
Sigue y Pasa. Chile tras 9 meses...
- ROBERTO SALAZAR CORDOVA

- hace 17 horas
- 8 min de lectura
Los bebés nacen 9 meses después de la concepción tras ponerse sus padres en campaña, en promedio... Los políticos, en cambio, deben cambiar frecuentemente de campaña, quizá cada 9 meses, para tratar de renacer...
9 meses es un buen periodo, entonces, para saber cómo van las cosas en un embarazo, un bebé, o la sobrevida de un político tras medirse en su momento vital de nacimiento o elección...

Chile: ¿cuántos votos conserva cada candidato?
Nueve meses después de la elección presidencial de 2025, Panel Ciudadano-UDD volvió sobre los mismos electores.
El resultado muestra cuánto permanece del voto declarado: Parisi conserva 62%, Matthei 52% y Kaiser 43%. El estudio es longitudinal: compara a las mismas personas consigo mismas.
En promedio, la mitad de los electores abandonaron a sus candidatos.
Aplicados a los resultados electorales, Parisi pasaría de aproximadamente 2,55 millones de votos a 1,58 millones; Matthei, de 1,61 millones a 839 mil; y Kaiser, de 1,80 millones a 776 mil. En conjunto, alrededor de 2,77 millones de sus votantes de 2025 ya no declaran la misma opción.
Ojo: esos 2,77 millones de electores equivalen al 42% de toda la población del Gran Santiago.
Si usamos toda la Región Metropolitana, con 7.400.741 habitantes, equivalen al 37,4%.
Esto usando data de Servel para confirmar el orden y las magnitudes electorales de la primera vuelta.
¿Y el Presidente Kast?
El caso de José Antonio Kast requiere otra medición. Ganó la segunda vuelta con 58,17%, pero ese resultado incorporó electores procedentes de otras candidaturas.
Hacia El se fueron más de la mitad de los votantes que dejaron atrás a los que no pasaron a balotaje.
Panel Ciudadano ha identificado posteriormente pérdida de apoyo al Gobierno y vincula parte de esa salida con el desgaste normal del ejercicio de mando y los ciclos políticos, en espera de los resultados ofrecidos en expectativas económicas y percepción de seguridad, sus dos ejes programáticos principales.
Si, como ejercicio y no como intención de voto, se aplica una permanencia del 60% a los aproximadamente 3,10 millones obtenidos por Kast en primera vuelta, su base equivalente sería de alrededor de 1,86 millones. La comparación quedaría: Kast 1,86 millones; Parisi 1,58 millones; Matthei 839 mil; Kaiser 776 mil.
Parece que Kaiser queda cuarto, pero ojo: Kast no puede reelegirse. Hay que mirar con lupa, por tanto, los trasvases que son lentos pero siempre se hacen sobre lo más seguro en política.
El dato central es cuantitativo: Parisi conserva 62% de su voto y queda a unos 280 mil votos equivalentes de una base Kast filtrada al 60%. La variable que falta medir es el destino de quienes cambiaron: abstención, Kast, Parisi, Kaiser, otra candidatura o ausencia de preferencia.
EL PÉNDULO VA HACIA KAISER
Sí; siempre la vida política es pendular entre izquierdas y derechas... Los datos históricos permiten simular el “péndulo” sin asumir que los 2,77 millones se desplazan como un bloque.
En 2017, Panel Ciudadano estimó que alrededor de 12% de los votantes probables cambiaba de preferencia entre mediciones (swing-voters).
Veamos: Piñera captó votos provenientes de Goic y una fracción de Sánchez. En 2021 el movimiento fue mayor: entre quienes habían votado por Parisi, 47,1% pasó a Boric, 33,7% a Kast y 18,2% no votó o anuló.
¿"Ni Fachos ni Comunachos"?
En 2025 el mismo electorado de Parisi osciló en sentido contrario: 55,1% terminó con Kast y solamente 33,9% con Jara.
Kast, con ello, se mantuvo sólido, pues además de ser el Ganador de Condorcet, retuvo 95,4% de su primera vuelta, y recibió casi todo (95,1%) el voto Kaiser y un relativamente bajo apoyo (64,3%) del voto Matthei.
