijo en la historia concreta, y llena de gracia en tiempos del Espíritu tras la Resurrección.
Su figura encarna una ética arraigada en la vida real: escucha, discierne y actúa.
Cada Adviento renueva ese estilo y abre un tiempo de revisión de comportamientos, estructuras y decisiones.
En esta clave, las quince preguntas del documento de ética empresarial y organizacional se leen como quince advientos morales y comportamentales para empresas, Estado y sociedad civil.
1. Ética y propósito: del discurso a la ventaja real
La primera tríada de preguntas gira en torno al propósito. La ética deja de ser discurso cuando se integra al modelo de negocio como fuente de ventaja competitiva. Esto ocurre cuando el propósito se formula en términos de impacto sobre personas, territorios y sistemas PACES: Política, Ambiente, Cultura, Economía y Sociedad. Una empresa gana fuerza cuando ordena sus decisiones alrededor de un relato coherente que une utilidad, sostenibilidad y sentido.
Las tensiones entre modelo de negocio y cultura ética se convierten en motor de aprendizaje. Cada fricción revela desajustes entre lo declarado y lo practicado, entre la promesa al mercado y la experiencia cotidiana de trabajadores, proveedores y comunidades. La respuesta exige revisar precios, incentivos, tiempos y métricas, de modo que el modelo financiero premie conductas que generan confianza, valor social y paz territorial.
El cumplimiento normativo resulta indispensable, aunque representa solo el umbral mínimo. La cultura ética eleva el estándar hacia la excelencia y la reputación duradera. Desde esta perspectiva, María recuerda que la gracia siempre se recibe para una misión. Su “hágase” inicial inspira un estilo de propósito: sencillo, concentrado y perseverante. La empresa que adopta una ética de Adviento mira hacia adelante con esperanza lúcida, identifica riesgos, abre espacios de diálogo y diseña productos y servicios que acompañan procesos de vida en lugar de agotarlos.
2. Cultura organizacional: señales, patrones y board
Las preguntas 4, 5 y 6 desplazan la atención hacia la cultura. El board adquiere un rol esencial en la consolidación de una cultura ética organizacional. Va mucho más allá de supervisar resultados financieros; orienta el tono moral de la institución, define umbrales de aceptabilidad y respalda a quienes toman decisiones complejas bajo presión.
Los patrones organizacionales actúan como anticipadores de eventos éticos. Políticas de incentivos, estilos de liderazgo, formas de comunicar errores y mecanismos de protección de denunciantes generan climas donde ciertas conductas florecen y otras pierden espacio. Un patrón sano combina exigencia alta, acompañamiento cercano y métricas que integran tanto resultados como modos de lograrlos.
Las señales explícitas e implícitas refuerzan o debilitan la cultura. Manuales, códigos y campañas internas conviven con bromas de pasillo, prácticas de premiación, conversaciones informales y decisiones tomadas en momentos críticos. Una organización que desea vivir sus propios advientos morales cuida estos detalles y alinea lenguaje, símbolos y decisiones con el propósito declarado. María, en esta lectura, aparece como figura de coherencia: lo que guarda en el corazón se traduce en acción concreta a favor de quienes acompañan su camino.
3. Tecnología, datos e inteligencia artificial: ética en modo algoritmo
Las preguntas 7, 8 y 9 abren el campo del desarrollo tecnológico. Ante una decisión adoptada por sistemas de inteligencia artificial que genera daño, surge la cuestión de la responsabilidad. La respuesta se dirige siempre hacia las personas: quienes diseñan, programan, validan, compran y utilizan esas herramientas comparten responsabilidad. Cada eslabón aporta criterios y, por tanto, asume consecuencias.
Hablar de inteligencia artificial dentro de una organización que carece de inteligencia ética plantea un reto estructural. La incorporación de algoritmos sin un marco de valores claro amplifica riesgos. En cambio, cuando la cultura ética ya trabaja con criterios de transparencia, explicabilidad, cuidado del dato y respeto por la dignidad de las personas, la tecnología se integra como aliada y fortalece la confianza.
La adopción de inteligencia artificial puede contribuir a reparar desigualdades. Esto requiere datasets representativos, mecanismos de corrección de sesgos, participación de comunidades afectadas y métricas que midan resultados distributivos. Un enfoque de Adviento tecnológico mira hacia los próximos cuarenta años y busca que las soluciones digitales amplíen oportunidades para quienes históricamente quedaron relegados, especialmente en territorios andinos y latinoamericanos.