Lo sólido está mirando hacia la derecha. El péndulo de pérdidas existe más en la izquierda que en la derecha, y el recorrido no sigue permanentemente un eje total izquierda-derecha en toda su amplitud, sino que tiene un tope de caucho y rebote a mitad de camino hacia la izquierda que lo lleva hacia las derechas, ya sin temores pasados históricos.
¿Qué hará Parisi en este escenario?
El votante manda. Parisi lo sabe. El apoyo a la reforma de Quiroz fue claro. El desarme de la izquierda también ha sido notable. El tema de preferencia electoral del votante mediano chileno, dado el contetro de desempleo y déficit fiscal es ir cada vez más hacia la libertad que hacia la igualdad.
La aceptación a la reforma económica de Kast así lo muestra. La reforma Quiroz muestra un desplazamiento notable: 72% apoya el recorte de 50% de los cargos de confianza, 69% reducir ministerios de 25 a 16 y 63% el fusionar servicios públicos. Con desempleo cercano al 9% y presión fiscal, Parisi enfrenta un incentivo electoral concreto: seguir al votante que demanda menor aparato estatal, empleo y crecimiento, mientras Kast ocupa el gobierno y Kaiser disputa ese mismo espacio desde la derecha.
El gobierno lo reconoce, y le da espacio a Kaiser y le sigue sacando votantes para nutrirse de dicho espacio sociológico.
Por ejemplo, el Gobierno ha ido ocupando parte del espacio programático de Kaiser: rebaja del impuesto corporativo de 27% a 23%, control migratorio y fronterizo, seguridad como prioridad y reducción del Estado. Al mismo tiempo, si bien se mantiene con el PNL fuera del Ejecutivo, se observa un Kaiser que apoya desde afuera y conserva autonomía; en abril, Kaiser se reunió con el ministro Quiroz para introducir propuestas del PNL en la agenda económica, y en julio sostuvo que el Gobierno estaba adoptando temas impulsados por los libertarios. Es una relación electoral particular: Kast gobierna sobre parte de la agenda de Kaiser, mientras Kaiser puede capitalizarla sin cargar directamente con el costo de gobernar.
Equilibrio es equilibrio, en economía y política.
Si tomamos hoy los 2,77 millones que dejaron de identificarse con Parisi, Matthei o Kaiser y utilizamos la experiencia 2017-2025 para construir un escenario central, la estadística muestra que aproximadamente 45% iría hacia una oposición de derecha más derecha, 30% hacia Kast corrido hacia el centro de su sector, y solo 25% se quedaría en abstención, nulo, indecisión u otras opciones junto a Matthei.
Eso produciría un terremoto en lo municipal en poco tiempo: 1,25 millones hacia una alternativa de derecha; 831 mil hacia Kast como nuevo centro; 693 mil fuera de ambos polos hacia Parisi como nuevo centro y hacia el centro viejo.
Parisi no disputaría con el centro antiguo las bolsas de votos remanentes que hoy trata de sostener la izquierda.
El dato importante aparece al observar que gracias al apoyo a Quiroz, Parisi es el que mejor sostiene su sobrevida, combinando su nueva sinfonía con las bases retenidas. Parisi parte de aproximadamente 1,58 millones. Si capturara, de Kast, solamente un tercio del electorado móvil —unos 923 mil— alcanzaría aproximadamente 2,5 millones. Con 45%, llegaría a unos 2,83 millones. Si Kast parte de la base filtrada de 1,86 millones y recupera 30%, llegaría aproximadamente a 2,69 millones.
La secuencia analítica sería ésta: observar quién es el delfín de Kast que competirá con Parisi. Por el otro lado, si hay efectividad de las derechas, Boric queda fuera de juego, y Matthei estaría abandonada definitivamente a su suerte.
Por tanto, el enemigo de Matthei no es Kast, sino Parisi, cuyo umbral no obliga al Partido de la Gente a que tenga que capturar 2,77 millones. Le bastaría captar alrededor de 40% del electorado desprendido para superar los 2,69 millones del mejor escenario Kast.
La alianza Kast-Kaiser es natural, por otro lado, y los tiros para ChileVamos parecen coquetear cada vez más hacia allá, dejando cada vez más sola a la vertiente socialmente política de la derecha.
Kaiser y su propuesta social
Hay un antecedente que hace plausible estudiar ese movimiento lógico desde el Partido Nacional Libertario: entre 2021 y 2025, 36,9% de quienes en 2021 no votaron o votaron nulo/blanco terminaron votando por Parisi en 2025.