4. Ética pública y sociedad civil: servicio, confianza y conflictos de interés
Las preguntas 10, 11 y 12 se sitúan en la esfera pública. El servicio público requiere capacidades éticas específicas para actuar con integridad en contextos de polarización, urgencia y presión política. Entre estas capacidades destacan la resistencia a la captura partidista, la habilidad para explicar decisiones complejas a la ciudadanía y la sensibilidad para priorizar a quienes enfrentan mayor vulnerabilidad.
Imaginar la confianza ciudadana como principal KPI de la gestión pública produce un cambio profundo. Las políticas se evalúan por su impacto en la credibilidad institucional; los tiempos de implementación se definen desde la transparencia; la comunicación se orienta a la rendición de cuentas. En este enfoque, la ley se vive como marco de cuidado y se percibe lejos de una lógica puramente sancionatoria.
Las organizaciones de la sociedad civil gestionan conflictos de interés entre misión, vínculos políticos y aportes de donantes. La ética de Adviento propone reglas claras, gobernanzas mixtas y espacios de diálogo que protegen la autonomía de la misión y garantizan que recursos, prestigio y agendas se ordenen al servicio del bien común. María, en esta esfera, inspira un estilo de presencia pública humilde y firme: cercana a los vulnerables, atenta a los signos del tiempo.
5. Tensiones intergeneracionales y liderazgo ético
Las preguntas 13, 14 y 15 se concentran en las tensiones intergeneracionales.
En muchas organizaciones conviven generaciones formadas en mundos analógicos con generaciones digitales, cada una con biografías y heridas distintas. Enfrentar estas tensiones sin perder el norte ético implica cultivar espacios de escucha donde se compartan historias, miedos y aspiraciones. Las decisiones surgen así de pactos intergeneracionales y no de caricaturas mutuas.
Las tensiones valóricas se expresan en temas como flexibilidad laboral, relación con el dinero, uso de redes sociales, compromiso con causas ambientales y expectativas de carrera. Un liderazgo ético transforma esas tensiones en laboratorio de aprendizaje. La empresa aprende a integrar prudencia con innovación, memoria con creatividad, experiencia con disrupción.
Para sostener una cultura ética en contextos de presión y ambigüedad, los líderes desarrollan nuevas competencias: alfabetización ética aplicada, capacidad de sostener conversaciones difíciles, lectura sistémica de impacto, manejo emocional de crisis, sentido de propósito compartido y disposición a tomar decisiones que protegen la paz social aun cuando resultan exigentes en el corto plazo.
Se trata de un liderazgo que entiende cada Adviento como oportunidad para revisar rumbos, ajustar prioridades y renovar compromisos.
6. Quince advientos, una misma gracia
Cuando se afirma que María es pasado, presente y futuro, se sugiere que su gracia recorre la historia entera.
Llena de gracia por el Padre creador, unida al Hijo en la vida cotidiana y animada por el Espíritu en la comunidad creyente, ofrece una imagen de plenitud humana al servicio de los demás.
Las quince preguntas éticas de la Asociación Ética Empresarial y Organizacional de Chile pueden verse como quince razones contemporáneas para actualizar esa gracia en empresas, instituciones públicas, ONG y familias.
Cada pregunta funciona como un pequeño Adviento: abre un espacio de espera activa, ilumina una zona de sombra, propone un cambio de comportamiento.
Algunas se detienen en el propósito, otras en la cultura, otras en los algoritmos, otras en el servicio público y otras en las relaciones entre generaciones.
Todas convergen en una intuición central: impacto y paz se convierten en fuentes silenciosas de una vida lograda, tanto para personas como para organizaciones.
Al integrar estos quince advientos en la práctica diaria, el año litúrgico deja de ser simple calendario y se vuelve método de transformación.
El Mes de María se convierte en escuela de escucha; el Adviento en entrenamiento para decisiones difíciles; la Natividad en símbolo de proyectos que cuidan la vida desde su fragilidad; el tiempo ordinario en espacio donde la ética se practica en reuniones, contratos, algoritmos y políticas públicas.
La invitación es vivir este Adviento como proceso de alineamiento ético.
Empresas, Estado y sociedad civil pueden leer las quince preguntas, aplicarlas a sus propios contextos y convertirlas en planes concretos de acción: revisar modelos de negocio, ajustar diseños de inteligencia artificial, redefinir KPI públicos, fortalecer gobernanzas de ONG, actualizar competencias de liderazgo intergeneracional.
Cada paso en esa dirección fortalece la paz social y abre caminos de santidad cotidiana, aunque esa palabra permanezca implícita.
Roberto F. Salazar-Córdova










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