Kast lo vio, jugó bien y captó 15,9% de ese mismo grupo.
Parisi, de su parte, ha estado competitivo en la toma de dicho morro y ya demostró, hace poco, capacidad para captar electores fuera de una base partidaria estable.
Kaiser aprendió de aquello y ha comenzado, junto a su equipo, a mirar hacia la Doctrina Social de la Iglesia como fuente de conservadurismo arraigado que se puede disputar con fuerza, junto a Kast: más de cerca naturalmente que lo que puede hacer Parisi al ser más liberal que conservador.
Lo Conservador Gana Fuerza
La hipótesis cuantitativa sería: el péndulo chileno no está necesariamente moviéndose de derecha a izquierda; puede estar moviéndose desde gobierno hacia una opción fuera de los bloques: más ligada a la tradición, la familia y la propiedad, como está pasando hoy mismo en Alemania Oriental, donde el voto lleva ventaja en AfD.
En Alemania Oriental, el desplazamiento electoral se observa en Sajonia-Anhalt: AfD pasó de 20,8% en 2021 a 44,5% en las proyecciones de la elección de hoy, mientras la CDU cayó de 37,1% a 18,5%. AfD más que duplicó su participación en cinco años. El crecimiento se produce en un contexto de menores ingresos, pérdida de población y preocupación por migración y seguridad, junto con un programa que enfatiza familia, propiedad de vivienda y tradición. El caso muestra que el péndulo puede desplazarse desde los partidos de gobierno hacia una fuerza situada fuera del eje político tradicional central concertacionista en Chile, sin trasladarse ya el votante hacia la izquierda.
Parisi lo sabe...
Parisi tiene otro dato para mirar hacia la derecha: en 2025, 69,5% de sus votantes no se identificaba con la izquierda ni con la derecha, pero su composición territorial se concentró en comunas de ingresos medios y bajos y fuera de Santiago; además, obtuvo 23,3% entre hombres y 16,1% entre mujeres. Su electorado mostró posiciones más restrictivas que el promedio en inmigración y materias valóricas, y 55% respaldaba mayor uso de la fuerza contra la delincuencia. Es decir, existe espacio para que Parisi avance hacia mercado, seguridad y propiedad sin convertirse en Kast o Kaiser. La disputa futura sería por un votante que rechaza la izquierda, pero tampoco se considera parte de la derecha partidaria.
Si Parisi conserva su 62% y captura entre 35% y 45% de los 2,77 millones móviles, su rango simulado sería aproximadamente 2,55–2,83 millones de votos, antes de incorporar nuevos movimientos desde Kast, Jara o abstencionistas.
Sin embargo, está Kaiser de por medio...
Según estimamos en Hexagon Group, Kaiser puede ser quien termine recibiendo esos votos.
La evidencia de 2025 muestra que las transferencias dentro de la derecha fueron las más altas: cuando Kaiser quedó fuera, 95,1% de sus votantes pasó a Kast y 64,3% de los votantes de Matthei hizo lo mismo. Kast, además, conservó 95,4% de su propia base. Eso identifica un corredor electoral Kast–Kaiser–Matthei que ya funcionó en una elección real. Los tres sumaron 50,3% de la primera vuelta, la mayor proporción conjunta de candidaturas de derecha desde 1946.
Hacia 2029, Kast ya no podrá presentarse a una reelección presidencial consecutiva; por tanto, si su electorado busca continuidad y Kaiser llega competitivo, una parte de esa transferencia puede operar en sentido inverso: desde Kast hacia Kaiser.
El gran reservorio será Matthei: en 2025 casi dos tercios de sus votantes ya demostraron que podían cruzar hacia Kast. Kaiser podría competir por esa misma bolsa si tiene propuesta religiosamente social.
En lo correligionario, el PNL es muy fuerte: superó en 2026 los 50.000 militantes, convirtiéndose en la formación de derecha con más afiliados.
Los datos no permiten afirmar hoy que Kaiser ganará en 2029, pero sí muestran una ruta cuantificable: retener su voto propio, recibir parte de la sucesión electoral de Kast y acercarse hacia el electorado de Matthei. Ese mecanismo es precisamente el que podría llevarlo de cuarto lugar en 2025 a competir por la Presidencia en 2029.
Roberto F. Salazar-Córdova





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